Hemeroteca :: 01/12/2007
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Perros de caza

Veterinaria

Última actualización 01/12/2007@00:00:00 GMT+1
La alimentación en el perro de caza ha mejorado sustancialmente en los últimos años a raíz de la introducción de los piensos modernos. Con este tipo de productos hemos conseguido equilibrar las raciones, es decir, que lo perros ingieran lo que realmente necesitan y en las proporciones idóneas.
La alimentación de un perro es como una cuenta bancaria en la que todos los días ingresamos y sacamos dinero. Si ingresamos más de lo que sacamos, la cuenta irá engordando, pero si sacamos más de lo que ingresamos, la cuenta se quedará exigua. Por lo tanto es importante valorar gastos e ingresos para tener en buena forma física a nuestro compañero de caza. Se sabe que un perro medio (20 kg), a 20ºC de temperatura ambiental, sin hacer ejercicio, consume unas 1.500 kcal al día. Por ello el ingreso mínimo al día debe ser ésta cantidad, que con un pienso de mantenimiento de buena calidad son unos 270 gramos al día. Tempertura y ejercicio. Pero esta ecuación se puede alterar por dos factores: la temperatura y el ejercicio. Cuanto más baja la temperatura, más alimento necesita un perro, ya que gasta más en conservar la temperatura corporal y su metabolismo basal. Se estima que las necesidades suplementarias son de unas 3 kcal/kg. de peso vivo por cada grado por debajo de 20ºC. Es decir, si la temperatura baja a 10ºC, el perro necesitará unos 100 gramos más de pienso. Si la temperatura baja 20ºC, el perro necesitará 200 g más de pienso, consumiendo un total de 470 gr a 0ºC. Con ello podemos ver la importancia que tienen unas perreras bien acondicionadas, donde los perros no pasen frío. Además, estas variaciones a su vez fluctúan en función de las diferencias de metabolismo según las razas y del tipo de pelaje. Así un pointer, de pelo muy corto, tendrá unas necesidades muy superiores a un setter de pelo más largo y tupido. También los perros grandes conservan mejor la temperatura que los perros pequeños, que tienen una mayor superficie corporal y por lo tanto pierden más calor. El ejercicio es el segundo factor que hace que las necesidades de pienso aumenten en un perro de caza. Los aumentos de las necesidades calóricas varían de un tipo de perro de caza a otro, pero podemos situarlas en aproximadamente un incremento de un 10 por ciento por cada hora de trabajo. Por lo tanto, un perro que trabaja una jornada de caza de 4-5 horas necesitará un incremento de un 40-50 por ciento en la dieta. Siguiendo en la línea de lo práctico, nuestro perro de 20 kg, cazando 5 horas a 20 ºC, tendremos que darle 405 gramos para compensar las pérdidas del día. Que el pienso sea de calidad. En la actualidad la gran mayoría de cazadores utilizan el pienso como alimentación regular de sus perros. Sin lugar a dudas, los piensos tienen numerosas ventajas sobre las dietas caseras, entre las que podemos destacar que son equilibrados, es decir, tienen lo que los perros necesitan en las cantidades que necesitan, lo que ayuda a mantener en buenas condiciones al perro y a alargarle la vida. También son fáciles de racionar y se ahorra tiempo ya que no necesitan ningún tipo de preparación. Lo que siempre debe asegurarse el propietario es que el pienso sea de calidad. Las materias primas utilizadas que vienen en todos los envases de los piensos, no dejan de ser importantes, pero lo imprescindible es lo que nos cuente el propio perro. Con un buen pienso el perro debe rebosar alegría y salud, mantenerse en buenas condiciones con raciones moderadas y presentar un buen pelo. Otra indicación interesante a tener en cuenta es que, si el pienso es bueno y tiene una buena “digestibilidad”, el perro deben generar 50 g de heces por cada 100 g de materia seca ingerida. Piensos de mantenimiento y de alta energía. En los perros de trabajo debemos asegurarnos que las dietas, además de cubrir las necesidades de mantenimiento del animal, cubren el aumento de las necesidades energéticas y de nutrientes, respondiendo así a las demandas propias del ejercicio y del estrés que éste produce. Si los requerimientos energéticos son solamente un poco superiores, es decir, el ejercicio no es fuerte y la temperatura no demasiado baja, puede ser suficiente un incremento de la ración diaria. Si los requerimientos son superiores, es decir si el perro hace mucho ejercicio y/o la temperatura es muy baja, aconsejamos un cambio de pienso, en favor de aquellos con un mayor aporte energético, lo que todos los cazadores conocen como un pienso de alta energía. Los piensos están formulados en base a que contengan todos los ingredientes necesarios para un perro, y además en las proporciones exactas. Pero los valores más significativos del pienso se centran en la proteína y la grasa que llevan, ya que son las principales fuente de calorías. Así un pienso de mantenimiento suele tener un 25 por ciento de proteína y un 10 por ciento de grasa, y un pienso de alta energía suele estar en un 30 opor ciento de proteína y un 15 por cientto de grasa. Incluso para perros de alto rendimiento, que trabajan a temperaturas bajas –como los perros de trineos– pueden necesitar piensos de 35 por ciento proteína/20 por ciento grasa.
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