Por Redacción
Última actualización 27/07/2010@09:00:36 GMT+1
El proyecto de investigación para el desarrollo de la vacuna ISPANVAC para el conejo de monte que, desde abril de 2004 desarrollan conjuntamente el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del Ministerio de Ciencia e Innovación; la Fundación Biodiversidad (FB) del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino; la Real Federación Española de Caza (RFEC), a través de la Fundación FEDENCA, y los Laboratorios SYVA S.A. de León, se encuentra en la última fase de investigación. Esta última fase ha arrancado con la segunda prueba de transmisión en campo que se está desarrollando en el término de Vezdemarbán (Zamora).
Se sabe que el cien por cien de los conejos vacunados quedan protegidos frente a la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica durante más de un año y que la vacuna es estable durante más de dos años y medio en almacenamiento con refrigeración. También es segura para cada uno de los conejos vacunados, sus predadores y las conejas preñadas. Y la cepa vacunal no se vuelve más virulenta después de cinco pases (reversión a la virulencia)
Lo que no termina de convercer es su capacidad de transmisión en campo, última de las pruebas previstas en el marco de este proyecto que, de resultar adecuada, proporcionaría el impulso necesario para su posible aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA).
También es cierto que esta capacidad de transmisión ha de ser limitada. De lo contrario, difícilmente sería autorizado por la EMEA para su utilización en campo, ya que al tratarse de un virus vivo recombinante, es necesario ponderar la eficacia esperada y el riesgo de su aplicación en el campo.
En cualquier caso, en las pruebas previas de laboratorio realizadas por Laboratorios SYVA S.A., en León, la transmisión ha sido inconstante e inferior a la esperada. Los resultados de transmisión del virus en los cinco experimentos contrastados en laboratorio han sido de una media superior al 20 por ciento: concretamente de 0, 17, 20, 30 y 37 por ciento, colocados en orden creciente.
Tal y como ya anunció la Fundación FEDENCA (RFEC) en febrero de este año, los resultados de transmisión de la vacuna obtenidos en campo, en Portas, que finalizaron en septiembre de 2009, fueron muy escasos pues no llegaron al 3,5 por ciento en el primer pase. Esta escasa transmisibilidad contrasta con la que se obtuvo en la Isla del Aire (Baleares) que fue de alrededor del 50 por ciento. Se detectó, por tanto, la necesidad de efectuar pruebas de campo adicionales –las que ahora se están realizando en Zamora–, recomendadas por los expertos encargados de gestionar el proyecto y aconsejadas, también, por la coordinación del proyecto.
Los primeros resultados de transmisibilidad, aún sin contrastar, obtenidos desde febrero de 2010 hasta la fecha en esta prueba de campo de Vezdemarbán (Zamora) no permiten ser optimistas pues se parecen más a los obtenidos en Portas que a los que se obtuvieron en la Isla del Aire (Baleares).
Como ya adelantó TROFEO en el número pasado, hay que tener en cuenta que son muchos los factores que pueden influir en la transmisibilidad del virus vacunal –condiciones climáticas y geográficas, presencia de vectores, densidad de población, estatus sanitario y otras características de los conejos, así como otros factores no conocidos–. Por todo ello, el tema de la transmisibilidad de la vacuna es difícil de valorar y, en cualquier caso, la optimización de las condiciones de transmisibilidad de la vacuna sólo se podrán realizar después de su aprobación, cuando se pueda estudiar en zonas diferentes con condiciones ambientales distintas y en épocas diferentes del año.
El coste de la vacuna para este proyecto desde el año 2004 hasta la finalización de las pruebas definitivas, en octubre de 2010, es de 1.288.341 euros, a sufragar entre los cuatro socios.
Resulte como resulte la prueba de campo de Zamora, sería razonable que los socios sigan adelante y pidan la aprobación definitiva de la vacuna, que según los expertos sería la mejor del mercado para luchar contra las dos enfermedades del conejo. Ésta sería una poderosa razón para seguir apostando por su comercialización. Y de paso la Federación podría recuperar, con la venta de las dosis vacunales, parte o todo el dinero invertido. No obstante, este comunicado parece ser la crónica de la muerte anunciada del proyecto. ¿Se buscarán ahora responsabilidades?