Hemeroteca :: 01/12/2007
4/52
Perros de caza

Perros

Texto y fotos: Antonio López Espada

Última actualización 01/12/2007@00:00:00 GMT+1
Aprovechando varias conversaciones sobre adiestramiento mantenidas con grandes profesionales de este sector y cazadores de a pie, y tras revisar textos que enseñaban hace siglos cómo enseñar a los perros de caza, hemos realizado un compendio de usos y prácticas encaminadas a intentar resolver los principales problemas que atañen a nuestros compañeros caninos.
Y siendo de edad de seis meses se ha de sacar por el campo para que sepa correr y saltar, y tomar rastro del amo, si no se desviase; y esto ha de ser alrededor del lugar, porque no se canse y sepa buscar al amo y rastrear. Hase de atar con la cadena á una mata y ponerse en parte donde no le pueda ver, y si gruñere. Déle muchos azotes, porque importa mucho el buen castigo y disciplina para que el perro salga bueno, que así disciplinado desde lo tierno de los años satisface muy bien á su oficio...” (Origen y dignidad de la caza. Juan Mateos, siglo XVII). Este texto evidencia cómo se las gastaban algunos hace cuatro siglos cuando se disponían a educar y enseñar a sus perros cómo debían comportarse en el campo y cazar. A pesar de que las cosas, afortunadamente, han cambiado y el progreso nos ha enseñado aspectos fundamentales del conductismo animal y la psicología canina, algo no ha variado tras cuatrocientos años: el cazador se preocupa constantemente por mejorar a su perro, de ahí que el adiestramiento, sin que exista una titulación oficial que cualifique profesionalmente a un adiestrador o educador canino, se haya convertido en un oficio en plena ebullición en nuestro país, con verdaderos maestros que saben convertir a un perro nuevo y novato en un auténtico experto en cualquier situación de caza. A éstos hemos recurrido para que nos cuenten sus vivencias, para que compartan su experiencia y ayuden con ello al cazador que desea atajar algún defecto en su perro de caza. Pasión por los continentales. Hablar de Manolo Blanco es hacerlo del eterno campeón. Lleva casi cuarenta años compitiendo en pruebas de perros de muestra y caza práctica. Es imposible que recuerde todos los logros que ha conseguido hasta hoy, entre los que destacan varios campeonatos mundiales y europeos, además de muchos nacionales. Se dedica a las razas de muestra continentales por un tema de predilección personal. Por sus manos han pasado bretones, khortals, langhaars, drahthaars de las mejores líneas europeas. A día de hoy es uno de los más recurridos a la hora de preparar a un perro para la competición o la caza. Por todo esto, sus palabras deben ser tenidas muy en cuenta: “Cuando me traen un perro y me dicen cuánto tiempo tardaré en adiestrarlo, yo siempre contesto lo mismo: el perro será el que lo diga, y siempre me contestan con otra pregunta: ¿Cómo va a ser el perro el que lo diga? Pues claro que lo dice el perro. El perro es el que cada día me dice cómo tengo que trabajar con él y el que determina los plazos a medida que avanza”. El collar de adiestramiento. Si le preguntamos a Manolo Blanco por el collar electrónico, parece no gustarle el tema, pero pronto da su opinión sobre esta herramienta tan de moda en el adiestramiento del perro de caza: “Yo no critico al collar en sí mismo, pero no estoy de acuerdo con que todos los problemas que presenta un perro de caza se quieran resolver con él. Para mí es una herramienta de trabajo más, la utilizo, pero en situaciones muy concretas. No es algo a lo que acudir en todo momento, porque al final se convierte en el único recurso de quien en realidad no tiene otros recursos. El perro acaba limitado y castigado sin motivos reales. Es muy cómodo tener ahí el botoncito, darle y ¡zas! Pero hay que hacer las cosas bien, hay que trabajar, pasar muchas horas con el perro en el campo, conocerlo y, a partir de ahí, pasar al adiestramiento”. Educar al dueño. Por su parte, para Alfonso Marín, otro destacado adiestrador y criador de braco alemán con muchos años de experiencia enseñando a perros de caza, además de ser colaborador del Canal Caza y Pesca de Digital+, el perro es algo muy complejo, y resulta muy difícil abordar un problema generalizado e intentar resolverlo en un perro concreto, porque sería necesario conocer el carácter y las aptitudes del perro que presenta el problema: “Se puede generalizar y aplicar eso de “a grandes males, grandes remedios”, pero no es lo correcto. No es lo mismo trabajar con un braco alemán, un perro fuerte y resistente a los métodos de adiestramiento más duros, que hacerlo con un bretón, raza que suele presentar ejemplares más sensibles psicológica y físicamente. Lo primero que habría que hacer es establecer una relación casi de simbiosis con el perro. Debe saber que tú mandas y lo que mandas en cada momento; esto resuelve o acaba con muchos problemas antes incluso de que se produzcan y consigue crear un ambiente en el que el perro disfruta con el trabajo, y un perro que disfruta haciendo caso es un perro que aprende rápido. También encontramos un gran problema, que el perro “estorba” al cazador si no actúa en el campo de una determinada forma, aún haciéndolo de manera correcta y respetando el estándar de trabajo. Un ejemplo muy claro lo encontramos en un perro con iniciativa, que debería ser lo que todo cazador anhela. Muchas veces se saldrá de la mano para buscar e indagar allí donde su instinto y experiencia le dicen que puede estar la caza. Si el cazador no sabe interpretarlo, supondrá que el perro no le hace caso, que espanta la caza. Por esto, muchas veces el problema no hay que buscarlo tanto en el perro, y al que habría que enseñar a sacar partido de su compañero es al cazador”. Falta de tiempo. José Luis Aragón, este campeonísimo y adiestrador profesional, tanto de perros de competición como de perros de caza, comparte con nosotros su gran experiencia formando perros campeones, tanto en el campo como en los concursos de trabajo. Le hemos pedido que cite los tres problemas más comunes que encuentra el cazador en el perro y la manera más eficaz de resolverlos: “La causa más frecuente que hace que la gente use los servicios de un adiestrador es la falta de tiempo. Esto les impide iniciar y adiestrar a su perro como es debido. Por tanto, el caso más habitual es la iniciación de los perros jóvenes. Este proceso es muy delicado y requiere mucha paciencia y mano izquierda ya que condicionará cómo se comportará el perro en el campo, aparte del propio carácter del perro, por supuesto”. La iniciación. “Para iniciar un cachorro primero hay que estudiar su carácter”. Con esta lapidaria frase comienza José Luis a hablarnos de todo lo que requiere un correcto adiestramiento: “Hay que ser consciente de que estamos trabajando con un cachorro al que no se le puede tratar con la misma dureza que a un adulto. Se suelta el perro en presencia de caza. Primero con caza de granja –mas fácil de controlar– y cuando vemos que el perro la domina bien, sin insistir en la misma, se le prueba ante caza salvaje, que es la que al final pone a cada perro en su sitio. Hay que tener mucho cuidado cuando se introducen las detonaciones o la caza con la escopeta. Debemos de hacerlo sólo cuando el perro ya esté muy picado por la caza. Esto evita problemas como el miedo a los tiros, segunda causa más frecuente de consultar un adiestrador y mucho más difícil de resolver que el primero”. “Para iniciar a un cachorro, se le suelta con la caza, dejándole la libertad de hacer lo que quiera, poniéndole en la situación más fácil posible con caza de granja. Se observa la actitud del perro y su ímpetu. En función de la reacción del perro, se actuará de una forma u otra. Si se le ve muy suelto e interesado, se puede pasar a la caza salvaje, siempre dejándole libertad de hacer lo que quiera. Un punto muy importante es que cuando se inicie, hay que cazarlo sólo para evitar que coja malos hábitos de los adultos. Efectivamente, un perro adulto, aparte de inculcarle a los cachorros puntos positivos, también puede contagiarles manías difíciles de eliminar después. Por otra parte, hay que evitar a toda costa que el cachorro se apoye en el adulto y termine siendo un perro segundón. Se trata de transformar el cachorro en un perro seguro de sí mismo, independiente y decidido”. “Si vemos que el cachorro tiene miedo, dudas o falta de seguridad a la hora de abordar la caza de granja, se le deja jugar con una pieza de granja alicortada hasta que la coja en boca. Este punto suele fomentar bastante la pasión por la caza. Es importante ir despacio, poco a poco. Es mucho mejor pasar diez minutos cada día con el perro, pero todos los días, que no cinco horas una vez cada 15 días. Esto es lo que hace que la gente con falta de tiempo se vea obligada a recurrir a adiestradores, ya que éstos disponen de tiempo todos los días de la semana para dedicárselo a cada uno de los perros. Por otra parte, cada perro tiene su ritmo de evolución. Lo que sobre todo no se puede hacer es acordarse diez días antes de la apertura de la temporada de que tenemos un perro en la perrera y querer que esté listo para cazar el primer día. Las prisas nos hacen cometer errores, y muchos de estos errores son muy difíciles de corregir, y a veces, prácticamente imposible”. Miedo a los tiros. El error típico que lleva a fomentar el miedo a los tiros es introducir al perro en el disparo demasiado rápido, antes de que esté realmente muy apasionado. El miedo a los tiros es el segundo problema más frecuente a los que se enfrenta el adiestrador. Con respecto a esto, José Luis lo tiene muy claro: “No todos los perros se pueden “curar” de este problema grave. No se puede garantizar nada, y lo que desde luego es seguro es que el proceso es muy, muy lento. Este tipo de perros requiere todavía más paciencia que los primeros. Hace falta mucha experiencia para poder resolver este problema para el que no hay ninguna “fórmula mágica”. Por esto resulta aconsejable dejárselo a un profesional, pero sabiendo que va a costar meses y que nada es seguro”. El cobro. Según José Luis Aragón, el cobro es el tercer problema más frecuente que lleva al cazador a recurrir a un adiestrador profesional: “Lo más adecuado es fomentar en el perro un cobro natural, que ha de ser rápido, decidido y alegre. Esto hay que trabajarlo desde muy cachorro –cuando cuenta con entre cuatro y cinco meses– con objetos o apports de material blando para evitar que aprenda a destruirlos. Nunca se pueden utilizar palos ni piedras que, al ser rígidos, provocan la “boca dura” en el cobro. Otra vez se trata de jugar a cobrar durante un máximo de diez minutos al día para evitar aburrirlo. El cobro natural debe ser considerado como un juego, no una obligación. Si el perro no tiene ninguna aptitud ni instinto de cobro, hay que trabajarle el cobro forzado. Este punto es muy delicado y requiere mucho tiempo, tacto y paciencia. Y sobre todo requiere que el perro tenga el carácter ya formado. Queda totalmente desaconsejado a neófitos, ya que el peligro de “romperlo” es real. Conclusiones. La tónica general que se ha repetido una y otra vez a la hora de hablar con cazadores y adiestradores sobre el principal problema que atañe a los perros de caza es la distancia a la que éstos trabajan durante la búsqueda. Parece que queremos perros cortos de andadura, que cacen “bajo la escopeta”, tópico tan inservible como utilizado. Por mucho que nos empeñemos, un pointer seguirá siendo un pointer. Este perro correrá a una velocidad y desplegando una andadura en consonancia con su morfología y sus genes. Si un pointer se aleja más allá del alcance del tiro de escopeta –estamos hablando de 40 metros–, ése será un pointer de acuerdo con su estándar, y no sólo en el caso del pointer, ya que todas las razas de muestra británicas y varias continentales deben hacer gala de una búsqueda amplia cuando el terreno así “lo pide” o permite. Cuando el cazador acude al collar eléctrico para tratar de conseguir que su perro no se vaya más allá de esos treinta o cuarenta metros está actuando en contra de una selección centenaria que ha apostado y trabajado para lo contrario. Quizá los esfuerzos deberían ir encaminados a enseñar al perro a responder en determinadas situaciones, como a no adelantarnos en las siempre esperanzadoras asomadas, a dedicar más tiempo y esfuerzo en las zonas accidentadas o a tomar los linderos por delante para aprovechar que la caza se siente segura tras ellos y las probabilidades de permitir el acercamiento sean mayores.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (1)   No(0)
4/52
Comparte esta noticia  

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Problemas y soluciones

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    171 | ANGEL GARCIA - 19/12/2007 @ 20:05:46 (GMT+1)
    ESTOY DE ACUERDO CON TODO LO QUE SE DICE
    EN ESTE ARTICULO, NO SE PUEDE DECIR MAS
    Y YAN ACERTADAMENTE EN TAN POCO ESPACIO
    UN SALUDO AGRADECIDO.

    ANGEL
    155 | Alberto - 12/12/2007 @ 01:19:56 (GMT+1)
    Este articulo !es una maravilla¡
    Mi mas sincera enorabuena a Antonio López Espada

    Un saludo a todos los amantes de la caza con perro.
  • Comenta esta noticia



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaza.com, web oficial de la revista Trofeo, decana del mundo cinegético
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.