Reportajes
La Junta culpa a la tularemia y la neumonía, los cazadores al veneno
Texto y fotos: Miguel Herrera
Última actualización 26/01/2009@16:29:06 GMT+1
La rabona está en horas bajas en Castilla y León, no hay duda de eso. La mayor parte de los cotos lebreros de Tierra de Campos, la comarca con más tradición de la región en la caza de esta especie con galgos, cerraron la temporada después de que en las primeras jornadas apenas sí se levantaran liebres en los cultivos y muchos otros de toda la comunidad, en los que se las caza con escopeta junto a la perdiz y el conejo, también han decidido dar descanso a esta especie para conservar los pocos ejemplares que aún quedan. Hasta las fases previas de los campeonatos que se han venido celebrando han tenido problemas para levantar las necesarias para poder correr los puntos preceptivos, y eso que para estos eventos se suelen reservar algunos de los terrenos con mayor densidad.
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Pero, ¿por qué no hay liebres? Lo cierto es que, las dos últimas temporadas, la rabona se ha dado bien, muy bien en algunos casos. Y desde la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ven en esta abundancia, aunque parezca contradictorio, una de las posibles causas de la regresión que se está dando actualmente. Técnicos de la administración regional contaban a TROFEO que, al aumentar la población, ésta se debilita. Se trata de un fenómeno similar, salvando las distancias, al que ocurre con el topillo campesino, ese roedor que azotó con su brutal capacidad reproductora los cultivos de Castilla y León el año pasado.
Cuando la densidad de topillos se dispara, el alimento disponible para cada ejemplar disminuye y, a causa de ello, la población se debilita. Algo parecido ha sucedido con la liebre –y también pasa con el conejo–; al ser tan abundante, la comida escasea más y los ejemplares se vuelven más propensos a sufrir enfermedades. De hecho, de las decenas de liebres encontradas muertas en el campo y analizadas por la Junta, la gran mayoría fallecieron a causa de la tularemia y la neumonía hemorrágico-vírica, según la Consejería.
Así, no parece que el veneno, que se distribuyó sin demasiado criterio en la tierras de labor de media comunidad autónoma la campaña pasada, coincidiendo con el repunte de las poblaciones de roedores y también de liebres, haya influido de manera decisiva en la acusada merma que ha experimentado la rabona esta temporada; al menos, eso es lo que aseguran desde Medio Ambiente.
UNA PLATAFORMA PARA RECUPERARLA. Sin embargo, no es eso lo que piensan desde la plataforma Recuperar la liebre, recientemente creada para intentar paliar esta situación. Este estamento ha sido formado por el presidente del coto zamorano de Cerecinos de Campos, Andrés González Carnicero, quien, junto a Miguel Ángel Burón González, vocal del coto de Castroverde de Campos, está movilizando a la práctica totalidad de los cotos afectados de la región para tratar de encontrar soluciones con la Administración.
Los primeros pasos que se han dado han sido los de analizar el problema de la mortalidad de especies y mostrar los resultados que obran en su poder. “Las liebres han muerto por la ingestión de venenos anticoagulantes, o lo que es lo mismo, por engullir cereal tratado con clorofacinona y bromadiolona”, aseguran. Así lo revelan los análisis realizados a las liebres encontradas en el coto de Toro y las perdices revisadas del coto de Villagarcía de Campos, que confirman lo que muchos cazadores pensaban: “La mortandad ha sido producida por la intoxicación del veneno que la Junta tiró para contrarrestar la plaga del topillo”, aseguraban González y Burón.
Entre las medidas que se barajan está la repoblación de liebres por parte de la Junta o, en todo caso, con cargo íntegro para esta administración. También se quiere solicitar una indemnización y reducción de las matrículas-tasas de los cotos, puesto que muchos permanecen cerrados; crear una mesa consultiva de representantes por zonas de los acotados; promocionar la puesta de bebederos y comederos para la fauna; o solicitar que se prohíba tirar a la liebre con escopeta.
En una carta enviada por la Consejería de Medio Ambiente a los titulares de los cotos afectados por este descenso en la poblaciones se asegura que la situación “se debe, previsiblemente, a un cúmulo de circunstancias y no a un único factor”, señalando a la tularemia y a la neumonía como principales detonantes.
Ante esa situación, la Junta recomienda, por una parte, “extremar las precauciones en el manejo de la especie si va a ser objeto de cualquier tipo de manipulación”; y, por otra, ruega que los acotados valoren la posibilidad de adelantar la veda para la liebre en cualquier modalidad de caza para intentar que quede en el campo la mayor cantidad de ejemplares con vistas a su recuperación.
En cuanto a las posibles repoblaciones, en la misiva se recuerda que “en la actualidad no son posibles debido a la imposibilidad legal de su comercialización por los problemas sanitarios que pudiera acarrear, tanto a la salud humana como a la ya diezmada población de liebres”.