Armas y Municiones
Un útil accesorio para montar y comprobar las miras
Última actualización 27/05/2009@09:27:45 GMT+1
Existen muchos tipos de colimadores láser pero todos tienen en común que proyectan un rayo láser que se utiliza para ajustar aproximadamente la mira de un arma o bien para comprobar su correcta alineación. Este artículo aclara cómo utilizarlos y analiza las ventajas e inconvenientes de los tipos de colimadores más populares.
Texto y fotos: Juan F. París
Básicamente existen dos tipos de colimadores láser para colimar –facilitar la puntería– de las armas de fuego y en particular de los rifles. Los colimadores universales, que sirven para centrar rifles de cualquier calibre, y los diseñados específicamente para un calibre determinado.
El tipo de colimador universal más popular se introduce por la boca de fuego del arma y se centra en el interior del cañón mediante cuñas de material sintético –varillas u otros métodos– que se ajustan al ánima sin dañarla cuando se gira el cuerpo del colimador. Con cada colimador se entregan varias cuñas que, normalmente, sirven para calibres comprendidos entre el .22 y el .50. Es el caso, por ejemplo, de los colimadores láser universales de las marcas Laserlyte o Bushnell, ésta última distribuida por Borchers, entre otras. Una vez instalado en el cañón se conecta accionado un interruptor y el colimador emite un rayo láser que, teóricamente, sale del centro del cañón y describe la trayectoria que en teoría describiría la bala si la de ésta no fuera parabólica.
Los colimadores universales son especialmente útiles para las personas que, como un servidor, prueban muchos rifles.
Los diseñados específicamente para un calibre tienen la forma del calibre para el que se utilizan. Es decir, son como un falso cartucho y funcionan introduciéndolos en la recámara del arma. Cuando se cierra la recámara se activa el contacto que proyecta el láser teóricamente centrado por el interior del cañón y abandona la boca de fuego como si se tratase del proyectil. Ejemplos de marcas de colimadores de este tipo que se pueden adquirir en España son Pentaflex y los que fabrica Red i Laser, que distribuye Global Hunt. Red i Laser dispone de colimadores para más de 100 calibres distintos. Igualmente, esta firma fabrica vainas y unidades láser por separado, de modo que el cazador que tiene varios rifles puede adquirir una unidad láser y las vainas de los calibres que posea –en vez de varios colimadores completos, que sería más caro–.
Este tipo de colimadores también los he usado con éxito, habiendo optenido con ellos colimaciones muy precisas en deriva. De hecho, para ilustrar con fotos este artículo he colimado con un Red i Laser para el calibre .308 Win. un visor Docter que previamente monté en un rifle monotiro Ruger No. 1, al que, peculiar cierre y relación precio-calidad, más adelante dedicaremos un artículo.
Uso del colimador. Un colimador láser, y en general, cualquier colimador para armas de fuego, tiene básicamente dos usos principales: 1, poner de forma aproximada a tiro las armas y 2, una vez totalmente regulado el visor o mira del arma a la distancia que deseamos, el colimador puede servirnos para comprobar que el rifle sigue, al menos, colimado.
La colimación de las miras, independientemente del tipo de colimador láser utilizado, se realiza alineando el alza y punto de mira o bien el centro de la retícula del visor con el rayo láser proyectado contra una superficie plana. Por supuesto, esta operación hay que realizarla con apoyo para que sea lo más precisa posible la alineación, y también a una distancia determinada, que varía según la marca del colimador. Los colimadores universales Laserlyte y el tipo bala Red i Laser, que aparecen en las fotos, se coliman a 25 metros; pero otras marcas se coliman a otras distancias que se indican en las instrucciones del aparato.
Nótese que para centrar la mira en deriva no es necesario utilizar la distancia sugerida por el fabricante. Si se trata de un visor bastará lograr que el hilo vertical de la cruceta –que tiene que estar perfectamente vertical, claro– corte el haz de luz. Igualmente, si, después de colimar el visor a la distancia que indica el fabricante, volvemos a hacerlo a una distancia menor sobre un blanco y anotamos en éste cuál es la posición del láser con respecto a donde apuntamos, las siguientes colimaciones las podremos hacer a esa distancia.
Precisión relativa. Al margen del tipo de colimador que utilicemos se comprende que, por muy perfecto que éste sea, el rayo láser no puede salir totalmente centrado por el cañón –depende de lo bien ajustado que quede en el cañón, de las cotas de la recámara que tenga el arma, etcétera– por lo que la regulación en deriva no es exacta, como tampoco lo es en altura pues el rayo láser describe una línea recta y la bala no. Por tanto, por mucho cuidado que se tenga al colimar sólo se puede tener la certeza de que el rifle estará aproximadamente bien centrado en deriva, pero no tanto en altura.
Por “aproximadamente centrado”, considero que he logrado una buena colimación cuando a 100 metros el rifle es capaz de introducir un disparo cerca del círculo negro de un blanco reglamentario, más o menos centrado pero alejado en altura del diez del blanco, pero doy la colimación por buena aunque sólo impacte en la superficie del blanco pues, actuando sobre los mandos de ajuste, ya es muy fácil “llevar” el tiro a donde se quiera. El problema es cuando la colimación no es correcta y el tiro no da en el blanco, pues entonces algo se ha hecho mal y hay que volver a colimar.
Puesta en tiro definitiva. Por tanto no hay que pensar que el colimador evita tener que disparar con fuego real para regular la mira. La visita a campo de tiro es obligada, entre otros motivos porque una puesta a tiro no sólo tiene que ser centrada, sino también calculada en altura para conseguir que el arma impacte a la distancia que deseemos. Por ejemplo, si queremos que un rifle calibre .300 WSM impacte a 200 metros con bala Winchester Power Point 180 grains, tendremos que lograr en el campo de tiro que dispare alto 4 centímetros a 100 metros. Y esto tampoco se puede conseguir colimando las miras, al menos la primera vez.
Sin embargo, esta visita al campo de tiro, que sin duda nos saldrá mucho más barata de lo que nos hubiera costado regular el visor sin haberlo colimado previamente, pues hubiéramos consumido muchos más cartuchos, puede ser muy provechosa: una vez puesto a tiro el visor a la distancia deseada, es aconsejable en nuestra casa que anotemos en un blanco la posición del láser y la retícula utilizando una distancia menor. De esta manera, siempre que deseemos podremos comprobar que la mira sigue regulada, por supuesto siempre utilizando la misma distancia y con el blanco “testigo” colocado en la misma posición con respecto al arma.
Por último, recordar que el punto de impacto cambia si se utiliza otra marca de munición u otro proyectil de distinto peso o forma. Y esto no se tiene en cuenta al colimar, lo que es otra razón que justifica que colimación sólo sea una puesta a tiro aproximada.