Armas y Municiones
Última actualización 26/08/2010@13:24:11 GMT+1
En media veda se cazan tres especies distintas que requieren el empleo de cartuchos diferentes. A continuación resumimos las los calibres, cargas y chokes más adecuados para la paloma, tórtola y codorniz.
Texto y fotos: Juan Francisco París
Aunque las especies que se cazan actualmente en media veda son las mismas que tradicionalmente se han abatido desde hace muchos tiempo, las armas y las municiones que utilizamos hoy para las codornices, tórtolas y palomas no tienen nada que ver con las que se usaban hace unos años.
Hace tan sólo dos o tres décadas el calibre 12-70 era el que más se empleaba y, todo lo más, un poco el 20-70, que era especialmente apreciado en la caza de la codorniz, pues presentaba la ventaja sobre el 12 de que las escopetas eran más ligeras, tenían menor retroceso y la munición ocupaba un menor volumen en los chalecos y mochilas de los cazadores, por lo que éstos podían transportar un mayor número de cartuchos en una época en la que todas las piezas en general y especialmente las codornices, eran muy abundantes. Además, las escopetas estaban hechas con madera y acero y tenían chokes fijos, lo que condicionaba mucho su peso y balística.
Hoy día, sin embargo, las escopetas se hacen también utilizando aleaciones y otros materiales sintéticos más ligeros en básculas, guardamontes, culatas, etcétera, por lo que ya no hay que recurrir a usar una escopeta de menor calibre del 12 para que pese menos, pues son numerosas las ofertas de armas que pesan menos de 3.0 kilogramos. Además, se hacen con chokes intercambiables lo que nos permite utilizar una sola escopeta en todas las modalidades de caza y particularmente en todas las piezas que se cobran en media veda.
Una evolución sin precedentes. Pero no sólo las armas han cambiado. Especialmente desde finales de los años 90 hasta hoy mismo, la cartuchería de escopeta ha experimentado una evolución tan grande que no es posible comparar los cartuchos que hoy se fabrican o se importan con los que se podían adquirir antes.
Así, las municiones actuales emplean perdigones de mayor calidad, más esféricos y con una dureza uniforme y adecuada para usos cinegéticos.
Utilizan tacos contenedores con amortiguadores muy bien diseñados que protegen a los perdigones del roce con el cañón y evitan que éstos se deformen por el calor y la aceleración que experimentan en el cañón durante el tiro.
Por otro lado, sus modernas vainas tienen un volumen interno más regular y se diseñan con perfiles internos adecuados para que la pólvora encienda correctamente, así como con cierres uniformes que aislan la carga del exterior y favorecen la regularidad de los disparos.
Los pistones producen dardos de llama que inflaman las cargas de pólvora de forma más regular. Y sobre todo, hoy día ya no se utiliza un mismo tipo de pólvora para disparar cargas de perdigones de pesos muy diferentes, como por ejemplo la de 30 gramos o la de 36 gramos del 12, lo que obligaba a rebajar la dosis de pólvora y por tanto a sacrificar la velocidad de las perdigonadas más pesadas para mantener, dentro de unos límites razonables, la presión en recámara y el retroceso.
Actualmente se utilizan pólvoras distintas para las diferentes cargas de perdigones, por lo que se pueden disparar cartuchos de 36 o más gramos a la misma velocidad que otra carga más ligera.
calibres para la media veda. Debido precisamente a la perfección que ha alcanzado la cartuchería, y aunque hoy día el calibre 12-70 sigue siendo el más popular, muchas más personas que antes utilizan escopetas del 20 porque se producen mejores y más potentes cartuchos, a tal punto que muchos cazadores no sólo los emplean en media veda sino también como calibre de uso general en todas las modalidades de caza menor.
Igualmente, el calibre .28, que durante décadas ha estado en España prácticamente en desuso debido a la mala calidad de las escopetas y, sobre todo, de los cartuchos que se producían, cargados con 15 gramos, poco a poco comienza a conocerse mejor en nuestro país en versión 28-70 porque no sólo podemos adquirir excelentes escopetas de este calibre sino también cartuchos con 21 o incluso más gramos de perdigones.
Por supuesto, para cazar en media veda también podrían emplearse otros calibres, como el 16 ó el 24, pero no los vamos a considerar. No sólo están en desuso, por no decir obsoletos, sino que la cartuchería se encuentra con dificultad o cargada con una variedad muy pobre de números de perdigones.
De caza con el calibre 12-70. Nótese que escribo 12-70, no 12. Hoy día la mayoría de las escopetas modernas son del calibre 12-76, pero no recomiendo a nadie que use cartuchos calibre 12-76 de cualquier tipo en media veda –ni en cualquier otra época del año que no sea cazando acuáticas con perdigones de acero– porque en media veda con el calibre 12-70 y cargas máximas de 32-34 gramos de perdigones del 7 ó 6 tendremos suficiente para cazar la paloma torcaz. Una buena combinación de chokes para esta especie sería la de 3 y 2 estrellas.
Para la tórtola, una buena “receta” es utilizar cartuchos de 30 ó 32 gramos de perdigones del 8 ó 7´5 y chokes de 4 ó 3 estrellas.
La codorniz se cobra con perdigón de menor diámetro aún y, como se tira cerca, también con chokes más abiertos. Antiguamente se utilizaba munición más fina que la del 10, pero hoy resulta difícil conseguirla por lo que la cartuchería de 30 gramos –ó 32 gramos– de perdigones del 10 es la mejor opción. Chokes cilíndrico y 4 estrellas.
Calibre 20. Como sucede con el 12, la mayoría de las escopetas del 20 se fabrican con recámaras de 76 mm. por lo que pueden disparar municiones 20-76 y 20-70. Ahora sí puede tener sentido en determinados momentos emplear cartuchos 20-76, por ejemplo tirando torcaces muy altas, aunque yo lo desaconsejo porque las escopetas del 20 son ligeras y disparando de forma sistemática con ellas munición 20-76 tienen normalmente un retroceso muy desagradable.
Igualmente, no recomiendo disparar cartuchos semimagnum de 32 gramos. La mayoría de los lances se resuelven con este calibre con cartuchos de 27 a 28 gramos. Estas cargas por ejemplo, con perdigones de 7 ó 6 y chokes de dos y una estrellas nos permitirán realizar a las palomas torcaces tiros que nos sorprenderán.
Igualmente, los cartuchos del 20-70 con cargas de 25 a 28 gramos y perdigones del 8 ó 7´5 van muy bien en la tórtola con chokes de 3 y 2 estrellas.
En la codorniz dan muy buen resultado los cartuchos de 25 ó 26 gramos de perdigones del 10 y la combinación de chokes de 4 ó 3 estrellas.
El “pequeño” 28-70. A mí siempre me ha gustado este calibre, por lo que siempre he tenido escopeta del 28. Cuando lo utilizaba más, en los años 70, me recargaba los cartuchos con 16-17 gramos de perdigones que eran suficientes con chokes cerrados para abatir bien cualquier pieza de caza menor hasta una distancia de unos 30 metros si utilizabas perdigón del número adecuado a la pieza a cazar.
Imagínese por tanto el lector lo efectivo que puede ser este calibre en versión moderna, que carga 21 ó incluso 24 gramos de perdigones, y utilizando una superpuesta Beretta o Browning o una semiautomática Benelli, por citar tres ejemplos de marcas de armas de gran prestigio que comercializan escopetas de este calibre en España.
Eso sí, por el momento no se encuentran fácilmente cartuchos 28-70 de 21 ó 24 gramos cargados perdigón más fino del 7´5 –ni más grueso del 7– y no hay una gran variedad de empresas o fabricantes que los importen o manufacturen –aunque las marcas disponibles son excelentes, como BBI, Eley o Armusa– por lo que tampoco es fácil encontrarlos en todas las armerías.
Para cazar la codorniz, para la que el calibre va como anillo al dedo, podemos utilizar cartuchos 28-70 de 17 gramos con perdigones del 10, munición que por ejemplo fabrica en España Trust Eibarrés.
Para la tórtola, los mismos cartuchos de 17 gramos y perdigón del 8 y los de 21 de igual número de perdigón –si los encontramos– o del 7,5.
Para la paloma considero que es mejor emplear otro calibre más grande, pero en caso de utilizarlo perdigón del 7 y las cargas máximas que encontremos.
Y en cuanto a los chokes, en el 28 se deben utilizar más cerrados que el 20. Mis escopetas de este calibre siempre han tenido chokes de 2 y 1 estrellas y creo sinceramente que es la mejor combinación que se puede utilizar; todo lo más, 3 y 1 estrellas. La razón es que dentro del cartucho entran muy pocos perdigones en comparación con la cartuchería del 20 y del 12 y se necesitan chokes cerrados para mantener alta la densidad de impactos y evitar herir las piezas.
Temperatura y sobrepresión
En media veda cazamos en pleno verano con un sol de justicia. El calor modifica la combustión de la pólvora y afecta negativamente y de forma peligrosa a la cartuchería porque incrementa notablemente la presión en recámara que se produce durante el disparo. Además, el aumento de presión deforma a los perdigones y provoca que la escopeta plomee mal.
Por tanto, es importantísimo tener en cuenta esto y proteger tanto los cartuchos que portamos como los que dejemos en el maletero del coche para evitar una sobrepresión que pueda desajustar la escopeta o en casos extremos que se produzca un accidente –nótese cómo quedaron las vainas de la foto por este concepto que disparó un cazador sin darse cuenta hasta que se desajustó el arma–.
Por tanto, no hay que dejar nunca en el puesto la mochila con los cartuchos de forma que les dé directamente el sol, sino siempre a la sombra.
Igualmente en el caso de asistir a tiradas en las que se espera disparar muchos cartuchos, es mejor hacerlo con dos armas para poder dejar que se enfríe una mientras seguimos tirando con la otra. Una escopeta caliente a su vez calienta el cartucho, ya sobrecalentado por la temperatura ambiente, que introducimos en la recámara y cuando lo disparemos se produce una sobrepresión.
Los cartuchos que dejemos en el coche o en el puesto, estarán mejor protegidos si los aislamos del calor mediante algún método: por ejemplo, introduciéndolos –en casa– en una nevera portátil que, incluso, nos puede servir de asiento.
Todo lo dicho es especialmente importante cuando utilicemos munición con cargas de perdigones muy pesadas de la cartuchería estándar o las potentes municiones semimagnum y magnum.
Al primer síntoma de sobrepresión es crucial dejar de disparar. Nos podemos llevar un susto o un disgusto muy serio.