Hemeroteca :: 01/09/2008
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Entrevista destacada
Última actualización 25/08/2008@14:37:14 GMT+1
José Miguel Montoya Oliver, ingeniero de montes especializado en ordenación de recursos y cazador de menor, es una de las personas que más sabe en España de tórtolas y codornices. Las ha cazado, las ha estudiado y desde hace tiempo propone para ellas un aprovechamiento cinegético sostenible. Para ello ha desarrollado un programa informático que, en función de las hectáreas, las características del coto y el número de cazadores, establece las jornadas de caza que soportarían ambas especies sin poner en peligro sus poblaciones.


José Ignacio Ñudi
Siempre es un placer charlar de caza y gestión cinegética con José Miguel Montoya. No en vano está especializado en ordenación de recursos: caza, pesca, bosques, parques naturales... Sabe mucho y sabe comunicar. También es profesor de ordenación de pastos y del nuevo curso “Experto en caza y pesca” en la E.T.S.I. de Montes. Además es políticamente muy incorrecto y casi siempre suelta alguna idea rompedora, nueva, fresca, que anima la conversación.

Quedamos en la Escuela de Montes, donde se ha pasado media vida, para que me cuente cosas sobre lo que toca en estas fechas, sobre la media veda, las tórtolas y las codornices, especies que ha estudiado ampliamente y sobre las que ha escrito un par de libros. Está convencido de que las migratorias hay que gestionarlas correctamente como si fuesen especies autóctonas si queremos conservarlas en el futuro. Y para ello ha diseñado un programa informático. Ahora falta que las autonomías quieran ponerlo en práctica.

Pregunta. ¿Qué opina sobre la supuesta escasez de tórtolas y codornices?
RESPuESTA. Sí es verdad que hay muchas menos tórtolas de las que debería de haber dadas las características de nuestro país. A la codorniz le pasa tres cuartos de los mismo, pero se nota menos, primero porque esa diferencia no es tan grande y porque la abundancia o escasez de la codorniz depende mucho del año, de cómo haya criado. Si las lluvias se prolongan un año como éste y cría bien, no se aprecia esa supuesta escasez. Para que nos hagamos una idea, el potencial reproductor de la codorniz es superior al del conejo. Con la tórtola, críe bien o mal, como pone pocos huevos, no notaremos un aumento o una disminución importante.

P. ¿Y cuáles son las causas de esa escasez?
R. En tórtola, podría hablarse de una escasez espacial en Extremadura y Andalucía occidental principalmente porque ya no se siembran las dehesas como antaño, o sea, por una escasez de comida. Por otro lado, de unos años a esta parte, se ven muchas en lugares en los que antes eran testimoniales como Cuenca o Guadalajara, donde ahora se siembra mucho girasol. Pero en términos absolutos hay menos tórtolas por una excesiva presión cinegética. La tórtola no admite tantos tiros como la gente cree. Algunos trabajos dicen que la tórtola admite un aprovechamiento de hasta el 40 por ciento, pero yo digo que no llega ni al 20 para que su población se restaure de un año para otro. De acuerdo que el tiro a la tórtola es difícil, pero también es un ave muy fácil de cazar, bastante “tonta” cuando se ceba. En estos momentos cazar bien la tórtola consiste en cazarla un poco menos, racionalizando los planes de caza y limitando su caza en los cebaderos puros. Se están haciendo tiradas espectaculares en un cerro de quince hectáreas de pinos donde días antes de la media veda se echan toneladas de sal, anís, veza y trigo y donde el día de la apertura las abaten por miles. Eso es una tomadura de pelo que habría que prohibir.

P. ¿Prohibiría entonces los comederos?
R. Prohibiría los que están hechos, como tantos, un mes antes de la media veda. Ahora bien, los comederos que se hagan en tiempo de cría de alguna manera están ayudando a la reproducción y estabilización de la tórtola en esa zona, y esos cazadores estarían legitimados a cazar algunas. Lo que no puede ser es que fincas que no tienen una puñetera tórtola ni paloma el 15 de julio echen comida a mansalva para atraer todas las tórtolas y palomas de la zona y abatir el mayor número de ellas.

P. Por tanto, usted justificaría la caza en comederos siempre que se hagan desde la entrada de la tórtola en la Península, a finales de abril.

R. Hechos desde esa época, creo que estaría justificado un aprovechamiento racional de los mismos, o sea, reglamentando las jornadas de caza, que el plan cinegético diga cuántos días se pueden cazar esos cebaderos en función del número de escopetas. Hombre, mejor cuanto más natural sea el comedero, aunque en la práctica pocas diferencias hay entre una siembra de girasol hecha para la caza y un cebadero.

La filopatria
P. ¿Es cierto, existen evidencias científicas de que las tórtolas y las codornices vuelven cada año allí donde anidaron o nacieron?
R. En tórtolas hay bastantes antecedentes de esto que apunta, lo que denominamos la filopatria; en la codorniz es más difícil que se produzca. Y es lógico, la tórtola está ligada a ecosistemas en los que haya árboles para anidar, agua y comida, y esas condiciones generalmente se repiten de un año para otro en los mismos lugares. En la codorniz es más difícil porque su periplo viajero es diferente, viajan primero los machos, eligen sitios con un frescor adecuado y esperan cantando la llegada de las hembras, que vienen más tarde porque se han quedado con los pollos en África. Por tanto, el hábitat de la codorniz está en función del grado de frescor, que varía en cada primavera. Por eso la posibilidad de que la codorniz llegue y críe en la misma zona es más remota. Lo que sí parece que repite la codorniz es la misma línea migratoria, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque si arrasamos por ejemplo las codornices de Soria, arrasamos las de Soria, no las de León. La codorniz no migra al azar, sigue cada año las mismas rutas. La decadencia de la codorniz en Soria puede estar relacionado con esto. En esta provincia se ha perseguido la codorniz a muerte, y la que no regresa sin duda no va a volver. Volviendo a la pregunta, puede ser que algunas codornices vuelvan a los mismos regadíos.

P. ¿Migran tórtolas y codornices de forma parecida?
R. Hacen lo mismo, pero con una diferencia de fechas. El objetivo de ambas especies es intentar críar tres veces, que generalmente se queda en dos. Ambas hacen una primera puesta en África, al sur de Marruecos, una segunda a caballo entre Marruecos y España, y una tercera en la España fresca o Centroeuropa. Ambas especies se adentran en la Península buscando el mejor lugar para criar, y cuando el verano toca a su fin engrasan y se vuelven. La diferencia entre ambas, aparte de otras, es que la codorniz echa más días poniendo huevos, hasta doce, pero ese tiempo en que las crías la retrasan, lo recuperan iniciando los viajes antes y terminándolos más tarde, pero el proyecto biológico de ambas especies es muy similar.

Cuántas tórtolas y codornices tenemos
P. ¿Qué habría que hacer para saber aproximadamente el estado poblacional de tórtolas y codornices?
R. Para mí, el único camino, el análisis de los resultados de caza: cuánta se mata por día y cazador. A partir de ese dato, con una técnica de referencia, calcular los censos. Tenemos un montón de cazadores que patean el campo un gran número de días y que saben lo que cazan. Este conteo real nadie lo puede hacer. Contratar por ejemplo cien observadores para que cuenten codornices y tórtolas costaría mucho dinero y no lo harían tan bien como los cazadores porque éstos tienen perros, saben dónde buscar ambas especies y la nube de datos sería infinitamente más grande, mejor y más barata. Es un muestreo descriptivo, pero muestreo. De todas formas, saber si son dos o tres millones de codornices o dos de tórtolas no sirve para nada, lo importante es saber si caben en la Península más codornices y tórtolas –que nos caben–, y a partir de ahí reducir la presión, dejar más madre y hacer las mejoras que podamos para que ambas especies críen lo mejor posible. Nos da lo mismo tres que nueve millones; todos sabemos que podemos y queremos tener más codornices y tórtolas. El problema es de gestión, no de números mágicos.

P. ¿Cuál sería, a grosso modo, la distribución en la Península de tórtolas y codornices?
R. Mayoritariamente, la codorniz del Sistema Central hacia arriba y la tórtola hacia abajo. En cuanto a ecosistemas, la tórtola está muy vinculada a los cultivos de girasol y la codorniz a los regadíos y a las zonas frescas de cereal.

P. ¿Por eso en los últimos años se ha producido, arrastradas por el girasol, un desplazamiento de la tórtola más hacia el este?
R. Cierto. ¿Cuándo hubo tórtolas en abundancia en Murcia, Cuenca o Alicante? Sin embargo ahora celebran tiradas memorables, de las mejores de España. Ahora bien, si se volvieran a sembrar como antaño las dehesas extremeñas y andaluzas –algo probable como siga subiendo el cereal–, las tórtolas volverán sin duda. Además es lógico, la comida es la clave, unido a la teoría de las líneas migratorias. Si por Murcia entraba, por ejemplo, el dos por ciento de las tórtolas, como tenían comida, el éxito reproductor se incrementaba, haciendo crecer la población de un año para otro. Por otro lado, si las dehesas extremeñas y andaluzas ya no se siembran, el éxito reproductor baja, y se siguen cazando en exceso, al final la población se va reduciendo peligrosamente.

P. También influirá en ese descenso que, como se afirma, muchas se queden en Marruecos, ¿no?
R. En la cría que llamamos central, a caballo entre Marruecos y España, es razonable pensar que muchas se queden en el norte de África, que ahora tiene unos hábitats envidiables con regadíos, naranjales y siembras de cereal. Pero también creo que esto es otra excusa para eludir el problema de fondo que no es otro que la sobreexplotación del recurso. Si la población de tórtolas que entra en España la dejamos aumentar cazándola prudentemente, tenderá a subir, al igual que si la sobrecazan en Marruecos tenderá a bajar. Tenemos que acostumbrarnos, aunque se trate de una especie migratoria, que a cada uno de nosotros nos toca una determinada tasa de aprovechamiento. ¿Cuál es la tasa de crecimiento anual de la tórtola? ¿Sobre el veinte por ciento? Pues cacémoslas por debajo de esa tasa y aseguraremos su futuro. Las migratorias hay que manejarlas como las sedentarias, como la perdiz, y no hay más.

La tasa de aprovechamiento
P. Ahora que habla de la tasa de aprovechamiento de la tórtola, le quiero proponer un caso práctico. Imagínese que usted tiene un comedero o una siembra en su finca en la que entran unas cien tórtolas, ¿cuántas habría que cazar para salvar “la madre”?
R. Sobre unas 25; las otras 75 permitirían que el año siguiente volviéramos a tener 100. Pero cuidado, las tórtolas tuyas las cazas en tu coto, pero luego las supervivientes tienen que enfrentarse al viaje de vuelta y van a pasar por otros lugares, sufriendo nuevas bajas. Por tanto habría que hacer una pequeña reducción por el tiempo de estancia en tu terreno y meterle un pequeño factor multiplicador por las áreas donde no se cazan... Estaríamos hablando de un 22,5 por ciento de aprovechamiento en condiciones típicas, muchas menos de lo que se habla y se escucha. En la codorniz, ese aprovechamiento o cazabilidad de la especie subiría, según mis cálculos, hasta el 71 por ciento, y la torcaz un 32 por ciento en la media veda y la misma cantidad en la temporada general.

P. Por tanto cazamos en exceso tórtolas y codornices.

R. Las cazamos hasta la marginalización, o sea, hasta que el número de ejemplares que dejamos es tan poco que ya no compensa salir a cazarlas. La codorniz es capaz de recuperarse de esta marginalización si tiene un año bueno de cría, pero la tórtola a duras penas logrará recuperarse.

P. Qué fórmulas se le ocurren para que este aprovechamiento sea más racional.

R. Racionalizar los planes técnicos de caza y prescindir de la coletilla: “Las migratorias según orden de veda” y de los cupos que nadie cumple puestos al azar. Se puede calcular perfectamente las jornadas de caza de tórtola o codorniz que puede tener cada coto en función de su superficie, orografía, arboleda, cultivos y número de cazadores. Lo que se hace con la caza del conejo y la perdiz, podría hacerse con las migratorias. La idea es la misma. Y la suma de todos los cotos de España daría como resultado la buena gestión de las poblaciones de tórtolas y codornices que nos visitan.

P. Sin embargo, por mucha racionalidad que queramos echarle a la caza de migratorias, ¿cómo se convence al cazador de la necesidad de gestionar unas especies que están o no están, que van y vienen?
R. Si en ese coto se hacen las jornadas de caza que le corresponden, si un día hay muchas aves mejor para él, pero va a matar en proporción a lo establecido para su coto, porque otros muchos días no habrá cazado nada. Pero es cierto, es difícil convencer a alguien que deje de cazar, por ejemplo a la tercera salida, si sigue habiendo tórtolas o codornices, si además sabe que en el coto lindero, porque tiene otras condiciones, siguen cazando. Hasta la fecha, como ya he explicado, se dejan de cazar las migratorias cuando se llega a la marginalización, cuando ya no compensa, por su escasez, salir tras ellas, aunque no debería ser así por el bien de estas especies.

Jornadas por coto
P. ¿Cómo averigua un técnico las jornadas de tórtolas y codornices que caben en cada coto?
R. Hace falta que los técnicos certifiquemos realmente la caza y todos, empezando por los propios cazadores, empecemos a creer que la gestión de las migratorias es posible.

P. ¿Qué consejos le daría a esos cazadores que querrían cazar algunas tórtolas o codornices en su coto, qué tendrían que hacer?
R. Ya he dicho que la tórtola quiere y busca árboles para anidar, comida y agua. Lo que les suele faltar es la comida. Les diría que siembren una parcelita de girasol que madure a finales de agosto. La codorniz es menos manejable, pero bueno, podría ayudar no meter las avejas en los rastrojos antes de tiempo; no dragar los arroyos, que sólo logra destruir fuentes y refugios; evitar la quema de rastrojos... Una tarea complicada porque el señor que tiene un coto no puede pedir que todo se haga en base a sus intereses codorniceros, pero en fin, algunos acuerdos con los agricultores y ganaderos podrían ser muy beneficiosos para ello.

Prohibiciones y moratorias
P. Todavía no me ha quedado muy claro cómo se podría controlar que un coto sólo pueda cazar la tórtola o la codorniz tres días, o siete.

R. El coto tiene que comunicar a la Administración, dentro del calendario cinegético, los tres o los siete días que puede cazar en función de sus hectáreas, características y número de cazadores. Si otro día suena un tiro, puede venir el Seprona o el forestal y denunciarles.

P. ¿Cree usted que llegará a imponerse este sistema que usted propone?
R. O hacemos esto o algo parecido o acabaremos con estas especies. Yo supongo que acabará imponiéndose el sentido común, la gente va madurando. A lo mejor tiene que llegar una nueva generación de cazadores.

P. Porque como sigamos así, a lo mejor nos llega antes la prohibición estas dos especies.

R. Estamos en serios riesgos, por lo menos con la tórtola. Además, está tan marginalizada que pocos cazadores se romperán la cara por ella. Así como si intentas prohibir el conejo te queman, no creo que la tórtola tuviera muchos defensores. Es lo que ha pasado con las acuáticas, prohibidas en tantos sitios. Si fuéramos listos, que no lo somos, cogeríamos el toro por los cuernos y abanderaríamos la recuperación de ambas especies.

P. De las moratorias, aunque sean pactadas, nunca ha sido partidario.

R. Exacto, ni aunque sean pactadas. Sería un gigantesco error. Biológicamente las poblaciones tienen que tener una determinada edad media. Si dejamos de cazar, esa edad media aumentaría, y una edad inadecuada es un fallo, una disfunción. Reducir un poco la presión de caza subiría levemente la edad media de los reproductores en términos razonables, al tiempo que la caza de estas especies seguiría siendo sostenible en lo ecológico, en lo económico y en lo social. Las moratorias son un error. Ante un problema que tiene solución técnica hay que aplicar soluciones técnicas, así de sencillo. Lo fácil y lo que siempre hacen nuestras administraciones, es prohibir. Como no sé cómo solucionarlo, lo prohíbo.
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  • “Las tórtolas y codornices hay que gestionarlas como si fueran perdices”

    Últimos comentarios de los lectores (3)

    697 | Eduardo Urmeneta - 03/09/2008 @ 08:04:24 (GMT+1)
    Totalmente deacuerdo, con la gestión de migratorias. Este año en mi coto de Navarra crio muy bien la codorniz; pero como viene siendo habitual, lo hizo tarde, la gente sin escrupulos (no cazadores) se hincharon a tirar tiros a los pollos, que no eran mas grandes que los gorriones. No estoy de acuerdo en abrir la media veda el 15 por sistema, ni dejar cazar 3 dias seguidos como ha pasado este año. Ahora estan cazables esos pollos y es ahora cuando se disfruta de la caza de la codorniz, siempre y cuando los agricultores con sus prisas nos dejen rastrojos para hacerlo. En este coto la tortola no la conocemos; pero en Navarra tampoco es tan abundante, la administración establece un cupo de dos al dia, cosa que no se respeta, es mucho mas efectivo limitar el número de dias.

    Un saludo a todos los codorniceros.
    694 | David - 02/09/2008 @ 12:30:44 (GMT+1)
    Efectivamente la solución pasa por un descenso en la presión cinegética de esta especie, y esto se consigue eficazmente reduciendo los dias de caza durante la media veda. Yo creo que no nos debe importar salir por ejemplo un dia en lugar de 3 (jueves, sabado y domingos)con tal que el año que viene y sobre todo venideros veamos y cacemos mas tortolas. Que preferis salir tres dias en los que se vean y se cacen muy pocas tortolas o un solo dia y sin embargo disfrutar de más lances con esta preciosa especie. Pensemos al menos a medio plazo.
    687 | carlos martinez - 31/08/2008 @ 17:19:04 (GMT+1)
    Jose miguel tiene toda la razon del mundo.. yo estoy en un coto en el que habia una cantidad incontable de tortolas y codornices, y ahora el guarda hace que no ve una codorniz 5 años y las tortolas que se pueden ver en un antiguo buen paso se pueden contar con los dedos de la mano, yo soy un gran aficionado pero me gusta ser respetuoso con la naturaleza y con las especies y creo q todavia no es tarde para recuperar las tortolas y conseguir pasos como los de antaño.Yo estoy a favor de la idea de este hombre.Hay mucha gente que cuando sale a cazar va pensando en el numero , cuantas mas mejor.Yo no veo la caza de esta forma yo soy cazador , porque me gusta vivir esa sensacion que cuando entra una pieza parece que se te va ha salir el corazon por la boca para mi lo de menos es el numero.

    Otra de las razones q yo pienso que afectan a las poblaciones de tortolas y codornices, son los herbicidas y pesticidas que no las dejan crian como deberian.

    Yo sin duda alguna estoy a favor de gestionar las migratorias como sin fueran perdices o conejos.
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