Hemeroteca :: 01/03/2010
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Opinión
Por Redacción
Última actualización 25/02/2010@09:06:59 GMT+1
Su maestro venatorio: Mi padre y mis hermanos mayores me inculcaron pasión por el campo y todo lo que le rodea, incluida la caza, pero creo que leer desde muy joven Narraciones de un Montero de Covarsí o Veinte Años de Caza Mayor del Conde de Yebes han resultado –junto con la propia experiencia – mi mejor escuela. Sigo aprendiendo.

Su primera pieza, lugar y arma utilizada: Un conejo, con una escopeta Sarasqueta del 20 en una cacería muy divertida de las que se organizaban con hurones en una finca de la familia de mi padre en Salamanca. Antes que eso me había dejado muchas horas con la carabina de balines del 4’5 detrás de gorriones, herrerillos, verdecillos, zapateros en el agua, ranas, lagartijas, lagartos y demás especies que suponían entonces mi mundo cinegético.

Una raza de perro: No he cazado mucho con perro. Siempre me gustó el drahthaar y hoy día el retriever.

Su cazadero de toda la vida: El campo del norte de Cáceres, Ávila y Salamanca hace treinta años. Después he cazado también en muchas fincas del resto de España y actualmente, ya desde hace casi veinte años, sobre todo en Zamora y Soria.

Un momento cinegético muy especial: Afortunadamente son muchos. Cualquiera en el que haya podido disfrutar de manera especial el campo, por su especialidad o por su belleza.

Defínase como cazador: Conservador y conservacionista.

Su pieza reina de la caza menor: Cualquiera que tire en paso o en ojeo.

¿Y de la mayor? Como pieza, cualquiera cazada como mandan los cánones. Como especie, el macho montes por su entorno –sobre todo si es Gredos– y el venado por su belleza y por su astucia cuando tiene edad.

Su modalidad por antonomasia: El rececho, sin despreciar para nada la montería.

Su arma preferida: No me considero muy exigente con las armas, y por tanto no tengo especiales preferencias. Una escopeta Scott que heredé de mi padre tiene un gran valor sentimental para mí.

¿Y sus “herramientas” habituales? Una pareja de Grulla, un Sako .300 WM, un Mannlicher 7x64 con óptica Zeiss o Swarovsky. Igual para los prismáticos.

Un cazador que admira: Afortunadamente he tenido la oportunidad de conocer a grandes cazadores a los que admirar. Sobre todo admiro a los que demuestran instinto, inteligencia y conocimiento en el campo, y así he conocido desde personalidades muy renombradas hasta personas de humildísima condición con las que he tenido la suerte de coincidir.

¿A quién le daría, metafóricamente,
un tiro de sal en el trasero? Metafóricamente, a todas las alimañas… aunque no he tirado con sal en mi vida.

Su máxima aspiración cinegética: Cazar con mis hijos y mantener la afición.

Una frase para los anticaza: Que se preocupen de conocer lo que critican, aunque sólo sea en teoría. Que se acerquen a los organismos nacionales e internacionales relacionados con la caza. Algunos de ellos, como el Consejo Internacional de la Caza y Conservación de la Fauna, ya pensaban en el uso sostenible de los recursos naturales cincuenta años antes de que surgieran los primeros movimientos ecologistas anticaza.

Otra para salir en hombros entre cazadores:
No permitamos que cazar se convierta en algo vulgar –y dejemos lo de salir a hombros para los toreros–.

¿Dominó, mus o tute? Mus con señas, aunque se me dan mal los faroles.

Su plato de caza preferido: Lomo de corzo.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En algunos aspectos sí. Tenemos en nuestra mano que no se diga lo mismo en el futuro.

Qué destacaría con orgullo del mundo de la caza: Sus tradiciones. Su hondísimo arraigo en la historia de la humanidad y su evolución desde una actividad de supervivencia hasta convertirse en un factor de conservación y fomento de las especies.

Qué haría desaparecer: La relajación en las costumbres y en las formas. Por cómodo que pueda resultar, no veo lo práctico de un mono azul para ojear. También la falta de respeto a lo ajeno y al campo. Haría desaparecer el furtivismo y detesto encontrar vainas de plástico en el campo.

Como cazador, ¿cómo se siente en la sociedad actual? Pienso que la sociedad acepta y respeta la caza y todo lo que la rodea. Otra cosa son los discursos de los políticos, que en ocasiones utilizan la crítica a la caza como instrumento fácil para resultar populares. Ya sabemos que es mucho más fácil criticar la caza –fácilmente asimilable a términos como muerte o persecución– que defenderla, pues quien no conozca algo del campo o la caza difícilmente puede entender que suponga creación de riqueza y conservación de la Naturaleza.

¿Hacia dónde camina la caza? Ojalá lo supiera. Creo que todos tenemos mucha responsabilidad en ello. Ojalá seamos capaces de transmitir a nuestros hijos al menos el panorama actual, a ser posible mejorado o muy mejorado.

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