Última actualización 26/01/2011@11:17:03 GMT+1
Se nos fue Vicente Sánchez. Como no pudo ser de otro modo, con las
botas de caza puestas. Una incipiente indisposición en el campo y la falta de fuerzas fue el preludio de la claudicación que experimentó su gran corazón, exhausto de hacer el bien sin mirar a quien.
Ni los rezos de su esposa, ni los intentos de Juan Carlos, su hijo, para reanimarle, ni las intensas descargas del 112 pudieron aportar la pócima mágica de la vida para una improvisada prórroga vital más que merecida.
A pesar de su dilatada trayectoria venatoria siempre contaba con proyectos audaces para la naturaleza donde él se implicaba hasta las cachas y contagiaba ilusión a los demás. Fue el último la recuperación de las patirrojas en su pueblo de acogida conyugal. Rodeado de una junta de treintañeros con la experiencia justa, canalizaba todas las gestiones importantes con la administración, la cual se garantizaba el cumplimiento exhaustivo de la ley sólo con su presencia. Mediador entre
los socios atemperando los bajos instintos cinegéticos y procurando combinar el disfrute cuerdo de la naturaleza con su sostenibilidad en el tiempo, pese a saber que el suyo tenía fecha de caducidad.
Montero emérito con renuncia expresa ante la presión vergonzante de ajenos para portarle el rifle y la mochila. Palomero egregio de dobletes y tripletes ante puntas de pájaros nutridas. Patero de charcas y remansos de interior. Avutardero de añejos lustros de afortunadas desvedas en tierras campiñas. Conejero de los generosos Montes Torozos…Y, ante todo, un amigo, un señor. Dejó pendiente la captura de un corzo burgalés. Prometo dedicárselo. Hasta siempre, amigo...
Juan Manuel
Pérez Bartolomé