Última actualización 01/10/2010@11:31:51 GMT+1
Según cuenta Ramón Pérez-Maura en una de sus columnas de ABC, Tony Blair califica en las memorias que acaba de publicar de "error fatal" la decisión de prohibir la caza del zorro con jaurías.
Blair admite que se dejó manipular por un prejuicio urbano contra los hombres del campo. Admite haberse dado cuenta de que “esto no era un grupito de innatos tíos raros que disfrutan de la crueldad” sino que es "una tradición, profundamente arraigada por la historia y profundos vínculos comunales y sociales, que eran parte integral de un modo de vida".
Pero Pérez-Maura también se pregunta por qué David Cameron, el actual ministro inglés y acérrimo defensor de la caza del zorro, está tan callado al respecto. En su programa electoral los conservadores prometieron celebrar un voto libre en el Parlamento para que cada diputado pudiese manifestar libremente su propia posición sobre la caza con perros. Lo cierto es que esto no ha ocurrido. Y todo parece indicar que es Nick Clegg quien impide que los conservadores puedan cumplir con esta parte del programa electoral.
Finalmente este columnista afirma que “la realidad es que cada vez cala más el sentimiento de que prohibir la caza del zorro con jaurías fue un error desde todos los puntos de vista. Incluso Tony Blair, que en 700 páginas de prosa bastante pobre apenas reconoce algún error en su mandato como primer ministro, sí confiesa ése”.
Esta confesión de Blair confirma lo que algunos colaboradores como Javier Hidalgo dijeron en esta revista: que la prohibición de la caza del zorro era una maniobra política basada en el desconocimiento y la intolerancia.