Noticias (Miscelanea)
Última actualización 25/02/2010@09:08:05 GMT+1
El pasado 20 de enero, a los 70 años y como consecuencia de un accidente de tráfico, falleció Carlos Astorga, presidente de la Federación Andaluza de Caza desde el 2001, de la que también fue secretario general durante 15 años.
Carlos sufrió un accidente de tráfico el pasado 2 de diciembre que aparentemente sólo le causó un pequeño traumatismo cráneo-encefálico del que se fue recuperando. Tanto es así que tras el accidente nunca perdió la conciencia. Pero al cabo de unos días su salud emperó, siendo trasladado a la UCI con un traumatismo torácico severo que no se había detectado en un primer momento y del que ya no pudo recuperarse.
Carlos Astorga dedicó toda su vida a la caza y a los cazadores a través de la Federación Andaluza de Caza, siendo un hombre trabajador, leal y honesto, y sobre todo una excelente persona.
El diálogo y la diplomacia siempre fueron sus señas de identidad, resolviendo así tantos y tantos problemas que afectaban a la caza en Andalucía. Le fue bien esta filosofía de vida porque ganó muchas batallas y consiguió ser respetado y querido por un gran número de personas. Ahí están como muestra las innumerables condolencias que ha recibido la Federación y su familia y el gran número de personas que visitó su capilla ardiente, instalada en la sede de la Federación Andaluza de Caza, en Archidona, el mismo pueblo que le vio nacer.
Su proyecto estrella fue sin duda el Centro de Actividades Cinegéticas Los Borbollones, en Archidona –que bien podría llevar merecidamente su nombre–, donde incluso, desde hace años, se celebran cursos de verano para niños a los que se les enseña a respetar la naturaleza y la caza bien entendida.
En septiembre de 2005 protagonizó nuestra sección Palabra de cazador. Aquí dejó dicho que su máxima aspiración cinegética era la recuperación del conejo de monte consciente de que era la base del ecosistema y del cazador social al que tanto defendió. Un sueño que en parte ha visto cumplido porque en muchos lugares de la campiña cordobesa y malagueña el conejo es plaga. Alabó el trabajo callado y sacrificado de las juntas directivas de tantas y tantas sociedades de cazadores y le disgustaba esa falta de solidaridad de los mismos cazadores y el afán por matar el mayor número de piezas. Creía en la unión de todos los cazadores como la única forma de superar todos los problemas que afectan a la caza y lucho por ello. Descansa en paz.