Entrevista destacada
Sefarín Mayoral,
inventor de los majanos más famosos del mundo
Última actualización 25/02/2009@12:19:22 GMT+1
Hace diez años, Serafín Mayoral compró una finca de mil hectáreas que en poco tiempo llenó de conejos. Allí nos fuimos a ver el milagro y entrevistar a una de las personas que más sabe sobre la especie y cómo recuperarla.
Texto y fotos: José Ignacio Ñudi
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LA CAZA DEL CONEJO
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Serafín Mayoral inventa sus famosos majanos viviendo todavía en Marbella, ciudad a la que emigró muchos años atrás y en la que se convierte, después de mucho tiempo y esfuerzo, en un empresario de éxito. La invención del majano le obliga a probarlo, a experimentarlo, y no tiene más remedio que buscar una finca. Hacía tiempo que tenía previsto volver a su pueblo, Talarrubias, en la provincia de Badajoz, pero la llegada de sus revolucionarios majanos acelera ese regreso soñado.
Se establece en Talarrubias y busca una finca cercana en la que probar su invento y hacer toda esa serie de pruebas previstas. En poco tiempo, llena la finca alquilada de conejos, pero en vez de felicitaciones comienza a recibir quejas de los agricultores de Esparragosa del Ares –término al que pertenece– y del mismo alcalde del municipio por los daños que empiezan a producir “sus” lagomorfos. Harto de presiones y problemas, decide comprar una finca para seguir con sus experimentos con total libertad. De esto hace más de diez años.
Milagrosamente, a finales de los 90, encuentra una preciosa finca de mil hectáreas a ocho minutos de Talarrubias. La finca, Ribera del Guadiana, una dehesa de encinas, reúne unas condiciones excepcionales: orientada al mediodía, prácticamente sin umbrías y mucha agua, pues no en vano linda durante algunos kilómetros con el embalse de Orellana.
Serafín se vuelca en cuerpo y alma con este nuevo proyecto. Le dedica todo el tiempo y el dinero que va necesitando, que no es poco. Diez años después, la finca es un auténtico vergel. Tiene venados, gamos, corzos, jabalíes, perdices y por supuesto conejos, miles de conejos.
Conocí a Serafín hace muchos años, cuando inventó su majano, nos caímos muy bien y desde entonces mantenemos una relación muy cordial. A los dos nos preocupa la penosa situación del conejo y por eso él no para de buscar recetas salvadoras y yo de darlas a conocer. Por eso estoy aquí, porque quiero saber qué ha hecho y cómo lo ha hecho para llenar esta nueva finca de conejos.
Pregunta. Serafín, ¿cuántos conejos puede tener hoy esta finca?
RESPuESTA. Es muy difícil saberlo porque esto es muy grande. Mire, yo he hecho mis números, por supuesto aproximados, a partir de la depredación que soporta. Como se puede imaginar, estas mil hectáreas se han convertido en el comedor de todas las especies predadoras de la comarca. Si tengo contabilizados unos 30 búhos reales y cada búho dicen que come un conejo diario, estamos hablando ya de diez mil conejos. El pasado año, en los desmontes del canal, hemos tenido localizados 7 nidos, de los cuales 5 han sacado dos pollos, uno tres y otro uno, para más señas tuerto. Y aquí no se toca ninguna especie protegida, sólo controlamos el zorro, que es una epidemia. El año pasado, alrededor de la casa, unas treinta hectáreas en las que no entra el ganado, capturamos 146. Tengo muchos predadores y tengo muchos conejos, lo que demuestra, como dicen los entendidos, que teniendo una alta densidad de conejos la predación no los diezma. Lo que no consigo levantar es la perdiz, y lo achaco a este elevado número de predadores. Aunque vienen a por los conejos, al ser tantos, creo que terminan perjudicando, directa o indirectamente, a las perdices.
40.000 conejos
P. Insisto porque no me ha respondido: ¿cuántos conejos puede tener esta finca un mes de junio, la época de mayor densidad?
R. Yo calculo que entre 30.000 y 40.000, no puedo tener más. La naturaleza es tan sabia que, aunque no cazara ninguno, el año que viene tendría los mismos, ni menos ni más, y es porque la propia especie se autocontrola en función de las posibilidades del ecosistema. Lo único que les queda es colonizar nuevos territorios.
P. Bueno, pues cuénteme cómo logró recuperar el conejo en esta nueva finca.
R. La finca, hasta que yo la compré, estuvo en manos de una sociedad de cazadores con 60 socios, con lo cual estaba “pelada”. Instalé entonces 300 majanos y traje una primera y única partida de algo más de cien conejos. Mi intención era repoblarlos todos, pero a medida que lo iba haciendo, en poco tiempo los conejos iban ocupando otros majanos cercanos. Entones terminé repoblando uno de cada cinco o seis majanos. Metía por majano, vacunados contra las dos enfermedades, seis conejas y dos conejos. Con un conejo bastaría, pero preferí dos por si uno de ellos no fuera fértil. Ahora, por simplificar, diría a la gente que metan diez conejos de campo por majano sin ver ni siquiera el sexo porque en la naturaleza, aproximadamente el 60 por ciento son conejas. Unas parirán en el majano y otras en los alrededores, aunque luego todos los gazapos se meterán en el majano porque es su defensa, claro está.
P. Metía los conejos en los majanos y luego tapaba todas las bocas durante algún tiempo, ¿no?
R. S í, eso tiene su técnica. De las seis bocas del majano se tapan cinco y se meten todos los conejos por la que queda abierta, luego se tapa también y se deja cerrado el majano durante 24 horas. Pasado ese tiempo se destapan perfectamente todas las bocas y ya está.
P. ¿Cuál es la época ideal para llevar a cabo una repoblación?
R. Sin duda septiembre para que cuando llegue octubre y comience la reproducción, tengas el mayor número de reproductores. El periodo de cría del conejo, si hubo lluvias tempranas en septiembre, comienza en octubre. Las conejas con “el verde” entran en celo y en noviembre tenemos las primeras crías, y ya, si no les falta la comida, no dejan de parir hasta mayo.
La reproducción del conejo
P. Por lo que ha visto en todos estos años, ¿una coneja cría tanto como dicen?
R. La gente está equivocada. Piensa que la coneja cría durante todo el año y que sus camadas son numerosas. Quizá piensan que la capacidad reproductora de una coneja de campo es parecida a la de una doméstica, y no tienen nada que ver. Una coneja de campo, viniendo el año favorable, puede criar cuatro veces al año, y no más de tres gazapos de media por parto.
P. Las crías de octubre sí paren ya en primavera, ¿no?
R. Si, las conejas de noviembre ya son fértiles en primavera, de modo que si la camada otoñal tiene un par de hembras, puedes tener un par de camadas más. Hablamos, lógicamente, de un ecosistema favorable, con comida, porque un conejo que viva en un terreno pobre, como por ejemplo un monte de jaras, a lo mejor sólo cría para perpetuarse.
P. Por lo que usted ha podido comprobar, ¿los conejos traídos en septiembre-octubre de zonas de alta densidad son inmunes a las enfermedades?
R. Inmunes no están nunca, pero en parte es verdad. Cuanto más conejos, más resistentes se hacen. los conejos de la finca, según los científicos que los han analizado, tienen un alto nivel de anticuerpos. De hecho cada año se me mueren menos. Por ejemplo, en los primeros años, en los que además vacunaba, recogía cientos o miles de conejos muertos por enfermedad hemorrágica, mientras que el último año habré recogido unos treinta, una insignificancia.
P. ¿Usted ya no vacuna?
R. No, dejé de hacerlo hace unos cuatros años. Como ya he dicho tienen un alto nivel de anticuerpos de las dos enfermedades y no hace falta.
Ventajas de sus majanos
P. ¿Cuáles son las ventajas de sus majanos frente a esos otros de palets, ladrillos, piedras, troncos, etc.?
R. Mientras no se demuestre lo contrario, son los mejores. No quiero ser petulante, pero la revolución del majano la ha hecho Serafín Mayoral. Aquí nadie habló de majanos hasta que yo dije que era la solución del conejo, pero claro, luego empezaron los imitadores. Si no existieran las enfermedades daría igual el tipo de majano porque al fin y al cabo es un refugio en el que se mete el conejo. La bondad de mi majanos está en que, cuando llega una epidemia, puedes abrirlos, extraer los cadáveres, desinfectar y dejarlos en perfectas condiciones para que los ocupen individuos sanos. Eso no se puede hacer con otros majanos que terminan convirtiéndose en focos de infección.
P. Me ha llamado mucho la atención esa especie de “tiendas indias” que ha instalado con restos de poda en casi todos los troncos de las encinas, ¿merece la pena tanto esfuerzo?
R. No se puede ni imaginar el éxito que tienen esos chozos. Están hechos con ese ramón de poda que generalmente te obligan a quemar. La parte más gruesa se pone hacia arriba y se ata al tronco con alambre, creando, como dice, una especie de chozo indio. El conejo, en el momento en que entra en ese “cobertizo” y se da cuenta que está protegido –el conejo es un animal que vive permanentemente aterrado–, comienza a hacer sus vivares. Si tuviera tiempo de verlos uno por uno se daría cuenta que todos esos chozos tienen vivares, convirtiendo la finca en un hábitat inmejorable. Además, según me ha dicho algún que otro experto, no daña para nada la encina.
P. Aparte de los majanos y de esos chozos, siempre he oído que la comida y el agua es fundamental.
R. Fundamental, no debe faltarles en ningún momento del año, sobre todo es la época de mayor escasez, en verano. Yo, aparte de que les siembro trigo o cebada en pequeñas parcelas, tengo distribuidos unos dispensadores de comida y agua, también patentados por mí.
P. Otra medida de gestión, lógicamente, es no cazar en exceso.
R. Desde luego, tenemos que ser sensatos y prudentes y cortar la cacería después de haber abatido un determinado número de piezas. Esto lo encajan peor los jóvenes. A mi hijo, que tiene 32 años, le cuesta mucho respetar el cupo que yo le pongo, pero ya le he dicho que mientras la finca sea mía cazará así; luego, cuando yo no esté, que haga lo que le dé la gana.
Reto al consejero extremeño
P. ¿En cuánto tiempo, tras la primera y única repoblación que hizo, consiguió llenar la finca de conejos?
R. Le voy a contestar contándole la historia de un reto que sigue pendiente y sin respuesta. Hace tres o cuatro años visitó la finca el consejero de Medio Ambiente de Extremadura, el director general, el presidente de la Federación Extremeña, de la Nacional... en total catorce personas. Después de que vieran la finca, le dije al consejero que estaba harto de asistir a conferencias, debates y ferias y siempre escuchaba lo mismo, que ya estaba bien de marear al conejo y no hacer nada, empezando por la administración. Entonces, delante de todos los presentes, reté al consejero. Le dije que la Junta me proporcionase la peor finca que tuviese y en dos años me comprometía a llenársela de conejos. Si fracasaba, yo corría con todos los gastos. Aquel reto lo publicó en la prensa extremeña el periodista que estaba presente con el visto bueno del consejero. Después de aquello yo esperaba que la administración moviese ficha, pero hasta hoy nada de nada. Esto demuestra lo que es un político.
P. A ver, con los 21 millones de euros del último Life del lince, ¿cuántas hectáreas más o menos se comprometería a llenar de conejos?
R. Uf, una barbaridad. Pero no quiero que esto se interprete como una defensa a ultranza de mis majanos, aparte de que sea lógico, humano y esté en mi derecho, pero mire lo que voy a decir: si las autoridades exigieran tan sólo hacer esos chozos debajo de las encinas, en vez de obligar a quemar esos ramones, estaba solucionado el problema del conejo en gran parte de España. A la vuelta de cuatro o cinco años, la explosión de conejos iba a ser espectacular.