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Última actualización 29/06/2010@10:58:39 GMT+1
La patología de piel que con más frecuencia tratamos los veterinarios son las de tipo irritativo, que englobamos dentro de lo que llamamos dermatitis. Se trata de alergias que afectan a la piel por respuesta exagerada a diferentes alérgenos y son mucho más frecuentes en las estaciones cálidas, especialmente aL inicio y final del verano, que en las frías.

Juan José García Estévez


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L a manifestación de la dermatitis es el picor. El perro se rasca y, según el grado de irritación, pude ser desde un leve picor que el dueño lo considera normal, hasta uno muy agudo al que el animal responde rascando intensamente y mordiendo la piel de una manera tan obsesiva que llega a hacerse heridas de cierta importancia.

Además del picor, podemos observar otros síntomas que acompañan a esta patología. El más frecuente –aunque hay que ser observador para darse cuenta– es la irritación de la piel. La piel está enrojecida y frecuentemente caliente, síntomas claros del proceso inflamatorio que este órgano está sufriendo.

Como consecuencia de ello, aparecen otras manifestaciones añadidas que el dueño suele percatarse con más facilidad. La primera es la pérdida de pelo que, junto con el picor, suele ser el motivo por el que los propietarios acuden a la consulta. Además los animales suelen presentar descamación –caspa– y un olor más fuerte del habitual y muy característico.

No hay que confundirse. El diagnóstico de esta enfermedad se hace por los síntomas, principalmente, pero hay que ser muy prudentes, ya que muchas enfermedades cutáneas cursan con síntomas similares. Picor y pérdida de pelo son manifestaciones comunes de patologías tan dispares como la sarna, los hongos o la leishmaniosis. Curiosamente, la piel es de los pocos órganos que los veterinarios podemos ver directamente. A diferencia de cuando tratamos un problema de hígado, riñón, pulmón, intestino, etcétera, que sólo podemos “ver” a través de pruebas indirectas, como análisis, rayos X o ecografías, la piel la observamos en directo. A pesar de ello hay que fijarse en pequeños detalles y hacer pruebas complementarias para llegar a un diagnóstico certero.

En este sentido hay que destacar que el picor es siempre un síntoma que nos manifiesta que en la piel pasa algo. Simplemente porque a un animal le pique intensamente la piel no podemos confirmar que sea un proceso alérgico. La observación detenida, las pruebas complementarias para descartar otras patologías y el ojo clínico son los que determinan con seguridad que se trata de una dermatitis.

Tipos de dermatitis. Aunque el picor parece el denominador común, el origen de la dermatitis es muy diverso, es decir, puede estar provocado por diferentes factores. Hay muchos agentes que pueden causar irritación de la piel, por ello los agrupamos en diferentes tipos. Por orden de frecuencia podemos indicar.
•Parásitos externos. Sin duda, cualquier dueño que observa que su perro tiene picor, lo primero que piensa es en las pulgas, y en muchas ocasiones acierta. Las pulgas provocan irritación de la piel por dos motivos. Aunque a los perros no les salen habones como a las personas, las picaduras son muy irritativas para su piel, y desencadenan dermatitis. Además, las pulgas correteando por la piel también provocan picor. Con las garrapatas ocurre algo similar.
•Inhalantes. Aquí incluimos los pólenes y ácaros del ambiente. Estos alérgenos entran por vía respiratoria y producen una dermatitis cutánea que denominamos dermatitis atópica. •Alimentarios. Sabemos que algunos productos que se utilizan habitualmente en la alimentación canina provocan reacciones alérgicas que terminan con prurito en la piel. Entre los más frecuentes se encuentran el pollo, los lácteos o los cacahuetes –habituales en los piensos­–.
•Contacto. Algunas alergias se producen al entrar en contacto con determinadas sustancias, como los collares antiparasitarios.
•Varios. Existen otros agentes que también pueden provocar alergias cutáneas, frecuentemente microorganismos, que complican el cuadro. Éste es el caso de la bacteria del estafilococo o el hongo denominado malassezia.

Diagnóstico. Diagnosticar una dermatitis cutánea no es demasiado complicado para un veterinario con cierta experiencia, pero hasta hace poco conocer el origen de la alergia, es decir, el agente que lo causaba, era un reto absoluto.

En la actualidad las cosas son más sencillas ya que a través de unas pruebas sanguíneas podemos conocer los agentes que provocan el cuadro. En nuestro país existen varios laboratorios que se dedican a hacer estas pruebas, dando una información imprescindible para solucionar o mejorar al paciente.

No tenemos tratamientos que solucionen definitivamente el problema, pero sí pueden mejorar los síntomas y aliviar al paciente a largo plazo. El enfoque de este tipo de problemas siempre se hace desde el mismo punto de vista y valorando el grado de gravedad y la respuesta a las diferentes etapas.

Lo primero que haremos es intentar que el paciente no entre en contacto con el alérgeno. Por ello resulta tan importante la información sobre lo que provoca la alergia y los resultados de los laboratorios son tan valiosos. Si el animal es alérgico a las pulgas y garrapatas, un buen control de estos parásitos es la clave. Si es alérgico a algún tipo de alimento, por ejemplo el pollo, utilizaremos piensos a base de cordero o de pescado, los denominados alimentos hipoalérgicos.

El problema surge cuando no podemos evitar el alérgeno, como en el caso de los ácaros o los pólenes. Si el paciente no es muy alérgico, un complejo vitamínico para la piel, rico en ácido linoléico, puede ayudar. Si los brotes de picor son puntuales a lo largo del año, los corticoides o antihistamínicos suelen ser los tratamientos de elección.

Para pacientes muy alérgicos se requieren tratamientos más radicales y tratamientos a largo plazo o de por vida. En estos casos se opta por dos soluciones, las autovacunas o las ciclosporinas. Las primeras son unas vacunas, especialmente preparadas para cada paciente, que se tienen que ir inyectando periódicamente –aproximadamente una vez por semana– para conseguir que el animal sea menos alérgico. La segunda es una nueva molécula que disminuye la respuesta inmunológica del paciente. Tanto uno como otro tratamiento son largos o de por vida.

Algunas consideraciones. La dermatitis es una enfermedad hereditaria, por lo que es frecuente en algunas razas o líneas de perros. Como ejemplo, es más frecuente en el golden retriver o en los labradores que en otras razas.

Muchos perros son alérgicos a varios agentes, por ejemplo al pollo y a los pólenes. Estos pacientes requieren actuar desde varias perspectivas, combinando tratamientos para conseguir su mejoría. Además, un perro a lo largo de su vida entra en contacto con nuevos alérgenos y puede crear nuevas alergias.

Los perros con otitis frecuentes o crónicas son más propensos a las dermatitis. Los oídos son parte de la piel, una parte muy especial ya que al estar cubierta por el pabellón auditivo mantiene un mayor grado de humedad y temperatura y, por lo tanto, un lugar idóneo para las bacterias. Los perros delicados de piel, predispuestos a la dermatitis, suelen manifestarla en primer lugar por los oídos enfermos.
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