Armas y Municiones
La evolución de las escopetas en los últimos 30 años
Última actualización 04/12/2009@08:32:16 GMT+1
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| La evolución de las escopetas en los últimos 30 años |
Salvo excepciones, desde que aparecieron las escopetas de cañones basculantes de pletinas largas o cortas, sistema Holland & Holland y Anson & Deeley, al finales del siglo XIX, así como las primeras semiautomáticas y superpuestas, ideadas por Browning hacia 1900 y 1925, respectivamente, las escopetas de caza prácticamente no evolucionaron hasta los años 60. Sin embargo, a partir de la década de los 60 y especialmente durante los últimos 30 años las escopetas han evolucionado tan espectacularmente que entre algunos modelos actuales y los de antaño se puede decir que sólo tienen en común el hecho de que disparan, pues están hechos de materiales distintos y poseen mecanismos totalmente diferentes.
Juan F. París
Aurante los años 60 e incluso durante los primeros años de los 70, en España la mayoría de las escopetas que se utilizaban eran armas de cañones yuxtapuestos. Es decir, las tradicionales “paralelas” que no consideramos porque básicamente las armas clásicas de gran precio y calidad se siguen haciendo como entonces, con los mismos mecanismos y con los mismos materiales. Y las que no tienen un diseño clásico, no son tan populares.
Sin embargo en los años 70 comienzan a llegar, procedentes del extranjero, escopetas semiautomáticas y superpuestas fabricadas en serie, muchas de ellas de origen italiano, que rápidamente captan el interés de los cazadores Españoles y originan o agravan una importante crisis en nuestra industria armera nacional de yuxtapuestas.
Especialmente las semiautomáticas se hacen muy populares porque ya no funcionan por la acción de grandes resortes, sino que lo hacen mediante mecanismos que operan por la acción de los gases que generan el cartucho que disparan, lo que hace posible que su retroceso y vibraciones disminuyan notablemente. Fueron bastantes las escopetas accionadas por gases que llegaron a España a partir de 1970 y no todas funcionaron bien, pero sin duda la Beretta A300 destacó en este aspecto gracias a su excelente mecanismo y calidad de todos sus componentes internos inoxidables, con un generoso pistón que digería cualquier cartucho del 12 de la época –disparaba todo, desde el 12-65 mm. hasta el 12-70 mm., pasando por los intermedios 12-67 y 12-68 mm– por potentes que fueran los cartuchos, pues además estaban probadas a 1.200 kilos/cm2.
Al mecanismo de gases no tardó en sumarse un tercero, ideado por el ingeniero Bruno Civolani: el de inercia, que aprovecha el retroceso del arma para autoalimentar la escopeta, y que adoptó Benelli en Italia a partir de 1967. Funcionaba perfectamente y fue muy bien acogido por los cazadores españoles de los años 70 hasta el punto de que la compañía italiana montó una planta en España (en Vitoria) con el nombre de Benelli S.A, que se terminó de construir a finales de 1977. Hoy día, por cierto, se siguen fabricando en Vitoria varios modelos de escopetas Benelli, concretamente en las instalaciones de BBI, firma que además de las armas Benelli importa todas las del Grupo Beretta.
En esta época las armas, que prácticamente estaban hechas exclusivamente de madera y de acero, lo normal es que pesaran, con cañón de 70 centímetros, tres o más kilogramos, frecuentemente 3,1-3,3 kilogramos, e incluso que fuesen más pesadas las de dos cañones. Éstas se hacían con chokes fijos y eran de acero al carbono o de aleaciones de acero y sólo podían disparar perdigones de plomo, entre otros motivos porque además era el único material que, convenientemente aleado, se utilizaba para fabricar perdigones. Poseían bandas ventiladas para facilitar la puntería y la disipación del calor, que normalmente terminaban en un punto de mira tipo bola metálica.
Las semiautomáticas podían legalmente disparar hasta 5 cartuchos, aunque algunos modelos como la Beretta A300 sólo disparaba 4. En estas armas la carcasa o cajón de mecanismos resiste menos esfuerzos que la báscula de las superpuestas, por lo que se podía hacer de aleación, y de hecho desde hacía muchos años se construían escopetas semiautomáticas de muelles que eran ya muy ligeras, como las Franchi 48 AL.
Sin embargo, el acero seguía siendo el material que utilizaban las básculas de las armas de dos cañones y éstos se unían a ella mediante sistemas de enganche poco evolucionados con respecto a los ideados por Browning para su superpuesta B25 –en la que se han basado muchas superpuestas modernas–, por lo que estas escopetas tenían una báscula más alta y grande o muy grande que la mayoría de las superpuestas actuales, que se hacen con cierres más bajos o incluso dispuestos en los laterales de la báscula en vez de bajo el cañón inferior.
Por cierto, antes de proseguir creo que conviene decir que la B25 se sigue fabricando prácticamente tal como era en 1925, pero además este modelo ha dado origen a tal número de escopetas, producidas con la marca F.N o Browning, que con tan sólo consultar los catálogos de los últimos 30 años de este fabricante podríamos hacernos una idea muy exacta de la evolución que ha experimentado la superpuesta en acabados, chokes, etc.
No obstante, curiosamente se siguen fabricando basadas en la B25 e incluso Browning la sigue fabricando por lo que se puede decir que fabrica la más clásica, veterana y emblemática, la B25, y también la escopeta superpuesta más moderna: en 2005 lanzó al mercado la Cynergy, primero de tiro y posteriormente en versión de caza, una escopeta con la báscula más baja del mercado, percutores lanzados muy rápidos, disparadores mecánicos-inerciales regulables y un largo etcétera de innovaciones y diseño radicalmente opuesto a los de la B25 y demás superpuestas del mercado.
Volviendo a las armas de hace 30 años, las culatas eran de madera en ambos tipos de escopetas, de nogal acabadas al aceite o barnizadas y eran fijas con empuñaduras similares a las actuales y rematadas por cantoneras rígidas o todo lo más de goma flexible.
Sin embargo a partir de finales de los años 70 superpuestas y semiautomáticas no han dejado de evolucionar y actualmente las escopetas son más potentes, universales, ligeras y por supuesto sofisticadas.
Más potentes. En los años 80 se hacen cada vez más armas con chokes intercambiables, lo que le proporciona a la escopeta utilidad en cualquier modalidad de caza, por lo que progresivamente se abandona la fabricación de armas con chokes fijos hasta que a partir de los años 90 se puede decir que muy pocas escopetas de caza los utilizan ya. El punto de mira pasa a ser sintético –y con el tiempo se generaliza el uso de la fibra de vidrio e incluso durante un cierto tiempo se pone de moda el ofrecer armas con puntos de fibra intercambiables de diversos colores–.
También en los años 90 comienza a plantearse en España el serio problema que supone la nueva cartuchería, denominada ecológica, cuyo uso obligatorio se impone legalmente en Estados Unidos para cazar en humedales. Como consecuencia, Europa termina asumiendo el cambio y llegan a España numerosas armas con chokes y/o cañones aptos para disparar la nueva cartuchería con la que, por cierto también, experimentaron nuestras mejores fábricas de cartuchos como Saga, Excopesa y Unión Española de Explosivos. Estas armas son escopetas del calibre 12 que pueden disparar la cartuchería 12-76 ó 12 Magnum, además de la 12-70, por lo que se trata de escopetas más potentes y, sobre todo, útiles cuando se utilizan con cartuchos de perdigones de acero: en su vaina más larga que la del 12-70, entran un mayor número de proyectiles de este material. No obstante, en España las armas 12-76 siempre se han utilizado con cartuchos 12-70, incluso con cartuchos de acero, al no distribuirse suficientes modelos 12-76 mm.
También en esta época se hacen cada vez más populares las escopetas del 20-76 mm ó 20 Magnum para las que poco a poco, a diferencia de la cartuchería 12-76, sí fueron comercializándose en España un mayor número de cargas semimagnum o magnum, que sí tienen uso en España porque otorgan a las escopetas del 20-76 unas prestaciones similares a las del 12-70, lo que, unido a la mejora de la cartuchería 20-70, contribuyó a la popularidad que tiene hoy el 20.
Más Universales. Sin embargo la nueva cartuchería ecológica, aunque inicialmente solucionó el problema y sustituyó a la de plomo, no convencía a nadie. De todos los materiales ensayados y puestos a la venta, como el bismuto, tungsteno, zinc, etc., el acero se terminó imponiendo pero tenía un problema: al ser menos pesado que el plomo, perdía velocidad y, aunque se utilizaran bolas de acero más gruesas, los disparos con perdigones de acero no eran tan eficaces como con los de plomo. Por otro lado, cuando se aumentaba la velocidad, la presión también lo hacía, así como la tensión que ejercían los perdigones sobre cañones, deteriorándolos rápidamente .
Así las cosas, Federal en colaboración con Mossberg lanza a finales del siglo XX un nuevo calibre de escopeta que podía disparar un mayor número de bolas de acero que el 12 Magnum: el 12 Super Magnum, tan potente como el calibre 10, pues utiliza una munición con vaina de 89 milímetros de longitud que puede disparar hasta 64 gramos de proyectiles de plomo y cargas más pesadas de acero que el 12 Magnum. Inicialmente las escopetas eran de corredera pero actualmente se fabrican en este calibre modernas semiautomáticas que también pueden disparar incluso los cartuchos 12-70, por lo que con una de estas armas 12-89 mm. no existe pieza de caza en el planeta que no se pueda abatir limpiamente con perdigones utilizando la munición adecuada.
Curiosamente, después de inundar el mercado con cartuchos y armas, digamos “de primera generación”, 12-70 y 12-76 de acero y armas capaces de dispararlos, las fábricas norteamericanas decidieron crear municiones de acero aún más veloces y nuevas escopetas aún más robustas y con aceros especiales más resistentes. Esta nueva cartuchería de acero, que se denomina de “altas prestaciones” ó “HP”, consigue en efecto disparos más letales en las acuáticas, similares a los de plomo, por lo que Europa tampoco tardó mucho en sumarse al reto y fabricó armas adecuadas que recientemente también se han importado a España. Así, Fabarm comercializa hoy día varios modelos de escopetas 12-76 mm. capaces de disparar la cartuchería HP, como por ejemplo la semiautomática la XLR 5 o la superpuestas Axis Elite. Igual sucede con armas de otras marcas, como Beretta y Browning, que además las hacen en 12-89 mm.
Y también más ligeras. Aunque pueda parecer un contrasentido, las escopetas actuales son más potentes pero no por ello más pesadas que la que se comercializaban hace 30 años. Al contrario, normalmente son más ligeras. A lo largo del tiempo las armas siempre se han mantenido con un peso similar o inferior sin que el retroceso haya sido un inconveniente, pero sin duda en los últimos años se han conseguido grandes avances al respecto al utilizar nuevos materiales más ligeros en la construcción de las escopetas combinados con otros que amortiguan el retroceso: maderas de baja densidad; fibra de carbono en armazones, bandas ventiladas y culatas; materiales sintéticos en guardamontes o en otras piezas que no tienen por qué ser de acero; armazones y básculas de titanio; culatas y guardamanos sintéticos, etc. también se ha usado la técnica de rediseñar las piezas, rebajando material allí donde no es necesario que esté. Y, lógicamente, para contrarrestar la falta de peso se han utilizado cantoneras especiales que disminuyen las vibraciones y el retroceso y amortiguadores, incluso hidráulicos, en los modelos más potentes, etc.
Por citar algunos ejemplos, en los últimos años se han fabricado armas superpuestas y semiautomáticas de calibre 12-76 Magnum cuyo peso, que en muchos de los casos oscila entre 2,65 y 2,85 kilogramos, dependiendo de que el arma tenga cañones de 66 ó de 70 centímetros, es inferior al que tenían hace 30 años las armas del 20-70. Recientemente, por ejemplo, han introducido en el mercado español modelos muy ligeros las marcas Franchi (semiautomáticas Fast), Beretta (semiautomática Al 391 Light), Fabarm (superpuesta Axis Elite), Winchester (superpuesta Select Light) y Browning (B525 Hunter Light), etcétera.
Más sofisticadas. El incremento de potencia de las armas modernas ha supuesto que se rediseñen buena parte de los mecanismos de las semiautomáticas. Al margen que no tardaron en suministrarse con sistemas cut-off, que solucionaron el problemas de cambiar el cartucho de la recámara sin tener que descargar el depósito, con la llegada de las armas del 12-76 Magnum las escopetas accionadas por muelles no pudieron competir definitivamente ni con las de inercia ni con las de gases y prácticamente desaparecieron –aún hoy Franchi hace algún modelo 48 AL en calibre 20 y 28– . Además, se tuvieron que rediseñar las tomas de gases para poder conseguir que funcionaran con municiones 12-70, las más populares, y también con las 12-76, problema que no tardaron en resolver las compañías más importantes. Por poner un ejemplo descollante, destacaría el mecanismo que utiliza Browning denominado “Active Valve”, muy eficaz. También fue muy meritorio el trabajo de Beretta y de Fabarm en este campo, así como el de Remington –Winchester utiliza el mismo sistema de Browning–.
Pues bien, hoy día se ha ido aún más lejos y se están comercializando escopetas del calibre 12-89 capaces de disparar la munición 12-70 y 12-76, siendo sin duda en este caso Beretta la que se ha llevado de momento “el gato al agua” con su nueva escopeta Beretta A400 Xplor Unico: el arma utiliza un nuevo pistón que ha logrado resolver totalmente el problema de la alimentación de las cargas más ligeras del 12-70, incluso de las de tiro de 24 gramos, pero es que además la A400 Xplor Unico es una escopeta que tiene un peso y retroceso muy moderados gracias a que el fabricante la ha diseñado con tres amortiguadores hidráulicos alojados en la culata –uno de ellos destinado exclusivamente a frenar la carrera de su cierre rotativo– y con una nueva cantonera –Micro Core– que se amolda al hombro durante el tiro. La escopeta sólo pesa ¡3 kilogramos! y no es más voluminosa que una escopeta normal. Es como disparar con una escopeta Beretta Urika, aunque con mayor confort, pues el guardamano tiene un diseño muy ergonómico y el retroceso con las cargas normales es menor. Eso sí, si lo deseas puedes disparar hasta ¡64 gramos de perdigones! Realmente, es genial.
Más confortables. No es la A-400 Xplor Unico la única escopeta que utiliza sistemas antirretroceso similares. En los últimos años, otras escopetas como las Remington 105 CTi han utilizado amortiguadores parecidos, en este caso oleo-neumático, entre otros.
La culata de las escopetas también ha evolucionado mucho junto con el guardamanos. Ya no sólo se hacen de madera, sino que pueden ser sintéticos, de fibra de carbono o incluso sintéticos y acabados en tonos de camuflaje que pueden afectar al resto de la superficie de la escopeta, incluido su cañón. Incluso también pueden utilizarse para amortiguar el retroceso: la culata –y guardamanos– de las armas Benelli Confortech System poseen numerosas inserciones de material más blando y muy agradable al tacto, que amortigua el retroceso en el hombro, el golpe de la escopeta en la cara y las vibraciones del arma.
La cantonera es también otra pieza que ha evolucionado mucho y no sólo porque al aumentar la potencia de los cartuchos ha sido necesario contrarrestar el retroceso con cantoneras de gel y de otros materiales similares que lo disminuyen. Por ejemplo, Beretta, Benelli y Franchi ha utilizado cantoneras muy eficaces de gel o con inserciones de gel; Remington utiliza la cantonera antirretroceso R3 convexa, etcétera.
Además, hoy día también muchas escopetas se hacen con cantoneras especiales que permiten alargar la culata, pues se les puede intercalar espaciadores para variar su longitud, caso de determinadas escopetas producidas por Remington, Winchester o Browning, por citar sólo tres ejemplos.
Y no hay que olvidar también que a partir de los años 80 se comercializaron muchas armas semiautomáticas a las que, mediante cuñas que se pueden intercalar entre la carcasa y la culata, es posible modificar el encare, la caída e incluso la desviación de la culata.
Más resistentes al uso y más bellas. Las escopetas actuales también se diferencian de las que podíamos utilizar hace 30 años porque se ha generalizado en su fabricación el uso de nuevos acabados y tratamientos que pueden afectar a todas las superficies externas del arma y que las hacen más resistentes a la corrosión y al roce y al mismo tiempo realzan su belleza.
Así por ejemplo, Beretta utiliza en las culatas acabados como el X-Tra Grain, que resalta las vetas de la madera. Esta empresa también ha comercializado armas con carcasa con anodizados y tratamientos PVD que impregnan las superficies con compuestos cerámicos para hacerlas más resistentes a la abrasión, desgaste y corrosiones, etc.
Benelli emplea el acabado multicapa BMB en las piezas metálicas de su nueva Crio Evo, que aporta protección y resalta la belleza al arma. Y ya que hemos mencionado la palabra Crio, los cañones de muchos modelos de sus escopetas, que denomina Crio, los obtiene con una técnica criogénica especial que mejora el plomeo y también su resistencia y desgaste al uso.
Fabarm es otro ejemplo importantísimo en la evolución de las escopetas, a tal punto que se puede decir que lleva años creando escopetas que no se le parecen absolutamente en nada a las tradicionales porque incluso ha desarrollado cañones Tribore –con tres medidas de ánima– y chokes especiales HP hiperbólicos muy distintos a los de los demás fabricantes de armas. También usa acabados especiales para realzar y proteger la madera, como el Triwood, así como tratamientos de titanio en las básculas.
El futuro. Actualmente, en 2009, todo apunta a que a partir de ahora la tendencia en la fabricación de armas será que las escopetas se hagan con cañones preparados para la munición de acero de altas prestaciones. Seguramente, el calibre 12-89 mm, desplazará con el tiempo 12-76 mm, como en su día éste desplazó al 12-70 mm.
De hecho, este año ya se han presentado dos armas nuevas en este calibre: la citada Beretta A400 Xplor Unico y la nueva Browning Maxus, ambas con cañones para la nueva munición de altas prestaciones, que han venido a sumarse a otras armas 12-89 mm que ya se podían adquirir España, caso también de varios modelos Browning, Beretta y Remington.
Supongo también que las próximas armas de este calibre, que se diseñen con mecanismos que puedan disparar la munición 12-70 mm, incorporarán nuevos e ingeniosos sistemas antirretroceso y no dejarán de idearse nuevos recubrimientos, aleaciones y materiales que harán evolucionar más a las escopetas. ¡Cuanto me gustaría verlo!
De momento, después de haber disparado la A400 Xplor Unico con cartuchos de 24 a 64 gramos, cuyo pistón fotografiado y ampliado es hoy salvapantallas de mi ordenador, creo que siento exactamente la misma emoción que hace más de 30 años cuando probando una Beretta A300, que luego fue mi escopeta, alguien me explicó que funcionaban por la acción de los gases de combustión.
Blaser F-3:
la superpuesta del siglo XXI más singular
La escopeta superpuesta también ha evolucionado a lo largo de los últimos años, aunque por diseño en menor grado. Hay que tener en cuenta que no ha tenido que dotarse con mecanismos especiales para que pueda utilizar cartuchos con vainas de mayor longitud.
Sin embargo, a finales de 2004 sí se produjo un avance notable al lanzar Blaser su F3, calibre 12 Magnum –hoy día también en calibre 20 Magnum– preparada para disparar perdigones de acero. La F3 fue presentada como “novedad mundial” y sigue siéndolo porque no existe ninguna otra superpuesta con un diseño tan evolucionado.
1. Es modular. Todas las piezas del arma son intercambiables para poder repararla fácilmente o convertirla en otra escopeta de características diferentes, por ejemplo, una F3 de caza se puede convertir en una F3 de foso olímpico o de recorridos de caza. A tal fin Blaser comercializa cañones de tiro y de caza de diversas longitudes, culatas con o sin carrilleras, lomo elevable, bandas, delanteras...
2. Los cañones poseen un sistema de cierre muy bajo.
3. Percutores paralelos. Inciden de forma perpendicular sobre el pistón y, además, se pueden sustituir rápidamente.
4. El arma se cierra sin ejercer presión: los muelles de los expulsores se arman cuando se produce el disparo y se abre la escopeta.
5. Gatillo mecánico. El disparador, monogatillo y regulable en longitud, es totalmente mecánico y único. Gracias a este sistema, si el primer tiro no sale, al volver a oprimirlo, dispara el segundo cañón. Para evitar disparos involuntarios posee un sistema de bloqueo inercial IBS.
6. Se puede equipar con el Blaser Balancer para equilibrar la escopeta al intercambiar piezas o cañones de otras longitudes.
7. Posee un sistema de seguridad que detiene los martillos en caso de golpe o caída esté el seguro puesto o no.
En 2008 la F3 evolucionó más. Aparecieron nuevos modelos F3 entre los que destacan el F3 GameCompetition, diseño mixto para caza y recorridos de caza con nueva banda de 10,5 a 8,5 mm., empuñadura de pistola más ergonómica y posibilidad de instalarle el Blaser Balancer System, o sistema integral de contrapesos en los cañones y también a la culata, que permiten equilibrar totalmente la escopeta al gusto del tirador, etc. O la versión F3 Laser Grain con un tratamiento láser de la culata y guardamanos que hace que la madera cobre un aspecto de piezas de gran precio tan real que, para evitar confusiones, Blaser ha grabado en la empuñadura la leyenda “Blaser Laser Grain”.
Por supuesto, la F3 se puede adquirir con numerosos acabados estándar o con maderas y grabados de lujo.