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Si no lo impide nadie, Interior arruinará el sector armero y causará graves perjuicios a cazadores y tiradores

Juan F. París

Última actualización 26/01/2011@11:02:06 GMT+1
El Ministerio del Interior ha publicado un proyecto de reglamento de armas, actualmente en fase de alegaciones, tan retrógrado y restrictivo que si sale adelante tendrán que cerrar muchas empresas del sector y en particular los cazadores no podremos utilizar nuestros rifles y escopetas semiautomáticas, ni tampoco adquirir o utilizar rifles del .22, entre otros despropósitos.
Hacía tiempo que no me hacía reflexionar un texto como este proyecto de reglamento de armas. Y, sinceramente, después de leerlo puedo decirles que creo que hasta me desagradaría conocer a las personas que lo han hecho porque de la lectura de los diversos artículos se desprende que, o bien no tienen ni remota idea de lo que han redactado ni saben nada sobre a quién va dirigida su sarta de disparates, o bien conocen al sector y a los cazadores y tiradores, pero han obrado con la malsana intención de arruinar el sector de la armería.

Y, ya sea en uno u en otro caso, además pienso que también de forma prepotente, sibilina y con soberbia. Lo pienso y tengo datos para pensar así porque sé de buena tinta que por parte del sector no han faltado “manos tendidas” ni ofrecimientos para colaborar y conseguir una reglamentación que siendo satisfactoria con la seguridad, también lo sea y potencie la actividad comercial de un sector que engloba varios millones de personas.

Y no sólo “han pasado” olímpicamente de este ofrecimiento, sino que publicaron el plazo de alegaciones y el proyecto sin dignarse a anunciarlo siquiera, de modo que cuando la ONC descubrió que se había publicado ya habían pasado días que no se pudieron utilizar para estudiar y poner las alegaciones.

Repetidoras y rifles semiautomáticos en peligro. Se necesitarían muchas páginas de la revista para poder criticar todos los despropósitos que contiene el proyecto, pues prácticamente todos los artículos del futuro reglamento poseen párrafos dignos de ser duramente criticados, y hablamos nada menos de un texto que tiene 143 folios y que afecta negativamente a fabricantes, armeros y usuarios de todo tipo de armas en prácticamente todos sus artículos. Particularmente, a los cazadores nos afecta bastante tanto a los usuarios de escopetas como de rifle, es decir, a los que tenemos licencia E, D o ambas.

Así, el artículo 5, Armas prohibidas a particulares, dice:
n 1. Queda prohibida la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por funcionarios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispongan las respectivas normas reglamentarias de:
a) Las armas semiautomáticas de las categorías 2.ª y 3.ª, 2 cuya culata sea plegable o eliminable. También comprenderá esta prohibición a las armas semiautomáticas de dichas categorías que teniendo una capacidad superior a tres cartuchos, incluido el alojado en la recamara, su cargador sea extraíble o movible o, aún siendo inamovible, no se pueda garantizar que con herramientas normales pueda ser transformada a una capacidad superior.

Así, del último párrafo de este artículo se desprende que todos los rifles semiautomáticos quedan prohibidos y las populares escopetas semiautomáticas también porque no existe ningún rifle ni escopeta del mercado –¿desconocimiento del redactor o mala intención?– cuyo cargador no sea extraíble o movible, máxime utilizando herramientas. Del término “normales” no sé qué pensar.

Y para más INRI, el proyecto, que de esta manera acaba con las herramientas de caza más populares de España, no dice nada sobre el destino que sufrirán estas armas, algo que sucede en otros muchos casos, como veremos, y que demuestra lo poco que les importa a los redactores nuestro dinero.

Rifles del .22. Hasta ahora y desde hace años, con la licencia E, con la que los cazadores documentamos las escopetas, se podían documentar también hasta seis armas largas rayadas del calibre .22 de percusión anular (el reglamento lo llama desde siempre “22 americano”). Sin embargo, el actual proyecto no contempla ya que se puedan seguir documentando estos rifles con la licencia E ni, por supuesto, indica nada sobre el destino que tendrán los cientos de miles de rifles del .22 que seguramente habrá documentados actualmente con esta licencia, pues casi todos los cazadores tienen alguno.

Además, con la licencia E se podrán documentar armas sistema Flobert y de avancarga, en todos los casos en número de 6. Otro error y otro grave perjuicio económico para los aficionados a la avancarga porque ya existía una licencia para estas armas que permitía documentarlas en número ilimitado, la AE, que desaparece en la futura reglamentación.

Digo que es también un error porque no es lo mismo manejar un arma de avancarga que una escopeta u otra arma de fuego central.

La licencia AE, muy específica, debería de haberse mantenido o en todo caso la E documentar también en número ilimitado las armas que se podían poseer con la AE.

Erre que erre con el número de armas. Por supuesto la licencia E sigue amparando el mismo número de escopetas –no semiautomáticas, claro, salvo que en un futuro se fabriquen expresamente para el mercado español con cargadores fijos, cuya capacidad no se pueda ampliar, para dos cartuchos más el de la recámara–.

Sin embargo, con la licencia D para rifles de caza mayor, sólo podrán documentarse 8 armas, cuando hasta la fecha se podían poseer en número ilimitado.

Tampoco, y para variar, en este caso el proyecto de reglamento dice nada sobre el destino de los demás rifles que han comprado, pagado y poseído de forma legal muchas personas.

Y lo peor de todo es que España seguirá siendo el único país europeo cuyos cazadores no pueden comprarse las escopetas y rifles que deseen y necesiten. Eso sólo pasa en países sin derechos ni libertades.
¿De que tendrán miedo? No, no puede ser que lo tengan porque tengamos armas. Será más bien animadversión crónica hacia las armas de caza, digo yo, porque lógicamente no deberían temer nada del colectivo más honrado que existe, ya que es el único de España en el que con total seguridad ninguno de sus miembros tiene antecedentes penales.

Y también con los disparates. Y con este otro ejemplo de una de las muchas barbaridades reglamentarias que pueden leerse en el proyecto, acabo: en el artículo 5.1 apartado i se puede leer:
1. Queda prohibida la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por funcionarios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispongan las respectivas normas reglamentarias de:
i) Los kits de transformación de armas, entendiendo por tales los accesorios cuyo ensamblaje o unión con un arma permiten la conversión de ésta en un arma distinta en cuanto a sus características, prestaciones o apariencia. No se entenderán incluidos en este apartado los kits utilizados con fines deportivos que sólo estén destinados a modificar el calibre del arma.

Hay que ser ignorantes o retorcidos. ¿Para qué sirve entonces la marca, el número, su calibre y el tipo de arma que aparecen en la guías de pertenencias y que son los datos que identifican el arma?
¿Por qué una persona no va a poder modificar el aspecto de su escopeta o de su rifle si se le rompe la culata o simplemente porque le dé la gana, lo que se puede hacer en cualquier país del mundo?
¿Pero es que no saben ni siquiera que estas modificaciones pueden ser imprescindibles para adaptar la geometría de la culata y delantera del arma a la anatomía del tirador? Pues parece que no ni tampoco que les importe que su ignorancia la están pagando muchas familias que se ganan la vida con este maltratado sector, además de miles de cazadores y tiradores honrados que sólo desean cazar o tirar en paz.

Puñalada trapera
José Ignacio Ñudi

La falta de respeto que ha tenido este Gobierno con el mundo de la caza, el tiro y la industria armera es inadmisible e impropio de un país civilizado y democrático.

Desde que el PSOE llegó al poder no ha parado de incordiar a los cazadores. Primero fue la Ley Narbona, anticaza declarada, que siempre que pudo no sólo intentó recortar nuestros derechos, sino que le producía alergia reunirse o hablar con alguien del sector.

Con el Ministerio del Interior ha pasado algo parecido. El sector armero ha intentado, por activa y por pasiva, reunirse con María de los Ángeles González García, secretaria general técnica, la encargada de mantener al menos contacto con el sector armero. Pero nunca fue posible.

Pedro Morrás, ahora secretario de la Federación Sectorial Armera, reconoce que nunca tuvo problemas para contactar con los anteriores secretarios generales técnicos, incluso con los ministros de Interior de turno, pero que con esta persona siempre fue imposible.

El pasado 21 de octubre por fin varios responsables del Ministerio del Interior acedieron a reunirse con sector. Por parte del Ministerio, estuvieron presentes Gregorio Martínez Garrido, director del Gabinete del Ministerio del Interior; María de los Ángeles González García, la famosa secretaria General Técnica, y Diego Pérez de los Cobos, asesor del ministro para asuntos de Seguridad, que además es cazador y tirador.

Por parte del sector estuvieron Juan Antonio Sarasketa, presidente de la Oficina Nacional de la caza y de Adecap; Andrés Gutiérrez, presidente de la Federación, y Pedro Morrás, secretario de la ONC y gerente de la Asociación de Armerías (AEA), Distibuidores (ASECATI) y Fabricantes de Cartuchería (AFEC).

La reunión pretendía ser el inicio, si no de una buena amistad, por lo menos de una buena relación, lo mínimo que se le puede eximir a quienes nos gobiernan.

En esa reunión se abordaron muchos temas como las famosas revocaciones y denegaciones de permisos de armas ante la más mínima sospecha del comportamiento de una persona; la revista de armas, que el sector cree que habría que eliminar; la custodia de las armas, muy arbitraria; los accidentes de tráfico causados por animales; la exigencia de la presentación de la guía de pertenencia de la escopeta para comprar cartuchos y por supuesto el sector mostró su preocupación ante los rumores sobre el endurecimiento del futuro reglamento de Armas, solicitando mayor colaboración a la hora de redactarlo.

Para colmo, la Secretaria General Técnica niega en aquella reunión que sea inminente la llegada de un nuevo Reglamento de Armas. Todo esto nos lo cuentan estos representantes del sector a la prensa especializada días después en el Club de Tiro Cantoblanco, provocando un alivio en todos nosotros.

Hay que recordar que meses antes, los medios de comunicación especializados, tras un editorial conjunto, pedímos al Ministerio que se tuviera en cuenta al sector a la hora de redactar el nuevo Reglamento, incluso entregamos en el Ministerio una carta pidiendo el inicio de estas relaciones, a la que por cierto nadie contestó.

Pero bueno, las palabras de Pedro Morrás, Sarasketa y Santiago Ballesteros, secretario de la Federación, que estuvo en Cantoblanco en representación de Andrés Gutiérrez, nos reconfortaron.

Pero nuestro gozo en un pozo. El pasado 30 de noviembre se publica en el Boletín Oficial del Estado el famoso, anunciado y temido borrador del Reglamento de Armas, que como suponíamos, es demoledor para el sector, como explica detalladamente Juan Francisco París.

Por tanto, el Ministerio del interior mintió descaradamente al sector porque evidentemente tenía preparado el nefasto borrador, pero no sólo eso, es que lo ha sacado a la luz en unas fechas complicadas –proximidad de las Navidades, en las que todo se paraliza–, tanto es así que el plazo de alegaciones terminaba el pasado 27 de diciembre. No se puede ser más sibilino.

Pedro Morrás, en conversación telefónica, me comenta que este Reglamento, si se aprueba tal y como está, marcará un antes y un después para el sector, para mal se entiende.

También que ha pedido por escrito al Ministerio que el plazo de alegaciones se amplíe. Si no lo admiten, el último día del plazo presentará unas alegaciones consensuadas por la Federación de Tiro, Federación de Caza y armeros. Unas alegaciones que forman parte de un borrador que hace dos años presentaron al Ministerio. Este borrador sería la base de esas alegaciones, pero habría que sumarle las alegaciones al nuevo borrador propuesto por el Ministerio.

Por otro lado, la Oficina Nacional de la Caza ha conversado con Teófilo de Luis, diputado del PP, siempre muy receptivo a las demandas del sector, que se ha comprometido, si el Ministerio hace caso omiso a las alegaciones del sector, a defenderlas políticamente.

Así están las cosas. Espero que cuando lean estas líneas el Ministerio del Interior haya hecho propósito de enmienda y las alegaciones más importantes sean tenidas en cuenta.

No es de recibo el trato que lleva recibiendo el sector y menos aún que se redacte un borrador de Reglamento con tanto desconocimiento y mala leche.

Un desastre para el sector armero
Asociación Armera

Los aficionados a la caza y al tiro deportivo así como el colectivo de personas que viven alrededor de estos deportes, llevábamos tiempo pidiendo una reforma del Reglamento de Armas.

Una reforma que equiparara nuestra, en exceso restrictiva legislación, a la media europea y que, sin suponer un menoscabo para la seguridad pública, facilitara la fabricación y distribución de las armas deportivas y de la práctica de la caza y el tiro .

Lo que no esperábamos es que la ansiada reforma viniera a cercenar aún más los derechos de este colectivo. A los problemas anteriores ahora hay que añadir una veintena más.

Y es que tanto ha querido nuestra administración limitar el uso y el comercio de las armas deportivas que ha llegado a definir como arma blanca hasta los cuchillos de cocina y prohibir su uso en lugares de recreo.

Se han creado situaciones absurdas a tal punto que actualmente el arma más utilizada por los cazadores y tiradores españoles, la semiautomática, pasa a estar prohibida. ¿Cómo piensa arreglar la administración esta situación? ¿Piensa detraer de nuestro ya menguado presupuesto una indemnización para la pérdida pecuniaria que todos estos titulares van a sufrir?
Por no hablar de los propietarios de rifles deportivos o de carabinas, que tendrán ahora que deshacerse de las que tengan en exceso.

Pero si los aficionados a este deporte no dan crédito a lo que les viene encima, el gremio armero ve su futuro inmediato bastante más negro. Las medidas de seguridad se han multiplicado por mil y el problema para nuestras empresas no es ya exclusivamente financiero al tener que hacer frente a las abultadas inversiones que la adecuación supondría, sino que para el caso de nuestros fabricantes, es físicamente imposible adoptarlas.

Es materialmente imposible establecer un corredor de 5 metros de anchura entre las paredes de los talleres y la valla de 2 metros de altura que hay que levantar alrededor de las fábricas.

Con esta normativa se castiga la fabricación con respecto a la importación de estos productos ya que es mucho más sencillo importar 1000 rifles que fabricar 20.
¿Quién dijo que con cuatro millones y medio de parados teníamos que ponernos manos a la obra para destruir unos cuantos más?
Nos quejábamos de que los trámites para exportar un arma de caza son exactamente los mismos que para exportar un misil y de que se nos nieguen licencias de exportación de escopetas a países a los que España vende ingentes cantidades de material de doble uso.

Pobres infelices, no esperábamos que también equipararan las medidas de seguridad de nuestras fábricas a las de la fábricas de armas de guerra. ¡Qué absurdo tan grande!
Me gustaría recordar que nuestras armas artesanas están reconocidas como “las mejores del mundo”, la calidad de las armas españolas no tiene competencia y nuestras empresas han exportado el made in Spain a todo el mundo. Esto lo avalan nuestros niveles de exportación que alcanzan el 85 por ciento. Es muy triste decir que para nuestros empresarios todos estos problemas se solucionarían estableciendo nuestros talleres unos pocos kilómetros más al este, en Francia.

No entendemos a qué se debe este endurecimiento, este querer entorpecer un sector que genera empleo, alrededor de 36.300 puestos de trabajo, que, en su conjunto, factura más de 2.753 millones de euros y, sobre todo, no da problemas.

Para los que no lo saben, España es un paraíso para la caza, miles de cazadores vienen a nuestro país anualmente a cazar, pero los inconvenientes que encuentran para viajar con sus armas o utilizar las que aquí les presten los organizadores de cacería son inmensos: autorizaciones, permisos, prórrogas, prórrogas a las prórogas, visitas a las intervenciones... burocracia más propia de un país del tercer mundo que de uno civilizado.

En un momento como el actual, la Administración debería, como mínimo, contar con razones para adoptar estas medidas que tan grandes perjuicios económicos van a producir: la realidad es que no se producen robos ni pérdidas de armas ni existe alarma social alguna en torno al uso de armas deportivas.


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