Reportajes
Última actualización 24/07/2009@07:35:54 GMT+1
Texto y fotos: Arturo de Onís
En algunos bosques rumanos cazan los jabalíes a la huella pero siguiéndolas desde un carro o un trineo tirados por un caballo. Es una modalidad ideal para abatir grandes animales solitarios.
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En algunos países existen modalidades de caza que son desconocidas para los españoles pero que pueden ser muy atractivas y con resultados sorprendentes. El rececho desde un carro tirado por caballos se practica en Polonia y en algún otro país centroeuropeo para la caza de cérvidos, pero que se utilice una técnica similar para abatir grandes jabalíes en abierto no es tan conocido.
Esta modalidad de caza se practica en Rumania y en algunas zonas de Bulgaria. Cuando existen modalidades de caza diferentes a las practicadas en otros sitios es porque existen condicionantes que hacen posible estas variantes.
Para poder cazar un cochino desde un carro hace falta que coincidan dos requisitos: que el monte sea llano y abierto para poder circular internamente con el carro y que los habitantes locales utilicen habitualmente este medio de transporte para que los cochinos encamados no recelen del ruido que produce el carro al circular por las proximidades de los encames.
Si no se cumplen estos dos requisitos es imposible practicarla porque un cochino encamado no aguantará la aproximación de un carro o trineo tirado por un caballo.
Es lo mismo hacerlo con carro que con trineo, sólo depende de la cantidad de nieve sobre el terreno. Lo importante es que se pueda seguir el rastro de los cochinos y eso sólo ocurre en invierno.
La utilización de carro o trineo dependerá de la cantidad de nieve; por lo demás la caza es absolutamente idéntica. Puestos a elegir es mejor un trineo porque son más estrechos y pueden llegar a lugares más inaccesibles y con más nieve, siguiéndose el rastro con más facilidad, pero nada más.
Si lo que buscamos son grandes trofeos la mejor época abarca los meses de enero y febrero, ya que la presencia de nieve mejora nuestras posibilidades. En adelante utilizaré solamente el término trineo, queriendo decir trineo o carro.
Cazas similares en España. Una caza similar se practicaba hace años en zonas jabalineras de Castilla y León, sobre todo en Burgos y Soria, donde los cazadores locales aprovechaban la nieve para seguir los rastros y abatir a los cochinos encamados. La única diferencia es que aquí se hacía andando en zonas montañosas con bosques cerrados y el final era un auténtico rececho, muy silencioso, porque el cochino se podía levantar al sentir la presencia humana.
Conocí personalmente a un cazador burgalés, de nombre Celedonio, que practicaba esta caza asiduamente y se ayudaba de un chucho muy pequeño que los latía en la cama a una distancia prudencial, sin acercarse.
La aproximación final en esta situación era más sencilla ya que sabíamos exactamente dónde estaba el guarro encamado y sin duda entretenido observando cómo un perro minúsculo osaba molestarle en su encame. Si era un macareno nunca se levantaba.
Celedonio normalmente cazaba en solitario y para transportar el solo los guarros que cazaba había fabricado un pequeño trineo de madera, con arnés, que llevaba dentro de la mochila. Ataba el jabalí al trineo y el arnés a su torso y lo llevaba deslizando por la nieve.
Recuerdo un lance que pudo acabar en disgusto. Una de las veces un macareno estaba encamado debajo de una cuerda y salió a escape por la misma vereda por la que entrábamos. Se vino derecho hacia nosotros y a Celedonio, que iba delante, le falló la escopeta. Al pasar el guarro entre sus piernas le tiró un derrote que le rajó una delantera de cuero que llevaba, haciéndole una herida importante en el muslo.
Yo que iba detrás pegado a el y era mucho más joven tuve la agilidad para saltar de lado encima de las estepas y aunque sentí al guarro rozar mis botas no me tocó. Evidentemente no queríamos contar lo que hacíamos por lo que al bajar al hospital provincial para que “cosiesen” a mi socio dijimos que se había caído de una escalera en un pajar y que una “punta” –clavo– que sobresalía le había hecho la raja. Coló y nadie preguntó, pero pasamos un mal rato.
Tuve la fortuna de cazar varias veces con él y reconozco que es de los cazadores solitarios que más me han impresionado por su experiencia y sabiduría.
Al final no quería salir a cazar, me decía que era por el frío y la dureza de la caza que practicaba, y yo pensaba que ya no quería compartir su caza conmigo. Lamentablemente la causa era un cáncer que le corroía internamente y que en poco tiempo se lo llevó a cazar a los grandes bosques de la Eternidad. Espero que en la próxima vida nos juntemos y me siga dando lecciones magistrales de caza.
La aproximación. Después de este inciso de caza española un tanto sentimental, volvamos a Rumanía y a este tipo de caza que tiene muchos atractivos. El principal es que sólo se utiliza para buscar grandes machos y que la caza es muy cómoda.
La técnica consiste en buscar un rastro fresco de esa mañana y seguirlo hasta el encame. No es un rececho en el que deambulas intentando localizar una pieza en actividad, es seguir un rastro hasta el encame y allí abatir al animal.
Es por tanto una caza ideal para gente mayor ya que no se anda nada, vas en el trineo sentado en paja y tapado con una manta.
En el trineo normalmente sólo van el guía local, que dirige la caballería, y el cazador, a lo sumo una tercera persona de acompañante. Además estos trineos o carros son pequeños para poder circular entre los árboles, por lo que no cabe más gente.
Lo mejor es que haya nieve, ya que los rastros se siguen con mayor facilidad, aunque con la hoja de los robles caída y la gran humedad que hay en invierno en el suelo de estos bosques también se ven perfectamente los rastros.
No se caza al amanecer, se empieza a cazar tarde, sobre las diez de la mañana cuando los guarros ya se han encamado. Se comienza a recorrer caminos con el trineo hasta cortar la huella de un gran macho. Esta fase se puede acortar si nos ayudamos de algún todoterreno que también busca estos cruces y nos avisa por radio al localizarlas.
Estos bosques, al ser llanos, tienen grandes redes de caminos que facilitan la circulación y consiguiente localización de los rastros antes de internarnos en el bosque detrás de ellos. Como en todos los sitios del mundo los cochinos machos grandes suelen ser solitarios, aunque en la época del celo van con las hembras en grupo, lo que puede dificultar su localización. El ideal es buscar una huella grande de un solitario, o de un macho viejo con escudero, y seguirla. No obstante, el cazador local que lleva el trineo conoce el cazadero y sabe dónde se suelen encamar los cochinos.
No se sigue el rastro al pie de la letra, se “serpentea” detrás de él a izquierda y derecha para no llegar al cochino de frente, sino desde un lateral.
Evidentemente el aire también es importante y conviene no echárselo, pero eso depende de la trayectoria del animal. El conductor del trineo localiza el animal encamado y la primera vez que lo vemos nos sorprende porque esperamos un bulto negro grande tumbado y a veces cuesta verlo. La razón es que limpian de nieve la zona donde se van a echar, preparan la cama y parte del cuerpo no se ve. A veces parece como si se hubiesen enterrado.
El lance. Al localizar el cochino encamado el guía nunca detiene el trineo, que sigue a la misma velocidad e inicia un movimiento envolvente con el guarro. El cazador, a una señal con la mano del guía, se baja en marcha del trineo, es esconde detrás de alguna mata o árbol grande y se prepara para el disparo.
El trineo, con un círculo amplio, empieza la aproximación al guarro, que está absolutamente atento a sus evoluciones y no se percata del cazador apostado. La aproximación es siempre lateral, nunca directa, ya que lo que pretende el guía es que el guarro se levante pero no salga corriendo. Cuando se levanta sale andando despacio y, si el guía lo ha hecho bien, en nuestra dirección. Abatir uno de estos monstruos rumanos andando despacio en nuestra dirección en la nieve es una imagen que el cazador nunca olvidará. Una vez abatido se suele cargar en la parte trasera del trineo, eso si cabe y somos capaces de subirlo ya que hay monstruos de 250 kilos de peso que no podremos mover y tendremos que volver con ayudantes o con otro trineo mayor para recogerlos.
Expectativas de caza. Esta caza es para abatir grandes machos, no para hacer “número”. Los cotos rumanos en los que la practican tiene zonas reservadas para esta modalidad y no los cazan en batidas, ya que los cochinos tiene que estar tranquilos.
Con el trineo se caza por la mañana y a mediodía se para comer y descansar, normalmente una reconfortante siesta. La caza con trineo se suele complementar con caza en espera por la tarde en los cebaderos que tienen preparados al efecto.
El promedio de cochinos que cazaremos con el trineo será uno, máximo dos al día, depende de lo exigentes que seamos con el tamaño del animal a abatir. En las esperas es fácil abatir también uno o dos cochinos diarios, por lo que volver de una de estas excursiones cinegéticas con 4 ó 5 cochinos por cazador después de tres días de caza es lo normal.
Es una caza que recomiendo a los amantes de los cochinos, al menos una vez en la vida, aunque seguramente repetirán.