Entrevista destacada
Lesmes Peña Hurtado, el ex-presidente de la Real Federación Española de Caza que renunció dos veces al Carlos III
José Ignacio Ñudi
Última actualización 27/11/2009@11:00:27 GMT+1
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| Lesmes Peña Hurtado |
Lesmes Peña fue presidente de la Real Federación Española de Caza hace más de veinte años, desde 1981 a 1988, relevándole Manuel Andrade. Alejado, por voluntad propia, de los avatares federativos, recientemente ha vuelto a ser noticia al rechazar el Premio Carlos III, la máxima distinción que concede cada año la Federación. Aprovechando el incidente, que explica, nos da su opinión sobre muchos aspectos de la actualidad cinegética y federativa.
Reconozco que hace tiempo que quería entrevistar a Lesmes Peña. Simple curiosidad periodística. Al irse un año antes de yo aterrizar en el periodismo cinegético, tenía interés en conocer su versión de la historia de la caza y de la Federación en aquellos años 80.
A través de un amigo común le trasladé mi interés en conocerlo y entrevistarlo, pero sólo logré lo primero. Ese día compartimos día de caza y conocí a una persona entrañable y honesta, tranquila de espíritu, ya de vuelta de muchas cosas, que no tenía ningún interés en hablar de su etapa federativa ni de la actual. No obstante, seguí insistiendo sin ningún resultado.
Sin embargo este año, tras concederle la Federación el Premio Carlos III compartido con Manuel Andrade, Lesmes Peña salta de nuevo a la actualidad, sobre todo cuando renuncia a él. Tras este acontecimiento, que tiene su justificación, vuelvo a ofrecerle las páginas de TROFEO para esa entrevista imposible, se explique y nos hable del pasado y del presente de la Federación. Esta vez, este viejo y sabio castellano dijo que sí.
Pregunta.¿En qué ha cambiado la Federación Española de Caza desde su marcha?
Respuesta. Lo más sustancial es que ahora los directivos cobran y disfrutan de otros privilegios.
P. ¿Y la caza, sigue teniendo los mismos problemas?
R. Los mismos; han cambiado las personas, pero no las actitudes ni las formas. La Administración tiene un chollo con la caza y no lo quiere soltar. Su actitud es poco generosa y muy intervencionista. Yo dije una vez en el Consejo de Caza de Castilla y León que estábamos jugando al prohibicionismo, y eso no es gestionar la caza, sino prohibir por prohibir. Hombre, si dejamos de cazar todos durante diez años a lo mejor hay más caza –tampoco estoy muy seguro–, pero gestionar es otra cosa.
P. Como cazador de a pie, ¿qué es lo que más le disgusta sobre la situación actual de la caza?
R. Una cosa que me molesta muchísimo es el acoso que sufre el cazador legal. Casi todo está prohibido, restringido, controlado. Un día tuve una discusión con una pareja de la Guardia Civil porque se empeñaron en que los dos cartuchos del doble cero que llevaba eran postas. Por suerte llevaba encima la Ley de Caza y su Reglamento –la oficina encima– y les aclaré, con la ley en la mano, lo que eran postas y lo que no, y que si insistían en su posición, depositásemos los cartuchos en el juzgado de Villadiego, zona en la que estaba cazando, y que luego me denunciaran. Al final desistieron. El acoso reglamentario al que estamos sometidos es insoportable y en la caza mayor se llega al disparate de irrumpir dentro de una montería con coches o motos por parte de guardas, celadores, guardias civiles, etcétera, con lo que revientan el día de caza sin ninguna responsabilidad, un atropello que todos estamos consintiendo.
La administración de la caza
P. ¿Cree que la caza debería gestionarla y administrarla los propios cazadores?
R. Depende de quiénes sean esos cazadores. Si tuviésemos la certeza de que son de los que no están obsesionados con apretar el gatillo y con la carne, no habría problema. Pero la lamentable realidad demuestra que a muchos sólo les interesa disparar y hacer percha, y la caza no es eso. Yo he llegado a oír la barbaridad de que “cuantas más perdices se maten, más hay”. Es un tema muy complicado para el que no se me ocurre una fórmula definitiva, quizás haya que pensar en que “vale más lo malo conocido….”, que lo es, sin duda.
P. Desde que dejó de ser presidente de la Federación, ¿ha seguido la evolución de la caza y de la Federación Española o quedó saturado y un poco al margen?
R. Quedé saturado y al margen, pero sobre todo decepcionado por el comportamiento de muchas personas; ingratitud, y hasta indecencia, sería el resumen.
P. De su etapa como presidente, ¿de qué puede presumir y de qué se arrepiente?
R. No me cuadra lo de presumir, aunque me gusta recordar que fui el “primer” presidente de la Federación Española de Caza. Me explico, en la primera junta directiva que yo nombré estaba representada toda España, incluida la gente de Madrid, mientras que en las anteriores la mayoría era gente de la capital de Reino. ¿De qué me arrepiento? Quizá de llamar “al pan pan y al vino vino”, que puede ser, según los casos, virtud o inconveniente. Algunos dicen que soy poco diplomático, pero tampoco me arrepiento, porque a veces es lo mejor. Cada uno es como su madre lo trajo al mundo y a mí me trajo así, gracias a Dios.
P. ¿Qué logros destacaría de su etapa como presidente?
R. No soy yo quien debe hacer esa valoración porque a mí me parece que lo que hice en cada momento era lo mejor que se podía hacer. Por ejemplo, abrimos el diálogo con la Administración –entonces el ICONA–, les presentamos algunas de nuestras propuestas, a las que por cierto no hicieron ni caso. La Federación se hizo más transparente. Durante mi mandato, de todas las reuniones que manteníamos en junta directiva, se pasaba información a las federaciones provinciales para que estuvieran enteradas de las decisiones que se tomaban en la Española. Se puso en marcha el campeonato de caza “San Huberto”. Durante mi mandato se crearon las federaciones autonómicas, en las que hubo de todo.
El premio Carlos III
P. ¿Por qué renunció al premio Carlos III compartido con Andrade?
R. Después de mi salida de la Federación, tengo muy mal recuerdo del comportamiento de Manuel Andrade y no es una persona cuya compañía me agrade. Por culpa de una más de sus mentiras, mi “segunda madre” hace 25 años que no me habla. Andrade llegó a decir a un amigo mío, que aún puede dar fe, algo así como: “Qué pena que seas amigo de Lesmes porque tú y yo nos podríamos llevar muy bien”. En este ambiente está claro que era un demérito ser amigo de Lesmes y por el contrario era un mérito hablar mal, con lo cual se pudo decir cualquier barbaridad que era aceptada sin más. Hubo uno que llegó a decir que “había que pegarme dos tiros”. Y yo me pregunto: ¿con este personal procede hacer la pamema y comportarme como un cínico aceptando el Carlos III? Pues no, no puedo, éste es mi defecto. La puntilla la puso Andrade cuando me cesó como representante de la FEC en el COE, donde yo era vicepresidente. Quizás supuso que me sustituiría como vicepresidente, pero el COE es otra cosa y lo que sucedió es que a propuesta del presidente Carlos Ferrer fui elegido miembro de la asamblea como persona de reconocido prestigio.
P. Por lo que tengo entendido, no es la primera vez re renuncia a este premio.
R. Efectivamente, hace diez años, siendo Andrade presidente, también me ofrecieron el Carlos III y el embajador para comunicármelo fue Andrés Gutiérrez. Yo le dije que no quería ningún premio si tenía que compartir algunos instantes con Andrade, que con él no iría, palabras textuales, “ni a heredar”. Pues bien, diez años después nos lo conceden a los dos a la vez. Sinceramente creo que es un premio envenenado porque lleva implícita mi renuncia, renuncia que no creo que haya sorprendido al actual presidente. A lo mejor ha sorprendido a los miembros del jurado, que quizá desconocían estas historias, pero el presidente sí las conocía y la prueba está en que ni me llamó antes para comunicármelo, como hizo hace 10 años, ni ahora para preguntarme por qué lo había rechazado. No me llamó porque sabía cuál iba a ser mi reacción. Ahora pueden los miembros del jurado analizar quién hizo la propuesta y sacar sus propias conclusiones.
P. ¿Qué nota le daría al actual presidente por su gestión?
R. Renuncio a valorar su gestión.
P. ¿Y a la de Manuel Andrade, sin tener en cuenta su enemistad?
R. La labor de Andrade estuvo marcada por la improvisación. Le recordaría aquel ridículo campeonato del mundo de caza menor con perro con aquella señora belga con su sillita y sus tacones preguntando dónde estaba su puesto. Ya le advertí que ninguna asociación de cazadores europea participaría, puesto que yo ya había hablado de esta posibilidad y fue rechazada de plano. De todas formas, y tengo que ser sincero, poco más puedo opinar porque, como ya le dije, tras mi marcha me desentendí bastante de la Federación.
P. Me figuro que le hubiera gustado cobrar lo que cobraba Andrade y lo que cobra actualmente Andrés Gutiérrez.
R. Esta pregunta tiene dos respuestas: ¡por supuesto que sí!, cómo no me va a gustar, lo que pasa es que dudo que lo hubiera aceptado. En algún momento la junta directiva, en un par de reuniones en las que no estuve presente, acordó establecer una cantidad de dinero para gastos de representación del presidente y yo no lo acepté; supongo que constará en actas. Para mí fue un honor presidir la Federación Española de Caza. La retribución fue la satisfacción de hacerlo bien, o por lo menos intentarlo y de lo que me siento muy orgulloso. Estos puestos deben ser desinteresados y por puro placer, no por dinero, porque entonces se pervierten, se prostituyen, como ocurre actualmente en la política. En el momento en que se vive de un cargo se hace lo imposible por mantenerse en el mismo. Yo estuve siete años de presidente, y aunque tenía asegurada la reelección, lo dejé. Nadie me empujó a dejarlo. Incluso Andrés Gutiérrez me llamó alguna vez para decirme que siguiera, aunque desconozco la intencionalidad de aquel momento. Había cumplido mis expectativas y tocaba mi relevo. Entonces, tanto mis amigos como yo, dimos nuestro respaldo en las elecciones a presidente a Manuel Andrade.
Sí me quedé, hasta que terminó mi mandato, como presidente de Mutuasport, y no porque allí estuviera el dinero, como dijo algún “amigo” malpensado. Creía y creo que la independencia de cada entidad es lo mejor para ambas. “De la mano, por el mismo camino y en la misma dirección”, dije en el Día de la Caza de mi despedida. Me hubiera gustado seguir como presidente de esta entidad porque creo que hubiese sido lo mejor, pero vi las ambiciones de Andrade hacia Mutuasport y entonces decidí dejarlo y apoyar a Andrés para la presidencia, como así ocurrió. No me va ningún tipo de guerra y menos la sucia.
El perfil del presidente
P. ¿Qué perfil debe tener el presidente de la Federación Española de Caza?
R. En primer lugar debe de ser una persona que tenga resuelto su “modus vivendi”, que no ambicione el dinero de los cazadores. Tiene que ser una persona idealista, altruista, honrada y decente, y todo esto se pervierte cuando hay dinero por medio. Quienes defienden la retribución del presidente dicen que la Federación tiene mucho trabajo y ocupa mucho tiempo. Naturalmente sé el trabajo y el tiempo que yo dedicaba y ahora no será más. Desconozco si el personal de la Federación ha aumentado o disminuido, pero lo que sí ha cambiado a mejor son los medios para realizar el mismo trabajo burocrático. Por lógica debiera de haber menos trabajo y menos personal. Considero que quien tiene que trabajar es el secretario general, el gerente y los empleados. El presidente está para presidir las reuniones y tomar decisiones que el personal asalariado tiene que ejecutar.
P. De todas formas, transferida la caza a las autonomías, incrementado por tanto el poder de las federaciones autonómicas, ¿ha perdido la Federación Española parte de sus atribuciones?
R. Sin duda. La Federación ahora sólo se ocupa del ámbito deportivo-competitivo, puesto que el cinegético, la gestión de la caza, compete a las federaciones autonómicas. Evidentemente un presidente autonómico tiene mejor acceso a los políticos de su región y más poder de decisión.
P. ¿La Federación Española debería hacer reformas estructurales, de funcionamiento y replantearse algunos objetivos?
R. El cambio producido por la aparición de las federaciones autonómicas es tan grande que una propuesta razonable sería suprimir la dedicación exclusiva del presidente de la Española, con lo que se ahorraría sueldo, coche, seguridad social, tarjeta oro y otras prebendas que desconozco. Y como cambio sustancial, la recuperación de la limitación de mandatos que yo establecí y que el actual presidente propició su anulación en la primera asamblea, con lo que dejó clara su previsión de futuro en la RFEC.
Competiciones cinegéticas
P. ¿Es partidario de las competiciones cinegéticas?
R. Sí, por qué no.
P. ¿De todas?
R. Existe una modalidad que no me gusta, y lo dije siendo presidente, que es codornices a tubo. Es un auténtico disparate simplemente desde el punto de vista estético.
P. El Campeonato de Caza Menor con Perro premia a quien más mata en menor tiempo. ¿No va eso en contra del espíritu de la caza?
R. El espíritu de la caza es efectuarla en buena lid hasta lo que permita el campo. Ese campeonato, o mejor dicho su reglamento, se puede modificar, y de hecho se ha modificado, con medidas que lo han hecho más racional. El control de los cartuchos ha sido un acierto porque no es lo mismo abatir limpiamente una pieza con un solo cartucho porque se ha tirado a la distancia adecuada, que vaciar sistemáticamente la escopeta para ver si cae. En cualquier caso nos falta mucha cultura cinegética, de comportamiento, de ética y de estética.
P. ¿Qué opina del Caso Sierra?
R. He leído algo de alguien que lo calificaba como una especie de vedette de la caza que al final, supuestamente, hizo trampas en un campeonato. Cuando esto ocurre hay que eliminarlo y se acabó. De todas formas creo que no ha sido el único. Hubo un expediente similar después de yo irme al que Andrade le dio carpetazo, cosa que yo nunca hubiera hecho, sea quien fuese el supuesto tramposo.
P. ¿Qué opina de los dos proyectos estrella de la Federación, la vacuna del conejo y la munición ecológica?
R. El poco conocimiento que tengo de ambos asuntos, sobre todo de la llamada “munición ecológica”, no me permite hacer valoraciones. En una conferencia que dio Sánchez Vizcaíno, uno de los padres de la vacuna, le dije que todo aquello me parecía ciencia-ficción y que, si salía, habría que valorar los problemas. Como curiosidad recuerdo que Andrade tuvo la osadía de dar en Burgos una conferencia “técnica” sobre la vacuna, seguramente avalada por sus “conocidos conocimientos sobre biología”. Sólo vale reírse “técnicamente”.
Pocos federados
P. ¿Por qué cree que hay muchos menos federados que cazadores?
R. Porque el asociacionismo, por regla general, no le gusta a la gente. Por otro lado siempre vemos las cosas desde la rentabilidad monetaria, no miramos otras cosas más intangibles pero no menos importantes. Sólo nos interesa saber si económicamente nos interesa la inversión en la licencia federativa. Recuerdo varias veces que algún presidente provincial nos preguntó para qué servía la licencia federativa, es una pregunta difícil de responder desde lo puramente material, que es el fondo de la pregunta.
P. Bueno, incluye un seguro de daños propios.
R. Sí, pero la gente ve escasa esa contraprestación. Hoy la seguridad social cubre casi todo.
P. ¿Puede ser también porque el cazador no se siente identificado con la filosofía o las actuaciones de la Federación?
R. Puede ser, o porque sus competencias son limitadas y no satisface a los cazadores. Por otro lado, la opinión de la gente puede variar hacia un lado u otro en función de hechos concretos. Por ejemplo, saber que el presidente de Mutuasport y la Federación, en este caso la misma persona, tiene un sueldo escandaloso, deslegitima a la propia institución. Por eso, y lo he dicho ya a lo largo de esta entrevista, la Federación necesita gente que dé ejemplo de generosidad para que los cazadores se vuelquen. Yo creo que los cazadores en general valoran la unión de los cazadores como algo conveniente y necesario. ¡Y qué mejor que hacerlo con una organización que ya está en funcionamiento! Algo falla si no se acercan, habría que estudiarlo, porque la necesidad y la conveniencia existen y quizás hasta la convicción. Desde mi experiencia puedo asegurar que sin la organización federativa hoy podrían estar prohibidas algunas especies como codornices y tórtolas, así como los pasos tradicionales de palomas, la perdiz con reclamo, etcétera. En la caza mayor dudo que estuviese autorizada la montería tradicional española, la berrea y peligrarían diversas competiciones hoy autorizadas: palomas a brazo, tiro de pichón, caza menor con perro. En una palabra, todo lo que no esté autorizado en Europa no estaría autorizado aquí, y si lo está es por la presencia de la organización federativa: esto es lo que hay que “vender”. Como final de esta larga contestación y haciendo uso y abuso de su generosidad, me voy a permitir hacer un llamamiento a todos los cazadores españoles para que se integren en la Federación a través de asociaciones, con lo que, además de una mayor representatividad ante los poderes públicos y ante la sociedad en general, colaborarán con su aportación económica al sostenimiento de la estructura federativa a todos los niveles, además de poder exigir los cambios de todo tipo que garanticen la limpieza de la gestión dentro de la organización federativa.
P. ¿Cuál es la vinculación real entre la Federación y Mutuasport?
R. Desde el punto de vista legal, ninguna. Podría decirse que es una pareja de hecho bien avenida. O que Mutuasport es hija de la Federación. Mutuasport la funda Jaime de Foxá siendo presidente de la Federación y desde entonces los presidentes de la Española lo han sido también de Mutuasport, a excepción de Andrade. Por tanto existe una vinculación personal-afectiva y una colaboración de Mutuasport con las competiciones federativas, estando presente con sus conocidos lingotes de plata, que fue una iniciativa mía para estimular la final del campeonato de palomas a brazo, al que asistían muy pocos tiradores porque la clasificación estaba ya decidida y tenía poco aliciente. Con los lingotes se animó esa final y después se extendió a otras competiciones.
¿Qué tiene el sillón federativo?
P. ¿Qué tiene el sillón de la presidencia de la Federación Española de Caza, usted que lo ha probado, para que quien se sienta en él ya no quiera levantarse?
R. Bueno, cada cual tiene su opinión, pero no es ese mi caso porque teniendo asegurada la reelección, opté por no presentarme. Hoy sí hay una razón muy poderosa: el dinero. Pero para mí el cargo de presidente fue un motivo de satisfacción, de hacer cosas por los demás porque me gusta, simplemente. Por eso, en mi caso, tenía fecha de caducidad. No lo tiene, sin embargo, cuando el cargo, muy bien remunerado, se convierte en el “modus vivendi”. Algunos directivos que yo tenía no se explicaban mi comportamiento y el propio Andrade, durante los primeros meses como presidente, no paraba de preguntar al contable que dónde estaba la partida de la que cobraba Lesmes.
P. Sin embargo, cuando estuvo de presidente, sí “metió” a varios familiares en la Federación.
R. Sí, el tesorero, un cargo de mi confianza, era mi cuñado, y cobraba lo mismo que yo, o sea, nada. Conviene aclarar que era abogado y jefe de seguros de Iberia y que por tanto no necesitaba para nada el cargo, su presencia en la Federación lo era para colaborar conmigo porque yo se lo pedí. Después también fiché como secretaria general, otro cargo de mi confianza, a una prima mía, que era funcionaria del Estado al más alto nivel y que pidió su excedencia para estar conmigo ayudándome y también porque yo se lo pedí. En ninguno de los dos casos necesitaban a la Federación para nada, pero si colaboraron activamente de manera efectiva. Luego una de mis cuñadas también desempeñó labores administrativas tramitando y controlando licencias, tema también relacionado con dinero, trabajando como la que más, porque yo no hubiera consentido otra cosa. Le digo más, ni lo escondo ni me arrepiento porque lo hice buscando simplemente que las cosas funcionasen mejor. El tema del manejo de dinero es un asunto muy serio que no se puede dejar en manos desconocidas, aún así, tuve que expulsar de la Federación y de la Mutua por “choriceo” a varias personas, a pesar del control del tesorero, mi cuñado, y de mi prima, secretaria general.
P. Y ya para desintoxicar, ¿cuáles son sus aficiones cinegéticas?
R. Ya han decaído mucho. Mi verdadera pasión ha sido la codorniz, claramente por el trabajo del perro. Pero este año me veo con muchas limitaciones, me canso mucho, y no sé si cazaré. A estas limitaciones físicas se une el desencanto por su escasez.
P. Como cazador veterano, ¿a qué cree que se debe esta escasez?
R. Para empezar, para que haya hijos tiene que haber padres, y hay sitios codorniceros donde posiblemente la cantidad de codornices que vuelvan a África esté cerca del cero, porque la presión es exagerada.
P. Y a esa presión se le une la concentración parcelaria, las tareas agrícolas…
R. Por supuesto, antes el campo era una superficie con arroyos, lindes, riberas, matorrales, zarzas, etc. y cada uno cazaba por donde podía, pero ahora te encuentras que una parcela de unas cuantas hectáreas sólo tiene cazables sus lindes, si es que las hay, lo demás son pajas que tienen a lo mejor diez centímetros de altura en las que no pueden esconderse ni los saltamontes. Con este panorama las codornices buscan hábitats más favorables, pero sólo las que no terminan empacadas, para mí muchísimas.
Cuando termino la entrevista y le pregunto a Lesmes si tiene algo que agregar, como suelo decir a todos mis entrevistados, y me suelta, casi a modo de testamento:
R. Mire, quiero decir que he sido y soy un hombre muy feliz, antes, durante y después de la Federación; que he tenido suerte en las cosas importantes de la vida: me va muy bien en lo económico, tengo unos hijos y unos nietos maravillosos, una mujer estupenda y este año hemos celebrado las bodas de oro. En definitiva, me considero una persona dichosa.
P. ¿Aunque no tenga el Carlos III?
R. (Se ríe) Bueno sí, incluso.