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Última actualización 28/01/2008@17:10:47 GMT+1
Sergio Pérez era un joven extremeño que el pasado 16 de diciembre falleció como consecuencia de un disparo accidental en una montería. Poco tiempo después de tan fatal accidente, sus amigos y compañeros de caza enviaron a nuestra redacción esta sentida carta con la que han querido rendir homenaje a Sergio, y dar aliento tanto a los familiares y amigos del joven, como al montero que realizó el disparo.
¡Así era Sergio Pérez, “Conejo” y así le recordaremos!
El pasado día 16 de diciembre, y por causa de un fatídico accidente, nos dejó para siempre nuestro amigo Sergio, más conocido en el entorno cinegético como “Conejo”. Sergio, mejor “Conejo” como a él le gustaba hacerse llamar, era un montero sin alma. Su pasión por la caza y, sobre todo, por la montería era por todos conocida, aunque eso sí, su “lances” nunca fueron con armas. Sergio era un chaval de 26 años pero no por ello su experiencia venatoria era corta, sino todo lo contrario, pues había participado en muchas monterías, bien como batidor o bien acompañando a sus amigos en los puestos.
Sergio era jovial, alegre y respetuoso, sus bromas y “chascarrilllos”, nos alegraban al terminar cada jornada cuando degustábamos esos platos calientes que tanto agradecemos al término de cada montería. En una palabra, era querido por todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerlo, tanto en el ámbito de la caza, como fuera de ella. El día 16, como ya he dicho, un fatal accidente le sesgó la vida, haciendo aquello que tanto le gustaba. Ese día se encontraba con un entrañable amigo como acompañante en el puesto que el sorteo les había deparado. El abatar hizo que al comienzo de la montería les entrara un jabalí que su compañero e inseparable amigo abatió. A Sergio le pudo el corazón y cuchillo en mano intentó rematarlo, pero un disparo que nunca debió realizarse acabó con su vida. La fatalidad, por eso lo llamamos accidente, hizo ocurrir tan desgraciado suceso, pues los puestos que ocupaban estaban perfectamente ubicados, y a una distancia lo suficiente amplia como para no tener problemas con los tiros, así como para determinar, claramente, el tiradero de cada uno. En esto tengo que dar al organizador su merecimiento, pues lo justo debe ser justo. Se había procurado que la seguridad prevaleciera, y eso es de agradecer.
Al autor del disparo fatal que piense que fue un accidente y, por supuesto, que él nunca jamás, tanto por su larga experiencia como por su buen hacer montero conocido y reconocido, pretendió provocar. Sabemos que esto será difícil de reconocer y olvidar, pero desde estas líneas quiero, o mejor dicho queremos, darte nuestro apoyo para que sepas que serás siempre reconocido y respetados por todos.
Así mismo, queremos dar nuestro más sentido pésame a toda la familia de Sergio, en especial a sus padres y hermanos, y que, aún a pesar de la gran perdida sufrida, recordéis a vuestro hijo y hermano, tal cual fue, un buen hijo y hermano, amén de otras muchas virtudes que vosotros conocíais mejor aún que todos nosotros.
A su compañero y amigo, ánimo, pues ni fuiste responsable, ni pudiste evitar lo sucedido.
Sergio, aunque te hayamos dicho adiós, siempre estarás con nosotros, pues hiciste méritos suficientes, en tu corta vida, para que así ahora suceda. Adiós, “Conejo”.
Tus amigos y compañeros de caza.