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José Ignacio Morales Mesa

Última actualización 26/01/2011@10:56:20 GMT+1
Como evolución de las primeras hachas de piedra, el cuchillo proporcionó al hombre primitivo la capacidad de despellejar y despiezar los animales cazados. Más tarde, hace más de 4.000 años, se fundieron los primeros cuchillos de bronce, y unos 1.000 años antes de Cristo ya se tiene conocimiento de cuchillos de hierro, hierro que con la adición de carbono por diferentes métodos daría lugar al acero, mejorando la rigidez y capacidad de filo de las armas y herramientas construidas con él. En cualquier caso, queda claro que desde el mismo inicio de la humanidad, el cuchillo ha sido compañero inseparable del cazador.
España es un país de honda raigambre cuchillera, así que no hace falta salir de nuestras fronteras para encontrar magníficos ejemplos de fabricación de cuchillos. Y entre ellos destaca con luz propia Manufacturas Muela, que hoy por hoy es a todos los efectos la empresa española más importante en la fabricación y comercialización de cuchillería deportiva, y esto evidentemente sólo se consigue manteniendo unos altos niveles de calidad en todos los aspectos de la producción.

Hace ya casi 60 años desde que Eladio Muela vendiese su primera pieza –una navaja– a un ingeniero alemán de la factoría que la actual Repsol tenía en Puertollano (Ciudad Real), en la que el propio Eladio trabajaba como ajustador. En ese momento se inicia una historia que, pasando por un pequeño taller de Puertollano –tan pequeño que tenía que sacar las chapas de acero con la que fabricaba las hojas a la calle para poder cortarlas–, se encuentra hoy, merced a la capacidad y tesón del artesano, con unas modernas instalaciones en Argamasilla de Calatrava, que junto a otros talleres repartidos por la provincia, sitúan a Manufacturas Muela en la cabeza de las empresas españolas de fabricación industrial de cuchillería deportiva. Con una producción superior a las 300.000 piezas al año, presencia en más de sesenta países en los cinco continentes y una gama de productos que se cuenta por centenares, la calidad en los materiales empleados y la precisión y ajuste en los acabados es la premisa fundamental en cada una de sus piezas. La presencia de sus cinco hijos en la empresa, formando parte del equipo técnico o comercial, supone la mejor garantía de confianza y continuidad.

Gracias precisamente a la amabilidad de uno de ellos, Eladio, tuvimos la oportunidad de visitar sus instalaciones, donde él mismo nos fue mostrando paso a paso todo el proceso mediante el que los materiales de partida se van transformando paulatinamente en una herramienta imprescindible para todo cazador. Para ello, y teniendo en cuenta la mencionada variedad de modelos y tipos de cuchillo que se producen en la factoría, con el fin de mantener una especie de hilo conductor, al menos en cuanto a material gráfico se refiere, hemos seguido todo el proceso de fabricación de uno de los nuevos modelos de su catálogo. Se trata del Cervus, un cuchillo de remate, con empuñadura de asta de ciervo, y una guarda labrada de latón con concha en relieve y gavilanes recurvados en forma de pezuña de ciervo que recuerda al tradicional cuchillo de remate alemán o hirschfänger, pero con hoja considerablemente más ancha.

Las materias primas
n acero. Evidentemente, el alma de cualquier cuchillo es el acero con el que se construye su hoja. En el caso de Muela sólo se emplean aceros inoxidables. En nuestro caso, los aceros más comunes en la producción de Muela con los aceros al molibdeno-vanadio, o MOVA, de fabricación española, los de la serie AISI-440 y los de origen sueco Sandvik 12C27 y 14C28, siendo este último una novedad cuanto a su empleo en España. El acero se presenta en planchas con un determinado grosor, perfectamente identificadas en cuanto a su tipo, procedencia, e incluso el lote o colada, y oportunamente embaladas y protegidas frente a la oxidación.

n Maderas, asta y cuerno. En los mangos de determinados cuchillos y navajas Muela más enfocados a otros deportes o a un uso que se puede llamar ‘táctico’ se emplean materiales sintéticos, entre los que destaca la micarta, diversos tipos de termoplásticos, e incluso aleaciones de aluminio. Sin embargo, en las piezas destinadas a su uso en la caza los materiales naturales resultan más apropiados. Maderas duras estabilizadas, cuerno de vacuno u ovino y asta de cérvidos otorgan una calidez, tradición y elegancia que difícilmente puede obtenerse con otro tipo de materiales. Resulta interesante destacar en este punto que los términos cuerno y asta con frecuencia se usan en forma indistinta, pero en realidad, hacen referencia a estructuras bastante diferentes. Las astas –a veces llamadas cuerna– son un par de estructuras óseas ramificadas que sobresalen de los huesos frontales de los machos de cérvido y se cambian anualmente; los cuernos también son estructuras pares que sobresalen de los huesos frontales, pero son permanentes, no ramificados, y están conformados por un núcleo óseo y una vaina queratinizada, esto es, del mismo material que forma las uñas o el pelo. La cuerna de venado es el material de mayor tradición, y se adapta perfectamente por textura, forma y belleza a su empuñe para el uso pretendido. No obstante, se trata de una parte viva de un animal que vive en la Naturaleza, y por tanto muestra una gran variabilidad, no sólo en color, perlado o densidad, sino sobre todo en forma y tamaño. Es por ello por lo que en Muela se da una gran importancia a la selección de todas y cada una de las piezas que acabarán convirtiéndose en empuñaduras. Llama la atención cómo el profesional es capaz de “ver” en cada cuerna los tramos que se emplearán en cada tipo de empuñadura, así como las operaciones que pueden ser necesarias para conformar el material y adaptarlo a su destino final.

n Guarniciones: guardas y pomos. Para las guardas y pomos se emplean materiales menos resistentes que el acero pero que resulten más fáciles de trabajar, y en este papel brilla con luz propia la aleación de cobre y zinc que conocemos como latón. Ya sea como una simple chapa plana o recurvada, como un travesaño cilíndrico, cónico o más o menos torneado, o bien como es el caso del Cervus, labrado de forma figurativa, el latón pone el contrapunto estético al gris acero de las hojas. Es importante señalar que estas piezas, fundidas a la cera perdida por artesanos orfebres en talleres específicos y fuera de las instalaciones de Muela, cuentan con un detalle y terminaciones realmente sobresalientes. Si hablamos de cuchillos de lujo, entra en juego la alpaca –aleación de zinc, cobre y níquel que también se conoce como plata alemana– o incluso perfectas figuras de animales labradas en plata de ley, que se conjugan con maderas preciosas como ébano, granadillo o macasar para formar verdaderas joyas afiladas.

n Cuero. La vaina es sin dudas el complemento más importante del cuchillo de campo o caza, hasta el punto de resultar imprescindible. Como cuando hablamos de las empuñaduras, algunos modelos de la casa manchega presentan vainas de material sintético, pero en el caso de los cuchillos de caza no puede haber otro material que el noble cuero, de distintos tipos, grosores, terminaciones y tratamientos, incluyendo algunas impregnaciones de poliuretano para garantizar la impermeabilidad en alguno de los modelos. En el caso del modelo que nos está sirviendo de soporte para estas líneas, la vaina está realizada en una gruesa vaqueta de 3 mm engrasada, al más puro estilo español.

La fabricación. Como veremos en las siguientes líneas, un factor definitorio en el proceso productivo de Manufacturas Muela es la importante presencia de màquinas y equipos, incluyendo maquinaria asistida por ordenadores (equipos de control numérico, o CNC) para garantizar la precisión de determinadas fases de la fabricación. Pero también, y es uno de los rasgos que se mantiene en esta empresa desde sus orígenes, junto a la más avanzada tecnología trabajan auténticos expertos artesanos que se encargan de ajustar y terminar muchas de las piezas en las que se incluyen los materiales naturales que hemos mencionado, y cuyo toque humano sirve para diferenciar los productos de esta marca de otras muchas españolas y extranjeras. Por supuesto, en las ya mencionadas piezas de lujo de series limitadas, que incorporan guarniciones de metales preciosos, maderas exóticas u hojas de acero de Damasco, esta dedicación artesana se manifiesta en todo su esplendor. Por lo que respecta al cuchillo tipo que vamos a seguir a lo largo del proceso, éste es el siguiente:

1. Troquelado o recortado. Se inicia con las planchas de acero sin templar, sobre las que se recortan las hojas en bruto. Este recorte puede llevarse a cabo de diferentes formas, pero la más tradicional es precisamente la que se emplea con nuestro Cervus, y que no es otra que mediante una troqueladora, en la que manualmente se va introduciendo un trozo de plancha previamente dimensionado para permitir su manipulación. De la troqueladora, que en sí no es más que una prensa de gran potencia –en torno a 1.000 kp/cm2– que presiona un troquel con la forma deseada, se obtienen las hojas en bruto.

2.Tratamiento térmico. Si antes decíamos que el acero es el alma del cuchillo, el temple es su vida. Sin entrar en demasiados detalles, el acero es a nivel microscópico un conjunto de redes cristalinas de átomos de hierro y carbono, que reciben diferentes nombres según su forma y organización. Al elevarse la temperatura por encima del llamado “punto crítico” se forma un tipo de red denominada austenita. Si en este punto el enfriamiento es lo suficientemente repentino el acero toma la configuración de martensita, con una resistencia y dureza máxima. Pero el templado genera una serie de tensiones internas, ya que el material ha sufrido una especie de “congelación” sin poder adaptarse a las nuevas condiciones, por lo que pueden generarse grietas y deformaciones, incrementándose notablemente su fragilidad. Es necesario calentar de nuevo el acero a temperaturas inferiores al punto de transformación de la martensita y enfriarlo lentamente, permitiendo de este modo que se liberen las tensiones internas y, a costa de la pérdida de algo de dureza, ganar sustancialmente en tenacidad y resistencia. La importancia del tratamiento térmico –templado y revenido– es tal que Muela decide controlarlo directamente, y así es una de las escasas empresas que lo realiza en sus propias instalaciones, con un horno de atmósfera inerte controlada, en el que se programan las condiciones idóneas para cada lote en función del tipo de acero y las dimensiones de cada hoja. Antes de realizar ninguna otra operación, cada lote se muestrea y prueba mediante un durómetro para asegurar que se ajusta perfectamente a las especificaciones.

3. Mecanizado y rectificado. En esta fase, en la que la hoja toma ya su forma definitiva, es donde tienen su mayor aplicación los avanzados equipos de desbaste por control numérico. En ellas, para cada modelo de hoja se programa exactamente la forma y dimensiones de los biseles –planos en el caso de amolado o cóncavos en el de vaciado– que conforman filos y perfiles del cuchillo. Las hojas en bruto se fijan en su lugar, y son objeto de desbaste mediante piedras circulares o bandas lijadoras específicas, hasta que se obtiene la forma programada. En esta fase se incorporan así mismo las acanaladuras o vaceos que pueden haberse previsto en la hoja. Merece la pena indicar que este tipo de ranuras o acanaladuras nada tiene que ver con “meter aire”, “provocar gangrena” ni ninguna otra aviesa intención: se trata simplemente de aligerar la hoja sin mermar su resistencia, al tiempo de añadir un elemento visualmente atractivo. Como es lógico, este proceso automatizado y controlado permite una consistencia, homogeneidad y precisión en la forma final de cada hoja sencillamente inmejorable.

4. Tratamiento superficial. En algunas hojas la terminación básica también es objeto de un proceso automatizado, en tanto que en otras se realiza manualmente, en ambos casos para mejorar su resistencia a los agentes externos.

5. Preparación de los mangos. De forma paralela a los procesos que van transformando el acero en la hoja del cuchillo, de las astas de venado se han ido cortando los tramos que mejor se adaptan a las formas y medidas aptas para formar las empuñaduras, reservando los tramos más próximos al cráneo –que presentan por tanto las rosetas– para los modelos de mayor nivel. A veces es necesario enderezar alguno de estos trozos, para lo que cada fabricante –y Muela no podía ser menos– emplea sus propias “recetas”. Finalmente, cada trozo es lijado y pulido para resaltar su perlado. Resulta evidente que todo lo relacionado con la preparación de las astas es un proceso esencialmente manual, para lo que se requiere no poca destreza y experiencia. Los tramos de cuerna son taladrados cuidadosamente para permitir el ajuste de los vástagos, de modo que no se elimine más material del necesario, y se rebajan los extremos para que puedan ser ensamblados en guardas y virolas. También, en determinados modelos como es el caso del Cervus, se efectúan los oportunos cajeados para incrustar elementos de refuerzo o decoración: en este caso un medallón de latón con un relieve de ciervo en la roseta, que protege esta zona y la embellece tapando la posible zona porosa central del asta.

6. Ensamblado. Llega el momento de que todas las piezas que conforman el cuchillo han de ensamblarse entre sí, asegurando su solidez y consiguiendo al mismo tiempo el más perfecto resultado estético. Para ello entra en juego de nuevo la destreza y experiencia de los artesanos, que van ajustando poco a poco todas y cada una de los elementos, sin perder de vista en ningún momento el objetivo de aunar resistencia y belleza en cada cuchillo. Aunque en muchos modelos de la casa la construcción sobre hojas enterizas supone que el montaje se realiza pegando y remachando las cachas –placas de distintos materiales– y guarniciones, en el caso de aquellas piezas que cuentan con el asta como principal componente la solución constructiva empleada es la de fijar el vástago –en el que previamente se han realizado entalladuras para aumentar su superficie– en el hueco correspondiente mediante unos adhesivos especiales, con sus adecuados tiempos de curado. Para aquellos que puedan pensar que la unión así conseguida adolece de la necesaria solidez, sólo hay que recordar que en este momento se emplean adhesivos en multitud de piezas industriales, e incluso en sectores en que la seguridad es tan crucial en cuanto a elementos estructurales como es la construcción aeronáutica. Por otra parte, también es bueno recordar que tipos de armas blancas tan conocidos y reputados como la tradicional katana japonesa no cuenta con espiga enteriza. En resumidas cuentas, la fijación de la hoja al mango, y por tanto a las guarniciones que lo acompañan, es de tal solidez que resulta imposible separar hoja y mango sin destruir la pieza de cuerna.

7. Terminación y afilado. Una vez que el cuchillo ha quedado perfectamente ensamblado llega el momento de darle el tratamiento final, lo que supone pulir el conjunto, aprovechando para eliminar cualquier posible defecto, como rebabas, puntos más ásperos, zonas más oscuras o cualquier otra pequeña imperfección. Para ello se emplean discos textiles con diferentes compuestos de pulido. Finalmente llega la verdadera puesta a punto de la pieza, que no es otra que su afilado, realizado de manera manual e individualizada, y proporcionando a cada pieza el tipo de filo más adecuado al uso pretendido. En el caso de un cuchillo de remate como el Cervus se le da un filo bastante fino, no tanto como un desollador, pero algo más que un cuchillo de monte de uso general.

8. Vaina. Se construye, como ya hemos dicho, con distintos tipos de cuero en función del cuchillo que va a alojar. Cada vaina está compuesta por varias piezas de cuero, obtenidas por troquelado sobre pieles seleccionadas. Las vainas de Muela están cosidas con hilo sintético trenzado, y como todas las de calidad, incorporan una pieza interior que protege las costuras de modo que el filo no las toque. Del nivel de detalle de este imprescindible complemento da buena fe el hecho de que la vaina del Cervus cuenta con 7 piezas de cuero distintas, más la hebilla metálica de la correa de sujección.

9. Control de calidad, marcado y embalado. Un aspecto que en muchas empresas se descuida y que sin embargo reviste una gran importancia es la comprobación minuciosa de cada una de las piezas antes de pasar a almacén. En este último paso se aprovecha para incorporar los marcajes necesarios, así como para introducirlos en sus cajas individuales, adjuntando también en algunos modelos algún tipo de información o número de control.

De este modo, y partiendo de unos materiales en principio sencillos –acero, asta, latón, cuero– con la correcta conjunción de tecnología y la mano del artesano se llega a una bella pieza de cuchillería deportiva como es nuestro Cervus, Su calidad final está asegurada por la garantía de por vida que Muela ofrece a todos sus productos, si no han sido objeto de uso indebido o negligente.

No podemos acabar estas líneas sin recordar que este modelo de remate no es más que uno de la amplísima gama de Manufacturas Muela. Si bien su catálogo destaca precisamente por la amplia representación del cuchillo de remate –el más especializado y característico de la caza española, con sus propias características que los identifican y diferencian del resto de cuchillos, como su generosa empuñadura y respetable guarda, y su hoja ancha y no demasiado larga de doble filo–, en él se incluye prácticamente cualquier tipo de cuchillo que se emplee no sólo en la caza sino en múltiples actividades deportivas. Sin poder enumerar por elementales razones de espacio todos los modelos fabricados, hay que mencionar al menos los pequeños modelos Colibrí o Ibex de uso general, los polivalentes Kodiak, Rhino o Jabalí, pasando por los clásicos bowies de distintos tamaños –Bowie, Sarrio, Coyote, Álamo, etc.–, tan característicos también de la casa manchega. Por otra parte Manufacturas Muela no desdeña fabricar modelos tan poco comunes en la cuchillería cinegética española como los Lancero o Chevreuil, sin olvidar los desolladores y hachetas de caza.

Para finalizar, merece la pena indicar que, además de Manufacturas Muela, S.A., primer fabricante español de cuchillería deportiva, el Grupo Muela está constituido también por la empresa Comercial Muela, S.A., constituida en 1985, para la comercialización en España de los productos propios, pero que ha incorporado a su distribución otro tipo de artículos, con firmas tan importantes como Victorinox –fabricantes de las famosas navajas suizas y herramientas multi-uso–, Streamlight –linternas profesionales– o Böker –empresa líder en navajas de colección–.

Pequeño glosario de cuchillería

Guarda o guardamonte. Pieza existente entre la hoja y la empuñadura que impide que la mano pueda llegar al filo.

Pomo. Extremo del mango o empuñadura, que lo protege y sirve para equilibrar el cuchillo.

Recazo. Parte de la hoja sin afilar, más próxima al mango.

Planos o biseles. Lados de la hoja. Los principales son los que forman la sección de la misma, en tanto que los secundarios son los que forman el filo.

Lomo. Parte de la hoja opuesta al filo.

Contrafilo. Parte del lomo más próxima a la punta, que puede estar afilada o no.

Cachas. Piezas más o menos aplanadas que forman la empuñadura.

Espiga o vástago. Prolongación de la hoja que se introduce en el mango.

Espaciadores. Rodajas o arandelas que, al ser atravesadas por el vástago, forman parte de la empuñadura.

Cuño. Marca existente en el recazo o en los planos que identifica al fabricante.

Vaina. Funda que protege la hoja del cuchillo, y en ciertos modelos hasta parte de la empuñadura.

Virola. Parte de la empuñadura más cercana a la hoja.

Roseta. Parte inferior de cada asta de cérvido, donde se une al cráneo, que presenta un característico reborde.

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  • Cómo se fabrica Un cuchillo de remate Muela Cervus

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    956 | Angel - 10/04/2011 @ 12:46:56 (GMT+1)
    Los cuchillos muela son magnificos, de gran calidad, bonitos, artesanales, lo recomiendo y este reportaje sobre la fabricacion de cuchillos muela esta muy bien redactado, enhorabuena.
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