Hemeroteca :: 01/11/2007
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Entrevista destacada

Entrevista Alberto Contador, ganador del Tour de Francia

Texto y fotos: José Ignacio Ñudi

Última actualización 01/11/2007@00:00:00 GMT+1
Alberto Contador, con tan sólo 24 años, ganó el pasado Tour de Francia. Ningún español había ganado la ronda francesa tan joven. Esperemos que consiga muchas más victorias, tantas o más que el mítico Miguel Induráin que, mira por donde, al igual que Alberto, es cazador.
Alberto Contador Velasco nace en Madrid un 6 de diciembre de 1982 en el hospital 12 de octubre, pero por sus venas corre sangre extremeña. Sus padres, Francisco y Francisca, naturales de Barcarrota (Badajoz), emigran al municipio madrileño de Pinto en 1978. Es el tercero de cuatro hermanos y el único que desde siempre mostró un interés especial por el campo y los animales. Recuerda con entusiasmo sus primeras correrías por los campos de Barcarrota durante las vacaciones detrás de los pajarillos y cómo en Pinto, con diez o doce años, guardaba la paga para comprar trigo y echárselo a las palomas en el parque o en el balcón de su casa, con el consiguiente enfado de sus vecinos por los excrementos que dejaban. “Llegaba a mi balcón, pegaba tres o cuatro silbidos, y se llenaba de palomas”. En Pinto se aficiona a la caza de fringílidos –jilgueros, verderones y pardillos– con red y en la actualidad sigue criando en cautividad pardillos y jilgueros. Su padre había practicado la caza en Barcarrota, pero cuando emigró colgó la escopeta para siempre y Alberto no pudo convertirse en un magnífico morralero, la mejor escuela para iniciarse en la actividad cinegética. Pero el destino quiso que el padre de su novia, José Pescador, también sea un apasionado cazador, y de su mano se introdujo en el mundo de la caza con escopeta, que practica ahora con auténtica pasión. Situaciones difíciles. En su corta vida, Alberto ha pasado por situaciones muy difíciles que quizá le han hecho tan fuerte como humilde, además de una persona bastante madura para su edad. Aparte de que su hermano pequeño, Raúl, tiene parálisis cerebral, en 2004, durante la vuelta ciclista a Asturias, sufre una aparatosa caída como consecuencia de un derrame cerebral del que se recuperó para recaer al poco tiempo. Le diagnosticaron un cavernoma cerebral congénito que necesitó operación. Había posibilidades de que perdiera la movilidad de parte de su cuerpo, pero la operación fue un éxito, tanto que en 2005 vuelve a montarse en la bici y gana la primera etapa en el Tour Down Under, de Australia. La entrevista tuvo lugar el pasado 25 de agosto precisamente durante una tirada de tórtolas y palomas que organizaba la empresa cinegética El Jardín de Almayate en tierras de Aranjuez, una magnífica tirada a la que Alberto asistió junto a su futuro suegro, aunque sólo pudo cazar por la mañana porque por la tarde tenía que estar en el Bernabeu para realizar ese saque de honor en el partido Real Madrid-Atlético de Madrid que todos pudimos ver por televisión. Pues eso, sepan que ese día Alberto se levantó a las 4 de la mañana y estuvo de caza hasta el mediodía. Una persona muy campera Pregunta. ¿Cómo te aficionaste a la caza? RESPuESTA. Siempre me ha gustado el campo, he sido bastante campero. Mis padres son de Extremadura, de Barcarrota (Badajoz), y siempre que íbamos de vacaciones me gustaba andar por las fincas detrás de los bichos y de los pajarillos con la escopeta de balines. Me metí de lleno en la caza de fringílidos con red aquí en Pinto y finalmente me aficioné a la escopeta a través del padre de mi novia, José Pescador, que es un magnífico cazador. El año pasado me apunté al coto de Pinto y estoy muy contento. Además, el ejercicio físico que se hace cazando es excelente y compatible con el ciclismo porque te da mucho fondo. Eso de andar subiendo y bajando, sobre todo con barro, es estupendo para el fortalecimiento de las piernas. Hombre, hay fechas muy concretas en las que puede ser incompatible la caza y el ciclismo. Antes del Tour de Francia empezó el descaste del conejo y la verdad, tenía muchas ganas de ir, pero lo prioritario es mi trabajo y antes de una prueba tan dura no era conveniente esforzarse un poquito más con otra actividad que no fuera la bicicleta. P. Pero ahora que llega el otoño y el calendario es menos apretado, ¿cazarás todo lo que puedas? R. Desde luego, porque me encanta y como he dicho es muy buena para adquirir fondo físico y me ayuda en mi preparación. El barro, la escopeta, los cartuchos... andar cinco horas sin más se te hace pesadísimo, pero con la escopeta al hombro se me pasa volando. P. Tu equipo, Discovery Channel, ¿te pone alguna traba para que hagas otras actividades físicas como la caza? R. No, tú eres el único responsable de tu entrenamiento y tienes que saber si algo te puede perjudicar o ayudar. P. ¿Tu padre es cazador? R. Lo era en Barcarrota, pero una vez que se vino a Pinto lo dejó. P. ¿Y alguno de tus hermanos? R. Ninguno, yo soy el único. P. Me extrañó gratamente que tu página web destacara que te gustaban mucho los animales y que de niño cebabas a las palomas en el balcón de tu casa. Eso indica que le das mucha importancia a este aspecto de tu vida. R. Sí, siempre me han gustado mucho los animales. Siempre he llevado a mi casa pichones, gorriones, mochuelos..., cualquier bicho que pillaba. Y sí, lo de las palomas es cierto. Con doce o catorce años me gastaba la paga en trigo, iba al parque y se lo echaba a las palomas. También las cebaba en mi balcón. Llegaba con mi trigo, daba dos o tres silbidos y aquello se llenaba de palomas, cosa que a muchos vecinos no les gustaba porque lo cagaban todo. P. ¿Tu pieza y modalidad de caza preferidas? R. Para mí, como para la mayoría de los cazadores de menor, la reina por excelencia es la perdiz cazada al salto. Si que es verdad que en el coto de Pinto no hay mucha perdiz y me dedico más al conejo y a la paloma, que también me encanta cazarla en puesto fijo. P. ¿Eres buen tirador? R. Eso lo tendría que decir otro, aunque sí los hay mejores como el padre de mi novia, que es un fenómeno. Los primeros día de caza notas la falta de práctica, pero hoy por ejemplo he estado bastante fino con las tórtolas, aunque reconozco que me queda bastante por perfeccionar. P. Que el padre de tu novia sea cazador es una bonita casualidad. R. La verdad es que sí, y encima es un buen maestro. Ciclistas cazadores P. ¿Hay muchos ciclistas cazadores? R. Bastantes, sobre todo por el norte. Son cazadores Ángel Vicioso, Escartín, Pascual Rodríguez, Benjamín Noval, y algunos más que ahora no recuerdo. Y por supuesto Induráin. P. Ahora que has ganado el Tour, que te has hecho famoso, que no paran de hacerte entrevistas, los cazadores te agradecemos que digas sin reparos que te gusta la caza, máxime cuando sabes que a mucha gente, por las razones que sea, no les gusta la actividad cinegética. R. No, nunca oculto que soy cazador cuando me preguntan por mis aficiones porque es la verdad. Pero tampoco lo voy pregonando por ahí. Como dices, hay gente que está en contra. Creo que la caza tiene muchos beneficios de todo tipo. Sirve por ejemplo para reducir algunas plagas, de conejos o de palomas, de las que todo el mundo se queja. P. Creo que la caza mayor no te gusta mucho. R. Pues mira, nunca la he practicado y ni siquiera tengo rifle. Mi compañero de equipo, Benjamín Noval, asturiano, es un fanático de la caza mayor. De hecho en el Tour veíamos DVD´s de estas modalidades y me insistía en que este invierno tenía que ir con él. Prefiero no ir no vaya a ser que me guste y me meta en otro embolado. Sí que es verdad que en este momento me llama menos la atención y también –puede parecer una tontería– me da más lástima matar un animal de caza mayor que uno de menor. P. Ahora que eres famoso te lloverán las invitaciones cinegéticas. R. Sí, la verdad es que me han invitado a varias fincas a las que he asistido con muchísimo gusto. P. Y habrás pensado buscarte un “cotito” perdicero. R. Ya me gustaría, pero tendría que ser cerca de mi domicilio porque la preparación la tengo que compaginar con la caza. Pero sí, me gustaría ser socio de un buen coto perdicero y dentro de algunos años tener incluso una finca para gestionar la caza. Si te enteras de algo... P. Durante mucho tiempo has sido cazador de fringílidos con red. R. Sí, y me encantaba, y cuando chaval también cacé con liga. Ya no cazo con red, pero sigo criando en cautividad jilgueros y pardillos. Una operación complicada P. De aquella operación tan grave quedaste estupendamente, ¿no? R. Fue una operación complicada. Fue un derrame cerebral que tuve en una carrera en Asturias y a consecuencia de ello me caí. Tenía un problema congénito, un cavernoma, una especie de ovillo de venillas en el cerebro que al parecer tiene un diez por ciento de las personas y que en algunas, como fue mi caso, terminan produciendo una hemorragia. Tuve mucha suerte porque tenía allí mismo un buen equipo médico. Después de un mes haciéndome pruebas decidieron que tenía que operarme. Tuve otra hemorragia y me operaron. Había posibilidades de que no volviera a mover parte del cuerpo, pero todo salió bien y a los seis meses volví a la competición consiguiendo una victoria en la primera carrera que disputé. P. Y ahora, a por el segundo Tour. R. Eso es lo que voy a volver a intentar el año que viene, pero soy de los que piensan que primero tengo que disfrutar esta victoria. P. Toda esa información sobre el dopaje, muchas veces malintencionada, te debe doler bastante. R. Son cosas que en el ciclismo están de actualidad y cualquier persona que gana una carrera importante termina siendo sospechoso. En mi caso tuve que hacer un comunicado porque las cosas se estaban yendo de las manos. Hubo un doctor que habló en un periódico y de eso se hizo eco toda la prensa alemana e internacional. Y un rumor, como no lo pares, termina aceptándose como verdad. Es una pena que haya tenido que hacer esto y que el ciclismo esté en entredicho por lo de siempre, máxime cuando no todo es como sale en la prensa. P. Para terminar, cuéntame un lance inolvidable, o un día que recuerdes con especial emoción. R. Fue el año pasado en una tirada de palomas aquí en Pinto. Nos pusimos pero no entraban muchas. Nos quitamos de los puestos y ya de vuelta nos topamos con unas depuradoras de las que salieron muchas. Nos apostamos en los alrededores y mira, no daba tiempo a cargar la escopeta. Disfruté muchísimo.
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