Perros de caza
El perro, a punto
Antonio López Espada
Última actualización 28/10/2009@14:45:08 GMT+1
1. Atención y cuidado de LAS PATASEsta parte de la anatomía canina se forma a partir de epidermis más gruesa que se queratiniza para dotarla de más resistencia. La queratina es la sustancia que consigue formar todas las estructuras duras de la piel: pelo, uñas, almohadillas. Además, en su interior encontramos un tejido con un depósito graso que cumple la misión de mantener la almohadilla elástica y absorber los impactos.
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Pero cuando estos impactos se producen en determinadas condiciones, las almohadillas de los pies del perro se pueden convertir en uno de los puntos flacos de muchos de nuestros compañeros de caza. El calor, el frío, el agua, la nieve, el barro que se reseca entre sus dedos, pisar en terrenos agresivos, pueden llegar a abrir la piel dura de las plantas. Si preparar el potencial físico del perro es algo fundamental, no lo es menos hacerlo con la facultad de resistencia de esta delicada parte de su anatomía. En los meses de calor, los perros sudan bastante por las almohadillas para liberar temperatura. Además, las pajas duras del rastrojo, los restos del desbroce, las piedras del monte y otros componentes del suelo donde cazamos resultan muy abrasivos y desgastan e incluso levantan la piel de las almohadillas.
Generalmente, el perro no dará muestras de haberse lastimado mientras esté cazando en el campo. Sin embargo, una vez que se enfrían las heridas, y dependiendo de la gravedad de éstas, al perro le costará incluso levantarse. Son lesiones más molestas que dolorosas.
La prevención se convierte en la mejor forma de evitar estos problemas. Esencialmente, existen dos formas: el endurecimiento gradual a través del ejercicio y la utilización de tratamientos o instrumentos que protejan las patas.
En la primera opción, lo esencial es ir acostumbrando al perro a pisar durante largas horas suelos similares a los que encontrará en el campo. Sin embargo, siempre salvaguardaremos las propiedades elásticas de este tipo de piel. Una crema hidratante –tipo Nivea– nunca estará de más para evitar que ese endurecimiento que estamos buscando se vuelva en nuestra contra ocasionando alguna grieta por su combinación con una sequedad en la almohadilla.
En segundo lugar, los laboratorios farmacéuticos ponen a nuestro alcance algunos productos que contribuyen a la preparación de los “pies” del perro para su perfecta funcionalidad en las duras jornadas de caza.
Por poner algunos ejemplos, tenemos el spray para el curtido de almohadillas plantares Cani Sport, comercializado en España por Speedogs, una empresa especializada desde 1995 en productos para perros de competición y deporte. Actúa fortaleciendo la queratina, aumentando su presencia y su dureza.
Al perro le costará acostumbrarse a ellas, pero cuando lo hace la protección es total. Hablamos de las botas para perros, ideales para su aislamiento en las condiciones más adversas, por lo que son muy adecuadas cuando cacemos en suelos muy baldíos y áridos, en zonas con nieve, etcétera.
Gracias a su utilización en deportes de alto rendimiento, como el tiro de trineo o “mushing” o en perros de rescate que trabajan en entornos accidentados, podemos acceder a un amplio catálogo, con modelos muy útiles si los aplicamos a la caza.
También son conocidos otros productos como la biotina –vitamina H, que favorece la formación de la queratina–, cremas elaboradas para cascos de caballo –Cornucrescine, por ejemplo–, queratolina o borostyrol, que se aplica tanto para curar las heridas como para conseguir un mayor endurecimiento.
Si no hemos podido evitar la formación de estas heridas, debemos curarlas de la mejor forma posible. Soluciones de yodo y agua oxigenada componen las primeras curas, aunque también podemos aplicar cremas especiales, como Dog-Salve, de Speedogs, o de la marca Kw, comercializada por Setter Bakio, con aloe vera, que además de cicatrizar, la hidratará. Otros ejemplos de productos específicos son Quattro o Soli-pad.
2. CUIDADOS VETERINARIOS
Es conveniente desparasitarlo dos semanas antes del gran día. A su vez, además de las vacunas más comunes, como la de la rabia, moquillo, parvovirosis, leptospirosis, hepatitis, no estará de más que vacunemos al perro contra la piroplasmosis, una enfermedad transmitidas por la picadura de la garrapata, tan numerosa en nuestros campos este año. Y un chequeo general y un análisis de sangre contribuirán para descartar posibles problemas que podrían complicar las primeras jornadas.
3. ANTE POSIBLES PÉRDIDAS
Casi todos los años me encuentro en el coto con algún perro desorientado que ha perdido el contacto con su dueño. En este caso, o si somos nosotros los que perdemos al perro, llamaremos a la policía local y al veterinario más próximo, ya que son éstos los primeros en recibir notificaciones de los canes perdidos. Nunca está demás denunciar su pérdida.
También es muy recomendable acordar con la sociedad de caza o con los integrantes del coto unos datos de contacto en caso de perder o encontrar un perro, así como un lugar donde poder llevarlo o ir a buscarlo. En cualquier caso, siempre facilita mucho las cosas que el perro lleve grabado en su collar, o en una chapa, un teléfono de contacto.
4. DOCUMENTACIÓN
Debemos llevar con nosotros los documentos originales: la cartilla sanitaria, el número de microchip y el seguro si la autonomía en la que cazamos lo requiere, pero es muy conveniente hacer una fotocopia de todo y dejarla en casa para evitar perder todos los datos en caso de que extraviemos esta documentación.
5. BOTIQUÍN DE EMERGENCIAS
Los primeros auxilios pueden resultar claves para la pronta recuperación del perro en caso de que ocurra alguna desgracia. El botiquín debe incluir lo siguiente:
– Sal común. Si sospechamos que el perro puede haber ingerido algo que le hará daño, se la hacemos tragar con un poco de agua y provocaremos el vómito, una medida de primaria urgencia muy eficaz.
– Antisépticos y desinfectantes. Agua oxigenada, mejor que el alcohol, y Betadine.
– Vendas y apósitos con lo que podremos intentar detener hemorragias.
– Tijeras con las que manipular las vendas o cortar pelo en zonas heridas.
– Pinzas de depilar. Con ellas podemos extraer cuerpos extraños de las mucosas –orejas, nariz, ojos– del perro o espinas o astillas que se le claven en su cuerpo.
– Coramina. Es un estimulante cardiaco y respiratorio, muy útil en casos de colapso cardiaco.
– Urbasón inyectable para combatir los efectos derivados de alergias o picaduras.
– Un cortahemorragias tipo vitamina K, para detener hemorragias.
– Un bozal facilitará la manipulación de un perro herido y asustado.
6. ESTABLECER UN VÍNCULO CON EL PERRO
Hablando ya de lo que realmente nos hace disfrutar en el campo, la caza, en las primeras jornadas podemos encontrarnos al perro sobreexcitado, un poco alocado debido a la novedad que implica verse de nuevo en el campo tras las presas que le apasionan, que se aleja más de lo normal, en definitiva, que no caza en equipo.
Un perro que no pierda el contacto con su dueño es mucho más eficaz en el cazadero. Si conseguimos crear un vínculo lo suficientemente fuerte en el cachorro mientras cazamos, disfrutaremos de lances más cercanos y asequibles para la escopeta. Por ello, debemos entrenar esto desde el primer día. Salir al campo con premios en forma de comida –salchichas cortadas o pedazos de queso– para ofrecérselos al perro cada vez que acuda a nuestra llamada, cuando complete un tramo de búsqueda eficaz, cuando lacee por delante nuestra como acabó haciendo la temporada anterior, reavivará esa atención y ganas de colaborar que son tan valiosos en un buen perro de caza.
7. PREPARACIÓN FÍSICA
El perro debe llegar a la apertura de la temporada con una preparación física adecuada a las exigencias que encontrará en las largas horas de caza. El suelo está muy seco, el calor de un verano en el que han imperado las altas temperaturas parece no querer dejarnos.
Su temperatura corporal normal es de 38,5 grados centígrados. Cuando su cuerpo sobrepasa esta temperatura los pulmones deben incrementar su actividad para que una mayor oxigenación consiga enfriar la sangre hasta la normalidad. El agua, a su vez, también favorece que el perro recupere su temperatura cuando le ha subido.
Por ello, en estas primeras jornadas de caza, donde el calor aún aprieta durante las horas centrales del día, rendirá durante más tiempo si su capacidad pulmonar ha sido entrenada y es capaz de mantener su temperatura a pesar del esfuerzo que realiza.
Para conseguirlo, lo tradicional es sacarlo a disfrutar de largos paseos en los que podamos soltarlo, pero existen otras alternativas, como la práctica de deportes como el bikejoring, es decir, la adaptación del tiro de trineos a la bicicleta. Se trata de sujetar a la bici la línea de tiro con un pequeño amortiguador que evite que el animal transmita a la bici los tirones que pueda dar durante la carrera. Una o dos veces a la semana se convierte en un ejercicio ideal.
Esta misma filosofía la pueden poner en práctica los que prefieran salir a correr aplicando el agarre de la correa a un cinturón especial que comercializan ya muchas firmas.
n 8. EL DÍA ANTES
¿Es conveniente darle comida al perro la noche antes de ir de caza? ¿Debe ayunar para evitar problemas gástricos ocasionados por el gran esfuerzo que va a realizar al día siguiente? Éstos son interrogantes muy comunes entre los aficionados a la caza con perro.
El perro debe llegar al día de caza lo suficientemente nutrido e hidratado. Podemos darle una comida ligera la tarde antes de salir a cazar. Del mismo modo, lo haremos al levantarnos antes de salir para el coto, algo ligero que le aporte energía.
Con respecto al viaje hasta el cazadero, la legislación vigente sobre seguridad vial obliga a que el perro viaje aislado de manera total del puesto de mando del vehículo, es decir, del conductor.
Existen numerosos útiles en el mercado para separar al perro en la parte de atrás del vehículo, desde mallas hasta rejillas o barras de metal que se instalan de manera sencilla en nuestro vehículo. Otra opción la componen los trasportines de viaje, ya sean metálicos o de plástico, muy útiles si llevamos el coche repleto de pertrechos para la caza, pues ni tras los frenazos más bruscos tendremos que temer porque algo golpee al perro.
El remolque es la opción más costosa, pero también la más práctica. Los fabricantes han evolucionado mucho en los últimos años, ofreciendo modelos de varios compartimentos, isotermos, incluso fabricados a medida y bajo las exigencias del comprador. En el remolque, el perro descansa durante el viaje de la manera más cómoda de las que hemos comentado.
Muchos cazadores son reacios a suministrar al perro medicamentos para evitar mareos y vómitos durante el viaje. Sin duda, para otro tipo de viajes, son productos idóneos para que el perro viaje sin sobresaltos. Sin embargo, hay quien se muestra reacio a los posibles efectos secundarios de estos medicamentos, sobre todo de los efectos sedantes, que dejan al perro en un estado de semisomnolencia durante horas. El mercado, afortunadamente, ha trabajado para solucionar estos problemas y, a día de hoy, tenemos productos como Cerenia, de laboratorios Pfizer, que, además, tiene un efecto prolongado durante 12 horas, lo que cubre, en la mayoría de los casos, el viaje de ida y el de vuelta al coto.
9. EL DÍA DESPUÉS
Las agujetas son una consecuencia lógica tras las primeras jornadas. Si el terreno sobre el que ha corrido el perro es blando, se localizarán en mayor medida en los cuartos traseros. Para aliviar al perro y contribuir a que desaparezcan lo antes posible, le aplicaremos calor en las zonas doloridas por medio de una crema reparadora antiinflamatoria.
También exploraremos de nuevo y escrupulosamente las orejas, la nariz, los espacios entre los dedos y, en general, todo el cuerpo, para descartar cualquier tipo de lesión o que tenga cualquier cuerpo extraño clavado o pegado al pelo.
10. PRIMERAS SALIDAS del CACHORRO
Si inauguramos la temporada con un nuevo perro, las expectativas son siempre muy altas. Esperamos que ese cachorro o perro joven dé muestras de ser un gran cazador, que busque, muestre o levante, que cobre correctamente... En cambio, esto sólo se producirá si hemos trabajado en ello. Incluso la motivación para la búsqueda se puede entrenar previamente mediante juegos.
Además de estos factores, con el trabajo también llegamos a reconocer más profundamente las acciones y reacciones del perro, llegando a interpretarlas correctamente. Si conocemos a nuestro perro, si sabemos cómo reacciona ante diversos estímulos, como pueden ser los rastros de una pieza, formaremos un equipo más completo durante la caza.
Aún así, tendremos que saber guiarle, dejarle resolver vientos y rastros y motivarle para que no los abandone, llevarle a las zonas más querenciosas eligiendo muy bien las entradas, vigilar siempre la dirección del viento para que aprenda a tomarlo de la manera más eficaz, no dejarle romper la muestra, pues el perro no debe hacerlo, ésa es tarea del cazador.