Opinión
Recechando ideas
Última actualización 21/04/2008@16:11:21 GMT+1
El éxito o fracaso de la primera convocatoria de movilización pública y política del colectivo de cazadores no habrá que buscarlas tanto en la oposición a una ley puntual de la ministra Narbona como a una “toma de conciencia” de la necesidad de constituirnos en grupo de presión de la sociedad civil.
La sociedad civil es un concepto sociológico poco preciso pero de gran éxito mediático, no deja de ser una forma de definir la articulación en colectivos o grupos de presión de los ciudadanos. Diversas ONGs y grupos ecologistas con una representación mínima desde el punto de vista de afiliados y militantes tienen una gran visibilidad social y, en consecuencia, gran capacidad de presión política, siendo capaces de generar simpatía o complicidad en amplias capas sociales.
Por el contrario, un colectivo como el de los cazadores, con un peso demográfico importante –estimado en un millón de ciudadanos– tiene una bajísima visibilidad social y, en consecuencia, una débil capacidad de presión política y una imagen social distorsionada, sesgada o parcial. En Francia, por el contrario, el heterogéneo colectivo de los cazadores sí ha sabido movilizarse y articularse en un grupo con capacidad de presión mediática y política.
Sólo hace falta leer el discurso del presidente de la República Francesa Nicolás Sarkozy en la Conferencia Multipartita Medioambiental, su intervención en Conferencia Nacional sobre Ecología, la Conferencia de Grenelle o en el Congreso Nacional de la Caza, celebrado en París –siendo entonces candidato a la Presidencia– en los que hizo una razonada, clara y directa defensa de la caza y los cazadores y su papel en la conservación. No es sólo que el Presidente de la República crea lo que dice sino que sabe que los cazadores y su red social en el agro francés son un colectivo demográficamente importante y con una buena articulación como grupo de presión.
Carácter simbólico. En este mes de marzo se dan la coincidencia de unas elecciones y una primera convocatoria de movilización pública y política del colectivo de cazadores de todo el país. Las claves de la movilización, su éxito o fracaso, no habrá que buscarlas tanto en la oposición a una ley puntual de la ministra Narbona como a una “toma de conciencia” de la necesidad de constituirnos en grupo de presión de la sociedad civil para que los cazadores sean considerados como un interlocutor necesario en las futuras leyes que afecten directa o indirectamente a la caza. Hay que tener en cuenta que las competencias en materia de caza fueron de las primeras en transferirse a las autonomías y otras directrices y leyes se deciden en el Parlamento Europeo. Pocas competencias tiene en realidad el Ministerio de Medio Ambiente en esta cuestión.
Esta movilización de los cazadores tiene pues un carácter simbólico, de reconocimiento, de visibilidad social, de capacidad de convocatoria. Cualquier sesgo ideológico de la manifestación es negativo por excluyente. Pero la proximidad a la fecha de las elecciones generales será utilizada para tachar la manifestación de pro PP o anti PSOE aunque los cazadores representamos todo el espectro ideológico político.
Las críticas de esta índole o de otra no deberían servir para desmovilizarnos sino para todo lo contrario, para que los responsables públicos del color que sean comiencen a considerarnos como un colectivo a conocer, a respetar y a considerar. Nadie más lejos de mi forma de pensar que Nicolás Sarkozy y, sin embargo, se ha ganado mi respeto como cazador y como ciudadano por su claridad y compromiso público con la caza.
Por nuestra parte y pensando en el futuro inmediato, queda pendiente estar presentes y tener voz y voto en el Consejo Estatal del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y que los cazadores y propietarios de terrenos de caza sean tenidos en cuenta como colaboradores imprescindibles por parte del Ministerio de Medio Ambiente y por todas las consejerías de las comunidades autónomas con esa responsabilidad.
El éxito o el fracaso de la manifestación la veremos de ahora en adelante, no por la reacción de Cristina Narbona, a la que aprecio, sino por el seguimiento y la capacidad de movilización que sigamos teniendo los cazadores.