Hemeroteca :: 01/02/2008
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Reportajes

La rehala: razas de perros para la montería (II Parte)

Última actualización 28/01/2008@17:44:57 GMT+1
En esta segunda parte, el autor explica qué perros, puros o cruzados, son los mejores para buscar a las reses en la mancha.
Una rehala es un conjunto de perros que, conducidos por un guía o perrero, tienen la misión de encontrar la caza, acosarla para conducirla a las posturas, latirla en su recorrido para marcar el camino al montero y, llegado el caso, apresarla para propiciar su muerte a cuchillo por perrero o montero.

En la parte I, hablé de la función de la rehala y de las cualidades que tenía que tener el perro de rehala para ser completo. Ahora analizaré las diferentes razas que actualmente conforman las rehalas españolas, centrándome en esta ocasión en los “buscas” puros o cruzados.

El podenco: Gran buscador de caza, con buenos vientos, ligero, rápido y con mucha dicha, es la raza por excelencia para la función de encontrar y levantar caza.

Aunque hay ejemplares con mucha valentía, a una rehala compuesta sólo de podencos le costaría hacerse con un guarro grande, que aculado, hubiera que matar a cuchillo. Es por ello que para que los podencos no pierdan confianza y acaben abandonando el cochino por el cervuno, estas rehalas se complementan con alguna collera de perros de presa que ayuda al conjunto en caso de atranque de algún guarro grande.

Las rehalas de podencos son típicas de Andalucía, tierra de muchas reses y calor, donde se necesitan perros descargados y con muchos pies que aprieten bien a las reses.

Cruce de mastín y podenco. En mi opinión, es el perro más completo para la montería. Con los vientos y ligereza del podenco, posee la resistencia y valentía del mastín. Perros de buen olfato, buscadores, con dicha si se cruza bien, tienen la fortaleza y coraje necesario para hacer salir de la mancha a todos los guarros que no quieran hacerlo. Por otro lado son perros que aguantan bien varios días seguidos de caza y duras jornadas de frío y agua, lo que no ocurre con todos los podencos.

Cruce de mastín y perro de caza menor. Me refiero al cruce de mastín con perros como el braco, el pachón, el drahthar y otros. Suelen ser cruces fortuitos que dan magnífico resultado. Tienen mucho olfato, echan la nariz al suelo o cazan venteando por el alto según la raza cruzada y son incansables y valientes. Hay que tener precaución pues algunos ejemplares no laten.

Grifón y sabueso puros. Perros de finísimo olfato al rastro, gran y constante latido, así como incansable tesón en la persecución. Utilizados en el norte de España por el tipo de terreno y sistema de caza, los individuos puros no valen para la montería. Es un martirio para todos cuando algún rehalero lleva algún ejemplar en su rehala. Son animales que engañan al montero y vuelven locos a los perros de otras rehalas latiendo a rastros de animales que se movieron mucho tiempo antes. En montería a eso lo llamamos “perros falsos”, pues monteando el perro debe latir “a cierto”, es decir, a res que lleve encima o doscientos metros como máximo. Su tesón los conduce a seguir la caza fuera de la zona a batir, tardando horas e incluso días en volver.

No son perros mordedores por su condición de marcar latiendo el animal parado, por lo que en general, tanto a los cochinos en la cama como a los jabalíes heridos los laten alrededor sin entrarles.

Cruce de sabueso o grifón con mastín o podenco. Principalmente se está realizando el cruce de mastín con grifón nivernés o leonado de Bretaña, ambas razas pelicerdeñas que proporcionan gran belleza al ejemplar resultante. Este cruce se hace con el objetivo de sacar perros con mucha dicha y tesón.

Hay que saber dosificar muy bien la sangre de estas razas pues si no se maneja adecuadamente y el porcentaje de sangre de grifón es excesivamente elevado pueden resultar perros cobardes para los jabalíes por la condición de la raza pura de ladrar siempre de parado, sin tirarse, aunque enfrente tengan un primal. Igualmente pueden resultar ejemplares “falsos” con los mismos defectos que para la montería tienen las razas puras arriba explicados. Como ocurre con los podencos y en evitación de que la rehala vaya perdiendo confianza frente a los jabalíes abandonándolos en manchas con guarros y cervuno, es conveniente apoyar la recova con alguna collera de perros de presa.

Cruces con galgo. Perrigalgos o regalgos, como se suelen llamar, son perros fuertes si vienen de mastín y muy ligeros y rápidos si de podenco. Valientes, con gran arrojo, muerden mucho. Perros con muchos pies que alcanzan la caza, acometiéndola muy cerca.

Hay que tener cuidado pues el cruce en general sale mudo y caza sólo de vista como hace el galgo con la liebre.

En el monte apoyan en la carrera a los demás perros, alcanzando por velocidad a los cochinos a los que aprietan con codicia arrimándolos a las posturas.
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