Opinión (Editorial)
José I. Ñudi
Última actualización 26/08/2010@13:22:57 GMT+1
Septiembre es, para muchas actividades, el inicio de una nueva etapa, de un nuevo curso. Para los cazadores significa la antesala de una nueva temporada que tendrá su apogeo a mediados de octubre. Una nueva temporada que promete porque las especies han criado mejor que la pasada, como están pudiendo comprobar aún los codorniceros y comprobarán pronto perdiceros y monteros.
Pero hace años que los cazadores no sólo miramos con impaciencia cómo ha criado la caza, sino también qué nuevos recortes y prohibiciones se le habrán ocurrido a las diferentes consejerías de medio ambiente y a la Unión Europea.
Sin embargo en esta ocasión hay motivos para ser un poco más optimistas. Se están ganando algunas batallas que parecían perdidas de antemano y se están probando nuevas estrategias de lucha. La perdiz pardilla, que tenía en Cataluña los días contados, finalmente seguirá cazándose. La Consejería de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña ha intentado prohibirla a toda costa a través de un informe jurídico basado en la Ley de Patrimonio Natural, de carácter nacional, aunque ha sido el propio Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino quien lo ha desestimado.
Aparte de alegrarnos de que el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, cosa inaudita, desestime un informe que pretendía prohibir una especie cinegética, también hay que destacar la movilización del mundo cinegético catalán, desde la Federación, asociaciones de cazadores locales y cazadores a título personal, y por supuesto de algunos medios especializados como TROFEO, que dedicó al tema portada, editorial y un amplio reportaje. Aunque finalmente ha sido un informe jurídico desfavorable a la prohibición el que ha salvado a la pardilla, el mundo de la caza ha sabido estar a la altura, y tendrá que seguir estándolo porque ahora, tras naufragar con la pardilla, Medio Ambiente lo quiere intentar con la caza de fringílidos con red y liga, un método de caza tremendamente selectivo y no masivo. Veremos cómo trascurre esta nueva batalla auspiciada por una consejería, la de Medio Ambiente, gobernada por Iniciativa per Catalunya Verds, socio del “tripartito” catalán.
Otra batalla pendiente, ya a nivel estatal, es el futuro Reglamento de Armas. Hace tiempo que desde esta revista estamos advirtiendo que será más restrictivo, anulará algunas conquistas –como el número ilimitado de rifles– y mantendrá obligaciones tan arcaicas y embarazosas como la revista periódica y universal de escopetas y rifles.
El asunto se agrava porque el Ministerio del Interior y su secretaria general técnica no tienen ni quieren –eso parece– ninguna relación ni con los cazadores ni con el sector armero, y con esta actitud tan despectiva poco podemos esperar de quien regula la tenencia y el uso de nuestras armas deportivas.
Ante la gravedad del asunto, ninguna asociación cinegética se ha movilizado con contundencia. Sé que todas –Federación, Oficina Nacional de la Caza, Asociación Armera, Asecati– han hecho sus gestiones, pero poco o nada han conseguido, y el tiempo corre en contra de nuestros intereses.
Finalmente hemos sido los medios de comunicación especializados los que hemos dado el salto. Primero publicamos un editorial conjunto y luego entregamos una carta a la Secretaria General Técnica del Ministerio del Interior pidiendo que se escuche a los cazadores y a los armeros, y que el futuro Reglamento de Armas sea justo, razonable y europeísta.
Los medios de comunicación especializados no estamos para entregar cartas de amor o desamor a las autoridades. Nuestra labor es informar y entretener a nuestros lectores-cazadores, servir como portavoces del sector y por supuesto apoyar y amplificar cualquier iniciativa en favor de la naturaleza, la caza y los cazadores.
Pero tal y como está el panorama, con unas asociaciones desunidas, débiles, desorganizadas y sin iniciativa, en definitiva poco resolutivas, mucho me temo que tendremos que perfeccionar el género epistolar. Por lo menos que las autoridades se enteren de los problemas que tenemos los cazadores, que somos muchos y que votamos.