Hemeroteca :: 01/12/2007
52/52
Opinión

Dr. Andrés ZORITA CALVO Médico del Hospital de León

Última actualización 01/12/2007@00:00:00 GMT+1
El autor, médico del hospital de León, aborda el problema de los topillos, del veneno y de las actuaciones de la Junta con mucha sensatez y gran conocimiento de causa. Sin duda un buen epílogo para un problema que empieza a remitir pero que sin duda volverá.
Las ratas y los ratones son un serio problema porque provoca grandes pérdidas económicas y son reservorio de muchas enfermedades humanas y de los animales domésticos: leptospirosis, triquinosis, salmonelosis, virus Hanta, la rabia, etc. Parece ser que en Castilla y León la presencia del topillo (Microtus arvalis) era escasa proviniendo de zonas de media montaña. Seguramente el origen de estas plagas es multifactorial. Es probable que el clima –la sobreoferta alimenticia derivada de años lluviosos y con temperaturas suaves es determinante– y la acción humana en su doble vertiente, bien los cambios agrícolas, o bien la alteración provocada en la predación, hayan tenido su influencia. Como resultado los predadores tienen probablemente una redistribución heterogénea y cambios en su comportamiento: basureros de grandes núcleos y red de carreteras que los alimentan. De esta forma, aparecen nuevos microhábitats favorables para los topillos, dando lugar a explosiones demográficas. La agricultura y la tularemia. Pertenecemos a una comunidad donde la agricultura, la ganadería y el medio ambiente son las grandes “empresas estrella” que tenemos que mimar. Cuanto mejor les vaya a los agricultores, mejor para todos. A los agricultores, donde tengo grandes amigos, les deseo lo mejor, pero no comparto muchas de sus acciones y decisiones, y otras sí porque saben del campo. El daño de la plaga de topillos sin duda ha menoscabado la economía de algunos agricultores y la amenaza del resto pone en nerviosismo y alerta máxima a este colectivo que ha ejercido una fortísima presión. Hay que ser solidarios, pero ellos tienen que ser responsables para mantener el respeto social y su prestigio en el futuro. Su aliento sobre la nuca de “políticos” –que hacen de la política su modus vivendi– puede llevarnos a todos al desastre, con determinadas acciones cuyo resultado es acallar y tranquilizar, pero no resolver. Los que defendemos el medio ambiente estamos de acuerdo totalmente con los agricultores, pero discrepamos lógicamente en las soluciones dadas. Que se debe ayudar al que lo haya sufrido, es lo suyo; que el resto trate de obtener compensaciones económicas, también me parece lícito que lo “intenten”. En este sentido la tularemia –que es más un problema endémico relacionado con los rasgos antropológico-culturales de nuestra sociedad– ha sido a mi juicio utilizada como argumento de presión y atención sobre el problema; y los agricultores lo hacen inteligentemente vinculándola a la plaga. Efectivamente, la Francisella Tularensis es una bacteria que no cité al inicio intencionadamente para hacerlo ahora, porque no es el peor patógeno de la lista, especialmente en Europa donde se da el tipo B –menos virulento que el A–, puede ser transmitida por el topillo, pero existen además otras muchas especies animales susceptibles de ser infectadas. Son muy importantes las garrapatas del ganado y las de las liebres. No obstante conviene señalar, como apunté en lo que respecta al secano, que la cosecha de cereal se ha incrementado un 30 por ciento en esta campaña con respecto al 2006 y el 50 por ciento a la del 2005 con la misma superficie de siembra, y de una calidad especialmente buena. Además el precio del trigo se paga un 30 por ciento más que en el 2006, claro está que los insumos también han aumentado mucho. El daño de los topillos no ha sido igual en todas las zonas y si no hubiera habido plaga, pues mejor se hubiera dado y todo el mundo lo hubiese preferido. Cuanto más se gane, mejor. El campo es duro, con muchos problemas. La siembra directa. En las últimas semanas se han vertido en diferentes medios de comunicación opiniones en contra de la siembra directa –beneficiosa para el medio ambiente porque favorece la biodiversidad– argumentando que arar destruiría las galerías. Se ha demostrado que esto no es así porque no se destruyen y porque en muchos lugares con “siembra directa” no hay topillos. Dentro de las medidas tomadas por la Junta han sido autorizados el laboreo de profundidad, la limpieza de cunetas y la quema de rastrojos. Medioambientalmente, quemar –que no ha sido eficaz, pero a los agricultores les ha gustado– y arar es sinónimo de desertificación, porque dejan el suelo desprotegido a la erosión, y afectan negativamente a la materia orgánica, capacidad de retención de agua, etc. Desde el punto de vista económico, barbechar en el secano a la antigua usanza –arar, binar, terciar– supondría gastos elevados –gasóil, neumáticos, tractores–, así que no creo que muchos agricultores se pongan a realizar una labor profunda de volteo, especialmente en fincas de calidad deficiente. La clorofacinona. Con el descubrimiento de los anticoagulantes, y su desarrollo como venenos para ratas y ratones –los rodenticidas–, se incrementó la eficacia y seguridad del control de roedores en relación a la utilización de los venenos de acción inmediata –fosfuro de zinc, sulfato de estricnina, etc.– que actúan rápida y drásticamente, desarrollando en ratas y ratones un recelo contra el veneno, además de una cadena de envenenamientos por los cadáveres y no existe antídoto. Por su acción lenta los venenos anticoagulantes –matan alrededor de las 48 horas o incluso varios días– no producen recelo y existe un antídoto. Todos los rodenticidas anticoagulantes poseen en el núcleo básico cumarina o indandiona; ambas estructuras químicas son semejantes a las de la propia vitamina K y la suplantan. Su mecanismo de acción consiste en interferir la síntesis normal de los factores para la coagulación que se realiza en el hígado, como resultado de su interferencia sobre la acción de la vitamina K. El Sintrom utilizado en medicina es una cumarina. La clorofacinona, utilizándose actualmente en la plaga de los topillos, es una indandiona. Es altamente tóxico para los roedores mientras que presenta una toxicidad reducida para los humanos. La muerte les sobreviene a los roedores por hemorragia. Es un producto evaluado como no mutagénico, no carcinogénico y no teratogénico –malformaciones fetales–, y se suele degradar a la intemperie a los 12 días. Su eficacia y el medio ambiente. Hasta aquí la teoría; opinemos sobre la eficacia en la práctica, ya que el veneno se echa en el campo, en cientos de municipios de la comunidad, no en un recinto industrial, y aunque la clorofacinona se ha dicho que es un veneno de dosis única, se necesitan dosis múltiples según algunos estudios y con más razón en el campo, donde existe oferta alimenticia abundante y comen mucho “verde” que tiene vitamina K, el antídoto. Junto a esto se ha visto que en condiciones de laboratorio sobreviven otro porcentaje de animales porque tienen resistencia genética, traspasándose de generación en generación. De manera similar, exposiciones subletales al tóxico –cosa que es fácil que ocurra en el campo– facilitaría la aparición de individuos resistentes dentro de la población. Hacerse la foto con carretillas de topillos muertos “es fuego de artificio”, ya que el factor más importante para valorar la eficacia del tratamiento es el número de los roedores vivos que quedan, dado que la capacidad de reproducción es tan alta que las poblaciones pueden recuperarse rápidamente después de un programa de control poco eficaz. Con más razón si a esto añadimos que los animales tienden a rechazar el cebo si disponen de adecuadas fuentes de alimentación. Con los rodenticidas anticoagulantes se han descrito intoxicaciones en perros, gatos, ovejas y en personas. La gran mayoría de esas intoxicaciones en personas sucedieron por ingestión del producto, y fueron de etiología accidental y evolución favorable. La Junta ha dispensado el veneno en tubos de plástico para evitar que otras especies útiles resulten intoxicadas, ¡¡otra vez la teoría difiere de la realidad!! Resulta que en el campo el cebo se sale porque se tira mal, lo sacan las hormigas, los ratones, etc. Creo útil llevar un control y anotar el emplazamiento de todos los cebos para facilitar la inspección, renovación y posterior recuperación, y no me parece que esto se esté haciendo, seguramente porque no se puede. En mi opinión el método de aplicación no es en absoluto “selectivo” y pudiera provocar la intoxicación no solamente a topillos, sino a otras especies granívoras. La muerte de estas especies propiciaría a su vez que otros animales como las rapaces o carnívoros como el zorro, el lobo y omnívoros como el jabalí ingieran estos animales muertos y puedan verse afectados por el veneno –efecto dominó–, ya que como he mencionado el veneno permanece durante algunos días en el organismo. La merma de predadores naturales, por la afección del veneno, supondrá que el papel que realizan de control de roedores no sea el deseado, ni ahora ni en años venideros, cuando la población de topillos esté estabilizada. En zonas de Sahagún con abundantes topillos, y donde no se ha “tratado” –gracias a dios– he podido comprobar personalmente que, en menos de un mes, espontáneamente ha decrecido abrumadoramente el número de topillos, quizás por el calor, quizás por las tormentas, quizás por la disminución de la temperatura nocturna –muy importante–, pero no por el veneno. El Ministerio de Sanidad y Consumo clasifica esta sustancia como de muy tóxica y peligrosa para el medio ambiente. En general los métodos “no selectivos” están prohibidos por la ley, por lo que deben acogerse al régimen de excepcionalidad, lo que exige una muy sólida argumentación. La caza y otros colectivos afectados. Empezó la caza de las migratorias y pocas horas después del comienzo de la media veda, la propia Consejería de Sanidad de la Junta emitió un comunicado recomendando, con el fin de evitar intoxicaciones, no consumir ninguna de las especies cinegéticas que se abatan en las zonas donde se ha dispensado la clorofacinona. Señores de la Junta, las aves migratorias como codornices o palomas pueden ir intoxicadas a zonas no tratadas. Si no se garantiza la salud de las personas, se prohíbe la caza, pero no se dice “allá uds, yo les cobro las licencias y recomiendo”, eso no les exculpa. Es una deshonesta acción porque la caza mueve mucho dinero alrededor. Ningún cazador que se precie debe ir a cazar si no se va a realizar el aprovechamiento del animal cazado. Además el tratamiento con grano envenenado puede amenazar la desaparición de especies cinegéticas. Lo que les faltaba, ¡esto es una puñalada trapera innecesaria! Existen otros colectivos que están siendo muy afectados económicamente, me refiero a la hostelería en la que los platos de caza son nuestra identidad. ¿Qué pasa con los criadores de palomas? Se han estado promocionando los palomares y la restauración de los mismos, otro sello castellano. ¿Cómo les vamos a compensar?, ¿o es que como son menos “no me mueven la silla”? ¿Les han facilitado piensos con vitamina K a los palomeros? ¿Quién se va a comer las palomas? La salud humana. He dicho que de entre los venenos, éste es el más “racional”, pero siempre está la teoría y la práctica, y por supuesto los sistemas de control que no son posibles en una basta superficie. He señalado ampliamente que tiene una menor toxicidad para el ser humano. La clorofacinona es retenida en los primeros centímetros de los suelos arcillosos en un alto porcentaje, pero las lluvias, los ahogamientos masivos de topillos envenenados, podrían hipotéticamente hacerla llegar a manantiales, arroyos y acuíferos, al agua que posteriormente es consumida por personas y ganado doméstico o a las hortalizas. Las peculiaridades de nuestra región divergen mucho de otras como la norteamericana y el resto de Europa porque tiene muchos pequeños núcleos urbanos dispersos y su abastecimiento de agua es de manantiales o acuíferos locales. Además tenemos a la población más envejecida del continente. El Sintrom es un medicamento anticoagulante que es necesario en muchas enfermedades ligadas al envejecimiento, así que dosis pequeñas de clorofacinona, que es anticoagulante del mismo tipo que el sintrom, podrían llegar por el agua o las plantas, que sin producir la muerte pueden descompensar el tratamiento. Lo que si está claro es que es nocivo para los organismos acuáticos y se recomienda no incorporar a suelos ni acuíferos, y en todo caso habrá que chequear los acuíferos de las poblaciones periódicamente. Las soluciones. Es probable que el problema haya llegado a esta dimensión porque no se ha venido controlando. Plantear una guerra al estilo clásico conlleva que si se quiere contundencia se producen muchas bajas inocentes, y si se es menos contundente no se daña al enemigo y además también se producen daños colaterales. ¿Qué posibilidades podemos apuntar para el control o el tratamiento? Una alternativa serían las “estaciones raticidas” convenientemente colocadas que aportarían las ventajas que reducen la probabilidad de que las personas o animales, que no son un objetivo, tengan contacto con los rodenticidas, evitan el deterioro de los venenos por los efectos ambientales, siendo activos por más tiempo, se reducen las posibilidades de derramamientos, y sobre todo se puede llevar un control de la actividad. Puede incluso emplearse en lugar de venenos sustancias que no representan peligro ni al hombre ni a otros animales. Los inmunosupresores hacen a los roedores sensibles a sus propias bacterias o a cualquier agente; los quimioesterilizantes proporcionan un rebaja gradual de la reproducción, dejando actuar a los predadores. Los métodos bacteriológicos para enfermarles pueden ser una alternativa, mediante contaminación artificial con microorganismos o parásitos que reduzcan la reproducción, etc. inocuos para el hombre, provocándoles epidemias, como sucedió con la mixomatosis del conejo, aunque en este caso fue una desgracia para la ecología y la caza. El flautista de Hamelín. El flautista de Hamelín puede ser de nuevo la salvación de las plagas de ratones. En la lucha contra los insectos, investigadores españoles del grupo de Angel Guerrero CSIC de Barcelona han logrado sintetizar un compuesto que bloquea la recepción de feromonas en insectos-plaga macho, desorientando a los machos que no pueden alcanzar a las hembras, evitándose la reproducción. Algo similar debe investigar nuestra comunidad en el caso de los roedores, para desorientar o atraer a las plagas siendo selectivos porque actuamos en una sola especie y siendo inocuos porque no dañamos a las demás. En mi opinión, lo único positivo de estas acciones aplicadas por la Junta es que han tranquilizado los exacerbados ánimos de los agricultores. Pero hay que saber aguantar el tirón con criterio y no descomponerse. El número de topillos ha descendido por sí solo y si hay suerte con un invierno mesetario se solucionará la situación, ¡por esta vez! Yo pertenezco a ese grupo de dos millones de votantes españoles sin afiliación política, no somos fijos a ningún partido “per se”, que podemos decidir las elecciones generales puesto que los votos están muy repartidos. Mariano Rajoy, a riesgo de equivocarme, me parece un tipo concienzudo, serio, de buena dialéctica, mejor que otros líderes repeinados de su partido, pero necesita hacer una buena oposición. ¿Qué mejor situación para opositar que temas con fundamento como éste, manejándolos en el propio feudo del PP, para hacer diferencias contundentes a nivel nacional? ¿De qué vale mantener Castilla y León siendo un rehén? Lo mismo le digo a la oposición local, ¡¡es una ocasión para el lucimiento político!! Las conclusiones. Es muy importante tener muy claro las causas de los problemas, especialmente para su prevención –los agricultores no pueden vivir amenazados– antes de que adquieran proporciones alarmantes, momento en que el tratamiento a aplicar es tremendamente agresivo y de riesgo por los enormes daños “colaterales” y la mayoría de las veces ineficaz, como he argumentado, provocando crispación entre los agricultores y defensores del medio ambiente, y la población, ¡lo cual no tiene sentido! Es por tanto fácil comprender que la etiología variada de este problema hace necesario y relevante identificar y determinar el porcentaje de responsabilidad de cada uno de los factores y su interrelación en aras a la mejor distribución de los recursos y esfuerzos qu
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
52/52
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaza.com, web oficial de la revista Trofeo, decana del mundo cinegético
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.