Hemeroteca :: 01/02/2010
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Noticias (Miscelanea)
Por Redacción
Última actualización 27/01/2010@19:37:37 GMT+1
La comunidad de Castilla y León es una de las que registra anualmente un mayor número de colisiones con grandes ungulados. Por este motivo, y debido a la sensibilización sobre esta temática de los responsables de la Dirección General de Carreteras e Infraestructuras de esta región, se llevan a cabo numerosos ensayos de medidas novedosas con mayor frecuencia que en el resto de comunidades. Dos de las medidas ensayadas últimamente han resultado ser poco efectivas.
En primer lugar, se realizó la instalación de vallado perimetral discontinuo en los tramos en los que se producía una elevada concentración de accidentes. Con este vallado el número de colisiones en el tramo concreto mostró una disminución, pero se constató que el conflicto se desplazaba hacia otros sectores sin vallar en los que previamente no se daban tantos siniestros. En segundo lugar, se realizaron también ensayos con reflectores instalados en los márgenes de las carreteras, a lo largo también de tramos conflictivos, y los resultados obtenidos demostraron que esta medida no es efectiva para reducir las colisiones.

Por otro lado, en junio de 2007 se instaló en un tramo piloto de 1 km de la carretera CL-615, de Palencia a Guardo, una medida experimental consistente en la instalación de balizas luminosas en los bordes de la calzada. Estas balizas emiten un haz de luz hacia el exterior de la carretera cuando los sensores piezoeléctricos instalados en el firme –al inicio del tramo, en ambos sentidos– detectan el paso de vehículos; cuando no hay tráfico en el tramo las balizas están apagadas y los animales pueden cruzar la carretera sin generar ningún peligro. Las balizas están embutidas en el pavimento, con una separación de diez metros entre sí y en ambos márgenes, y se alimentan con una fuente de energía autónoma integrada por placas solares. Aunque la fase experimental no ha concluido, los primeros resultados de su aplicación son alentadores, ya que hasta junio de 2009 no se había registrado ningún accidente en este tramo –anteriormente se registraron de tres a cinco accidentes al año–, mientras que en los tramos colindantes continuaban ocurriendo. No obstante, una importante limitación es su vida útil, pues las balizas van embutidas en la capa de aglomerado y se tendrían que reinstalar cada vez que se realice un refuerzo del firme.
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