Hemeroteca :: 01/03/2008
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Opinión

Recechando ideas

Ramón j. Soria Breña

Última actualización 26/02/2008@16:18:16 GMT+1
Te has encarado el rifle y sólo entonces te das cuenta, antes de meter el lugar de su corazón en la cruceta, antes de apoyar el dedo en el gatillo, antes de dejar de respirar y montar el pelo y tocar despacio el acero, mucho antes de que salga el proyectil del ánima y vuele hacia él... te das cuenta que es el tiro de tu vida, el tiro que has buscado en tantos lances durante tantos años, el tiro perfecto.
Andar todas las sierras y todos los bosques tras los más grandes, de viajar lejos a esos lugares míticos que descubriste de niño en los libros de Dinesen, Hunter, Salgari, Hemingway, Verne... No eres aún ni te sientes viejo, y sin embargo, parece que miras tu vida desde muy lejos, que el pasado y tu memoria están llenos de muchos lances, demasiadas historias, amigos perdidos, sueños alcanzados que ahora, ya en la mano, no tuvieron ese sabor fresco y gustoso que imaginaste. Y sin embargo, desde hace muchos años, sigues sintiendo esa emoción extraña por ser cazador.

Durante cincuenta años has perseguido la excelencia, buscaste la mejor de las armas, el más preciso y mortífero de los calibres, probando todas las puntas, recargando tú mismo los cartuchos, leyendo y calculando trayectorias y curvas de caída. Has tirado cientos de tiros y tenido muchos rifles y escopetas buscando siempre esa esquiva perfección que nunca has alcanzado y que no está en el diez de la diana ni en dejar fulminado un animal sin que dé un paso más. Ese tiro perfecto.

Al principio, todo vanidad. Al principio buscabas matar siempre y siempre conseguir la mejor de las cuernas, colmillos, pesos... conseguir la percha más numerosa, el éxito. Luego se te quedaron pequeñas tus sierras y necesitaste ir cada vez más lejos en busca de animales extraños de nombres exóticos y bellísimos trofeos. Sin embargo hoy, después de tantas vueltas, estas aquí, en este mismo bosque de tu años de niño. Sigues sin saber el porqué de ese instinto, esa pasión que aún conservas, esta forma antigua de cultura que es la caza, cazar, sentirte cazador por encima de tantas cosas y etiquetas que otros te han puesto durante toda tu vida. El trabajo, el futuro, la familia, el mundo, el significado del presente…
Te has levantado muy temprano, mucho antes de lo necesario, te has vestido con tu ropa de campo, has cogido el macuto y tu rifle, este rifle que ahora tienes en las manos que ni es el mejor, ni el más potente, ni el que llega más lejos, pero tiene algo, le sientes tuyo, no te pesa entre los brazos y tu mejilla se apoya en su madera con una confianza que no has encontrado en ningún otro, ni tal vez en ninguna otra persona.

Has tenido que hacer muchos kilómetros desde la ciudad hasta llegar aquí, ahora, en este momento hermosísimo en el que se levanta la niebla y el sol está cortado por retazos de nubes de color rosado y naranja. Un bando de grullas en formación perfecta, muy altas, vuelan ya hacia el norte, el suelo está lleno de hojas de roble y castaño. El musgo, lleno de rocío helado, te parece la mejor alfombra del mundo y no hay más ruido que tu corazón y la vida de fuera, el ladrido del zorro en celo, el cuchicheo de una perdiz, el viento del amanecer siseando en las ramas de los árboles. No hay lugar más confortable, ni sitio, ni tiempo en el que te sientas más feliz que este momento. Ahora. Hoy. Lejos de todo, libre por fin, durante algunos días, del trabajo, las obligaciones, las prisas, las rutinas.

Entonces, lejos, bajo la sombra del madroño grande del arroyo, ves el jabalí husmeando el viento antes de cruzar el claro. Es un animal viejo, canoso, se distinguen bien sus colmillos a través de los prismáticos. No es un gran trofeo, ni siquiera mediano, pero ahí, entre los helechos secos, bajo el arbusto, al pie de la pequeña poza de agua cristalina en el que has bebido muchas veces, en el instante antes de cruzar y perderse en el jaral alto de la Lobera, te parece un animal mágico, el más bello de todos. Te has encarado el rifle y sólo entonces te das cuenta, antes de meter el lugar de su corazón en la cruceta, antes de apoyar el dedo en el gatillo, antes de dejar de respirar y montar el pelo y tocar despacio el acero, mucho antes de que salga el proyectil del ánima y vuele hacia él... te das cuenta que es el tiro de tu vida, el tiro que has buscado en tantos lances durante tantos años, el tiro perfecto.

Tienes en tus ojos la más bella estampa de caza que vivirás nunca, porque nunca has sentido en tu cerebro, tu memoria, tus sentidos y tu piel que lo sabes por fin todo, que has llegado a este instante en el que el tiempo se para mientras la bala vuela directa al corazón de la bestia y el instante se alarga y en él ves tu vida entera de cazador, la voz en el oído de los que te enseñaron, los momentos amargos y plenos de tu historia, la razón por la que sigues buscando a pesar de todo lo que London llamó la llamada del bosque.

La felicidad plena. Después del estampido te desencaras el arma y vuelves a mirar las nubes anaranjadas, el horizonte de árboles dormidos, el brillo de la helada. El tiempo sigue detenido. No te hace falta comprobar nada, sabes que el jabalí está allí, lejos, muerto, que el proyectil ha roto su corazón. No vivirás otro momento igual en todos los años que te queden de cazador y lo sabes. Saboreas este tiempo detenido como el mejor de los licores, contemplas la belleza del amanecer, el invierno, el vapor de tu aliento, el brillo intenso de tus ojos, tu sonrisa para nadie, sólo para ti mismo.

Eso es el tiro perfecto, el momento en la vida del cazador en el que comprende el misterio de desear cazar y en el que descubre, con la sinceridad desnuda, con la lucidez sencilla que sólo dan los años, que pocas cosas importan, muy pocas nos pueden dar la felicidad. Este instante que duró menos de un segundo o la vida entera de un cazador. Tú.
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  • El tiro perfecto


    Últimos comentarios de los lectores (1)

    879 | anthonichy - 22/03/2010 @ 16:30:39 (GMT+1)
    Exelente , he aprendido mucho con udes , soy nuevo en esto de la caza pero es mi pacion

    saludos y sigan contando sus tecnicas
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