Noticias (Miscelanea)
Última actualización 29/04/2008@16:28:15 GMT+1
El mes pasado se aprobó el Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla y León. Este plan revisa la actual situación de la especie en la comunidad y considera su caza una “procedimiento prioritario” en la gestión de sus poblaciones. La principal novedad es que la caza del lobo se va a extender a toda Castilla y León en un aperturismo sin precedentes desde que ésta fuese limitada en la década de los 70.
Israel Hernández Tabernero.
Durante siglos los campesinos de toda España acuñaron una frase simple y recurrente que imprimía miedo y odio y que, desgraciadamente para ellos, era bastante conocida: “¡Que viene el lobo!”. Estas cuatro palabras anunciaban una preocupante amenaza para sus exiguos ingresos que, bien mirado y en otro orden de cosas, tampoco nos es ajena en la actualidad. Después, en el siglo XX, el paulatino progreso de la humanidad fue capaz de crear armas más efectivas para luchar contra este “bandolero” de la naturaleza, a la vez que las mejores condiciones de vida disparaban las pirámides demográficas de nuestra tierra.
Los gobiernos de aquella España eminentemente rural fomentaban sus políticas “sociales” creando la figura del alimañero y primando a todo aquél que con sus artes daba muerte a determinadas especies consideradas dañinas.
Como todos sabemos esto consiguió literalmente borrar del mapa a la mayor parte los lobos de España en la década de los 70, confinándolos en diminutos reductos al noroeste del país y algunas zonas de Sierra Morena.
Afortunadamente para todos los que no sufrimos sus ataques esta situación cambió y las políticas de conservación –acompañadas de un progresivo cambio de mentalidad– dieron un balón de oxígeno a la especie. Gracias a ello, poco a poco, el lobo fue abandonando sus últimos reductos y recolonizando sus antiguos territorios, haciéndose fuerte en Galicia, Asturias, País Vasco y, sobre todo, el norte de Castilla y León. Y su reaparición, una vez más, trajo de nuevo la polémica.
El mes pasado se aprobó el nuevo Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla y León. Esto ha supuesto una buena noticia para la caza y para la conservación del propio lobo porque trata de ser un plan muy práctico que clasifica las zonas loberas en tres tipos diferentes en función del número de ejemplares, de la disponibilidad de alimentos y de los daños que genera. De esta forma, al no englobar a toda la Comunidad bajo el mismo criterio, permite estudiar el caso concreto de cada comarca para saber si ahí hay que cazar lobos o no. “Habrá zonas en las que haya muchos lobos pero en las que se cazarán muy poco porque no producen daños, y habrá zonas con menor densidad de ejemplares en la que se intensificará su caza si los daños que provocan son cuantiosos”, afirma Luis Ciria, presidente de la Federación de Caza de Castilla y León.
Este plan ha sido enfocado para aliviar en la mayor medida posible los conflictos entre ganaderos y lobos, y la Junta ha tomado la caza como la principal herramienta para conseguirlo.
Según Luis Ciria, “la Junta de Castilla y León se merece un aplauso por el gran trabajo que ha realizado. Ha hecho un plan pionero en el mundo en el que se busca el pragmatismo y que va a ser mucho mejor para el lobo porque fomenta una caza racional. Se cazarán tras estudiar cada caso concreto y dependiendo del daño que hagan, no de su número”. No obstante, y a pesar de que Ciria hace una valoración muy positiva del plan en sí, plantea un preocupante “pero” al proyecto.
(Si le interesa este artículo puede encontrar más información en el número de mayo de la revista, ya en su quiosco).