Armas y Municiones
VISITAMOS LA FÁBRICA DE ARMAS DE CAZA HEYM
Última actualización 01/09/2007@00:00:00 GMT+1
Heym fabrica desde 1865 armas de caza en alemania contando actualmente con una producción muy variada y de alta calidad. Recientemente hemos visitado sus instalaciones y probado sus armas en su galería de tiro.
–colega de la prensa especializada– y este autor, visitamos el día 4 de junio las instalaciones de Heym, en Alemania. Se trata de una fábrica muy antigua especializada en armas de caza de alta calidad. Su orígenes se remontan a 1865, año en que fue fundada en Suhl por Frederich Wilhelm Heym. Actualmente es propiedad de Thomas Wholmann y está ubicada en Gleichamberg –antigua Alemania Oriental–. De hecho, antes de llegar a la fábrica tuvimos la oportunidad de parar en lo que fue la antigua frontera entre las dos alemanias, ya muy cerca de Heym, en una zona que ha quedado casi como estaba antes de la caída del Telón de Acero.
Heym Waffenfabrik AG. A nuestra llegada a Heym fuimos recibidos por Christian Pfeil, quien nos habló de la compañía y características de sus productos.
Los mercados principales de Heym son Rusia, Francia, Alemania, España y Europa del Este. Actualmente trabajan en la empresa 40 empleados y en sus instalaciones cuentan con una planta para fabricar cañones, una sala de máquinas, en las que hay dos máquinas CNC operativas, un taller para elaborar culatas, otra de montaje de armas y una galería de tiro donde se prueban y ponen en tiro los distintos modelos que produce. También cuenta con un departamento de Diseños Exclusivos que hace grabados y tallas artesanales en la madera y el metal, es decir, que hace armas únicas. No obstante los grabados de rifles express y escopetas de diseño clásico, así como los drilling –combinados de tres cañones– y vierling –armas de cuatro cañones–, y en general, las de los modelos de lujo las hacen maestros grabadores que trabajan para Heym fuera de sus instalaciones.
En la fábrica se hacen todos los componentes menos la piecería pequeña –tornillos y muelles–. Muchas partes se hacen con máquinas modernas CNC, como los armazones y cerrojos, pero luego todas estas piezas tienen que ensamblarse, montarse a mano y probarse por operarios especializados.
En general, me llamó muchísimo la atención el esmero con el que Heym fabrica sus cañones. La materia prima de la que se parte son barras sobredimensionadas de acero que se cortan y luego se barrenan y rectifican. Más tarde las barras se pulen por dentro, operación que resulta imprescindible que salga perfecta porque en caso contrario no queda bien el estriado. Por esto, uno a uno los cañones pulidos son inspeccionados con la ayuda de una cámara y un monitor –se da el visto bueno al cañón cuando, al pasarlo por la cámara, en la pantalla no se aprecia nada y se ve todo de color negro–. Luego, los cañones se estrían por el método del martillado en frío: se introduce dentro del ánima un molde más duro, que es el paso de estría, y el conjunto cañón con molde se pasa por los martillos de una máquina que golpean a gran velocidad sobre la superficie externa del tubo, de modo que éste se estira y reduce su diámetro al tiempo que se “graba” en su interior el paso del estriado.
Por último, se comprueban que estén rectos por el método de la sombra –ancestral técnica manual que aún no ha podido suplirse con máquinas–, y se mecanizan.
De la teoría a la práctica. Tras la visita a las instalaciones pasamos a la práctica. En diversos puntos de la cadena de montaje, operarios de la fábrica enseñaron a los armeros españoles a desmontar y montar diversas piezas y mecanismos, como los cerrojos de los rifles SR 30 y SR 21, que luego ellos tuvieron que volver a desarmar y armar. También hicieron diversas “prácticas” de restauración de la madera y con los mecanismos internos del express superpuesto modelo 26B.
Prueba del superpuesto mod. 26B. Para los representantes de la prensa la clase práctica consistió en probar el Express modelo 26 en una magnífica galería de tiro cerrada que tiene la fábrica con monitor de televisión para poder ver los impactos desde el puesto de tiro. Las pruebas se hicieron con apoyo delantero. En esta galería los cañones del rifle, por seguridad, se introducen prácticamente dentro de la tronera –como se aprecia en la foto–, razón por la que la primera vez que disparas, si no estás acostumbrado, no te sientes cómodo. Yo lo hice con tres rifles y diversas miras ópticas, todos del calibre 8x57JRS y, salvo con uno, que coincide que además que fue el primero que probé, incluso utilizando un visor de punto rojo sin aumentos, logré excelentes agrupaciones a 80 metros –en la galería se puede tirar tam