Opinión
El Taco de Tico
Tico Medina
Última actualización 28/10/2009@14:29:26 GMT+1
No necesita el titular una explicación. No hace falta. También puedo asegurar que no es mía la frase, que a cada cual lo suyo, aunque sí la tengo recogida en mi “cuaderno de campo”, como se dice ahora, incluso con el nombre de quien la pronunció, pero no lo puedo traducir. Cada día me es más difícil entender lo que he escrito en la noche, en el tren, para arriba o para abajo, de ida o de vuelta, pero lo que sí sé es que es buena y os la ofrezco como si fuera mía.
Porque es verdad que es buena. Lo es como la que el escritor Ignacio Camacho, en su columna de ABC, tituló “Berrea” al debate parlamentario. Entrechocar de palabras sin que llegue la sangre al río. Y es que es tiempo de berrea, sí señor, por eso el maestro Joaquín Araújo, que ese sí que tiene un cuaderno de campo de verdad, con lo escrito y lo dibujado, escribe en el Mundo: “La bravura de los ciervos hace de su soledad un alboroto... todo el bosque es ya carne enamorada...”.
A veces me ilumina una frase de la caza y me llena la pagina escrita de lo que ya tengo que anotar antes de que se me vaya de la cabeza. Como el artículo espléndido, una bellísima columna, escrito por nuestro compañero Pérez Henarez en La Razón sobre su perro Lord, que se ha ido de su lado.
¡Cuánto aprendo leyendo a los demás! Me gusta sobre todo la música de las palabras, el aire verde que desprenden, su solemnidad sonora y las reúno, como las cuentas de un collar, para escribir esta crónica del Taco todos los meses y luego para repartirlas sobre este campo de otoño de la palabra escrita, casi tatuada.
Por ejemplo, alguien, que no quiere darme su nombre, me llama para preguntarme de muy buena manera si sé en poder de quién puede estar la escopeta de caza con la que Franco se dio el tiro histórico en la mano, lo que aquí digo por si alguien puede saber sobre el tema, que me gusta mucho ser vehículo de algo, porque además lo que uno escribe debe ser de servicio público.
También el hacerles saber que Felipe Choclán, uno de los mejores escritores cinegeticos, poeta total, tiene ya a punto una nueva edición de su Candiles, inolvidable. ¡Pues cuanto antes mejor, Felipe, viejo amigo!
Mientras tanto, Reglero, el señor de los Torozos, escribe desde su alta torre en el campo de Castilla un nuevo libro de versos, y el doctor Lobato, que cuida de mis viejos huesos, me envía nota al telefonillo: “Desde el corazón de África donde estoy a la caza de una pieza grande, te envío un abrazo”.
Historias, recuerdos, memoria, noticias... Miguel de la Cuadra Salcedo, por tener, que tiene de todo, tiene un colmillo de narval de más de tres metros. Es un trofeo único, pero si Miguel lo dice es que lo tiene.
Cazadores de sombras. El censo avisa que hay 188 linces en toda España. Y recojo el guante: “Un día te diré, Tico Medina, quién es el que tiene, colgado del cuello, uno de los trofeos mas sorprendentes del mundo, el hueso del pene de un oso cazado en Yugoslavia”.
Como les cuento, pero yo anoto, que para eso estoy, todo lo que entra en mi modesto puesto de observador ilustrado, como un día alguien me llamó, no sé por qué.
Cazadores de todo. Cazadores de sombras, una exposición de buenos fotógrafos, la importancia de la pieza en blanco y negro. El cazador de asteroides. Los dos colmillos impresionantes en la casa de Ponce, el gran torero. Las fotografias en el Hola de Jesulín en Ambiciones, estupendo salón de trofeos, y la memoria de que fui yo el que le llevó a aquella reunión de grandes cazadores en La Moraleja, y parece que fue ayer...
Veo en un documental de la tele, en La 2, cómo pare una ñu. ¡Espléndido, emocionante, la vida, la vida, la vida...! Y también veo en este otro reportaje, a todo color, los trofeos del pabellón de caza del Duque de Ahumada cuando el rifle ya se ha convertido en cámara fotografica...
Manolete, que llevaba un pequeño elefante de oro en su llavero, ahora que tanto se escribe del torero-gran cazador. El lobo, que sigue de moda, y si no escuchen a la loba de Sakira...¡ Ay, si todas las lobas fueran así, que alegría ser cordero!
También les advierto que, con esto de la crisis, existe una nueva profesión: la del cazador de fortunas, como en las películas antiguas, ¿recuerdan?, pero aquí en plan trampa de oro. De ahí aquel poema, último de la poeta Alfonsina Storni, que se suicidó en el Mar del Plata, donde está su escultura: “Yo soy como la loba, ando sola y me río del rebaño, que el sustento me lo gano y es mío”.
Y una del genio Picasso antes de cazar colores, cuando era casi un niño en las sierras catalanas: “Iba delante de los cazadores del pueblo y le gustaba despellejar con su propia navaja las liebres que caían en nuestras manos”.
No perdió su viejo instinto iniciático, en realidad nunca dejó de cazar de esa manera. Siempre fue eso porque su corazón era, es, un viejo cazador solitario.