Hemeroteca :: 01/02/2009
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Armas y Municiones

Sobre escopetas, chokes, puesta en tiro y visores

Texto y fotos: Juan F. París

Última actualización 27/01/2009@12:29:08 GMT+1
Como hemos hecho en otras ocasiones, recopilamos las dudas más interesantes que han llegado a redacción y las contestamos en estas páginas por considerarlas de interés general de nuestros lectores.
Las dudas sobre armas de caza, cartuchería y equipo se incrementan, siendo en algunos meses tan numerosas o tan interesantes que hemos preferido agruparlas por temas afines y contestarlas públicamente a través de las páginas de TROFEO en vez de hacerlo particularmente, por teléfono o por correo electrónico.

En concreto, y seguramente como consecuencia de un artículo sobre la regulación del visor publicado en el Anuario Trofeo Armas de Caza, varios lectores nos han remitido sus dudas al respecto.

También, la aparición de nuevos telémetros con sistemas balísticos incorporados, entre otras sobre miras de rececho, ha provocado varias consultas.

Igualmente, en el campo de la caza menor, los chokes y las escopetas superligeras han acaparado muchas consultas que publicamos a continuación con la esperanza de que queden aclaradas.

Escopetas ultraligeras. El uso de aleaciones ligeras y nuevos materiales sintéticos, así como el empleo de maderas de baja densidad, han permitido rebajar el peso de las escopetas del 12 a cotas impensables y desarrollar armas con aspecto clásico muy ligeras. En concreto, marcas como Beretta (Al 391 Light), Franchi (semiautomáticas Fast y superpuesta Falconet Pro), Browning (superpuestas Cynergy Hunter Light y B525 Hunter Light), y Winchester (Select Light) han presentado importantes novedades en este campo, tanto en escopetas semiautomáticas como en superligeras superpuestas cuyo pesos, en ocasiones, son inferiores a 2,7 kilogramos.

Pues bien, algunos lectores no entienden que estas armas se sigan haciendo del calibre 12 Magnum y otros se preguntan por su efectividad real, si una escopeta de 2,7 kilogramos o incluso más ligera puede utilizarse en caza en todas las modalidades o su retroceso sólo permitirá utilizarla para caza en mano.

Respuesta. Aunque, ciertamente, con estas escopetas disparar el calibre 12 Magnum es muy desagradable debido al retroceso –y estoy seguro de que los fabricantes son conscientes de que no se van a disparar con esta munición–, lo cierto es que las recámaras de 76 mm. son las que más se hacen y fabricar recámaras con otras medidas supone un “engorro”. Además, hoy día no es buena idea utilizar escopetas con recámaras de 70 mm. por una simple cuestión de seguridad, ya que existen muchos cartuchos magnum en el mercado que, en caso de introducirlos por error en una recámara de 70 mm, pueden originar un serio accidente.

Uso en caza en mano. Con respecto al uso en caza de las escopetas superligeras, la modalidad más adecuada para utilizarlas es la caza en mano o al salto durante la temporada general de caza o la media veda, tras las codornices, y en el descaste. No obstante, en puesto fijo con municiones de 32 o 34 gramos también se pueden utilizar. De hecho, el autor de estas líneas ha probado algunos modelos, como la Winchester Light, en cotos intensivos en los que ha disparado cientos de tiros en pocas horas con estas cargas, y con poca protección en el hombro porque era verano, sin mayor problema.

Chokes cortos, largos e hiperbólicos. Un lector nos preguntaba sobre los chokes cortos y largos y por qué no se hacen todos igual. Igualmente, tras la publicación de un reportaje y prueba de plomeo con la nueva escopeta semiautomática Fabarm XLR 5, que utiliza chokes hiperbólicos, hemos recibido preguntas sobre el funcionamiento, grado de estos chokes y su efectividad para disparar acero.

Respuesta. Cualquier choke, si está bien hecho, tiene que servir para que la escopeta plomee según determinados tantos por ciento del número de perdigones que impactan en un blanco circular a 36 metros, en el caso de las escopetas del calibre 12 y 20. Ahora bien, si el choke es más largo la adaptación de los perdigones a la reducción del diámetro es más progresivo, menos brusco, y por tanto menos “traumático” para la carga de perdigones. Los chokes largos aseguran que se produzca el efecto choke y deforman menos los perdigones, por lo que el plomeo es más regular y mejora la densidad de impactos.
Ésta es la filosofía que persiguen –y consiguen– los chokes Inner HP que utilizan algunas escopetas Fabarm. Son chokes muy largos (82 mm.) y poseen un diseño interior hiperbólico que facilita el paso de los perdigones y reduce las presiones que soportan para que se deformen menos y se consigan plomeos muy densos, siendo especialmente apropiados para disparar municiones de acero. Se hacen chokes Inner HP de cuatro grados que se denominan Xtreme, Long, Medium y Short, siendo el Xtreme el que plomea más “cerrado” –el adecuado para los tiros más lejanos– y el Short el que consigue perdigonadas menos densas –adecuadas para tiros cercanos–. Con todos los grados de choke se pueden disparar bolas de acero.

Con respecto a por qué se hacen chokes más cortos o largos, esto se debe a intereses comerciales.

Posición de la retícula y control de paralaje. Carl Zeiss ha desarrollado una nueva retícula, denominada 60, que posee una cruceta tipo 4 y un punto central que se ilumina en rojo y que tiene la particularidad de estar en segundo plano mientras que la cruceta está montada en primer plano, por lo que un lector se pregunta si tal sistema no implicará que cambie el punto de impacto. Igualmente, sobre visores para rececho nos consultan qué posición de la retícula es mejor y si es necesario el mando de control de paralaje.

Respuesta. En primer lugar hay que apuntar que Zeiss también utiliza retículas 60 montadas totalmente en segundo plano de la imagen, concretamente en los visores Victory. En la gama Varipoint, en efecto, el punto rojo no varía –está en segundo plano– mientras que la cruceta sí aumenta o disminuye de tamaño al aumentar o disminuir la potencia de la mira. Y bueno, si bien es cierto que es un montaje totalmente original –único en el mercado– y difícil de realizar para alinear con precisión ambas retículas, también lo es que es totalmente efectivo porque Zeiss dispone de los medios adecuados. Sobre este tipo de retícula hablaremos, Dios mediante, más detenidamente en las páginas de trofeo, ya que une las ventajas que tienen los dos sistemas utilizados hasta la fecha para fabricar visores.

Con lo dicho queda contestada en parte la otra pregunta sobre si es mejor utilizar visores para rececho con la posición en primer o segundo plano. En realidad, salvo que se trate de recechos a distancias muy grandes, en los que se deben utilizar retículas en segundo plano, a las distancias usuales de caza se pueden usar ambos sistemas con idénticos resultados. El sistema de retícula en primer plano es el más utilizado en Europa mientras que en EE.UU siempre se ha preferido utilizar visores con retículas en segundo plano. Recuerdo que de joven me gustaba más el sistema americano pero, actualmente, que ya estoy medio cegato, me encanta ver cómo la retícula se hace más grande porque la distingo mucho mejor. Pienso que para las personas mayores es el mejor sistema.

En batida y en esperas a corta distancia y con pocos aumentos, al revés: las retículas en segundo plano se distinguen mucho mejor que las colocadas en primer plano.

Por último, indicar que el uso de corrector de paralaje es conveniente cuando las distancias de tiro son muy grandes, por ejemplo más de 300 metros. De hecho, lo llevan casi todas las miras diseñadas para disparar a largas distancias. También es interesante usarlo para cazar predadores a los que, por su tamaño, es imprescindible disparar con gran precisión.

¿Monocular, binocular o visor-telémetro? Hemos recibido varias consultas relativas al uso de estos aparatos, cuyas ventajas e inconvenientes exponemos a continuación, no sin antes comentar que, con el Anuario Trofeo Armas de Caza, se ha regalado un manual de óptica en el que se tratan los tres tipos de telémetros que hay en el mercado.

Respuesta. El monocular, si es moderno, es el tipo de telémetro láser más compacto que existe. Ésta es su principal ventaja. Existen modelos sin programas balísticos y con programas balísticos incorporados capaces de proporcionarnos información sobre la caída del proyectil e incluso los modelos más caros tienen un precio más asequible, a igualdad de calidad, que los demás tipos de telémetros.

Su mayor desventaja es que su objetivo es muy pequeño, por lo que no se consiguen realizar medidas con precisión con malas condiciones de luz.

Además, el cazador debe portar el binocular y el telémetro, aunque algunos son tan pequeños y ligeros que esto no supone un problema pues se pueden portar en cualquier bolsillo.

Los binoculares-telémetro sustituyen a los prismáticos de caza y se pueden utilizar en las mismas condiciones de ellos. Además, existen modelos, como los Zeiss Victory RF, diseñados para utilizarlos en cualquier condición de luz provistos de sistemas de compensación.

El visor-telémetro es la tercera opción. Se usa como un visor convencional y por tanto, como el monocular, en combinación con los prismáticos. Presenta la ventaja sobre los tipos de telémetro monocular y binocular que la medida se realiza apuntando a la pieza y por tanto la compensación de la trayectoria –mediante torretas balísticas instaladas en el mando de ajuste en altura–, en función de la lectura, puede hacerse más rápidamente.

Regulación de un visor. También como consecuencia de un artículo publicado en el Anuario Trofeo Armas de Caza, hemos recibido en muy poco tiempo muchas preguntas sobre este tema, algunas muy curiosas. Por ejemplo, un lector quiere saber cómo regular un rifle si se desconoce la balística del cartucho que usa, porque el fabricante no la proporciona; un segundo desea saber si la regulación basada en las tablas balísticas es realmente fiable para tirar muy lejos. Y, por último, varias personas tienen dudas sobre cómo hacer las regulaciones en su mira si ésta no corrige un centímetro, sino por ejemplo medio centímetro.

Respuesta A) No tenemos tabla balística. Bueno, en primer lugar no puedo entender que alguien use una munición sin conocer nada sobre su balística. Yo creo que si se busca en Internet o se solicita al importador de la marca de munición –y que no indicaba cuál era en su correo– seguro que encontrará. Pero vamos a suponer que la información no se pueda conseguir, por ejemplo porque estemos utilizando un calibre obsoleto o porque las tablas del fabricante sólo lleguen hasta una distancia y deseemos tirar más lejos.

Se me ocurren dos métodos, a cual más engorroso –si no nos gustan las armas, porque si nos gustan y tenemos tiempo, ambos son apasionantes–:

1. Confeccionarnos nuestra propia tabla. Para ello tendremos que regular el rifle a 100 metros, y luego disparar a 150, 200, 250, 300, 350 metros, etcétera, anotando los centímetros –caída media de tres-cinco disparos aceptablemente agrupados– que cae el proyectil a las distancias que nos interesan. Es así de fácil en teoría y tiene la ventaja de que podemos aprovechar la experiencia para dejar el rifle perfectamente puesto a tiro a la distancia que deseemos. De hecho este mismo método tendría que utilizarse para obtener los datos de las caídas de las balas para programar los telémetros provistos de sistemas de información balística o de torretas balísticas, pues entonces se conseguiría una precisión de tiro excepcional.

En la práctica, sin embargo, además de que es necesario tirar muy bien para poder calcular correctamente las caídas, este método encierra la dificultad añadida de que en España es difícil encontrar un sitio adecuado para poder tirar a larga distancia.

2. Usar una tabla balística universal
Los fabricantes de proyectiles utilizan tablas balísticas que no tienen en cuenta el calibre, sino el diámetro del proyectil, la densidad seccional y su coeficiente balístico, así como la velocidad. Con estas tablas, que se suelen publicar en los manuales de recarga, se indican las caídas de las balas a distancias a veces superiores a los 500 metros. Es un método más engorroso que el anterior porque, además de tener que utilizar una bala igual en peso y coeficiente balístico, tendremos que obtener la velocidad media de una serie de disparos con la ayuda de un cronógrafo balístico, y luego entrar en la tabla. Por otro lado, como la mayoría de los fabricantes de proyectiles o son norteamericanos o suelen publicar sus manuales en inglés, es muy posible que los datos de caídas y velocidades vengan expresados en pulgadas y pies por segundo, por lo que habrá que pasarlos a unidades métricas.

B) ¿Son fiables las tablas balísticas? Las tablas de los fabricantes de cartuchería son menos fiables que las de los fabricantes de proyectiles porque éstas últimas se emplean con velocidades de salida reales.

Las de los fabricantes de cartuchería parten de una velocidad que puede coincidir o no con la que conseguimos realmente con nuestro rifle porque han sido obtenidas con un cañón probeta de una determinada longitud y procedencia que puede ser similar o no al nuestro. De hecho, salvo en contadas ocasiones, no recuerdo haber medido velocidades idénticas a las que vienen en las tablas.

Por todo lo expuesto, las regulaciones que se obtienen utilizando las tablas balísticas del fabricante de la munición sólo son aproximadas, y aunque sirven para cazar a distancias normales, digamos hasta 300 metros utilizando la distancia de tiro de 100 metros para regular el visor, deberían comprobarse siempre que realmente se necesite disparar a mayores distancias o sobre blancos muy pequeños, como predadores.

C) Corrección del punto de impacto y precisión. La corrección de un visor está referida a 100 metros o a 100 yardas. Si un visor corrige “x” a 100 metros –o bien a 100 yardas–, al doble de distancia corrige 2x; 3x al triple, etcétera. Si disminuye la distancia a la mitad corrige la mitad, es decir, 1/2x a 50 metros; 1/4 x a 25 metros, etcétera. Ejemplos:
Así, si un visor corrige 1/4 de pulgada a 100 yardas, a 400 yardas corrige 1 pulgada –cuatro veces más–.

Si un visor corrige 0,5 cm. a 100 metros, corregirá 1 cm. a 200 metros; 1,5 a 300; 2 a 400, etcétera.

Nótese que si una persona comete un error al regular el visor, este error se convierte en el doble a medida que se dobla la distancia. Por ello hay que prestar mucha atención y ser muy exigente durante la puesta a tiro.
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