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Hemeroteca :: 01/11/2007
Reportajes
Estudios
En ambientes mediterráneos no tienen éxito y atraen a los predadores
Jesús DUARTE, Juan Mario VARGAS,
Miguel Ángel FARFÁN
y José Carlos GUERRERO
Dpto. Biología Animal, Universidad de Málaga,
Facultad de Ciencias, Campus de Teatinos, 29071 Málaga
Última actualización 01/11/2007@00:00:00 GMT+1
Muchos cazadores aprecian la caza del faisán por el juego que da el ave, su potencia de vuelo y su tamaño. Por ello es usado con frecuencia para sueltas y tiradas y, en no pocos lugares, es introducido mediante repoblaciones. Sin embargo, ¿tienen éxito estas repoblaciones? ¿Qué supervivencia tienen estos animales en el campo? ¿Llegan a reproducirse? ¿Son compatibles con las poblaciones de perdiz roja? En este trabajo se desvelan algunas de estas claves tras el seguimiento de una repoblación de faisán común en un ambiente típicamente mediterráneo.
El faisán común es un ave ampliamente distribuida por casi todo el planeta mediante introducciones a partir de su centro de origen en China, Japón y Asia Menor. En España existen poblaciones aclimatadas y aisladas de faisán en distintas zonas, la mayoría de ellas procedentes de excedentes de sueltas realizadas para tiradas. Aunque, como ocurre en Francia e Inglaterra, el faisán prefiere zonas de campiña que intercalen agrosistemas con setos, cultivos herbáceos y bosques aclarados de clima húmedo; también se adapta al ambiente mediterráneo si el hábitat está diversificado, hay bordes y, sobre todo, hay cursos de agua o fuentes.
El faisán es un ave poligínica, lo que quiere decir que un macho suele acaparar un pequeño número de hembras a las que cubre indistintamente y mantiene en su territorio. Cada hembra pone entre 9-15 huevos en un nido apenas elaborado y casi siempre oculto en los bordes de setos y linderos. Los pollos son nidífugos, como en casi todas las gallináceas. Como también ocurre con la perdiz roja, la mortalidad de las polladas es alta y la esperanza de vida de los adultos tampoco es muy elevada.
Área de estudio. La experiencia en la que se ha trabajado estuvo centrada en un coto de caza menor de la provincia de Málaga. El coto, situado en la costa occidental, en un pueblecito de montaña a unos diez kilómetros del mar, cuenta con una orografía montañosa abrupta, un paisaje dominado por suelos ácidos en los que crecen sobre todo pinares resineros y matorral de lentiscos, enebros, jaras, palmitos y aromáticas. Hay también una vega dominada por el cauce de un río de mediano tamaño en cuyas riberas se asientan unas pocas huertas y siembras, mezcladas con algarrobos, acebuches y sauces. Sólo en algunas laderas y cañadas más umbrías hay vegetación de alcornocal y quejigo acompañada de madroños y labiérnagos.
La fauna cinegética de la zona está constituida por poblaciones de perdiz más o menos estables, que además son reforzadas anualmente; poblaciones de conejos en regresión, y de jabalíes y corzos moriscos que muestran una clara expansión. En las zonas más abruptas y elevadas también está presente la cabra montés. La zona ha sido desde hace algunos años manejada en favor de la caza menor, realizándose desbroces selectivos de matorral y sobre todo siembras específicas para la caza, algunas con sistemas de riego.
La zona cuenta con una abundante y diversa representación de la fauna no cazable. Entre los predadores más abundantes están la garduña, el zorro y la gineta. Diversas rapaces nocturnas y diurnas también se dejan ver por la zona, de manera que el coto forma parte del territorio de cría del águila perdicera, del búho real y del azor, entre otras especies.
Método de trabajo. La experiencia se inició con la adquisición de 300 faisanes en junio de 2005. Las aves se soltaron en dos tandas de igual número (150 aves cada vez) durante el mes de mayo del año siguiente. La repoblación estuvo acompañada de manejo de hábitat, control de predadores y aporte suplementario de agua y grano. No se diversificaron lotes ni puntos de suelta, pero si existió un periodo amplio de aclimatación de los faisanes en el campo. Toda la iniciativa y planificación partió de un grupo de cazadores locales.
Los faisanes se compraron siendo pollitos de 2 ó 3 días de vida y se albergaron en dos salas de cría contiguas e instaladas en la zona de reserva del mismo coto. Siguiendo los mismos procedimientos típicos de cualquier granja cinegética, se controló la temperatura, humedad y alimentación de los pollos de faisán hasta que tuvieron entre 3 y 4 semanas. En ese momento se permitió la salida de los pollos a dos parques de vuelo y aclimatación adosados a las salas de cría. Estos parques tenían unas dimensiones de 8 x 32 x 2,4 (metros). Estaban localizados en el mismo punto de suelta, rodeados de vegetación natural y en su interior había tanto cereal sembrado como matorral y vegetación del entorno. Los animales permanecieron en los parques de vuelo hasta una edad de 22 semanas, tras lo cual se les abrió unas pequeñas compuertas de suelo para que tuviesen posibilidad de salir y se fueran dispersando por el entorno.
El seguimiento de los faisanes se realizó sin ningún tipo de marcaje, pues en el coto no existía ninguna población de esta especie con anterioridad. La falta de un método de marcaje que permitiera un seguimiento más específico, como por ejemplo radio-emisores, se compensó en parte con la realización de recorridos de censo por el coto casi a diario, además de con la colaboración de pastores, agricultores y sobre todo cazadores, que aportaron datos de observaciones de faisanes y localizaciones de nidos. Todo ello permitió conocer la ubicación de los animales con gran fiabilidad.
Éxito y supervivencia de la introducción. La mortalidad de los pollos dentro de los parques de vuelo y, sobre todo, en las salas de cría durante sus primeros días, fue próxima al 10 por ciento. En la figura 1 se representa la curva de probabilidad de supervivencia diaria. Puede observarse que los animales sufrieron una alta tasa de mortalidad en los primeros 30/60 días. Al mes de soltarlos habían muerto casi el 23 por ciento y a los dos meses aproximadamente el 79 por ciento. Hay que destacar que estos dos primeros meses coincidieron con los de reproducción de la mayoría de predadores. Al finalizar el tercer mes tras la suelta, en torno a un 98 por ciento de los faisanes habían muerto.
Otro de los datos valorados fue la dispersión de los faisanes. La distancia media de dispersión de las aves respecto del punto de suelta fue de 936,3 ± 714,7 metros. Es decir, hubo animales que apenas se distanciaron de la zona de suelta –distancia mínima de dispersión de 79,6 metros–, y permanecieron en ella incluso para criar, mientras que otros llegaron a distanciarse hasta casi dos kilómetros –distancia máxima de dispersión de 2.050,2 metros–.
El tiempo utilizado por los faisanes para dispersarse fue relativamente breve. A las dos semanas de la suelta ya había animales alejados del punto de suelta. Sin embargo, tal y como puede verse en la figura 2, la mayoría de los faisanes –casi el 85 por ciento– no se alejaron del punto de suelta más de un kilómetro. Ello pudo deberse al efecto de las mejoras de hábitat implementadas, que fueron seleccionadas preferentemente por los faisanes como zonas de alimentación, descanso y reproducción.
Reproducción en libertad. Algunos de los faisanes supervivientes llevaron a cabo intentos de reproducirse. A finales de mayo de 2006 se pudo encontrar ya algunos nidos y un 41,6 por ciento de los faisanes observados estaban inmersos en el proceso reproductor. De ellos, había un 25 por ciento de hembras incubando y un 16por ciento ya con pollos. En junio las hembras acompañadas de pollos suponían el 25 por ciento de la población observada. La mayoría de estas hembras tenían pollos ya con un tamaño mediano.
La relación de sexos media de la población reproductora superviviente era de 1:1,5 y se estructuraba en un 53,9 por ciento de dúos –macho-hembra–, un 38,5 por ciento de tríos –macho-dos hembras– y un 7,7 por ciento de ternas –macho-tres hembras–.
En total se localizaron 9 nidos de faisán. El tamaño de puesta medio fue de 14 ± 1,2 huevos. A finales de mayo el tamaño medio de bando era de 10,5 ± 1,7; y a finales de junio de 8,4 ± 3,1 pollos / hembra. En agosto los bandos estaban compuestos sólo por 6 ± 1,6 pollos / hembra y en septiembre quedaban una media de 3 ± 0,5 pollos por hembra. La supervivencia global de los pollos nacidos fue por lo tanto baja, aproximadamente del 21por ciento al inicio del otoño. Pocos de estos pollos subadultos llegaron vivos a finales de diciembre.
Compatibilidad con la perdiz roja. Los faisanes usaron mayoritariamente los linderos y bordes de las zonas donde se establecieron. Un 78,3 por ciento de los contactos de faisán en época reproductora se hicieron en el interior y bordes de siembras de alfalfa y cereal. Un 21,7 por ciento en cañadas de umbría próximas a una zona de siembra. Normalmente en estas cañadas la vegetación era de pinar. Fuera de la época de reproducción el uso que hicieron del hábitat fue similar, prefiriendo mayoritariamente siembras y vegas cerca de zonas de pinar en torno al río o a umbrías.
La repoblación de faisán compartió espacio y tiempo con otra de refuerzo de la población de perdiz roja. En total un 96,2 por ciento de los faisanes observados compartieron territorios con bandos familiares o parejas de perdiz roja y en ningún caso se observaron interacciones antagonistas entre faisanes y perdices.
Faisanes y perdices compartieron las mejoras de hábitat realizadas, pudiendo observarse al mismo tiempo a ambas especies en las mismas siembras. De igual manera, los suplementos artificiales de recursos fueron compartidos. Tanto bebederos como comederos artificiales fueron usados por faisanes y perdices, aunque no de forma simultánea.
Predación en el entorno de la suelta. Aunque la zona de suelta estuvo sometida a control de predadores, se detectó la presencia de zorros, ginetas, garduñas, meloncillos y el gato montés en torno a la zona de suelta. No se pudo cuantificar la cantidad de animales predados por estos mamíferos, ni tampoco por las rapaces presentes en la zona. No obstante, se encontraron evidencias claras de faisanes matados por zorros, meloncillos y por el águila perdicera.
Uno de los aspectos de la predación estudiado fue la abundancia y distribución espacial de rastros en la zona de suelta. Se pudo comprobar que la abundancia de rastros de zorros tenía un epicentro en torno al punto de suelta de los faisanes y era también muy alta cerca de aquellos lugares donde tendían a establecerse los animales, como por ejemplo los dormideros y zonas de descanso nocturno de los faisanes.
Muestreados un radio de seis kilómetros en torno al punto de suelta, la cantidad de rastros de zorro iba disminuyendo conforme aumentaba la distancia al centro. Un 72 por ciento de los rastros apareció en el kilómetro y medio más cercano al punto de suelta –distancia cercana a la media de dispersión de los faisanes– y el resto dispersos en los cuatro kilómetros y medio restantes –véase la figura 3–. Esto no ocurría con el resto de carnívoros. Se encontró una correlación inversa significativa entre la abundancia de rastros de zorro y la distancia al punto de suelta.
Teniendo en cuenta estos datos, a tenor de la caída que muestra la curva de probabilidad de supervivencia diaria, la carga de predación debió de ser muy alta y cabe esperar que buena parte de ella haya sido responsabilidad de los zorros. Y todo ello a pesar de que el control de predadores realizado en todo el entorno de la suelta supuso la captura de un buen número de raposos.
Consideraciones finales. De los datos y resultados obtenidos en esta experiencia se puede concluir que, al menos en este caso, la introducción del faisán en un ambiente tipo mediterráneo no ha resultado viable. La mortalidad de los animales liberados ha sido rápida y elevada, a pesar de que las condiciones del hábitat eran buenas, y quizás sirvieron para frenar la dispersión, y de que se controló a los predadores. Se llegaron a obtener pequeños núcleos reproductores de faisán, que dejaron descendencia a corto plazo, pero muy pocos pollos y adultos sobrevivieron. Los problemas que esta especie pudiera ocasionar a la perdiz no parecen ser importantes en lo relativo a competencia directa. Sin embargo, hay dos salvedades que hacer. Una de ellas es la de los riesgos sanitarios, que aquí no han sido analizados y que a tenor de los resultados de últimos trabajos publicados si podrían constituir un problema por la transmisión de parásitos. El otro es el importante aumento de carga de predación y densidad de predadores generalistas que este tipo de sueltas acarrea y que en el entorno del punto de liberación debe afectar tanto a los faisanes como, en mayor o menor medida, al resto de fauna existente.
En consecuencia, las repoblaciones de faisanes deberían limitarse exclusivamente a realizar sueltas para tiradas más o menos inmediatas y en terrenos de escaso valor cinegético, a fin de que la predación que llevan asociadas estas sueltas masivas afecte lo menos posible a otras especies de caza menor o a los habituales refuerzos poblacionales de perdiz roja.
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Cuidado con las repoblaciones
de faisanes
Últimos comentarios de los lectores (1)
49 | conservacionista - 18/11/2007 @ 11:52:12 (GMT+1)
Si lo que aqui se comenta es cierto, aunque yo no me lo crea del todo. ¿como explicariais el éxito que tiene la introduccion del faisan, conejo y perdiz en la zona de benalup de sidonia?( finca las lomas, finca benalup etc.)Donde todos los años cazamos en un ojeo cerca de 600 faisanes y 400 perdices. Cada año crian mas y mejor y la reintroduccion no la ha echo ningun biologo, ni agente de medioambiente ni ecologista. Ha sido realizado por los propietarios de las fincas y sus guardas, que son los mas interesados en que esto salga bien. Quizas el exito de que en estas fincas haya faisanes y perdices para aburrir desde hace mas de 15 ó 20 años, es por que nadie intento establecer ningun tipo de estudio de habitos ni censos ni nada parecido que al final lo que esto ocasiona no es más que perturbar a las aves que se intentan aclimatar al medio. La naturaleza es sabia, hasta que el hombre intenta mejorarla. Quien escribe estas lineas gestiona 2 cotos uno de 480 hectareas donde cada año se matan casi 700 perdices y otro de 650 donde se han pasado de 1000 perdices por año en un solo ojeo, todas autoctonas ( en estas fincas jamas se ha soltado una perdiz ni repoblado la finca), Se de lo que hablo y hablo con la experiencia de mas de 25 años como cazador y productor de caza salvaje.
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