Por Redacción
Última actualización 27/07/2010@08:58:11 GMT+1
Los perros que conviven con los humanos están expuestos a infinidad de Riesgos cotidianos que pueden terminar en intoxicación porque Son miles los productos caseros que pueden provocarla. Uno de ellos, aunque nos parezca inofensivo, es el chocolate.
Juan José García Estévez
Los alcaloides del grupo de las metilxantinas, son muy comunes en la alimentación humana. Están presentes, por ejemplo, en el té (teofilina), el café (cafeina) o en el chocolate (teobromina). Todas ellas son estimulantes del sistema nervioso central, aunque también tienen efectos sobre el corazón, los pulmones o la diuresis.
El chocolate es un alimento muy frecuente en la dieta cotidiana. El chocolate negro, por ejemplo, contiene 450 mg de teobromina por cada 30 gr, siendo diez veces menor la concentración de esta sustancia en el chocolate con leche, el que habitualmente consumimos. A pesar de ello, este alcaloide no provoca síntomas en las personas, a menos de que la ingesta sea masiva o se sea especialmente sensible.
El chocolate, tóxico para los animales. En cambio, el chocolate es tóxico para la mayoría de los animales, en gran medida porque lo eliminan muy lentamente. Además lo absorben con rapidez y sin dificultad, y su afinidad por las proteínas plasmáticas –que podrían bloquear sus efectos– es baja. En el perro, la dosis letal es de 1ó 2 gr de chocolate negro por kilo, esto significa que un perro glotón y de talla pequeña, como un teckel, se puede intoxicar en un descuido del dueño si deja chocolate a su alcance. No en vano, la intoxicación por chocolate, figura entre las 20 más frecuentes en Estados Unidos en pequeños animales. Son más proclives a padecer estas intoxicaciones los perros muy glotones, como los labradores, o los cachorros y perros jóvenes, que son más mordedores y prueban cualquier cosa. Hay que considerar que el chocolate es muy atractivo y sabroso para el perro, y que con frecuencia está disponible y a su alcance en muchas casas.
Síntomas. Lo primero que suele notar el dueño es un cuadro típico de intoxicación digestiva, con vómitos y diarrea entre 2 y 4 horas después de la ingesta. Al afectar al sistema nervioso, el animal presenta nerviosismo e hiperactividad. También puede aparecer aumento de las micciones debido al efecto diurético de la teobromina.
En estados más avanzados, que es normalmente cuando el dueño decide acudir el veterinario, aparecen los cuadros alarmantes de sistema nervioso, como son rigidez, excitación y convulsiones.
En la exploración, los veterinarios vemos que los animales presentan temperatura alta, taquicardia y aumento de la frecuencia respiratoria. Sus respuestas a los estímulos están aumentadas y suelen presentar rigidez muscular. Los signos más avanzados manifiestan insuficiencia cardiaca, debilidad y coma y, si no se pone remedio, la muerte puede aparecer a las 12-36 horas después de la ingesta.
Tratamiento. Como en muchos casos cuando se produce una intoxicación, el tipo de chocolate –y por la tanto la concentración de teobromina que éste presenta– la cantidad de chocolate ingerida y la rapidez con que el dueño acude al veterinario son determinantes para sacar adelante al paciente.
Es realmente importante que el dueño conozca que el chocolate es tóxico para los perros, y actúe en consecuencia nada más darse cuenta que el animal lo ha comido. En cualquier caso se seguirán las tres reglas genéricas para la eliminación de un tóxico ingerido por vía oral, que son las siguientes:
1. Provocar el vómito para intentar expulsar la mayor cantidad posible de chocolate del estómago y así disminuir el tóxico en el aparato digestivo. Esta medida sólo es efectiva si se realiza durante las 4 horas después de la ingesta. Pasado este tiempo, el tóxico ya no se encuentra en el estómago. Nuca se debe proceder a ello si el animal presenta convulsiones o está muy deprimido. En algunos casos en aconsejable el lavado gástrico por parte del veterinario.
2. Evitar la absorción dando productos que bloquean la absorción, como el carbón activo, y productos que aceleran el tránsito intestinal, como los laxantes.
3. Acelerar la eliminación aplicando una buena fluido-terapia que va a aumentar la diuresis, y que tienen el beneficio añadido que compensará la pérdida de líquidos y electrolitos por los vómitos y diarreas.
Además, y es responsabilidad del veterinario, hay que tratar la convulsiones y ataques, así como controlar las alteraciones cardiacas que pueda presentar el animal.
El pronóstico suele ser bueno si la ingesta no es masiva y el tratamiento se ha iniciado pronto. Si el animal ha comenzado con signos importantes del sistema nervioso, como convulsiones o depresión, el pronóstico es mucho más incierto.