Debate
Última actualización 01/03/2007@00:00:00 GMT+1
Con la intención de ampliar la información y enriquecerla con la opinión de reconocidas y variadas autoridades en materia de caza, el programa de la Cadena COPE “Hablemos de Caza y Pesca” ha comenzado el año haciendo unos pequeños retoques en la estructura de sus especiales.
Se seguirán celebrando cada primer domingo de mes, pero a partir de ahora, en lugar de centrarse en temas monográficos, salvo que la actualidad lo requiera, dedicará este tiempo a analizar la situación de la caza en términos generales.
El director y presentador del programa, Antonio López, no quiso comenzar este renovado debate, que se emitió el primer domingo de enero de 2007, sin antes enviar un fortísimo abrazo a nuestro querido amigo y colaborador de este espacio de radio, Agustín Palomino, cazador y coordinador nacional de caza y medio ambiente de ASAJA –Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores–, que no pudo asistir a este debate por encontrarse hospitalizado.
Quienes sí asistieron al debate-tertulia celebrado en esta ocasión en los estudios centrales de la cadena COPE en Madrid fueron: José Miguel Montoya, cazador, doctor ingeniero de Montes y especializado en Ordenación de Recursos Naturales; Eduardo Coca Vita, cazador, articulista y asesor en el Ministerio de Medio Ambiente; Nicanor Ascanio, presidente de la Federación Madrileña de Caza; Martín Galán, campeón histórico de la caza e iniciador del campeonato de España de Caza Menor con Perro, y José Ignacio Ñudi, director de la revista TROFEO CAZA.
Escasa motivación del cazador
Comenzó la tertulia José Ignacio Ñudi, quien señaló que quizás el principal problema con el que se encuentre la caza sea “la falta de motivación por parte del propio cazador a la hora de defenderla y la desunión que existe dentro del colectivo, lo que impide crear un movimiento fuerte en su defensa”.
Martín Galán manifestó que mientras no se tomen medidas, “la caza irá a peor y se deteriorará aún más su imagen. Y si le sumamos que cada vez hay menos caza natural y más de granja, podríamos entonces comenzar a entonar un réquiem por ella”.
Pero parece que no se trata sólo de un problema de voluntad por parte de los cazadores, sino también “de una disparidad manifiesta de intereses dentro del sector –agregó Coca Vita– porque nada tiene que ver un cazador de una sociedad local con un señor que se machaca 50.000 perdices al año soltadas de una jaula”. A este respecto, intervino José Ignacio Ñudi para aclarar que “sí hay una base común a todo el colectivo: las especies cazables, la reglamentación de armas o incluso la imagen que proyecta el cazador”.
“Sin embargo no hay que olvidar –intervino Montoya– que el 98 por ciento de los cazadores son personas que salen a disfrutar del domingo y no se les puede pedir más. Es como si exigiéramos a los aficionados al fútbol que además se ocuparan del fichaje de los futbolistas. Lo normal es que un aficionado se comporte sólo como tal. Lo que no es de recibo es que el sector profesionalizado y que vive de la caza, fracase. A ellos precisamente es a los que se debería de pedir responsabilidades”.
Tampoco estaría de más “tratar de explicar lo que es la caza a las nuevas generaciones de jóvenes cazadores, porque tratar de reciclar a los veteranos, es una labor mucho más complicada”, concluyó el presidente de la Federación Madrileña de Caza.