Reportajes
Desde Hornachuelos con mi Blackberry
Mariano Aguayo Fernández de Córdova (www.montear.com)
Última actualización 17/10/2008@17:33:42 GMT+1
En 1977 publicó TROFEO la foto de mi noviazgo y ahora me invita Ignacio Ñudi a colaborar en la revista. Intentaré desde esta humilde columna aportar anécdotas,resultados e historietas que ilustren esta maravillosa dedicación.
Hemos monteado ya varias clásicas por aquí por Córdoba, con verde en el campo, después de una magnífica berrea, pero con demasiado calor. Desde mi noviazgo hace treinta años en Mesas Altas no ha cambiado casi nada, casi nada para mal. Cada vez hay más reses, más cochinos, mejores rehalas, más manchas, más aficionados, ¿Dónde está la crisis de la montería tradicional? ¿O de la comercial? Tanto la una como la otra viven su edad de oro. Mis hijas en muchas monterías me dicen: “¡papá, no tires más!”. Eso no lo he dicho yo en mi vida. Cuando monteaba con mi padre, a partir de los últimos sesenta, no se tiraba absolutamente nada en la mayoría de las ocasiones. Si acaso se mataba algún bicho, raramente más de uno, y a partir de ahí… bingo. No conocíamos la palabra cupo. Eso sí, en el colegio mis notas acusaban un descenso progresivo de mis resultados a partir de las calificaciones de noviembre aunque, si yo conseguía remontar en veda, todo rapapolvo quedaba en nada.
Los sorteos ahora son más serios en las monterías comerciales y la invitación a los puestos es más valorada. Creo que todo ha venido a tener más importancia, se disfruta más lo que tenemos. El campo está como nunca de cuidado, hay más carriles, pero también más cortafuegos, se limpian las manchas para que generen más comida y se aclaran los puestos.
Los lázaros, mejor que nunca. En La Baja, Roberto Melgarejo se quejaba por tener sospechas de chanteos por parte de algún vecino. Esto es un clásico que difícilmente se puede probar pero que está presente en multitud de ocasiones en nuestras sierras.
Una de la reina de las comerciales, si no la reina, es Los Lázaros. Este año monterión, más que nunca. Salvador Herruzo, que con tan buen sentido dirige esta mancha, ha elevado los puestos, habiéndose cubierto por todos el cupo de tres venados y prácticamente todos buenos, de los que casi sólo se cobran en esta finca.
Para mi Los Lázaros todavía me sabe más a buenos ratos de conejos cuando no había luz eléctrica ni casi forma humana de llegar y nos mandaban nuestros padres para la temporada con cartuchos y escopetas a comer conejos y patatas jarotas.
Las rachas son las rachas y, si le toca a tu mujer la buena, tú a hacer fotos y a celebrarlo con cara de ilusión desmedida. Elena, mi mujer, se ha estrenado esta temporada a lo grande en Sierra Alta, con cochino bueno, y en el Alta Alta con un venado de diecisiete puntas y todo ello después de haber recechado un buen muflón que su padre ofrece cada año a sus hijos. Los tres lances en poco más de una semana y en las fincas de sus amores, donde se ha criado. Que no me vaya a olvidar: en el Alta, la de invitación, fenomenal, enhorabuena a Martín y a Quisco que organiza.
Santi Echevarría, uno de los promotores del grupo de Los Matuteros, no ha podido disfrutar de la primera mancha del grupo en Extremadura, Estena. Prácticamente todos su compañeros hicieron el cupo de venado bonito. Además cobraron veintitantos cochinos. Santi, ya mismo a montear de nuevo, un abrazo.
¿El venado del año? Juan Monjardín ha abatido el que puede ser el venado de montería de esta temporada. Según los entendidos en esas materias tiene más de doscientos puntos. Se lo merece por su dedicación durante años al campo. Estos grandes venados debían de llegar siempre a una edad, como colofón a una afición.
Otros fantásticos venados se han cobrado en Los Posteruelos, el mejor quizás el de Javier Sánchez-Ramade. Buena gestión la de los Romero de Prasa con Fermín de colaborador.
Si los cazadores, en vez de nostálgicos somos inteligentes, aprovecharemos las connotaciones positivas que como auténticos conservadores de los espacios naturales tenemos para perpetuar la montería española como la garante del bosque mediterráneo, la flora, la fauna y todo ello sin que hayamos visto todavía el vídeo de Al Gore ni tengamos primos especialistas.
Por cierto, en el Seminario de la Fundación de Amigos del Águila Imperial que organizó el otro día en Madrid Fernando Andrada, ya hay voces que opinan que en vez de obligar a los dueños de coto a llevar los despojos de las reses a lugares designados por la Administración, a cientos de kilómetros para incinerarlos, lo que supone un sobrecosto para la organización, sería mucho más razonable dejar que fueran las necrófagas las que disfrutaran de la carne como sistema de hacer sostenible ambas actividades, caza y recuperación de las especies en peligro de desaparición.