Armas y Municiones
Sistemas de puntería y otros aspectos a tener en cuenta
Última actualización 29/01/2008@12:45:08 GMT+1
En el ecuador de la temporada, y a punto de que comiencen las monterías más especializadas en cochinos, hacemos un alto para analizar las características que tiene que reunir un visor o mira sin aumentos para poder obtener buenos resultados en las batidas y, en general, en cualquier otra modalidad de caza en movimiento.
Yo siempre he sostenido que quien montea, o en general caza sin visor es porque utiliza un visor o montaje tan incorrecto que no le permite apuntar mejor que con sus ojos. No obstante, puedo comprender que haya monteros antiguos que no lo utilicen porque hasta hace relativamente pocos años no había miras ni montajes adecuados para disparar sobre blancos en movimiento, eso sin contar que la mayoría de los rifles se comercializaban con una culata poco apropiada para cazar con visor.
Sin embargo, hoy día los cazadores pueden elegir entre un importante número de modelos de miras y visores de caza diseñados para cazar animales en movimiento, tantos que son frecuentes las consultas que llegan a redacción sobre el tema que tratamos.
Campos de visión amplios. Elegir bien el campo de visión es una de las claves para tener éxito en esta modalidad. Para poder acertarle a un animal que se mueve sin que influya la suerte, es fundamental que el cazador al encarar el arma vea rápidamente el blanco y mucha porción de terreno a su alrededor para que pueda juzgar cómo se mueve éste, que ángulo lleva, si baja o sube, etcétera. Si no es así puede que al encarar no encontremos la presa o cuando lo hagamos volvamos a perderla si varía su trayectoria y en cualquier caso nos será muy difícil mantener la puntería y juzgar el adelanto.
Se denomina “campo” a la porción de terreno que se divisa a través de un visor a 100 metros, y sucede que no todos los visores de marcas distintas, aunque tengan los mismos aumentos, tienen el mismo campo de visión, como creen muchas personas. En absoluto, conseguir campos amplios de visión no es fácil, de modo que normalmente los campos de visión muy grandes sólo lo ofrecen los visores de gran calidad.
Los únicos aspectos del campo de visión que son comunes todos los visores es que éste disminuye a medida que se seleccionan mayores aumentos y que también disminuye o aumenta proporcionalmente con la distancia. Es decir, que si un visor tiene un campo de 30 metros a 100, a 200 metros el campo es de 60 metros; a 50 es de 15 metros; a 20 metros, de 6 metros, etcétera. Por eso, cuando se llega al puesto hay que calcular a qué distancia vamos a tirar y hacer pruebas con el selector de aumentos para no “pasarnos” y quedarnos sin aumentos, sino seleccionar los que necesitamos teniendo en cuenta que es preferible tirar con menos aumentos y ver mucho campo que hacerlo con menos y correr el riesgo de perder de no apuntar bien o incluso de perder de vista la presa.
Con 27-30 metros de campo, normalmente es suficiente para cazar en montería seleccionando la gama más baja de aumentos de un visor, pero normalmente el de los visores de batida del tipo 1,1-4x buena calidad diseñados para cazar en movimiento a distancias cortas o medias es algo superior: del orden de unos 36 metros (Zeiss, Kahles, Swarovski…), si bien excepcionalmente, Swarovski con su serie Z6 ha conseguido que sus miras 1-6x24 tengan campos aún mayores, superiores a 40 metros en 1x.
Los visores que tienen una relación mayor de aumentos, caso del 1,5-6x, 2,5-10x, etcétera, tienen campos de visión en la gama baja de aumentos mucho más reducidos, por lo que no son apropiados para cazar en montería a distancias cortas. De hecho, no se consideran miras de montería, sino de rececho, y no las consideramos en estas notas.
¿Con o sin aumentos? O dicho de otro modo, ¿es mejor utilizar una mira de punto rojo o un visor convencional? Con las miras de punto rojo o con las holográficas se tira mejor cerca que con un visor de batida, pues el campo de visión es infinito con muchos modelos al no producirse el efecto túnel que tienen los visores y carecer de aumentos. Sin embargo, aunque tengo y uso miras de punto rojo, considero que salvo que el cazador sepa a ciencia cierta que sólo va a tirar cerca o muy cerca, es preferible comprarse un visor y un montaje desmontable de calidad para cubrir la posibilidad de que se tenga que disparar muy cerca o muy lejos, digamos a menos de 15-20 metros con 1,1x, o a más de cien metros, con 2 ó más aumentos. Con los 4 aumentos de un visor de batida y su retícula se puede hacer blanco a una pieza de montería parada a unos 200 metros, pero esto es difícil hacerlo a más de 100 metros con un punto rojo porque el punto, a esa distancia, tapa el blanco.
Que el visor se pueda desmontar lo considero fundamental, incluso utilizando una mira de punto rojo o holográfica. Así, utilizando un visor de batida, si tenemos que disparar tan cerca que ni en 1,1x consideramos que el campo es suficiente, podremos desmontarlo y tirar con las miras del arma. Igualmente podremos hacerlo si llueve tanto que la cortina de agua nos impide ver a través del visor o la mira no es estanca, se nos acaba la batería o se produce cualquier otra situación que aconseje desmontar el sistema de puntería. Por supuesto, además de desmontable, el montaje tiene que ser de calidad para que no varíe el punto de impacto.
¿Retícula iluminada o no? Soy partidario de las retículas iluminadas, pero no están exentas de inconvenientes y deben de reunir un mínimo de características para que sean útiles.
El mayor inconveniente es que es necesario llevar una pila o batería de repuesto y, que dependiendo del tipo de mira que sea, si se te acaba ésta en el puesto te puedes quedar sin mira –lo que equivale a decir con el arma inutilizada– mientras la cambias porque se pierde la referencia de puntería. También hay que saber manejarlas y graduar bien la intensidad del punto o retícula holográfica iluminada para que se vea bien, sobre todo si hay zonas en sombra alternadas con otras a las que les da el sol.
Algunas miras como las Zeiss Z-Point, o la Burris Fastfire poseen sistemas muy útiles que auto regulan la intensidad del punto dependiendo de la zona donde se apunte o de la intensidad de la luz ambiente. Igualmente es importante que el visor utilizado tenga “memoria” de la intensidad de luz, para que una vez regulada la iluminación, ésta se pueda apagar y encender de nuevo con la misma intensidad que habíamos seleccionado.
Montaje correcto y peso. Por último recordar que, aunque ya lo hemos hablado en otras ocasiones, es necesario no olvidar que el montaje en altura y distancia al ojo deben ser correctos para que cuando nos echemos el rifle a la cara podamos ver con comodidad, sin tener que mover la cara y con ésta bien apoyada en la culata, la referencia de puntería y todo el campo de visión. Y para que suceda esto tenemos que adquirir el montaje adecuado en altura, un visor con una longitud de montaje adecuada y usar un arma con una culata diseñada para tirar con visor. Así que no olviden decirle esto a su armero, pues una vez comprado el rifle, la mira, el visor o las monturas de forma incorrecta, ya no tiene solución.
El peso de la mira también debe tenerse en cuenta porque es posible que nos interese que sea pesada para contrarrestar el retroceso o todo lo contrario. Y ,en este aspecto, las posibilidades también son infinitas ya que podemos elegir entre una diminuta mira de punto rojo que no llega a los 30 gramos o entre un visor pesado más sus monturas, que pesen más de 700 gramos. Incluso en el caso de decantarnos por un visor o por una mira, existen muchas diferencias en peso entre los visores y miras de buena calidad de diferentes marcas.