Hemeroteca :: 01/03/2008
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Reportajes

Caza internacional
Íbex y Marco Polo en Kyrgyzia

Texto y fotos: Arturo de Onís
Foto de apertura: Francisco viruez

Última actualización 26/02/2008@15:57:48 GMT+1
El autor del siguiente relato nos narra la experiencia vivida frente a una de las especies más emblemáticas de la alta montaña: el Marco Polo. Largas jornadas a caballo, divertidas anécdotas y una serie de consejos para aquellos que se animen a realizar una aventura de este tipo son sus principales ingredientes.

Un dicho asiático afirma que sólo hay un animal que coma más carne que un kyrgyzio: el lobo. Es rotundamente cierto. Lo primero que hacían nuestros guías al llegar a un animal recién abatido era comerse crudos los testículos y el pene. Al abrir las vísceras extraían con cuidado la vesícula biliar y la engullían con fruición. En un gesto de compañerismo cinegético y hospitalidad sin límites nos ofrecían compartir estos “manjares” a la vez que nos explicaban por señas que era bueno para la potencia sexual. Está claro que el inventor de la Viagra no ha pasado por estas impresionantes montañas.

Esta cacería se gestó de un modo especial. A finales de abril me pronosticaron un cáncer que requería una operación radical. Me anunciaron que me meterían en el quirófano el 8 de mayo. Muchas cosas pasaron por mi cabeza pero, entre otras, se me ocurrió organizar una cacería seria para después de la recuperación. Lo tenía claro, si hacía la cacería con éxito es que estaba recuperado. Sería la cacería más importante de mi vida. ¿El animal? Hay animales míticos en la caza y el Marco Polo lo es para todos los amantes de la alta montaña. Ya tenía objetivo. ¿La fecha? Decidí el 8 de septiembre. No era la mejor época pero sería cuatro meses después de mi operación y era el plazo que yo me marcaba para estar totalmente recuperado. Dicho y hecho, manos a la obra y a buscar un socio de viaje.

Pachi Bourgon es un amigo reciente pero preveo que esta amistad durará. Es duro y echado para adelante. En cuanto se lo planteé no lo dudó y se apuntó. ¿A dónde? Hay dos destinos abiertos para el Marco Polo, Tajikistán y Kyrgyzstan. Teóricamente también se puede cazar en China, pero en la actualidad está cerrado. Hay una diferencia fundamental entre la caza del Marco Polo en Tajikistán y en Kyrgyzstan, y es que en Kyrgyzstan cazas a caballo y con esto solucionas el problema de la falta de oxigenación por la altura.

Los Marco Polo viven entre los 3500 y los 4900 metros, y a estas alturas los cazadores que habitualmente vivimos en cotas más bajas tenemos algunos problemas de oxigenación los primeros días hasta que se habitúa nuestro organismo. Es un problema que algunas personas solucionan dopándose como los ciclistas, tomando Fortecortin, el célebre EPO. La posibilidad de movernos a caballo fue la que nos decidió por Kyrgyzstan. Y desde luego fue un gran acierto.

No me voy a extender en relatar los preparativos ni en el viaje en sí. Sólo que lo concretamos con la orgánica local y sacamos los billetes antes de entrar en el quirófano. El vuelo nocturno Madrid-Bishkek dura doce horas, haciendo una escala de dos horas en Moscú. Llegamos a las 7 de la mañana y, sin el más mínimo descanso, subimos a la furgoneta para trasladarnos al campamento. Fueron catorce horas de carreteras infernales en las que hicimos 450 kilómetros con sólo dos paradas: una para desayunar y otra para comer. Después del largo viaje por fin estábamos en un refugio en la Región de Ak-Say, al sur del país y en la misma frontera con China.
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