Armas y Municiones
Browning Dualis
Por Redacción
Última actualización 01/10/2007@00:00:00 GMT+1
Browning reinventó el sistema de repetición por sistema de corredera al lanzar al mercado sus rifles BPR y, posteriormente, el Dualis, protagonista de estas notas, en los que ha utilizado un mecanismo que ha permitido construir armas muy manejables, potentes y rápidas de recargar.
Aunque en esta sección de TROFEO publicamos normalmente novedades, hoy vamos a hacer una excepción. El arma que les presentamos, y que puede considerarse una versión mejorada de otro rifle de corredera Browning que fue comercializado en 1997 con el nombre de modelo BPR, fue lanzado al mercado en 2001. Pues bien, aunque desde ese año tengo ganas de escribir un artículo sobre él en esta sección, dado el volumen de novedades que se presentan todos los años, se ha ido quedando en el tintero hasta hoy que lo traemos a estas páginas por considerar, como todo lo que sale en ella, que su utilidad y calidad-precio para el cazador español es interesante.
El rifle de corredera Dualis sigue estando a la venta en España, distribuido por Aguirre y Cía en cuatro calibres –ver la ficha adjunta– en versión de batida, es decir, provisto de punto de mira luminoso de fibra óptica y alza de batida regulable. En todos los calibres utiliza cañón de 51 centímetros, pesa 3.2 kilogramos en calibres estándar y mide 104 centímetros, por lo que se trata de un modelo muy manejable.
Pero el corazón del Dualis, lo que lo diferencia de cualquier otro rifle de repetición por sistema de corredera, es que su guardamanos no se desplaza de forma paralela al cañón, lo que hubiera obligado al diseñador a utilizar un guardamanos muy corto y con un gran recorrido. El del Dualis se mueve sobre dos ejes, de modo que al tiempo que el cazador tira del guardamanos hacia atrás, éste se desplaza también hacia bajo, hasta alojarse debajo del cajón de mecanismos –que es de aleación ligera–, donde hace tope. Este primer movimiento libera el cierre, que es giratorio y tiene siete tetones en su cabeza. Luego, el tirador empuja hacia delante y el guardamanos vuelve a su posición al tiempo que un cartucho es empujado por la cabeza del cerrojo hacia la recámara, donde se bloquea.
Como en cualquier arma de corredera, el tirador puede desbloquear el cierre –por ejemplo para extraer un cartucho de la recámara– accionando una retenida que se encuentra localizada en la parte superior del arco de guardamontes, en el costado derecho.
En las fotos se puede apreciar cómo el guardamanos no es redondo, sino que está rebajado por la parte delantera para que el tirador pueda asirlo cómodamente y tirar hacia atrás con fuerza, por lo que se puede lograr una gran velocidad de carga. Tanto el guardamanos como la culata son piezas de madera de nogal barnizado mate –satinado– y no tocan en ningún punto el cañón, que es completamente flotante, para que no se vea afectada negativamente la precisión.
El Browning Dualis utiliza cargadores desmontables con capacidad para cuatro cartuchos en calibres estándar –tres en magnum–, por lo que la capacidad total es de cinco o cuatro –en calibres magnum– si contamos el de la recámara.
Repetición a toda prueba. Las pruebas se hicieron con un rifle modelo Dualis recamarado para el calibre .308 Winchester. No pude hacer una prueba de precisión, aunque por supuesto disparé también algunos tiros con apoyo sobre un blanco, porque el rifle carecía de visor y sin visor no es posible averiguar mucho sobre el flotado del cañón ni sobre la precisión de este rifle, que me consta debe ser preciso porque los cañones Browning lo son.
No obstante no le faltó interés a la prueba, que fue prácticamente de funcionamiento, pues quise comprobar la velocidad de su sistema repetición.
Para ello, primero me hice ocho cartuchos inertes, sin pólvora y sin pistón, pero con las vainas recalibradas y a las que les monté proyectiles blindados para que no se deformara la punta al caer al suelo ni al pasar repetidas veces del cargador a la recámara. De esta manera, cargando y descargando el arma, accionando en casa su mecanismo, aprendí a tirar del guardamanos lo justo para que funcionara bien y le hice un pequeño rodaje al rifle.
Por supuesto al principio más de una vez no lograba la expulsión o no empujaba lo suficiente hacia delante el guardamanos y entonces no se bloqueaba el cierre, y por tanto no disparaba, etcétera, pero una vez que te acostumbras todo va bien. De hecho, cuando después lo probé con fuego real en “mi” campo de tiro –Club Deportivo Centro Madrid–, logré que funcionara como la seda y conseguí buenos resultados en velocidad de repetición, entre otras cosas porque el .308, incluso con proyectil pesado de 180 grains.