Grandes firmas
Mariano Aguayo Fernández de Córdova www.montear.com
Última actualización 01/12/2009@07:45:38 GMT+1
Este año he comenzado la temporada con el jet lag en el cuerpo, que es como llaman ahora al madrugón que hay que meterse cuando el avión te deja en Madrid después de haber pasado la noche volando. Bueno, pues a causa de la reunión de Alumnos del Iese, que ha sido al otro lado del océano, he tenido que preparar los apechusques con un poquito de mal cuerpo.
Y me ha divertido comparar las cuatro “tes” con las que el insigne Valentín Fuster, cardiólogo de cardiólogos, nos comentaba en Nueva York cómo había que encarar la vida para hacer la cosas bien.
Primera T, time to reflect (tiempo de reflexión): qué bien se piensa y se reflexiona en el puesto, es de los ratos en los que nadie nos incordia.
La larga espera, esos puestos en los que nos colocan tempranito, el tiempo parece que se para, pero hay que ver lo nervioso que nos ponemos cuando vemos venir un buen cochino, como el domingo en Manchallana, a las puertas de Sevilla, donde estuve reflexivo con el cervuno y me tragué una cochina que sirvió para que mi amigo Manolo Escudero Jr. me cortara unos pantalones, y menos mal que era cochina, si no paso un día amargo.
Segunda T, talent to discover (talento para descubrir): el estudio de nuestras posibilidades, analizamos todas y cada una de las oportunidades que nos da el campo y miramos las veredas. Por cierto, que bien se ven con el campo seco como lo hemos empezado a montear este año. Mi padre se estrenó en La Cumbre, de Luis Delgado, un año más triunfando, cobrando su venado, con un tiro en las paletas con todos los perros detrás, en una clarita del cerrado monte que tenía enfrente. Lo primero que hacemos al llegar al puesto es investigar sus posibilidades, ese poquito de “Imasde” montero que a todos nos divierte y si finalmente aciertas, has cubierto con éxito “to discover”.
La tercera T, transmit positive (transmitir positividad): qué importante es ir al campo con esta T en la cabeza desde que llegamos a la junta de la mañana hasta que contamos por el móvil lo que ha pasado por la tarde. Recuerdo siempre siempre aquel buen aficionado de Córdoba, Pepe Sánchez, que volviendo de un día de agua y viento sin que nadie hubiera pegado un tiro en el manchón que habíamos echado, mojados y cansados, nos dice tras un largo rato de silencio: “Hemos echado un día muy graciosillo”.
La última T, tutoring the young (enseñar a los jóvenes). Esta T, como he escrito en muchas ocasiones, es mi debilidad. Sin el sentido que da a la vida traer a los jóvenes a nuestras normas, costumbres y formas de amar nuestra afición, no tiene ni la mitad de sentido salir de casa. En Mezquetillas abrieron temporada con una delicatesen, manchón familiar donde se divirtieron con esos grandes anfitriones que son los Martínez-Sagrera Muñoz, en esa finca que es una maravilla en el corazón de Hornachuelos. Hubo cochinos, hubo venados y por encima de todo hubo tiempo para celebrar el reencuentro e integrar a los más jóvenes en nuestra afición una temporada más.
Siendo importante escuchar a los gurús de las escuelas de negocios, no lo es menos oír a nuestros mayores, así que termino con la recomendación que para llegar a viejo sano como una pera hace mi padre, alternativa o resumen, de todo lo anterior: “Cenar poco, montear mucho y no deberle nada a los bancos”