Diseñar un buen cartucho de escopeta, tanto de perdigones como de bala, es una misión muy compleja. Requiere por parte del diseñador unos conocimientos muy elevados de todos los procesos químicos y físicos que intervienen en el disparo, así como del comportamiento de todos los componentes del cartucho durante el tiro y del vuelo y posterior efecto que la munición, fraccionada o sólida, causa al llegar al blanco. Pero si ya me parece difícil conseguir que una buena munición de perdigones consiga plomeos regulares, lograr que una munición de bala agrupe siempre me ha parecido algo extraordinario. Todo un reto a la precisión, a la balística y un alarde de ingenio que sólo grandes diseñadores de proyectiles han sido capaces de superar.
Y es que los cañones de las escopetas de ánima lisa, además de carecer de estrías, poseen medidas internas diferentes según el origen y época de fabricación del arma –por ejemplo, ánimas de 18,4 mm; 18,6 mm; 18,85 mm, etcétera–, medidas que pueden ser uniformes –cañones cilíndricos– o incluso tener varios diámetros: caso de los cañones Tribore de las escopetas Fabarm, que tienen tres medidas, o el de todas las escopetas con chokes, en las que la variación del diámetro en el choke con respecto al ánima puede ser superior a una décima de milímetro.
Estas difrencias en las medidas internas de los cañones y la ausencia de estrías hace que sea extremadamente complejo diseñar balas de escopeta que sean capaces de ajustar en los cañones, que no se desestabilicen una vez que abandonan el cañón y que sean capaces de agrupar en superficies pequeñas a las distancias en las que el proyectil lleva energía suficiente para matar las piezas que se cazan con estas municiones, y que no son muy superiores a 50 metros en la caza del jabalí o del venado.
También, a causa de estas diferencias de medidas, sucede que con unos modelos de balas unas escopetas tiran bien y otras peor o incluso mal. Por eso, antes de salir a cazar con una bala desconocida es conveniente realizar pruebas de precisión a 50 metros con varios modelos de balas o, si tenemos interés en utilizar un tipo concreto de bala, con varias marcas que disparen ese tipo.
Tipos de balas de escopeta. Como existen cañones que tienen chokes –fijos o intercambiables– y otras, específicamente diseñadas para caza mayor, poseen cañones cilíndricos sin chokes, se fabrican dos tipos de balas de escopeta para cañones de ánima lisa: las diseñadas para pasar por los chokes, que son los tipos que hemos probado, y otras para ser disparadas sólo en cañones sin choke. Este último tipo de balas, que no se pueden disparar en escopetas con chokes, no las hemos considerado porque no son útiles para los usuarios de escopetas de caza menor, que son para los que hemos pensado realizar esta prueba.
Por otro lado, en las últimas décadas del siglo XX se lograron fabricar municiones efectivas para cañones estriados de escopeta utilizando proyectiles subcalibrados envueltos en piezas desechables de polímero, denominadas sabot –y que como veremos también se han utilizado para fabricar modernas balas para ánima lisa capaces de pasar por los chokes sin romperlos–. Estas piezas desechables son las que se ajustan al estriado del cañón, imprimiéndole al conjunto un movimiento de rotación y luego, junto a la bala alcanzan la boca de fuego, se separan del proyectil dejando en el aire a éste perfectamente estabilizado para que vuele de punta, como cualquier bala de rifle, hacia el blanco.
Dada la espectacular precisión que consiguen estas balas, les dedicamos unos comentarios en un recuadro aparte del texto general.
Cabe añadir que estas balas para cañones estriados son muy potentes y que tampoco se pueden utilizar en cañones con chokes. Sí se pueden disparar en escopetas modernas con cañones sin choke, pero en éstos no consiguen una buena precisión.
Equipo utilizado. La prueba la realizamos José Ignacio Ñudi, director de TROFEO, y un servidor en una finca particular hace ya muchos meses, durante la pasada temporada de caza. La idea era evaluar la regularidad y agrupación de los tipos de balas más representativas de nuestro mercado que se pueden disparar en cualquier escopeta de ánima lisa de caza menor, aunque tenga chokes fijos.
Utilizamos un cronógrafo Chrony Alpha para medir las velocidades a 3 metros de la boca de fuego y blancos especialmente diseñados para la ocasión para medir las agrupaciones: cartulinas con la silueta de un jabalí de 80 centímetros de largo por 40 de alto con un círculo de color rojo de 10 centímetros de diámetro como referencia de puntería.
Las dianas las fuimos colocando sobre un soporte enfrentadas a 50 metros de la boca de fuego de la escopeta, una semiautomática Beretta Urika Premium, que disparamos con apoyos para tiro de precisión con rifle colocados sobre una mesa de hierro. Previamente, el autor de este artículo ya había comprobado que la citada escopeta Beretta baleaba muy bien con varios tipos de bala.
Como la Beretta Urika Premiun tiene tiene un cañón con chokes intercambiables, se eligió el choke cilíndrico para realizar la prueba de precisión pero, una vez concluida se dispararon balas con todos los grados de choke a un mismo blanco para comprobar si el choke influye en la precisión.
CARTUCHOS EVALUADOS.
Se probaron las siguientes municiones:
1. J.G Caza Mayor 12-70 cargado con bala Gualandi.
Consiste en un proyectil de plomo alargado y terminado en punta que tiene un diámetro calculado para que pueda pasar por cualquier choke. Posee dos aletas en el cuerpo y seis en la punta y tiene en su base, que es hueca, un taco de plástico diseñado para que se ajuste a cualquier cañón.
Se estabiliza por efecto flecha al tener su peso –de 28 gramos– desplazado hacia la punta y es muy preciso: los dos primeros tiros se montaron en la zona del rojo. El tercero dio ligeramente alto, así que disparé otros dos más que ¡se montaron también sobre el tercero! Un ligero error de puntería en altura debido al rudimentario sistema de puntería de la escopeta de caza, pero todo un éxito de agrupación.
En las pruebas de velocidad se mostró muy regular: velocidad media de 400 metros por segundo con desviaciones entre disparo y disparo inferiores a 2,5 metros por segundo.
La munición se presenta en cajas de diez cartuchos.
2. JG Caza Mayor 12-70 bala Brenneke de 39 gramos.
No es más que una bala Brenneke –cuyo diseño se detalla más adelante– más pesada que las que cargan los cartuchos con bala Brenneke del calibre 12-70, que no pesan más de 32 gramos –39 gramos es el peso de las balas Brenneke del 12 Magnum–. Está unida por su base a un taco de plástico y la bala de plomo va pintada en negro. Vuela a 3 metros de la boca de fuego a una velocidad media de 426,5 metros por segundo, por lo que su energía, comparada con la de balas similares de 28 y 32 gramos, es muy alta.
La desviación máxima de la velocidad entre disparo y disparo fue de 6,5 metros por segundo y en la diana agrupó en una superficie de unos diez centímetros y ligeramente a la derecha de la referencia de puntería.
Viene en cajas de 5 cartuchos.
3. Légia Brenneke 12-67 cargado con bala original Brenneke con taco de fieltro de 31,5 gramos de peso.
Se trata de una versión más moderna del proyectil diseñado por Wilhelm Brenneke que toma su forma más o menos definitiva hacia 1930 –Brenneke comenzó a diseñar balas similares a partir de 1898–.
Consiste en un proyectil cilíndrico con el centro de gravedad desplazado hacia la punta y diseñado para ser disparado en cañones lisos con o sin choke. Su cabeza es prácticamente plana, pues sólo posee una pequeña punta ojival que sobresale del cuerpo; de este modo la bala presenta un gran frente de choque que optimiza el poder de detención. El cuerpo de la bala, de base hueca, está atornillado a un taco de fieltro –que actúa de timón y sirve para sellar los gases– y posee nervaduras longitudinales unidas a otra transversal que hay en su base. Estas nervaduras sirven para que la bala, en caso de entrar en contacto con el choke de la escopeta, pase por él sin dañarlo. “Impiden que se eleve excesivamente la presión en el choke”, dice al respecto el fabricante de la bala original Brenneke.
En concreto, las balas Brenneke actuales llevan 12 nervaduras longitudinales –dos menos que las de 1930– y también un pequeño taco que separa la pólvora del taco que va unido a la bala. Igualmente, en la base del taco de fieltro y entre la bala y el taco lleva dos arandelas de plástico que protegen el taco y contribuyen al sellado del ánima.
Brenneke se siente orgulloso de la precisión que tiene esta bala a 50 metros y no me extraña pues como pueden ver en la foto la agrupación es buenísima, aunque, eso sí, con la Beretta Urika Premium los tres tiros impactaron unos 18-20 centímetros altos. El cronógrafo arrojó una velocidad media de 431,2 metros por segundo y una excelente regularidad: la diferencia máxima entre disparo y disparo sólo fue de 2,3 metros por segundo.
Se suministra en cajas de 10 cartuchos.
4. Federal Premium 12-70 cargado con Trubal System de 28 gramos (1 onza).
Se trata de una moderna munición norteamericana que dispara una bala tipo Foster –Slug– que lleva entre la base de la bala y el taco metálico una bola de plástico que sirve para centrar el proyectil y optimizar la precisión.
Sin embargo, en esta ocasión no demostró precisamente ser muy precisa. Digo en esta ocasión porque en otras pruebas realizadas sí he conseguido mejores resultados, lo que demuestra que cada escopeta es un mundo a la hora de disparar balas y por ello es fundamental hacer pruebas antes de salir a cazar con una bala desconocida.
En la silueta hay 4 impactos porque los dos primeros son los que impactaron más altos y tras disparar el tercero, que quedó bajo, consideré que podía ser un error de puntería. No fue así porque el cuarto impactó aún más bajo.
La velocidad media fue de 474 metros por segundo y la diferencia de velocidad máxima entre disparos de 11,6 metros por segundo.
Se suministra en cajas de 5 cartuchos.
5. Remington Slugger 12-70
con bala Slugger de 28 gramos (1 onza).
Como la del cartucho anterior, la bala Slugger de Remington es una variante del proyectil norteamericano Foster, fue diseñado para poder ser utilizado en cañones con o sin choke. Visto de frente parece una bala de plomo esférica pero en realidad es una bala alargada de cabeza redondeada. Lleva una pequeña hendidura en el centro de la cabeza y su base es hueca para que, empujada por el taco, se adapte al diámetro del ánima. En el cuerpo lleva, como la bala Brenneke, múltiples nervaduras longitudinales que se unen en la base a otra transversal.
Esta munición impactó centrada pero dos tiros dieron bajos. No repetí con un cuarto tipo porque ya había disparado esta bala en otras ocasiones con la Beretta con resultados similares. La velocidad media fue de 476,9 metros por segundo, siendo de 4,1 metros por segundo la diferencia máxima de velocidad entre disparos.
Se suministra en cajas de 5 cartuchos.
6. Remington Slugger Magnum 12-70 cargada
con bala Slugger de 28 gramos (1 onza).
Este cartucho sólo se diferencia del anterior en que es notablemente más potente ya que dispara la misma bala pero a mayor velocidad. Por este motivo en la caja de los cartuchos aparece la palabra Magnum, así como la abreviatura Mag. Sólo debe ser disparado en armas modernas probadas a 1.320 bar.
Fue la munición que impactó más centrada, impactando los tres tiros en el círculo de referencia de puntería. También es veloz y regular porque desarrolla una velocidad media a 3 metros de la boca de fuego del cañón de la Beretta Urika Premium de 505,9 metros por segundo con tan sólo 2 metros por segundo de diferencia máxima entre disparos.
Se suministra en cajas de 5 cartuchos.
7. Winchester Slug 12-70.
Cargada con una bala Slug tipo Foster de 1 onza de peso que desarrolla una velocidad media de 480,3 metros en el cañón del arma usada. Es regular, pues la diferencia máxima entre disparo y disparo es de 3,9 metros y con ella conseguí un blanco similar al obtenido con la munición Remington de baja velocidad cargada con la misma bala.
Viene en cajas de 5 cartuchos.
8. Winchester Rack Master 12-70.
Cartucho más potente que la anterior que dispara una bala tipo Foster a mayor velocidad que lleva un taco alojado en su base que sirve para centrarla en el cañón y optimizar la precisión. Detrás de este taco lleva otros dos de cartón y un tercero de plástico que separa los tacos de cartón de la pólvora.
El cronógrafo midió una velocidad media de 489,2 metros por segundo con 4,4 metros por segundo de diferencia entre el disparo más rápido y el más lento. Después de un tercer tiro, que dio bajo, disparé un cuarto por considerar que era un error de puntería y así fue porque entró en el círculo rojo.
Se suministra en cajas de 5 cartuchos.
9. Sauvestre 12-70.
Está cargada con una bala subcalibrada envuelta en un sabot formado por dos piezas semicilíndricas de polímero. El sabot tiene la doble misión de arrastrar hacia delante el proyectil y evitar las fugas de gases, acoplándose a los distintos diámetros de ánima y chokes. La bala flecha pesa 337,5 grains –unos 22 gramos– y tiene forma de dardo o de flecha con la cola en forma de aletas y del mismo material del sabot. Tiene un núcleo de acero rodeado de plomo que termina en punta hueca y cuando la bala impacta el plomo se desprende del dardo y éste continúa penetrando, produciendo heridas muy letales.
Es una bala muy eficaz, con la que he realizado muchas pruebas e incluso la he probado con éxito en caza mayor en el calibre 20-70, por lo que tenía muchas ganas de volver a evaluarla. Sin embargo el lote de munición probado en esta ocasión resultó ser antiguo o estar mal conservado o cargado porque, aunque agrupó muy bien, los tiros a 50 metros impactaron muy bajos. Tanto es así que repetí la prueba e incluso pedí a José Ignacio que tirara también, obteniendo el mismo resultado: impactaba unos 20 centímetros bajo.
Por otro lado, aunque era regular, la velocidad medida fue muy inferior a la comprobada en otras ocasiones: 420,4 m/s, en vez de unos 500 m/s, que es la velocidad inicial que normalmente desarrollan las balas Sauvestre.
Se suministra en cajas de 6 cartuchos.
10. Prueba con diferentes chokes.
Tras concluir las pruebas disparamos series de tres balas de un mismo tipo con todos los grados de choke –cilíndrico, 4, 3, 2 y 1 estrellas– a un mismo blanco, siendo especialmente espectaculares las agrupaciones conseguidas con la bala J.G Gualandi. Estas pruebas demostraron que el choke no influye de forma decisiva en los resultados pues en el mismo lugar donde impactaban balas disparadas con un determinado grado de choke lo hacían también otras disparadas con otro choke. Además, en general todos las series de disparos agruparon en superficies similares, independientemente del choke utilizado.
Precauciones a tener en cuenta a la hora de elegir bala
Puesto que existen balas que pueden pasar por los chokes y otras que no, la primera precaución que hay que tener en cuenta es que la bala que utilicemos se pueda disparar nuestra escopeta de caza menor sin peligro. Si no estamos seguros, lo mejor es hacerlo con el choke cilíndrico y, si no disponemos de él, no dispararla.
Por otro lado, también hay que tener en cuenta que algunos cartuchos de bala, incluso siendo de la misma marca y cargados con el mismo tipo de proyectil, son más potentes que otros. Esto se indica claramente en las cajas de cartuchos, pero casi siempre en inglés o en otros idiomas distintos al español y utilizando terminología propia de la nomenclatura que utilizan los cartuchos anglosajones, como la palabra Magnum, por lo que es fácil confundirse y llevarse un susto si la disparamos en un arma antigua. ¡Cuidado!
Igualmente se deben extremar las precauciones al utilizar cartuchos magnum con vaina de 76 mm. En este artículo sólo se han considerado municiones del calibre 12-70 pero lo cierto es que también se comercializan municiones cargadas de bala del calibre 12-76 que si se disparan por error en una escopeta 12-70 puede ocasionarse un serio accidente.
Escopetas rayadas: Una contundente alternativa
Con motivo de la prueba de una una Benelli –muy similar a la Benelli Premium Field que ilustra estas notas– y de cartuchos Federal Sabot Slug, a la que asistía como observador cierto día de 1990 o quizá algún año después, disparé por primera vez con una escopeta de ánima rayada. Pues bien, esa experiencia me dejó tan asombrado por no decir perplejo que desde entonces siento una especial admiración por este tipo de armas.
Esa primera vez observé como la Benelli agrupaba a ¡125 metros! en el círculo negro de un blanco de tiro reglamentario. Más tarde he realizado pruebas en numerosas ocasiones con escopetas de ésta y otras marcas, como Mossberg y Remington, así como con numerosos tipos de balas que han ido apareciendo en nuestro mercado, fabricadas por firmas como Federal, marca que distribuye Beretta Benelli Ibérica, Winchester, distribuida por Aguirre y Cía, o Remington, que distribuye Borchers S.A. La mayoría son proyectiles subcalibrados y envueltos en sabot pesan entre 300 y 450 grains –ente 19,5 y 30 gramos, aproximadamente– y normalmente desarrollan velocidades más altas que las de las balas para cañones lisos, existiendo modelos capaces de alcanzar los 1.900 pies por segundo –unos 580 metros por segundo– e incluso los 2.000 pies/s –¡610 m/s!–. Igualmente, existen modelos que no basan su eficacia en la velocidad, sino en una gran sección frontal de choque y en el peso, caso de la Remington BukHammer, de punta plana y unida por su base a un taco de plástico que es el que toma las estrías. Es algo así como una torta voladora –extremadamente precisa, por cierto–, de 36 gramos de peso (1 1/4 onza) que se desplaza con una velocidad inicial demoledora: 472 metros por segundo.
Pero lo más interesante es que siempre que he realizado pruebas con estas escopetas y municiones, independiente de la marca de arma o modelo de bala, he terminado tan asombrado como la primera vez que las probé, pues con estas armas siempre he conseguido agrupaciones similares a las que se consigue con un rifle a 100 metros, sobre todo si se disparan con visor. Y como ejemplo pueden observar las últimas agrupaciones que he obtenido a 100 metros con dos balas que no había probado hasta la fecha. No utilicé visor, sólo el alza LPA y punto de mira de la escopeta Benelli Premium Field.
Me refiero a los cartuchos Federal Premiun Barnes Expander y al Winchester Supreme Elite, éste último introducido como novedad este año. La bala Federal Barnes Expander es maciza y de punta hueca terminada en pétalos, muy expansiva; pesa 450 grains y va envuelta en un sabot. La Winchester Supreme Elite es proyectil sólido con punta de plástico, también subcalibrado y envuelto en sabot.
Como puede apreciarse, las agrupaciones de estas balas, y las de todas las que he probado hasta la fecha, son tan cerradas que en teoría permitirían practicar la caza mayor a mayores distancias de 100 metros. Sin embargo a esas distancias sólo son efectivas en la práctica en especies de caza mayor pequeñas o en la de predadores como el zorro, ya que las balas agrupan en superficies capaces de impactar en estos animales en zonas letales. Esto se debe a que a partir de los 100 metros la perdida de velocidad que sufren los proyectiles es notable y ya no expanden o bien no penetran lo suficiente.
Sin embargo, hasta esos 100 metros con una escopeta rayada se consiguen disparos más efectivos que con las de ánima lisa en la caza de especies grandes, como el jabalí y el venado. Una escopeta de ánima rayada provista de un visor de punto rojo o de pocos aumentos es, sin lugar a dudas, es el tipo de arma que utilizaría en montería si, por la causa que sea, no deseara emplear un rifle.