Hemeroteca :: 01/12/2008
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Reportajes

La manifestación de marzo ha reactivado las reivindicaciones de los cazadores

Última actualización 27/11/2008@15:12:19 GMT+1
La movilización de marzo ha hecho por fin reaccionar al sector, que no para de pedir soluciones para arreglar tantos y tantos problemas que afectan a la caza. Y la administración está bastante receptiva.
José I. Ñudi

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Parece que el sector se mueve, pide cambios legislativos y soluciones a los numerosos problemas que afectan al mundo de la caza. Nunca antes se había visto al sector tan reivindicativo. La tremenda manifestación de cazadores del pasado 1 de marzo ha dado la necesaria motivación.
Es la Real Federación Española de Caza la que está liderando todo este movimiento reivindicativo, a veces en nombre de la Plataforma por el Campo, la que organizó la manifestación, pero otras muchas en solitario.
Tras las pasadas elecciones a la presidencia de la Federación, que volvió a ganar Andrés Gutiérrez por amplio margen al otro candidato, el cántabro Ignacio del Valle, y la elección de una nueva junta directiva más sensible a los problemas reales que afectan a la caza, el giro federativo ha sido importante. “La defensa de la caza y de los cazadores será la base principal de la Federación”, dijo Andrés Gutiérrez en un comunicado de prensa fechado el 26 de septiembre.
La verdad es que todos los presidentes dijeron esta frase más de una vez, pero nunca la situación fue tan favorable para hacerla realidad. La manifestación sorprendió a nuestros políticos y comprendieron la fuerza que pueden tener los cazadores. Aunque esta demostración de fuerza del mundo rural y de la caza no fue la causa de la destitución de Cristina Narbona y su ministerio, se convirtió sin duda en otra de las gotas que colmó el vaso.
Con Elena Espinosa ya al frente del nuevo Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, de talante mucho más conciliador, la Federación está aprovechando la coyuntura para intentar solucionar algunos problemas.
Así por ejemplo, a través de una carta enviada el pasado 24 de septiembre a los ministros del Interior y Medio Ambiente, Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Espinosa, respectivamente, Andrés Gutiérrez les pide que “se estudien las modificaciones legales oportunas o las prácticas administrativas correspondientes que permitan realizar en un sólo trámite las pruebas correspondientes a la obtención de la licencia de caza y la licencia de armas”.
Ya saben que en siete comunidades se exige el examen del cazador a los nuevos cazadores para obtener la licencia de caza y en toda España, quien quiera tener permiso de armas, también tiene que examinarse. Es lógico que ambos exámenes pudieran coordinarse y celebrarse al mismo tiempo.
La Federación también dice haber presentado un “complejo dossier” para homologar un examen de caza nacional consensuado entre todas las autonomías. Superado este examen en cualquier punto de España, el nuevo cazador recibiría una especie de carnet en el que luego, previo pago, estamparía el sello de la autonomía en la que desea cazar, sello que se conseguiría en “federaciones, sociedades de cazadores y entidades bancarias”.
Está claro que la Federación también está aprovechando el momento para, como se dice, barrer para casa. En la carta a Rubalcaba también se le recuerda un convenio entre el Estado y la Federación de septiembre del 1999 para la realización de los exámenes de armas, un convenio que, según la Federación, “pocas comandancias respetan y la gran mayoría desconoce”.
De igual modo, en una nota de prensa del 26 de septiembre, la Federación pide el apoyo de los federados, y de los que no los son, “con la esperanza de conformar un colectivo global en el que estén representados todos los sectores relacionados con el mundo de la caza”. ¿No estaba ya la Oficina?
El decreto de la rehala. Pero sigamos con las reivindicaciones o, en este caso, algunos resultados positivos. En octubre, la Federación anuncia un acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente y la redacción de un borrador que modifica el Real Decreto 1559/2005 de 23 de diciembre que tanto está fastidiando a los rehaleros. Esta modificación, en la que ha tenido muchísimo que ver también la Asociación Española de Rehalas, permitirá que la desinfección de los vehículos la realice el rehalero o titular del coto y fuera de lo que es el núcleo zoológico. No reproduzco la famosa modificación del artículo 5.2 porque no la entiende ni su redactor.
También se ha pedido a Espinosa que se solucione en parte el “desbarajuste legislativo e inseguridad jurídica” que ha creado la ley de Sanidad Animal del 2003, ya que dependiendo de cada autonomía, se exige a los perros una cosa distinta.
También la Federación ha llegado a “importantes acuerdos” a propósito del futuro real decreto que establece los requisitos de sanidad animal para el movimiento de animales de explotaciones cinegéticas y de acuicultura, así como de animales de fauna silvestre.
Tras estos cuerdos, este próximo real decreto no afectará al silvestrismo y demás actividades deportivas realizadas con animales, los perros de caza, las rehalas, las aves de cetrería y los reclamos para la caza de especies cinegéticas.
A propósito de los reclamos para la caza, la Federación también ha pedido al ministerio de Elena Espinosa que se puedan volver a utilizar los reclamos de acuáticas que, por la gripe aviar, llevan dos años prohibidos.
El último “movimiento reivindicativo” que ha llevado a cabo la Federación son las negociaciones que mantiene con Iberia para que suavice los trámites y reduzca las exigencias económicas a los viajeros que viajen con armas. Como saben, Iberia cobra 150 euros por trayecto y arma facturada en sus vuelos.
Le recuerdo también a la Federación que medie con Renfe para que los cazadores podamos llevar en el AVE el arma y su munición, que los animales no se cazan dándoles con el cañón en la cabeza.
La UNAC y la Oficina de la Caza. Pero la Federación no está sola en este empeño reivindicativo. La UNAC, por ejemplo, tampoco para de lanzar iniciativas y proponer soluciones para los muchos y eternos problemas del mundo de la caza. Y tiene su mérito porque es una asociación recién nacida que no tiene el poder, el apoyo ni la infraestructura de la Federación, ni su gente cobra un euro.
La UNAC es una confederación de asociaciones de caza autonómicas presentes en Cataluña, Navarra (ADECANA), Álava (ACCA), Asturias (ASOCIPAS), Galicia (UNITEGA), ATICA-Guadalajara, Comunidad Valenciana (ADECACOVA), Mallorca (ASSOCAMA), Andalucía (ADECAZA) y Extremadura (ACONCAEX).
No obstante conviene recordar que la UNAC no apoyó la manifestación y luego se aprovechó de ella para reunirse con el equipo de Narbona antes de su cese, con lo cual le sirvió de poco.
Pero la UNAC está haciendo una buena labor reivindicativa que ayuda a mantener esa necesaria vigilancia de la administración y, por qué no decirlo, “ha ayudado” a despertar a la Federación de su eterno letargo.
El proyecto estrella de la UNAC es la propuesta de una ley básica de caza que ya entregaron en julio en el Ministerio de Medio Ambiente, un proyecto necesario y muy trabajado pero prácticamente inviable, como bien explica en este mismo reportaje el jurista Francisco Cuenca.
La UNAC también defiende la licencia única, ha pedido formar parte del Consejo Asesor del Medio Ambiente y ha enviado al Ministerio de Medio Ambiente alegaciones a los dos borradores de real decreto que serán aprobados próximamente, el “de rehalas” y el de “movimiento de animales silvestres”. La filosofía de UNAC es bastante sensata y defensora a ultranza de la caza natural.
El presidente de la UNAC, José Leandro Gutiérrez, es consciente de que la administración “ha puesto ahora más interés a las reivindicaciones del mundo de la caza, aunque ya sabemos que es muy lenta en sus respuestas”.
La UNAC es la entidad cinegética que va un poco por libre. No tiene ninguna relación con la Federación ni posiblemente la quiera. Quizá no tuviesen inconveniente en integrarse en la Oficina, pero ésta no ha tenido, al parecer, ningún contacto con ella.
Por otro lado, la Oficina Nacional de la Caza lleva un tiempo bastante “parada”, al menos informativamente porque algunos de sus miembros no han dejado de trabajar por el sector que representan. Por ejemplo, Pedro Morrás, gerente de ASECATI y de la Asociación Española de Armerías, asociaciones ambas pertenecientes a la Oficina, mantiene continuos contactos con el Ministerio del Interior preparando la nueva redacción de los reglamentos de Armas y de Explosivos, que necesariamente tienen que modificarse pronto para adaptarse a la nueva Directiva Europea de Armas, aprobada la pasada primavera. Tanto la Oficina como la Federación –que recordemos pertenece también a la Oficina–, están presionando para que el nuevo Reglamento de Armas se suavice y tenga más sentido común.
Quiere el sector que se suprima la revista de armas –o por lo menos que se convierta en una inspección aleatoria–, que se puedan tener tantas escopetas como rifles y que se suavicen las sanciones por negligencia en la custodia de armas. En Europa no existen ni revistas periódicas ni limitación en el número de armas de caza.
Recientemente, Juan Antonio Sarasketa ha sido reelegido presidente de la Oficina Nacional de la Caza y quiere relanzarla. “Aunque vamos de la mano de la Federación en muchos temas, la Oficina está fuerte”, comenta Sarasketa a esta revista.
La Oficina, con un presupuesto muy reducido, se ha marcado una hoja de ruta muy concreta: el informe sobre las semillas blindadas –que no termina de rematar–, el tema de los accidentes de tráfico provocado por animales –sobre el que ya celebró un magnífico seminario–, y la modificación del Reglamento de Armas, tema que conoce mucho mejor que la Federación.
Juan Antonio Sarasketa está muy ilusionado con estos proyectos y con el momento que vive la caza, “con la que se están volcando todos los partidos políticos. Lo que pasa es que no se puede hacer en tres días lo que no se ha hecho en 40 años. Para empezar, la movilización de los cazadores le costó el puesto a Narbona”. Juan Antonio está obsesionado con la unidad de los cazadores, de que todos nos unamos porque “hablamos la misma lengua”. No le importa que cada cual se integre en el colectivo que crea más oportuno, pero a la hora de hacer un frente común, “nadie debe fallar”.
Así están las cosas. El sector se está moviendo. Hace falta organizarse mejor para obtener la máxima rentabilidad y no solaparnos. Los cazadores sólo quieren que les dejen cazar con la máxima tranquilidad y seguridad jurídica, y para que esto ocurra hay que arreglar todavía muchísimas cosas. Por lo menos empezamos a movernos, que no es poco.
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