Hemeroteca :: 01/08/2008
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Armas y Municiones

Jornadas en Namibia de Blaser, Norma y Zeiss

Texto y fotos: Juan Francisco París

Última actualización 17/07/2008@13:03:44 GMT+1
Convocados por Excopesa, durante los días 5 al 13 de mayo, representantes de varios medios cinegéticos españoles viajamos a Namibia para asistir a unos originales seminarios prácticos y teóricos que impartieron las empresas Blaser, Norma y Zeiss con el fin de que pudiéramos conocer mejor sus productos así como probarlos en la caza africana. Este artículo resume las características de las novedades presentadas por estas firmas y narra cómo se desarrolló la caza en la sabana de Namibia.
En realidad el viaje hacia Namibia comenzó un día antes porque el domingo 4 de mayo volamos, en compañía de directivos de Excopesa, empresa española que distribuye e importa las marcas Blaser, Norma y Zeiss, a Isny (Alemania) para visitar la fábrica Blaser.

En las instalaciones de Blaser nos impartieron varias conferencias sobre la historia y filosofía de esta firma, que fue fundada en 1957 por Horst Blaser, y sobre los productos que fabrica actualmente, así como sobre las novedades que ha presentado en 2008; luego visitamos sus instalaciones y por último pudimos probar su rifle más emblemático, el Blaser R-93, que utilizaríamos para cazar, en el shooting cinema de la fábrica. El shooting cinema es un original campo de tiro el que el tirador dispara sobre una pantalla en la que se proyectan filmaciones reales de especies de todo el mundo en su hábitat que pueden permanecer estáticos o en movimiento, de modo que parece realmente que estás recechando cualquier especie o en una batida de jabalíes, por ejemplo. Además, la pantalla tiene sensores que detectan dónde impacta la bala por lo que después del tiro puedes saber si has acertado y dónde ha impactado.

Es una pena que en España no existan este tipo de campos de tiro porque permiten entrenar el tiro de caza de forma totalmente realista, tal y como si de verdad se estuviera cazando.

En Seven River Lodge. Después de muchas horas de vuelo y transbordos, por fin el día 6 de mayo llegamos a nuestro campamento: Seven River Lodge, a unas tres horas en coche del aeropuerto de Windhoek, capital de Namibia.

Salimos de España un grupo de siete personas: Pablo González, director de Excopesa, que viajó acompañado de su señora; Aniceto Fernández, responsable del departamento técnico de Excopesa y apasionado cazador con el que compartiría casi todas las jornadas de caza, pues cazamos en 2x1; José Luis Fraile, en representación del Grupo V; Juanjo Fernández, director de Caza y Safaris, Pep Santandreu en representación de la revista Jara y Sedal y un servidor por TROFEO.

Sin embargo a Namibia llegamos nueve personas porque nos acompañaron desde Alemania Frank Zengerle, jefe de ventas de Blaser y también cazador, y Hermann Theisinger, jefe de producto de caza de Carl Zeiss, y al que también le encanta la caza y participó en el safari. Estaba previsto que nos hubiera acompañado también cazador Lennart Falk, responsable de Norma, pero por problemas personales no pudo ser. Sé que Lennart, al igual que toda la plantilla de Norma, es cazador porque durante una visita a las instalaciones de la fábrica sueca recuerdo que comentó que “en Norma todos somos cazadores”.

El campamento tenía un edificio principal con varias dependencias, el comedor-sala de trofeos-armero, cocina, etcétera. Y separado de éste había varios alojamientos ­–tipo bungaló– con capacidad para hospedar a dos personas. Tenían el techo hecho de cañas y un mobiliario muy rústico de madera, pero eran muy cómodos. Allí permanecimos alojados hasta el día 12 y sus confortables instalaciones, que disponían de electricidad y agua corriente gracias a un motor de explosión, y que nos sirvieron para asistir a varios seminarios teóricos y para reponer fuerzas y descansar mientras no trabajábamos o cazábamos. Lo que por cierto fue poco tiempo porque los directivos de Blaser, Norma y Zeiss nos habían preparado un programa de actividades muy denso que incluía, además de los seminarios teóricos, otros prácticos.

También conocimos allí a nuestros cazadores profesionales y responsables de la orgánica que gestionaba la caza en Seven River Lodge: la empresa Kettner Jagdreisen (www.kettner-jagdreisen.com), que gestiona Karin Lühl y a su equipo de cazadores profesionales: Jan Breedt, Johann Louw, Enrenfried Daused y Timo Aamwlela.

R-93 Professional y Norma Oryx. También nos esperaban en Seven River Lodge los rifles y la abundante munición que usaríamos para cazar y para realizar un seminario de tiro a larga distancia. Los representantes de la prensa utilizamos un Blaser R- 93 con carcasa sintética –modelo Professional– de color verde y cañón acanalado (fluted) de 57,7 centímetros, calibre .30-06. Y los miembros de la organización tres rifles idénticos a los “nuestros”, pero dos de calibre .300 Winchester Mágnum y otro calibre del .375 H&H Magnum.

La munición utilizada por todos fue Norma Oryx de 200 grains en el caso de los calibres .30-06 y .300 Win. Mag. y .270 grains en calibre .375 H&H Mag.

Los Blaser R-93 Professional estaban equipados con diversos visores Zeiss Victory Varipoint de 2,5-10x42, menos uno que llevaba montado un 1,5-6x42 y que fue precisamente el que utilicé yo. Además algunos de estos visores disponían de la torreta Zeiss ASV para compensar la caída del proyectil y todos, al menos todos los que yo encaré, utilizaban la retícula 56 con punto central iluminable.

Seminarios prácticos de Blaser y Zeiss. Como en Alemania asistimos a varios seminarios teóricos sobre la historia y productos de Blaser, en Namibia esta empresa no impartió ningún seminario teórico, pero junto con Zeiss organizó dos seminarios prácticos, a cual más interesante:

n Seminario de tiro a larga distancia.

Se realizó en un campo de tiro que tiene el campamento y en el que es posible disparar hasta 400 metros. Consistió en regular el visor a 100 metros y luego disparar a 200, 300 y 400 metros con el fin de anotar las caídas de la bala a las distintas distancias y así poder regular la torreta ASV de los visores que la llevaban. Yo esta práctica no la hice porque los seis aumentos de mi visor no me permitían disparar con precisión a más de 200 metros, distancia a la que me limité a regular el rifle para utilizarlo en caza. No obstante como curiosidad les diré que el proyectil Oryx de 200 grains del .30-06 cae a 400 metros más de 1,30 metros con el visor centrado a 100 metros.

El .30-06 no es obviamente un cartucho adecuado para disparar tan lejos, y menos aún sobre animales tan pesados como los que cazamos, pero los organizadores de Blaser lo eligieron precisamente para que la caída fuera grande. Por supuesto, los organizadores podrían haber elegido otro calibre más potente y más adecuado para derribar un ñu o un oryx, como un 9,3x62, o sin ir más lejos el .375 H&H Mag, que precisamente tiene una trayectoria muy parecida al .30-06, pero con estos calibres no hubiera sido cómodo realizar la práctica debido a su fuerte retroceso.

Cabe añadir que el campo de tiro de Seven River Lodge, aunque muy simple, pues sólo contaba con dos puestos de tiro –eso sí, techados y con una amplia y cómoda mesa para apoyarse– me recordó una vez más lo que pienso siempre que viajo fuera de España: que no hay ni un lugar de este mundo, civilizado o como este caso del Tercer Mundo, que tenga peores campos de tiro.

n Prueba de las Baser F-3 en Oropoko
No sabía aún que conocería días después otro campo de tiro mucho mejor: el campo de tiro de Oropoko, situado en una finca a una hora y media del campamento en coche, donde nunca me hubiera podido imaginar que pudiera haber un campo de tiro, de instalaciones muy modestas, pero con varias canchas de recorridos de caza, foso olímpico, tiro de precisión con rifle y tiro en movimiento con rifle sobre siluetas de jabalí. Para que se hagan una idea de lo “civilizada” que era la zona, baste decir que camino –de tierra– del campo de tiro nos cruzamos con familias de chimpancés, oryx, facocheros y blesbuck, entre otros animales de diferentes especies de caza menor y mayor.

Pues bien, en el campo de Oropoko probamos las escopetas Blaser F-3, modelo de arma en el que este año Blaser ha presentado varias novedades:

Escopetas Evolution F-3 Competition y F3 Game. Se trata de una evolución de los diseños F-3 anteriores para caza y tiro. Ahora las F-3 utilizan ya dos culatas diferentes para sporting y caza, además de la competición. Además, las F-3 de competición se ofrecen con nuevos contrapesos que se acoplan en el cañón, debajo del guardamanos. Igualmente, las F3 Evolution se ofrecen con nuevas empuñaduras y guardamanos.

F3 GameCompetition. Es un diseño mixto para caza y recorridos de caza con nueva banda de 10,5 a 8,5 mm., empuñadura de pistola más ergonómica, posiblidad de acoplarle el Blaser Balancer System, o sistema integral de contrapesos que se acoplan a los cañones y también al interior de la culata y permiten equilibrar totalmente la escopeta al gusto del tirador, etc.

F3 Laser Grain. Igualmente, Blaser ha lanzado una nueva versión de la F-3 con un tratamiento láser de la culata y guardamanos que imita las vetas de las maderas de gran calidad. La apariencia a madera de gran precio es tan real que Blaser ha grabado en la empuñadura de estas escopetas la leyenda “Blaser Laser Grain” para evitar confusiones.

Igualmente, además de probar las escopetas F-3 con sus miras originales, tuvimos la oportunidad de probar una de estas armas con el visor Zeiss Z-Point F3, especialmente diseñado para que se monte en la F-3 en una posición muy baja, mira de punto rojo con la que particularmente tenía ganas de comprobar si era posible romper platos, lo que en efecto pudimos comprobar todos. Con ello no quiero decir que yo utilizaría una escopeta con este sistema de puntería para cazar a tenazón, sólo que es posible romper platos en una cancha de compak y por tanto que es posible derribar piezas de caza menor al vuelo si tienes tiempo de apuntarlas, como palomas, zorzales, etcétera.

Zeiss apuesta por nuevas retículas. En el edificio principal del campamento se realizó el seminario teórico de Zeiss. Hermann Theisinger presentó cuatro nuevos productos: uno fue la mira Zeiss Z-Point F3, que usamos en el campo de tiro con las Blaser F-3; otro los nuevos binoculares-telémetro Zeiss Victory Rangefinder, que se comercializan en los formatos 8x45 y 10x45 y que no sólo miden distancias de forma extremadamente precisa y rápida, sino que también calculan la caída del proyectil introduciendo en aparato los datos balísticos del cartucho que utilizamos. Este aparato tuvimos la oportunidad de probarlo en caza real después de programarlo para que calculara las caídas de acuerdo a la balística del proyectil Oryx de 200 grains que usamos.

Por último, el responsable de Zeiss presentó dos nuevas retículas que se denominan 60 y Rapid Z. La 60 se utilizará en diversos modelos de visores Varipoint y tiene la particularidad, única en el mercado, de poseer dos retículas en distintos planos: un punto rojo en segundo plano y una cruceta en primer plano. Por tanto, permite estimar distancias y al mismo tiempo realizar tiros largos muy precisos al no tapar el punto al blanco, ya que sólo aumenta el tamaño de la cruceta.

Mucho más sofisticada es la retícula Rapid Z, iluminada y en segundo plano de la imagen y provista de subextensiones que permiten compensar la balística del proyectil a larga distancia. Es un nuevo concepto de retícula que se utiliza en combinanción con el selector de aumentos, según el tipo de calibre utilizado y según unas tablas que proporciona Zeiss. En estas tablas se indica qué aumento debemos utilizar según el calibre empleado y, una vez seleccionado, podemos apuntar con las subextensiones a 200, 300 ó 500 metros de distancia. Además, la Rapid Z lleva marcas para compensar la influencia del viento. Se ofrece en los modelos Victory 2,5-10x50T* y 3-12x56T*.

Seminario Norma. Al no estar presente Lennart Falk, Pablo Gonzáles, director de Excopesa, impartió el seminario de Norma en su nombre. Trató sobre la dilatada historia de esta firma que fue fundada en 1895, y actualmente fabrica nada menos que 25 millones de cartuchos al año y tiene 150 empleados, siendo sus directivos cazadores y expertos en balística. Aunque fabrica otras municiones, la mayor parte de la munición que hace es para rifle de caza y de competición y manufactura municiones de calibres comprendidos entre los calibres .222 Remington y .505 Gibs. Este último perteneciente a su nueva familia de calibres africanos Norma African PH, formada por 12 calibres comprendidos entre el .375 H&H Mag. y el citado .505. También es un fabricante de componentes como vainas, pólvora y proyectiles que utiliza en la fabricación de sus municiones o vende para recarga.

El seminario trató igualmente diversos temas relacionados con la importancia de los componentes y del proyectil en la precisión y en la balística de caza, así como de las caracterísiticas de las distintas puntas que utiliza para cargar sus cartuchos, muchas diseñadas por Norma, como la Oryx que utilizamos en Namibia, y los modelos Alaska, Plastic Point, Vulcan y Soft Point, entre otras.

Objetivos cumplidos. Como resumen final puedo decir que, si bien camino de Alemania pensaba que sería difícil llevar a cabo el apretado programa de presentaciones y de cacerías que nos habían preparado, Blaser, Zeiss y Norma, durante el vuelo a Madrid, decidí que concluiría este artículo felicitando a todas las empresas organizadoras y a todos los profesionales de Seven River Lodge, donde aprendimos las características de nuevos productos, los probamos y también disfrutamos de unas inolvidables jornadas de caza

Blaser rinde homenaje
a Frederik C. Selous


Este año, como novedad más destacable en el campo de las armas de caza, Blaser ha incrementado su familia de sus rifles africanos R-93 con un nuevo modelo denominado R-93 Selous, en honor del gran cazador Frederik Courteney Selous, diseñado especialmente para cazar en África. Utiliza un armazón de acero jaspeado con el nombre del modelo grabado en oro; la culata, de madera de nogal turco de gran calidad, termina en una cantonera antiretroceso de color rojo y el enganche delantero de la correa portafusil se encuentra en ubicado en el cañón, al estilo africano. Igualmente las miras abiertas del rifle son de estilo africano y están pensadas para encarar rápido, con un alza en V abierta. Se comercializa en los calibres .375 H&H Mágnum y .416 Remington Mágnum y también se puede equipar con un cañón semipesado calibre .300 Winchester Mágnum.

Nuevas botas Selous hechas a mano. Pero Blaser no sólo comercializa armas. También ofrece numerosos accesorios y ropa y calzado para cazadores, campo en el que este año ha presentado importantes novedades y entre ellas unas botas modelo Selous que la prestigiosa firma Courteney –cuyo nombre y modelo de botas también coincide con el apellido del famoso cazador– fabrica a mano con pieles de animales de caza. Estas botas, que han sido probadas por los cazadores profesionales de mayor prestigio del sur de África, se hacen con piel de antílope, suela de gran agarre y lengüeta de protección total. Se presentan en un saco de viaje con un juego de plantillas de repuesto y un kit de limpieza que incluye un cepillo para pulir, cordones de repuesto y un paño. Las botas están numeradas y les puedo asegurar que son comodísimas y que, efectivamente, debido al diseño de la suela se agarran muy bien al terreno. Así lo pude constatar porque en Alemania Blaser nos equipó con una botas Selous para que las probáramos en Namibia, lo que yo no sólo hice todos los días sino que incluso viajé con ellas puestas. Son tan cómodos como unos zapatos pero tan seguras como unas botas, pues te protegen perfectamente el tobillo y su gruesa piel y suela protege todo el pie e impide que resbales.




Entre seminario y semiario,
de rececho en la sabana


Seven River Lodge es una finca de 30.000 hectáreas que, además de las oficinas y alojamientos descritos, tiene a poco más de un kilómetro de distancia, aproximadamente, otras instalaciones donde se descuartizan las piezas cobradas y se preparan los trofeos.

30.000 hectáreas no son muchas comparadas con las que tienen otras fincas en Namibia, pero lo cierto es que a mí me parecieron suficientes como para sentirme casi siempre en un hábitat salvaje, nunca sin dejar de ver animales de todo tipo, la mayoría antílopes, sin que eso signifique que la densidad de caza mayor fuera extraordinariamente alta. Digamos que la suficiente para no aburrirte y mantenerte entretenido y con esperanzas de cazar todo el tiempo que pasabas en el campo. Por supuesto, la mayoría eran especies menores: francolines, gallinas de Guinéa y sobre todo tórtolas comunes, entre otras muchas más especies menores que era incapaz de identificar, salían por todas partes al paso del todoterreno. Tal era su abundancia que me hubiera gustado llevar, además del rifle Blaser R-93, una superpuesta Blaser F-3.

Especies cazables. La lista de especies cazables que ofrece la organización incluye unas 26 diferentes de caza mayor, además de babuinos y chacales, es decir 28 especies en total, algunas muy atractivas como el búfalo, el leopardo, etcétera. Yo no vi las 28, pero sí muchas de éstas y también huellas de casi todas.

Estábamos invitados a cazar oryx y ñu azul, especialmente abundantes en Seven River Lodge, así como babuinos y chacales, aunque si lo deseábamos también podíamos cazar otros animales pagándolos, algo que yo no hice pero sí estuve tentado de hacer en varias ocasiones porque buscando mis piezas se me presentaron muchas oportunidades de abatir piezas como el hartebeest, blesbuck, springbuck, relativamente abundantes. Por cierto, ya que sueño, les contaré que si en vez de llevar el Blaser R-93 hubiera llevado la superpuesta Blaser F-3 le hubiera tirado también, creyéndome que era alguna especie de liebre africacana, a un steenbuck hembra: un diminuto antílope que de adulto no pesa más de unos 11 kilogramos; se levantó entre el pasto y hasta su arrancada parecía la de una rabona.

Afortunadamente, quien no se pudo aguantar las ganas de cazar otras especies fue Aniceto, mi compañero todos los días de caza salvo el último. Digo afortunadamente porque así, además de mis lances, pude disfrutar de dos de los suyos.

Método de caza. Estaba previsto que todos cazáramos en 2x1, pero al faltar el representante de Norma a la cita, uno de nosotros lo hizo en 1x1. No fui yo, que cacé la mayoría de las veces con Aniceto y el profesional Johann Louw y en una sóla ocasión con José Luis Fraile y el profesional Timo Aamwelela, éste último de raza negra.

Salíamos del campamento antes de amanecer o detrás de comer. La caza era diferente según con el profesional que te tocaba, pero básicamente consistía en desplazarse a bordo de un Toyota a la zona donde abundaba la especie a cazar y, una vez localizada, el profesional y el cazador que le tocaba cazar se bajaban del coche y la recechaban. Si se caza en 2x1, normalmente la persona que no tiene el turno de caza se queda en el coche, pero como yo tenía que hacer fotos siempre iba detrás de Johann y de Aniceto, razón por lo que fui testigo y fotografié dos lances muy bonitos de mi compañero Aniceto, concretamente de un hartebeest y un blesbuck.

Antes de producirse estos lances yo ya había cazado un oryx, tras desistir Aniceto de abatir un kudu que no logramos encontrar en varias ocasiones. Tras descubrir el oryx le hicimos una entrada entre una espesura de acacias. Cazar un oryx entre las acacias tiene la ventaja de que si lo descubres no se le tira muy lejos. El problema es que no sabes a dónde tirarle, sobre todo llevando un calibre .30-06, porque su cuerpo se ve muy tapado entre las ramas. Yo decidí hacerlo al cuello y no me arrepiento.

El último día de nuestra estancia en Seven River Lodge no cacé con Aniceto, sino con José Luis Fraile y con el Timo, cazador profesional con el que viví un rececho muy emocionante ya que, después de localizar una manada desde un alto, tuvimos que seguirla durante horas porque se iban alejando a medida que nos acercábamos a ellos, a veces de estampida. Tres veces emprendieron la huída hasta que por fin Timo logró ponérmelos a tiro a unos 100 metros.

De vuelta con el cupo hecho. Tras cargar el ñu en el todoterreno lo transportamos a las instalaciones donde se realiza el despiece y primera preparación de los trofeos y allí coincí con Aniceto, que había cazado un oryx además de un springbuck.

Así concluyeron unas que se saldaron con un balance muy positivo porque además de las piezas que cobraron Aniceto y los directivos de Zeiss y Blaser, los representantes de la prensa nos volvimos a Madrid con un total de tres ñu, cinco oryx y dos cebras de montaña, una de Pep y otra de Juanjo Fernández, quien también cobró dos oryx en vez de un oryx y un ñu.
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