Reportajes
Última actualización 23/12/2009@09:25:24 GMT+1
Irán es el paraíso para la caza del jabalí. No hay otro lugar en el mundo donde este suido tenga unas poblaciones tan numerosas y alcancen unos tamaños de cuerpo y colmillos tan espectaculares. Los nativos los llaman “goraz”, y hasta el nombre me parece majestuoso para este extraordinario animal.
Texto y fotos: Arturo de Onís
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Las razones de esta excelente situación son varias. El hábitat es excepcional para su cría y desarrollo. Tienen inmensos bosques, generalmente de hayas, muy húmedos y con mucha comida. Tienen bellotas, hayucos, castañas, mucho pasto y grandes praderas donde hozar. Al salir del bosque, en sus correrías nocturnas, encuentran infinidad de huertos, frutales, fincas de cereal y arrozales. Si a este hábitat excepcional le añadimos que Irán es un país musulmán en el que el cerdo es un animal impuro que no pueden ni tocar, y por tanto no lo cazan, nos encontramos en una situación que hace que sus densidades sean excepcionalmente altas.
Esta alta densidad les crea problemas: innumerables accidentes de carretera y huertos y cultivos arrasados por la voracidad de estos grandes animales. Los habitantes del ámbito rural defienden sus cultivos fabricando una caseta con palos y plásticos en medio de su parcela y se pasan las noches gritando, haciendo ruido y moviendo las luces de linternas con la esperanza de que se espanten y se metan en la parcela del vecino. Si con este sistema no los ahuyentan algunas veces llegan a pedir autorización para hacer esperas y dispararles, pero a esta situación se llega pocas veces. Cualquier tipo de caza deportiva, como la batida o el rececho siguiendo su huella en la nieve, no tiene interés para los iraníes y sólo lo practican extranjeros.
La abundancia de comida hace que los cuerpos sean muy grandes, llegando hasta los 300 Kg de peso, pero además los trofeos son excepcionales. Es difícil matar un macho con los colmillos rotos o desgastados de manera anormal y lo achaco a que las praderas en las que hozan son muy húmedas y sin piedras. Es normal abatir un macho grande y, si estaba hozando, tener que limpiarle el barro de los colmillos para ver el tamaño del trofeo que acabamos de conseguir.
Irán y su imagen distorsionada. Irán es un país sorprendente del que tenemos una imagen absolutamente equivocada en Occidente. El aeropuerto de Teherán es moderno y los tramites de visados y armas se realizan fácilmente, mucho mas rápido que en cualquier república ex-soviética o que en algunos países de la Comunidad Económica Europea y africanos. Los iraníes no son árabes, son persas, gente muy educada y respetuosa con los extranjeros. Es un país muy seguro, sin prácticamente robos, y todo el mundo te intentará ayudar en lo que necesites.
Eso sí, son muy estrictos en el cumplimiento de sus tradiciones y leyes. Las mujeres tienen que llevar cubierta la cabeza con un pañuelo pero no ves ninguna con burka ni en los pueblos más remotos.
Otro tema intocable es el alcohol y a nosotros los europeos nos choca el no poder tomar una copa, pero una cura de abstinencia de una semana la soporta cualquiera y es buena para la salud.
Lo que es un caos es el tráfico y aunque tienen buenas carreteras conducen como posesos, adelantando por cualquier lado, por lo que es frecuente ver colisiones en los cruces.
Es un país muy poblado, con 75 millones de habitantes, que se concentran en las zonas fértiles. Las tiendas en los pueblos y carreteras están abiertas a cualquier hora de la noche y siempre hay gente yendo y viniendo de acá para allá. Resulta curioso ir a la playa y ver a la gente con las mismas tumbonas, sombrillas, etc., que en nuestras playas pero luego se bañan vestidos, tanto hombres como mujeres. Hay un choque cultural grande con nuestra mentalidad, pero son muy hospitalarios por lo que te encuentras a gusto y en ningún momento te sientes observado o controlado.
La orografía es muy variada y con grandes contrastes. Tienen zonas de grandes desiertos, absolutamente despobladas, que en no muchos kilómetros se trasforman en bosques frondosos con mucha agua. Las alturas van desde el nivel del mar a los 5.671 metros del Monte Damavand, a solo 69 km. de Teherán y con nieves perpetuas todo el año. Las montañas son quebradas y muy verticales, con mucha vegetación en las zonas bajas que va disminuyendo con la altura hasta llegar a ser desérticas en las partes altas.
La caza en general. Los habitantes locales no son muy aficionados a la caza y sólo practican la caza de aves, pero no la caza mayor. Irán es un paraíso para la caza mayor, tiene la mayor variedad de animales de montaña y desierto del mundo, siendo posible cazar el íbex bezoar, el trans caspian urial, el red sheep, el armenian sheep, el isfahan sheep, el kerman sheep, el laristan sheep, la gazela guturosa, el oso pardo, el lobo y el jabalí. También tiene leopardo, guepardo y maral, pero están absolutamente protegidos.
La caza mayor está muy regulada, con muy pocas licencias anuales, y prácticamente es sólo para extranjeros e invitados del gobierno. Los extranjeros que acuden a cazar son mayoritariamente portugueses, alemanes y rusos. Es curioso que los españoles, que somos el segundo consumidor de caza internacional en el mundo y muy aventureros, este destino lo tengamos sin descubrir.
La caza del jabalí. Se practica de todas las maneras posibles, sin ningún tipo de limitaciones y en todos los terrenos. En las montañas, en los llanos, en los bosques y hasta en zonas sin prácticamente una mata, a veces dentro de los pueblos o en las autopistas. Los cazadores locales que nos acompañaron eran todos de la misma familia, encabezados por el padre, Múshala, y su hijo, Ali, muy joven pero todos ellos excepcionales cazadores.
Enseguida me vino a la mente una pregunta: si los iraníes pasan de los cochinos, ¿por qué mis colaboradores sabían tanto de estos animales? Les pregunté y me explicaron que en Irán viven Armenios, que son católicos y que comen chorizo de cerdo. En su pueblo había una fabrica de chorizo y ellos se ganaban la vida suministrando cientos de jabalíes a esta fábrica.
Múshala y su familia sí son musulmanes y no comen nada de carne de jabalí, a pesar de las toneladas de esta carne que ha pasado por sus manos. Para tocar los cochinos se ponían guantes y enseguida se lavaban las manos con botellas de agua que llevaban. Los cochinos, aunque no están muy cazados, si que están muy presionados por el hombre defendiendo diariamente sus cultivos y se comportan como todos los cochinos del mundo, con gran astucia. En el caso de un lance con perros a corta distancia o heridos son muy fieros por la gran seguridad que les da su tamaño y fuerza.
n En batida. No es el sistema preferido de los iraníes pero la practican desde hace pocos años porque los europeos se lo pedimos. En general se dan batidas muy pequeñas, esquinas de monte o bosquetes, con pocos puestos y poca fuerza de batidores y perros, pero como hay muchos cochinos en cualquier rincón los pillan. Son duras porque la orografía es quebrada y hay que subir o bajar andando a los puestos pero son muy “auténticas”. Los perros van muy cerca de los batidores y “ladran a parado“ a los cochinos, más que “latirlos”. No tiene mucha “codicia” con los cochinos y casi ni los muerden, pero los “marcan” bien. Cuando los ojeadores oyen los latidos van a los encames y sacan a los cochinos, intentando meterlos en los puestos, pero los perros no los siguen y se quedan con los ojeadores. Supongo que este comportamiento, sorprendente para un español, se debe a la desproporción de fuerzas entre los cochinos y los perros. Los mejores meses son los de invierno con nieve, ya que así los controlan y saben dónde están encamados, aparte de que no hay hojas en el bosque y así aumenta la visibilidad.
n Esperas: De nuevo es una modalidad que hacen para satisfacer al cazador europeo. No los ceban ni les echan gasoil u otros atrayentes, simplemente se adaptan a donde entran los cochinos a comer de manera natural y los esperan. Los cochinos, de noche, se meten en los huertos dentro de los pueblos y los hemos llegado a cazar entre las casas, oyendo a la gente hablar y con los perros del pueblo ladrando a cincuenta metros. Los mejores meses son julio para las siembras de cereal y septiembre para los arrozales. Esta variante es desconocida para los españoles, pero entran ciegos a comer arroz y se les ve bien porque el arroz no es alto. Son esperas muy molestas por la humedad, el calor y los mosquitos que hay en los arrozales encharcados.
n Recechos en la nieve: Es un método muy selectivo y deportivo para buscar grandes machos. Se practica en zonas con muy poca vegetación, se busca la huella de esa noche de un gran macho y se sigue hasta el encame. El rastro se ve de lejos y se ve a que matón llega y no sigue, por lo que se sabe dónde está encamado el verraco. El cazador tiene que tener una forma física buena y a veces el esfuerzo para llegar al encame es importante, pero ver salir de un matón, por un pelado nevado, un cochinazo macho de 200 Kg con el pelo de invierno, es una experiencia única. Si además lo matas, que es lo habitual, el momento no lo olvidarás nunca.
En Irán hay zonas sin prácticamente vegetación en la que viven cochinos y su defensa, cuando se sienten acosados, es apelotonarse en círculos como los bueyes almizcleros.
n Caza nocturna: Lo que en Irán se denomina “caza nocturna” es farear desde el coche y es la caza que a ellos más les gusta practicar. Es absolutamente legal y te acompaña un guarda del gobierno con toda la documentación en las largas correrías nocturnas.
Para hacer crecer el número de cochinos machos abatidos es el sistema más seguro aunque para la cultura europea no sea un sistema deportivo. Quiero dejar claro que este artículo no es una defensa ni un ensalzamiento de este tipo de caza, es una mera recopilación informativa de cómo se caza en Irán y este sistema es uno de ellos. Es como la caza del corzo en Centroeuropa, el que quiere caza andando y abate cuatro o cinco corzos y el que quiere los tira desde el coche y se hace una pared de veinte corzos en tres días de caza. Es legal y por tanto cada uno decide lo que quiere hacer.
Irán es el paraíso del cazador de cochinos y un destino que se debe visitar si queremos tener la posibilidad de abatir en terreno abierto un cochino de tamaño descomunal y grandes defensas.
Tiene la ventaja de que el periodo de caza anual es amplio, del 1 de julio al 20 de marzo, y de que el abanico de modalidades de caza también lo es, por lo que podemos enfrentarnos a este magnifico enemigo cinegético en la modalidad que más nos satisfaga. Los precios de los trofeos son económicos y los colmillos te los traes en la maleta, lo que también es un aliciente. Nosotros ya hemos ido tres veces y en todas las ocasiones hemos regresado con colmillos de más de 25 cm. de longitud, llegando a los 29 cm, y 30 mm de anchura de navajas en este último viaje. No tengo ninguna duda de que Irán será un destino habitual de caza para los españoles; es sólo cuestión de tiempo.
¿Por qué tan grandes?
La explicación a este tamaño excepcional en cuerpos y colmillos para mí es sencilla. La pirámide poblacional no está alterada y en el celo son los grandes machos, con la mejor genética, los que cubren a las hembras. En los sitios donde se caza mucho el jabalí es difícil encontrar machos con años y cualquiera de dos o tres años procrea, aunque su genética sea mala. Aquí los que cubren a las hembras son machos de cinco a siete años y los de mejor genética se imponen. Esto hace que la raza se seleccione paulatinamente y mejore, no es sólo consecuencia de la mucha comida de que disponen.