De jabalíes por el mundo
Texto y fotos: Arturo de Onís
Última actualización 27/08/2010@09:16:12 GMT+1
Los cazadores españoles, en general, cazan todas las especies y practican todas las modalidades. Sin embargo hay una especie, el jabalí, que crea auténtica adicción. afortunadamente podemos saciarla dadas las ofertas existentes en tantos lugares del mundo.
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En este artículo pretendo analizar las diferentes posibilidades y diferencias que podemos encontrar en la práctica de la caza del “cochino” en los diferentes países del mundo donde ésta se practica, evidentemente buscando caza de grandes machos y en terrenos abiertos, nunca en cercones. Un “cochinero” de verdad nunca entrará en un cercón.
El cochino es un animal que te permite enfrentarte a él de muchas maneras, pero siempre te sorprenderá por su inteligencia. Si quieres lucha con “fuerza bruta” la tienes, no tienes más que ver cómo se enfrenta a los perros en un resaque, pero siempre mantiene su estrategia y no se pone nervioso en la lucha.
Si quieres cazarlo en espera en sus correrías nocturnas ya puedes echarle dosis de inteligencia y paciencia. Por muy picado que esté en una zona o “cebadero” un macho viejo casi nunca entrará sin dar la vuelta y coger el aire.
Mi afición a este animal me ha llevado a cazarlo por muchos países del mundo. Fue el primer animal que cacé y seguramente será el último, porque además tiene la ventaja de que no hace falta tener buenas facultades físicas para abatirlo. En esperas los mata “el culo”, no las piernas, sólo hay que saber dónde ponerlo.
Jabalíes europeos. Los cazadores españoles de cochinos hemos tenido el primer contacto con esta especie en nuestro país. Se caza en todos los rincones, de todas las maneras y en estos momentos creo que está sometido a una presión excesiva.
El tamaño de los cochinos españoles no es grande y eso es lo que lleva al “cochinero español” a plantearse traspasar nuestras fronteras. A partir de aquí ya estará “enganchado” sin remedio a la causa cochinera.
Suele ser la siguiente opción que se plantea el cazador de cochinos. Se cazan en toda Europa, siempre en batidas y esperas, pero cada país tiene sus características específicas. Vamos a repasar las diferentes posibilidades.
Rumanía: País clásico en Europa para su caza y al que se desplazan el mayor número de cazadores españoles. Los que tuvieron la suerte de conocerlo tras el derrocamiento de Ceaucescu sin duda conocieron los mejores cazaderos de cochinos del mundo, en cuanto a calidad y cantidad.
Hoy en día está sobreexplotado y los resultados bajan de año en año. Se caza en reservas del Gobierno o en cotos locales de los pueblos. El sistema de caza más practicado es la batida, con la ventaja de que no exigen muchos cazadores, con cuatro o cinco escopetas ya las organizan.
Es característico de este país que en las batidas participen muchos ojeadores, algunas veces hasta un centenar, con muy poca o nula ayuda de perros. También se cazan en esperas y practican una caza muy bonita y específica de este país que es el rececho con trineo en la nieve. Los precios de los trofeos grandes son razonables.
Bulgaria: Es muy similar a Rumanía. Se caza en batida, aunque suelen pedir grupos de cazadores más numerosos, de ocho a doce. La fuerza de ojeo es a base de pocos ojeadores y perros con cierta fuerza. La caza en espera es tradicional con torretas cebadas previamente. Los precios de trofeos grandes son caros.
Hungría: Se cazan en fincas del Gobierno y en algunas fincas privadas. Es un país con gran tradición cinegética pero ya basa el resultado final en los cercones. Lo normal es hacer batidas un par de días en abierto y el último entrar en un cercón. En batida los cazan muy bien, con la fuerza de ojeo basada en un equilibrio entre ojeadores y perros, pero en abierto no obtienen mejores resultados que en Rumanía o Bulgaria. La espera es similar a los otros países europeos, pero cuando se practica dentro de un cercón es demasiado artificial. Respecto a los precios, es el país más caro con diferencia.
Croacia: Es el país europeo donde los precios son más económicos, aunque el tamaño de los jabalíes es bastante menor que en sus países vecinos: Rumanía o Hungría. Se caza en batidas y en esperas.
En las batidas utilizan pocos ojeadores y varios sabuesos pequeños, con poca fuerza, que actúan como perros “chivatos” de por dónde se desplazan los cochinos. Para organizar una batida te piden entre 10 y 15 cazadores.
Eslovaquia y Eslovenia: Muy similares a Croacia aunque la oferta de este tipo de caza es mucho menor y los precios más caros.
Francia y Austria: la caza es muy artificial, basada en cercones con animales criados que no tienen ninguna bravura. Los precios son muy altos.
Caza en Asia. Después de pasar por la opción europea “civilizada” el cazador de cochinos se plantea la caza del cochino en países islámicos.
De éstos conoce que los trofeos son muy grandes y que la menor presión cinegética sobre estos animales hace que sus poblaciones sean grandes. Por el contrario no tienen tradición cinegética y en muchos sitios no saben cazarlos, por lo que los resultados pueden ser malos, a pesar de que en la zona existan numerosos jabalíes y que los rastros en el suelo nos lo delaten. También las infraestructuras son muy malas y los hospedajes y comidas pueden dejar mucho que desear.
Turquía: Este país se puso de moda hace cinco o seis años. Aparecieron muchas orgánicas que prometían grandes resultados y los sucesivos fiascos pusieron las cosas en su sitio. Las batidas no saben darlas y los resultados, en general, son pésimos. Otra cosa es la caza nocturna en la que son grandes expertos. No son esperas como en Europa, es una mezcla de ronda y rececho nocturno pasando por varios cebaderos en los que previamente tienen controlados a los grandes “kailers”. Si se caza con una buena orgánica turca es normal abatir uno o dos grandes macarenos por noche. Es una caza muy bonita y apasionante que los amantes de los cochinos tienen que practicar. Los cochinos aquí son muy grandes, sobre todo en las zonas del este, y los colmillos superan con facilidad los 22 cm. Es un país que empezó siendo económico pero que en la actualidad es caro comparado con otras opciones.
Irán: País nuevo en la escena de la caza del jabalí. Como gran diferencia con Turquía encontramos que hay pocas orgánicas locales pero son muy serias. La caza está siempre controlada por guardas del Gobierno y la población de jabalíes es muy grande. Los trofeos son tremendos, superando fácilmente los 24 cm. y llegando a 30/31 cm. La caza es en batidas y por la noche. En las batidas no tienen todavía mucha experiencia pero los resultados son aceptables.
De noche los cazan recechando los rastrojos y arrozales con coche y faro. En una noche es fácil abatir 2 ó 3 trofeos excepcionales. También practican el rececho diurno, siguiendo el rastro de los grandes machos en la nieve.
Es el país donde los precios de los grandes machos son más económicos. Si quiere tener la opción de matar el macareno de su vida en abierto, ésta es la mejor opción.
Otros países: Hay otras opciones asiáticas, como Tajikistán, pero realmente no tienen orgánicas locales con experiencia ni infraestructuras. Además en cantidad y calidad no superan a los jabalíes que podemos abatir en Irán, por lo que no es recomendable ir a estos países, a no ser que aparte de cazador sea un auténtico aventurero.