Entrevistas
Última actualización 27/05/2009@09:52:39 GMT+1
Desde 2006, Manuel Díez Benito dirige la Reserva Regional de Gredos, mundialmente conocida entre los cazadores por la calidad de sus machos monteses.
En esta entrevista Nos habla de muchos aspectos de esta emblemática reserva, dos de ellos de máxima actualidad: la desmantelación de dos redes furtivas y la concesión del premio Edmond Blanc.
José Ignacio Nudi
En los últimos días, Gredos ha llenado las portadas de los principales medios de comunicación de este país tras la exitosa operación del Seprona contra su endémico furtivismo. Hasta el cierre de estas líneas, más de 50 personas, más de la mitad clientes, han sido detenidas.
Pero a esta noticia sumamente positiva para Gredos se une otra igualmente feliz: la concesión del premio Edmond Blanc por parte del Consejo Internacional de la Caza, un galardón que hace justicia con este emblemático y centenario cazadero y que sin duda le dará mayor empaque internacional.
Por estos dos motivos y de paso conocer otros muchos aspectos de Gredos, hemos querido entrevistar a su actual director técnico, Manuel Díez Benito, ingeniero técnico forestal y también responsable de Incendios de Ávila, una persona joven, discreta, afable, con una muy buena formación técnica y contagiado, como sus guardas, por el embrujo de Gredos.
Pregunta. ¿Cuál ha sido, si lo sabe y puede decirlo, el detonante de la operación Almanzor llevada a cabo por el Seprona contra las mafias furtivas de Gredos?
RESPuESTA. Desconozco el detonante, y respecto a la Operación Almanzor, perfectamente llevada por el Seprona, no puedo hablar porque está bajo secreto de sumario.
P. ¿Le ha sorprendido el elevado número de imputados?
R. No si se tiene en cuenta que se ha imputado también a clientes, que son los que retroalimentan el sistema. Sin clientes no habría este tipo de furtivismo.
P. ¿Cree que esta operación hará desaparecer el furtivismo en Gredos durante bastante tiempo?
R. Es difícil saberlo, pero creo que sí lo va a mantener a raya. No creo que todo el furtivismo pueda desaparecer de la noche a la mañana, pero sin duda descenderá.
P. ¿Cómo es posible, y esto viene de muy atrás, que todo el mundo sepa quién furtivea Gredos y nadie le pare los pies?
R. Ciertamente los furtivos principales siempre han sido los mismos, pero sí se les ha parado los pies. Desde que estoy en la Reserva se han hecho varias operaciones contra el furtivismo. La Guardia Civil los ha detenido muchas veces, sobre todo en la cara norte. Cada detención da origen a un sumario y a un proceso, a un juicio y a una sentencia, y eso es lento.
P. Sí , pero siguen furtiveando.
R. Sí claro, la mayoría de los delitos no son tan graves como para pedir la prisión preventiva. Sí han tenido ya condenas de ocho y nueve meses de cárcel, de multas, incluso a uno de ellos se le obligó a estar lejos de la Reserva. Sí han tenido condenas, lo que pasa es que estas acciones hasta ahora no se han considerado tan graves.
P. ¿No cree que en ciertos entornos cinegéticos ha habido cierta complicidad con estos furtivos?
R. Desde luego, con éstos y con todos. Ciertos sectores cinegéticos siguen viendo con simpatía el furtivismo. En un colectivo como el de los cazadores, compuesto por cerca de un millón de personas, es normal que haya de todo.
P. Muchos “cazadores” pueden argumentar que como no pueden pagar un macho representativo de Gredos, lo furtivean.
R. Eso es una falacia, pero en cualquier caso el furtivismo no tiene justificación porque se trata de un robo. No obstante, entrando en la argumentación planteada, el 40 por ciento de los permisos para machos se adjudican por sorteo, y la cuota de entrada es de 425 euros, a lo que hay que sumar la cuota complementaria dependiendo de la calidad del macho. Un cazador local puede matar un macho bronce por 800 euros. Un nacional, federado, que sea agraciado en el sorteo, puede matar un bronce por 1.200 euros. ¿Esto es caro? Tenga en cuenta que en 36.000 ha. de reserva se abaten anualmente 160 machos, y eso supone tener 24 personas trabajando todo el año. Por tanto, no me parecen unos precios descabellados. Otra cosa es matar un macho enorme.
Un premio merecidísimo.
P. ¿Cómo cree que influirá en la Reserva de Gredos la concesión, por parte del Consejo Internacional de la Caza (CIC), del premio Edmond Blanc?
R. Evidentemente, a partir de ahora, la Reserva va a ser más conocida a nivel internacional. Además, muchas de las instituciones y personas relacionadas con Gredos van a ser más conscientes de su importancia.
P. ¿Cómo se fraguó este galardón?
R. A raíz del centenario de la Reserva celebrado en 2006 –aunque correspondía hacerlo en 2005– empezamos a hablar de la posibilidad de presentar un dossier que recogiera su historia desde el punto de vista legal y cinegético, su evolución como reserva y su importancia medioambiental, pues a partir de la Reserva se crea el Parque Regional Sierra de Gredos. Además, precisamente de Gredos se llevaron cabras monteses para la creación de nuevos núcleos poblacionales como Batuecas y Riaño.
P. ¿No le resulta extraño que este premio lo haya recibido antes Batuecas cuando sus cabras, como bien dice, vinieron precisamente de Gredos?
R. Desconozco las razones por las que eso ocurrió. Evidentemente Batuecas, en cuanto al origen de sus cabras, es hija de Gredos. La reserva ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de estos 100 años, pero la evolución de sus cabras monteses y de sus trofeos siempre ha sido positiva. Sin embargo nunca fue presentada a este premio.
P. Este premio reconoce una larga y positiva trayectoria de gestión. Su anterior director técnico, Santiago Valero, luchó también mucho por esta Reserva durante veintidós años. A su parecer, ¿cuáles fueron los logros de Santiago Valero?
R. El mayor logro fue conseguir incorporar a la Reserva lo que eran cotos privados limítrofes que estaban condicionando su evolución. Los incorporó mediante convenios suscritos tanto con Ayuntamientos como con sociedades de propietarios privados locales. La incorporación de estos terrenos, que supuso entre diez y doce mil hectáreas más, consiguió que los límites naturales de la Reserva coincidieran más con los legales. El otro gran éxito de Santiago fue renovar gran parte de la guardería incorporando muchas personas de la zona.
P. Desde que Santiago dejó la Reserva por jubilación, ésta estuvo durante un tiempo sin director técnico. ¿A qué se debió este vacío y cómo repercutió en la Reserva?
R. Sí, la Reserva estuvo sin director un año. Me figuro que la Junta de Castilla y León no encontraba la persona adecuada. No obstante, esto no repercutió de forma negativa porque los trabajos ya previstos continuaron haciéndose. La Reserva tiene un plan general de 10 años y otro anual. El plan general marca las directrices y el anual, el día a día, los cupos y épocas de caza, el número y sexo de los ejemplares a abatir, etc. El plan anual se cumple al dedillo y el general hay que irlo matizando de acuerdo con la evolución de la población. Hay que entender que son especies vivas que tienen un periodo vital de entre 12 y 16 años, por lo que un plan de diez años es imposible cumplirlo al cien por cien. Entre septiembre-octubre se hace el plan anual del año siguiente a partir de los conteos de enero-febrero y de lo que se fue viendo en la primavera y el verano.
P. ¿Cuál es concretamente la labor del director técnico de la Reserva de Gredos?
R. Redactar esos planes de caza, controlar que su ejecución sea la adecuada, marcar los servicios de vigilancia de la guardería y dotarla de los medios que requieran y mantener unas buenas relaciones entre la reserva, los propietarios privados y la administración. En definitiva, gestionarla y algunas veces hacer de árbitro.
P. Me imagino que ese plan de caza vendrá marcado por unos objetivos, ¿cuáles?
R. El plan de caza se basa en los conteos, en las dos o tres normas que rigen la reserva –Ley de caza, Decreto del 98 de los terrenos de caza, y Orden del 2005 de las reservas de caza–. En estas tres normas, sobre todo en la última, vienen explicitadas las formas de caza, los distintos porcentajes de aprovechamiento de la Reserva, o sea, qué parte corresponde a los propietarios, a cazadores nacionales por sorteo, regionales, federados, y cupo de cazadores locales.
Venados y corzos
P. Gredos es conocida por sus machos monteses, pero me figuro que se cazarán otras especies.
R. En la Reserva, a partir del 2006 que tomé la dirección, se caza también el venado y estamos estudiando incorporar el corzo. El resto de especies que existen no se cazan o sólo cuando hay daños, y estamos hablando exclusivamente del jabalí y del zorro.
P. ¿Tienen los venados y los corzos de Gredos tanta calidad como sus machos monteses?
R. Los venados que se han abatido no pueden competir con los de otros terrenos con más abundancia de comida, mejores condiciones de vida y un clima más suave, pero los abatidos, aunque sus puntuaciones no fueron muy altas, tenían unas cuernas muy bien formadas. Pero se trata de venados de terrenos abiertos y eso le da un valor añadido. Por otro lado, los corzos de Gredos proceden de repoblaciones efectuadas en el vecino monte de El Colmenar situado en la cara norte del Puerto del Pico. Las poblaciones son todavía pequeñas y muy dispersas. Sin embargo los corzos que se han abatido en la zona donde se repoblaron muestran un buen desarrollo.
P. ¿Cuántos venados se han abatido desde el 2006?
R. Unos quince. Las hembras las cazan en invierno los celadores para evitar una competencia con la cabra. Queremos mantener el venado en las zonas más bajas sin que compita en los alimentos con la cabra.
P. ¿Cuáles son sus objetivos a medio y largo plazo y cuál sería su sueño?
R. Mi sueño es simplemente mantener la Reserva durante mucho tiempo en el punto óptimo en que se encuentra; mantener las cosas como están, que no están mal. En la gestión de una reserva lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Actualmente la población ha llegado a un nivel óptimo que no debemos superar y por eso cazamos todo lo que se reproduce, quiero decir el mismo porcentaje. La población no aumenta desde hace tres años, con lo cual lo único que hacemos es incrementar la pirámide y, si es posible, la calidad de los machos. Mi objetivo es por tanto que las calidades y las densidades actuales se mantengan, que no es nada fácil porque hay que aunar los intereses de los propietarios, de las sociedades y federaciones de cazadores con otros distintos como pueden ser la ganadería, el furtivismo, los excursionistas, o los intereses económicos que puedan surgir entre los propietarios para excluirse de la Reserva.
P. ¿Puede un propietario excluir su terreno de la Reserva?
R. La Reserva tiene unas 24.000 hectáreas de las que sólo se puede salir por ley; el resto, las otras 12.000-13.000 hectáreas, provienen de convenios de libre adhesión firmados por 10 años con propietarios, algunos de ellos ayuntamientos. Por eso mi primer objetivo cuando ocupé el cargo fue renovar todos esos convenios, incluso ahora hemos incorporado dos nuevos terrenos, unas 2.300 Ha. más que cierran, por decirlo de algún modo, el círculo. Por eso uno de mis objetivos es conseguir que esos terrenos privados o públicos mantengan el interés por permanecer dentro de la Reserva.
P. ¿La Reserva ya no es ampliable, no quedan ya terrenos que de forma natural tendrían que pertenecer a ella?
R. Quedan pequeños flecos, unas 1.000 Ha., pequeños picos que cerrarían la Reserva que consiste en dos puertos y el río Tormes, que hacen un núcleo aislado e independiente de lo demás. Hombre, nunca será independiente completamente porque los machos en época de celo pueden desplazarse hasta diez kilómetros, pero digamos que en esta extensión la gestión está libre de interferencias.
P. ¿Tiene usted suficiente autonomía y medios para desarrollar su labor?
R. Tengo bastante libertad de acción pero no tengo autonomía en los medios; es decir, no tengo por ejemplo todo el personal que necesita Gredos. Ëste es uno de nuestros problemas, y no por cuestiones sólo económicas sino porque el personal tiene que estar dispuesto a vivir durante muchos años en pueblos cercanos a la Reserva, pueblos pequeños, en ciertos períodos aislados por nieve y condiciones desfavorables, y eso la gente ya no lo quiere.
P. ¿Actualmente cuántos celadores tiene Gredos y cuántos tendría que haber?
R. En total, sumando la cara sur y la cara norte, diecinueve celadores y cinco vigilantes de empresa privada de seguridad que colaboran perfectamente con los celadores. Necesitaríamos al menos treinta personas para funcionar bien.
P. ¿Qué significa “funcionar bien”?
R. Tenemos el problema que tiene cualquier otro cuerpo que se dedica a la seguridad y a la vigilancia, y es que el furtivo, el delincuente, el que quiere saltarse la ley, tiene 24 horas para hacerlo, y nuestros turnos de vigilancia son de siete u ocho horas. Tampoco es que queramos cubrir 24 horas durante 365 días, pero sí los suficientes como para evitar ciertas incidencias. Contando con lo que se ha ampliado la Reserva y la posibilidad de incrementar los horarios de vigilancia, un mínimo de treinta personas, quince por vertiente, sería lo óptimo.
P. ¿Pero los terrenos privados no tienen sus propios guardas?
R. Los cotos privados sí, pero no los terrenos privados metidos en la Reserva.
La gestión en GredoS
P. ¿Me puede contar a grandes rasgos la gestión que se hace en Gredos para la conservación y mejora de la cabra montés?
R. La gestión se basa sobre todo en censar la población, controlar las enfermedades –las visibles eliminando los ejemplares y las invisibles muestreando la sangre de los animales abatidos– y cazar sólo los ejemplares que han adquirido su máxima madurez, exceptuando los animales mal formados o que hayan sufrido algún accidente. Se mantiene la población y si por circunstancias climatológicas adversas hay un bajón, volvemos a equilibrarla.
P. ¿Cuántas cabras hay actualmente en la Reserva y cuál es su pirámide poblacional?
R. Más de 5.000 en toda la Reserva. En la cara norte, en una población aproximada de 2.500 cabras, habrá un 30 por ciento de machos mayores de 10 años, pero los hay de trece, catorce, quince y de dieciséis años, e incluso el año pasado se abatió alguno de dieciocho. La cara sur tiene algunas cabras menos, más hembras que machos y una pirámide con edades más cortas, entre los doce y los trece años, principalmente por culpa de los furtivos y también porque la alimentación es más deficitaria.
P. ¿Qué diferencias hay entre la cara norte y la cara sur?
R. Las diferencias están en el clima, la orografía y los furtivos. El clima es mucho más benigno en la cara sur, la orografía más abrupta y la vegetación se agosta antes. En la cara norte, la orografía, quitando el macizo central es más suave, el clima mucho más duro y las pérdidas vienen por las nieves y los inviernos largos. En el sur no hay pérdidas por la climatología, pero la alimentación es peor y hay más furtivismo.
P. ¿Por qué hay menos furtivos en la cara norte?
R. Hay furtivos, pero menos, principalmente porque está más alejada de la base de operaciones de los furtivos; la cara sur la tienen más cerca.
P. ¿Cuántas cabras se abaten anualmente en la reserva?
R. Unas 240 hembras y unos 160 machos.
Muy buenos trofeos
P. ¿En Gredos hay actualmente grandes trofeos, tanto como para acercarse al récord nacional?
R. Bueno, no se pueden comparar los machos de Gredos con el actual récord nacional. No se puede comparar la calidad que pueden tener unos machos que viven en estado natural, que se alimentan de forma natural, con otros que reciben todo tipo de atenciones. Aquí tenemos lo que da la naturaleza. Hay grandes trofeos y sobre todo la media es muy alta. Anualmente se matan más de treinta trofeos de más de 240 puntos y la media de todos los machos abatidos el año pasado en la cara norte fue superior a la medalla de oro.
P. ¿Está de acuerdo en que no se gratifiquen de alguna manera los trofeos de más edad, como estudia establecer la Junta Nacional de Homologación?
R. No entro a valorar las cuestiones técnicas de los puntos, pero sí hay que tener claro que la población de Gredos se desarrolla con la edad y vive más años de los que nos han dicho que vive la especie. Y no solo vive, sino que está sana y también se reproduce. En Gredos hay machos que hay que abatir con doce años y otros que pueden aguantar perfectamente hasta los 16. Y se matan muchos de 14 ó 15 años perfectamente sanos.
P. Entonces, ¿a qué se debe esta pretensión de la Junta de Homologación si la biología de la especie va por otro lado?
R. Lo desconozco. Me imagino que lo que ocurre en Gredos no pasa en todos los sitios. Voy a decir una perogrullada, pero para que los machos alcancen una edad avanzada hay que dejarlos que vivan hasta ese tiempo.
P. Este invierno frío que hemos tenido, ¿ha sido duro para las cabras?
R. No ha sido especialmente duro para lo que es Gredos. A las cabras, lo que de verdad les afecta son las grandes nevadas. Este año hubo una gran nevada que causó bajas, pero no fue excepcional como la que hubo en el 96 cuando estuvo nevando durante casi 36 horas y la nieve alcanzó los dos metros. Con esas circunstancias a los machos no les dio tiempo a agruparse y defenderse y murieron más de cien.
Una guardería envidiable
P. ¿Por qué los guardas de Gredos se involucran tanto en la gestión y vigilancia de la Reserva?
R. Porque hacen de su profesión su vida y son los verdaderos culpables de que Gredos sea lo que siempre ha sido. En el fondo defienden con honor y honestidad lo que antes hicieron sus antepasados.
P. ¿Son todos de la zona?
R. Todos no, pero sí el núcleo más importante.
P. Y los que vienen de fuera, ¿se contagian de esta entrega casi enfermiza?
R. Se contagian muchos, y los que no terminan yéndose a otras reservas.
P. Siempre he oído decir que Gredos soporta un exceso de visitantes y que eso, en cierto modo, camufla a los furtivos. ¿Se ha intentado reducir la afluencia de excursionistas a determinadas zonas de la Reserva?
R. No, esa reducción la hace la propia sierra. Hay un exceso de visitantes en una sola zona: la senda de la Laguna Grande. Fuera de allí hay visitantes, pero no en exceso. Las condiciones orográficas, del suelo y la vegetación no favorece que haya visitas en otras zonas. O sea, aunque de manera administrativa no se restrinja el acceso de personas a la Reserva, la propia naturaleza lo hace por nosotros.
P. ¿Cuánto dinero genera la Reserva por permisos de caza? Me imagino que el mantenimiento de la misma costará más de lo que se ingresa.
R. La caza genera unos 900.000 € al año y el coste del mantenimiento de la Reserva andará por ahí. También es verdad que muchas inversiones no vienen a través de la Reserva propiamente dicha, sino del Parque Regional de Gredos que la engloba, que suma 80.000 ha. Evidentemente se invierte más de lo que se recauda, pero lo que se genera revierte en un 90 por ciento en los propietarios, muchos de ellos Ayuntamientos, por lo que el reparto está muy socializado.
P. ¿Cuál es el principal problema de Gredos?
R. Creo que el furtivismo, aunque espero que estas últimas operaciones lo mantengan a raya.
P. Una última pregunta: ¿podría llegar pronto el lobo a Gredos? Y si llegara, ¿cómo cree que habría que actuar?
R. El lobo de momento no tengo noticia que haya llegado hasta la Reserva. La escasez de ganado en la misma y la climatología, no favorecen su expansión en esa dirección. En caso de que llegase habría que ver su evolución y la evolución de las poblaciones de cabra, aunque es de suponer que predaría sobre chivos y sobre los machos más viejos.