Hemeroteca :: 01/09/2010
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Perros de caza
Última actualización 27/08/2010@09:20:24 GMT+1
Como todos los años, repasamos algunos temas importantes relacionados con el manejo de los perros de caza durante el estío. La prevención de enfermedades, espigas o el calor son factores que afectan a nuestros compañeros de caza. Prevenirlos o evitarlos es crucial durante esta época. Haremos especial incidencia en la prevención de los parásitos externos, y de sus enfermedades, del golpe de calor, las espigas, la alimentación durante la inactividad de la veda y el desentrenamiento durante este periodo.
Juan José García Estévez

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El calor activa los insectos, por lo que podemos decir si miedo a equivocarnos que el verano es la época de los parásitos. Tres tipos de parásitos tienen especial importancia en los perros. Las pulgas, por las molestias que provocan, las reacciones alérgicas que producen y la dificultad para romper el ciclo reproductivo, y por lo tanto controlar su población. Las garrapatas, que cada vez son más abundantes, ya que los inviernos suaves no controlan sus poblaciones, siendo unas importantes transmisoras de enfermedades graves en los perros. Por último los mosquitos, responsables también de la transmisión de enfermedades muy graves y de enorme importancia en nuestro país como la leishmaniasis o la filariasis.

Por suerte, cada vez disponemos de productos más eficientes para luchar contra estos molestos parásitos. El fipronil (Fronline®) es un producto muy eficiente contra las pulgas (durante dos meses) y las garrapatas (durante un mes) aplicándose en forma de spray o pipetas.

Para las pulgas también pueden utilizarse el lufenuron (Program® y Program plus®) por vía oral, teniendo en cuenta que este producto solo actúa sobre las larvas, pero no mata las pulgas adultas, por lo que es necesario combinarlo con otro producto para matar adultos.

Recientemente han aparecido dos nuevos productos, también en forma de pipetas de aplicación tópica, que son metaflumizona y amitraz (Promeris Duo®) y el pirirol (Prac-tic®). Ambos actúan tanto sobre las pulgas como sobre las garrapatas, y la aplicación es mensual.

Para las garrapatas los más eficientes son los collares antiparasitarios que llevan amitraz (Preventic®) o que lleven flumetrin (Kiltix®).

Dos enfermedades a prevenir. Pero como indicaba al principio, hay dos enfermedades de especial relevancia en nuestro país, por lo que voy a centrar en ellas ya que su transmisión es típicamente veraniega.

La leishmania es un grave problema que padecemos todos los propietarios de perros de caza. Durante el verano, al ser el periodo de actividad del Phlebotomus, el mosquito transmisor, es cuando aparece el mayor riesgo de contagio de esta enfermedad. Y contra esta enfermedad es realmente importante la prevención ya que la curación no es siempre posible y además el tratamiento es costoso, tanto en tiempo como económicamente. Lo mismo ocurre con la filariasis, otra enfermedad transmitida por un insecto que provoca la aparición de lo que conocemos como “gusanos del corazón”.

Son varios los medios que podemos poner para evitar la picadura del mosquito. Aunque ninguno de ellos tiene una efectividad del cien por cien, cuantos más apliquemos menor será el riesgo.

La utilización de plantas que ahuyentan insectos, como el pelitre o la albahaca, en el entorno donde está el perro es una primera barrera. Cualquier otro sistema para ahuyentar mosquitos que podamos utilizar por la noche, ayuda mucho aunque lo mejor es meter el perro dentro de casa –o en un local cerrado– desde el ocaso al amanecer y utilizar los sistemas antimosquitos dentro del recinto, ya que en espacios cerrados son más efectivos.

Tanto si el perro está fuera en la perrera o dentro de casa, utilizaremos un collar antiparasitario con deltametrina (Scalibor®), hasta el momento el único producto con un 80 por ciento de efectividad para evitar la picadura y que también actúa contra garrapatas y pulgas.

Para prevenir la filariasis (gusanos del corazón) tenemos productos eficientes y específicos. La Ivermectina (Cardotec®) que se administra como prevención por vía oral o el Selamectin (Stronghold®) que se aplica de manera tópica en forma de pipetas. Program plus® también está registrado para el tratamiento de la filaria, además de los parásitos intestinales.

Existe un producto que intenta cubrir todo el espectro de necesidades de protección frente a parásitos. Combinado imidacloprid y permetrina, Advantix® previene tanto de las picaduras de pulgas y garrapatas, como de las picaduras de mosquitos.

Por último destacar, que combinaciones de productos pueden ser la mejor barrera para prevenir las diferentes enfermedades. Estas combinaciones de pipetas y collares –por poner un ejemplo– dependen de la zonas y los párasitos que habitan en cada lugar. Nada como consultar al veterinario, que conoce bien el entorno, y nos indicará cuál es la mejor combinación.

El calor, el peor enemigo.El calor puede matar, y la situación más característica en la que esto ocurre se da cuando un animal está expuesto al sol en un espacio muy reducido sin ventilación, por ejemplo dentro de un coche. Entonces la temperatura puede pasar de los 60ºC y la temperatura corporal del perro, habitualmente de 38’5ºC, puede ascender hasta los 43ºC, lo que llamamos hipertermia exógena o golpe de calor. Esto hace que el perro busque con extrema ansiedad un modo de salir del lugar, provocando todavía más excitación y por lo tanto más subida de la temperatura.

Lo primero que apreciamos cuando esto ocurre es al animal muy jadeante, con respiración muy rápida, babeando en abundancia y muy acalorado –es decir, con todos los mecanismos de refrigeración en marcha–. Las mucosas aparecen oscuras y congestivas. Si le tomamos la temperatura, ésta estará en torno a los 40-41ºC.

Si la hipertermia persiste durante cierto tiempo, se produce daño o muerte celular en diferentes órganos, de especial importancia a nivel del sistema nervioso central, donde se produce un edema cerebral, y en otros órganos como riñón, hígado o aparato circulatorio. También ocurren alteraciones a nivel de la coagulación. En una fase más avanzada, pueden aparecer vómitos y diarrea sanguinolenta, así como síntomas de shock, estados de estupor e incluso de coma, y la muerte.

Lo primero y más inmediato que se debe hacer ante esta situación, es tomar la temperatura al animal para saber el grado de hipertermia al que ha estado sometido. Bajar la temperatura y rehidratarle será lo primordial. Debemos humedecerle con agua fría, situarlo en un lugar fresco, sombreado y con buena aireación. Permitir que beba agua –o mejor suero– a intervalos cortos. Si la temperatura está muy elevada, lo mejor es sumergir al animal en agua dándole suaves masajes en la piel para incrementar la circulación sanguínea, la vasodilatación y a la vez la refrigeración. Se debe controlar la temperatura cada 10 minutos hasta descenderla a los 38’5 ºC.

Espigas. Las espigas son uno de los problemas a los que nos vamos a tener que enfrentar durante todo el verano. Desde el punto de vista veterinario, algunas de ellas pueden ser realmente problemáticas para los perros de caza.

Dentro del grupo de “malas hierbas”, hay una gran familia que denominamos gramíneas, y dentro de ésta, algunas especies están diseñadas para clavarse en el pelo de los animales, y así viajar a zonas lejanas donde germinar. Estas especies pueden ser muy abundantes y variadas en muchas zonas, y reciben diferentes nombres locales, entre ellos triguillo, tortero, avena loca, avena bravía, espiguilla, etc.

Las semillas de estas especies van metidas en una vaina dura y alargada, terminada en una punta muy aguda, y con largos penachos en la parte posterior, que no son más que un ingenioso sistema para que una vez entre en contacto con el pelo de un animal, sólo les permiten desplazarse hacia delante y de esta forma sujetarse bien para no caerse fácilmente.
El problema se da cuando entran en contacto con la piel, o algún orificio, y siguen esa misma pauta. Varios son los lugares por donde suelen introducirse las espigas y causar problemas. El lugar donde las vemos con más frecuencia es entre los dedos, donde se clavan, se introducen dentro de la piel y forman una característica tumefacción roja que supura, que llamamos granuloma por cuerpo extraño. Aunque no es un problema grave, provoca cojera e impide sacar al animal al campo. Se debe intentar sacar la espiga con unas pinzas aplicando un poco de anestesia local, ya que de lo contrario el granuloma dará problemas durante tiempo.

En los perros de pelo medio, largo o duro, es conveniente cortárselo en todas las zonas que son susceptibles de que estas espigas puedan clavarse, como indicaba, entre los dedos, pero también la cara interna del pabellón auditivo, axilas, etc. donde también pueden clavarse. Aunque tengamos cuidado en mantener el pelo corto, hay que revisar estas zonas cada vez que se vuelve del campo, además de una limpieza con suero de los ojos, ya que multitud de semillas y pequeñas pajas suelen introducirse en ellos cuando los perros salen al campo.

La dieta. Para que un perro esté en perfectas condiciones de alimentación, hay que cuidar dos aspectos, la calidad y la cantidad del alimento. En cuanto a la calidad hay que buscar un buen pienso y para ello el veterinario nos puede asesorar para elegir una marca que guarde una buena relación entre el precio y la calidad, y sea la idónea para el tipo de perro y la actividad que realiza.

Queda en manos del dueño la salud del perro buscando el equilibrio en la cantidad. Todo se resume en un problema de gastos e ingresos. Un perro consume entre 1500-2000 kilocalorías/día aproximadamente, por lo que el pienso debe suministrarles estas cantidades. Las necesidades en kilocalorías disminuyen en verano, ya que necesitan menos energía para mantener la temperatura corporal y, al estar fuera de la temporada de caza, los perros se mueven menos y por lo tanto consumen menos energía, por lo que simplemente disminuiremos la ración de pienso o daremos un pienso de mantenimiento.

Si comenzamos a cazar la codorniz, las necesidades aumentarán, por lo que aumentaremos el pienso o pasaremos a uno más energético. ¿Cómo saber si lo estamos haciendo bien? El peso es el mejor aliado. Cuanto menos varíe el peso del perro durante el reposo del verano a la actividad del invierno, más exactamente estaremos ajustando las necesidades calóricas de cada estación.

Desentrenamiento. Un atleta de alto rendimiento no puede mantener unas condiciones de máximo esfuerzo durante periodos de tiempo largos, necesita periodos de reposo para que el organismo se recupere, de lo contrario puede entrar en fase de agotamiento.

En los perros de caza ocurre algo similar. Este hecho fisiológico de necesitar periodos de reposo entre los periodos de máxima actividad, se combina muy bien con las temporadas de veda. El periodo de veda se puede utilizar como fase de recuperación para evitar que el animal caiga en la extenuación.

Hay que saber que un buen entrenamiento se pierde en 4-8 semanas, y que los picos entre el máximo entrenamiento y el reposo estén muy alejados no es bueno, es decir, es negativo que durante la veda el perro no haga ningún ejercicio y durante la temporada someterle a un máximo rendimiento. Por ello es prudente tener un plan de ejercicios o “desentrenamiento” durante la temporada de veda.

El tema es mucho más sencillo de lo que parece a primera vista. Basta con sacar al perro un par de veces por semana, para que corra y haga ejercicio durante 30-60 minutos. Esto le va a permitir tener una “base” de ejercicio, fondo y tono muscular, y será mucho más fácil ponerle en plena forma cuando comience la temporada.

El entrenamiento fuera de la temporada de caza debe ir encaminado, por lo tanto, a mantener un estado físico óptimo, que junto con un peso óptimo va hacer que el reinicio de la temporada sea más fácil, suave y evitar los picos entre fase de actividad e inactividad.

El mantenimiento fuera de temporada lo basaremos en tres puntos: ejercicios que permitan mantener la forma física, la fuerza y la resistencia muscular, lo que se consigue con un programa de carreras de baja intensidad un par de veces por semana; un máximo de juegos, con el dueño y con otros perros, que proporcionen a animal esparcimiento, placer y un equilibrio emocional; y mantener al animal en su peso óptimo.
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