Opinión
Última actualización 27/01/2010@19:36:14 GMT+1
Su maestro venatorio: Mi padre, Jaime de Foxá.
Su primera pieza, lugar y arma utilizada: Un conejo en Galapagar con una escopeta del 28 que aún conservo.
Una raza de perro: (No contesta)
Su cazadero de toda la vida: La Sierra de Andújar.
Un momento cinegético muy especial: Tuve la suerte de matar un lince en montería en el año 1960. ¡Aquéllo fue grandioso!
Defínase como cazador: Me he convertido en un exquisito que caza poco, bueno y sólo con amigos.
Su pieza reina de la caza menor: La perdiz roja.
¿Y de la mayor? El venado.
Su modalidad por antonomasia: La montería.
Su arma preferida: Fue un rifle express Franz Sodia, que usé muchos años.
¿Y sus “herramientas” habituales? Tengo un Mannlicher .270 para recechar, otro de la misma marca para montear y una pareja de escopetas AYA.
Un cazador que admira: Santiago Satrústegui, Vizconde Salinas, que tan provecto como yo mantiene una afición a prueba de bomba.
¿A quién le daría, metafóricamente,
un tiro de sal en el trasero? A varios “matarifes” que se autodenominan cazadores.
Su máxima aspiración cinegética: Conocer y cazar en Alaska, pero lo veo ya difícil.
Una frase para los anticaza: Menos tonterías y más sentido común.
Otra para salir en hombros entre cazadores:
Eliminemos los furtivos y eduquemos a la juventud cazadoras.
¿Dominó, mus o tute? Mus, pero soy poco jugador.
Su plato de caza preferido: La codorniz salvaje, tan difícil de conseguir.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues sí. Los años 60 que disfrutamos nunca volverán. Aquéllo sí que era cazar.
Qué destacaría con orgullo del mundo de la caza: Lo que ayuda a mantener y mejorar la Naturaleza.
Qué haría desaparecer: Los puñeteros cercones de jabalí.
Como cazador, ¿cómo se siente en la sociedad actual? Pues muy bien. Lo que no sé es lo que opinará la sociedad de mis ideas.
¿Hacia dónde camina la caza? Hacia lo que impone el mercantilismo. Oferta y demanda dominan, todo se comercia. Para los que vivimos otras épocas, no camina bien.