Perros de caza
Última actualización 23/12/2009@09:23:43 GMT+1
Para no tener problemas de convivencia hay que saber educar a los perros para que hagan sus necesidades en la calle, evitar que se peleen con otros perros, etc. “Cuestiones de convivencia” trata éstos y otros temas para superar los puntos que más conflictos provocan entre perros y dueños.
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Hay una serie de preguntas que son cotidianas para los veterinarios en nuestras consultas y que reflejan los puntos problemáticos y de fricción entre los dueños y sus perros. Solucionar estos pequeños asuntos de convivencia conduce a mejorar la relación y a conseguir mayores satisfacciones para el propietario y el animal.
¿Cómo se educa a un cachorro
para que haga sus necesidades en la calle?
Sin lugar a dudas es una parte importante de la educación, ya que pocos propietarios admiten convivir con animales que ensucien en casa. Este hábito debe educarse desde pequeño, desde el mismo momento en que se adquiere el cachorro.
Antes de proseguir vamos a analizar la conducta normal de un cachorro: los cachorros, en general, tienen la costumbre de orinar y defecar siempre lejos del lugar donde habitan. Este hábito es una conducta atávica heredada del lobo, que siempre procura mantener limpio su cubil para no atraer a otros depredadores, y en los cachorros se va haciendo más manifiesto cuanto más mayores son, más capacidad tienen de controlar los actos fisiológicos y más capacidad de desplazamiento.
Además, los cachorros se “condicionan” a hacer sus necesidades en un determinado tipo de suelo. ¿Qué es un condicionamiento? Es una forma de aprender –en este caso de manera inconsciente– que asocia dos circunstancias. Así un cachorro, cuando sale del cubil encuentra tierra o hierba, y se “condiciona” a hacer sus necesidades en este tipo de suelo. Si lo que encuentra es una alfombra, se “condicionará” a hacerlo en una alfombra.
Por lo tanto, estas son las dos claves de la educación, su instinto de no ensuciar los lugares que habita y el condicionamiento a un tipo de suelo, que utilizaremos de manera diferente según vivamos al aire libre o en un piso en una ciudad.
• En el campo es el modo más fácil de educar a un cachorro, simplemente hay que construir unas instalaciones donde el cachorrito pueda acceder con facilidad al exterior, y sin recorrer grandes distancias –no tienen capacidad de aguantar mucho– pueda salir a un lugar con tierra o hierba. Aprenderán de inmediato, ya que su instinto natural les guía a hacerlo en estos lugares. Tan sólo hay que afanarse en limpiar con frecuencia, y agua abundante, ya que si el lugar elegido como letrina está sucio, los cachorros se niegan a utilizarlo y buscan otros sitios.
• En la ciudad, y viviendo en un piso, las cosas cambian bastante. En primer lugar los veterinarios insistimos en que los cachorros no salgan a la calle hasta no estar vacunados para evitar que se contagien de otros perros. Por ello, educación y salud del animal, en este punto, se contraponen. Entonces, para educarle sin desatender las instrucciones del veterinario, haremos lo siguiente. Antes de traer el cachorro construiremos un pequeño parque –a modo de jardín de infancia– donde tener al cachorro un poco controlado. En este parque pondremos lo básico, un lugar donde duerma el cachorro, un cacharro con comida y agua –sujeta para que no los tire–, algunos juguetes y –lo más importante– cubriremos el suelo de papel de periódico. Dejaremos al cachorrito unos días en este recinto, y se irá “condicionando” a hacer todas sus necesidades en papel de periódico. Pasados unos días podemos ir dejándole salir, asegurándonos que haya abundantes puntos con periódicos en el suelo para que el los pueda utilizar.
De este modo, al menos le habremos educado mediante condicionamiento a realizar sus necesidades en papeles de periódicos que podemos poner donde creamos oportuno, y no en cualquier lugar de la casa. En cuanto le podamos sacar, cuanto más tiempo permanezca en la calle mejor. Habrá que cambiar el condicionamiento del periódico al césped o la tierra.
¿Cómo puedo evitar que mi perro
se pelee con otros perros?
Los perros son animales jerárquicos que se sienten bien en estructuras sociales en las que unos mandan y otros obedecen. Estas estructuras están separadas entre machos y hembras. Los machos suelen ser más dominantes y agresivos con los otros machos que las hembras entre ellas, pero la verdad es que cuando una hembra es dominante y agresiva con otras hembras se origina un problema mucho más difícil de solucionar que con los machos.
Como son animales jerárquicos y tienen que establecer un orden de liderazgo entre ellos, las peleas se producen cuando dos individuos quieren ostentar el mismo nivel en un rango alto. En el caso de tener esta situación en una perrera, las peleas se van a producir preferentemente en tres circunstancias: cuando hay comida, hembras en celo o llega el dueño. El dueño es el líder supremo, al que sólo puede acercarse el animal de más alto rango. Por ello, cuando lleguemos a la perrera, sólo debemos acariciar al animal de mayor estatus y olvidarnos del resto, si no queremos problemas. Además, siempre que no estemos delante, los perros deben estar separados y nunca debemos dejar comida.
Si llega un momento que no podemos controlar la situación o tenemos un perro que se pelea en la calle con todos los machos, lo mejor es pensar en la castración. Aunque en nuestro país no se suele utilizar mucho, en otros países los perros que no se van a utilizar como reproductores se suelen castrar. Esto tiene varias ventajas y pocos inconvenientes. Al disminuir los niveles de testosterona –la hormona de los machos– desaparecen muchos de los problemas relacionado con los caracteres de dominancia de los machos, como las peleas, el marcaje o las alteraciones cada vez que las hembras tienen el celo.
No obstante, esta intervención tiene algunos –pocos– inconvenientes, y el principal de ellos consiste simplemente en que hay que controlar la cantidad de comida, ya que los animales castrados tienden a volverse obesos.
Sin embargo, su carácter y forma de cazar no se ven modificados.
Tengo un perro que
ladra mucho,
¿qué puedo hacer?
Sin lugar a dudas, éste es uno de los problemas más frecuentes y el que más preocupan a los dueños por las molestias que pueden producir a los vecinos. Estudios realizados por sociedades protectoras en el Reino Unido, indican que es una de las causas más frecuentes de abandono de animales en ese país.
El ladrido es inherente a los perros, ya que los lobos –los antepasados de los perros– no lo emiten, y es algo que el hombre ha seleccionado genéticamente en esta especie. Sin lugar a dudas tiene interés en los perros de guarda para avisar de los intrusos o en los perros de caza para marcar las piezas, pero algunos perros lo manifiestan en exceso, tanto que llega a ser un problema. Perros muy asustadizos ladran a todo, o ladran cuando se sienten solos para llamar a sus dueños, o simplemente como diversión cuando suena el timbre o el teléfono, etcétera.
Con los perros ladradores se ha de ser muy firmes desde el principio, manifestándoles que nos molesta su actitud y regañándoles cuando ladran. Poco a poco conseguiremos que ladren menos. Hay que evitar que se sobreexciten en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando le vamos a sacar a pasear. Así, si al coger el abrigo, las llaves y la correa, el perro se pone a ladrar por la excitación de salir a la calle, dejaremos todo en su sitio y volveremos a nuestras tareas en casa. Tan sólo saldrá a pasear cuando deje de ladrar.
Más difícil es evitar los ladridos cuando los dueños no están presentes. Por fortuna, hoy día se comercializan collares antiladridos muy efectivos, que no obstante hay que utilizar con cautela: hay que tener en cuenta que estos collares producen descargas eléctricas para enviar un refuerzo negativo de electroshock, y que el animal no reitere la conducta. Por ello hay que utilizarlos con mucha precaución y siempre asesorados por un profesional. Bien manejados son muy útiles, pero mal utilizados pueden hacerle daño al perro y tener efectos indeseados.