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Retazos con solera

Publicado en abril de 1977. TROFEO, número 83

Última actualización 01/04/2007@00:00:00 GMT+1
Por San Antón cada perdiz con su perdigón”, dice el refrán, y como todos los refranes, tiene un trozo de verdad, un trozo de imaginación, ese pequeño condimento del saber popular y la puerta abierta para que nuestra imaginación lo adorne como quiera.

A finales de enero, como una primicia para la fauna avícola de nuestra Península, de sur a norte de la misma y como un aroma denso, empujado por el viento africano, sube implacable, recorriendo nuestros campos y montes, el espíritu de celo de la perdiz roja.

Apenas han dejado el aire los últimos tiros de la temporada y en el atardecer de la mima se ha perdido la silueta de la muestra del perro, apenas han comenzado los ojeadores un obligado descanso de muchos meses y apenas esos tímidos rayos de sol de la mañana comienzan a calentar un poco, la fisonomía de grupo de nuestra querida perdiz roja experimenta un cambio radical. Empieza el celo.

La primera manifestación del celo comienza con la llamada picadilla, que es, por así decirlo, como una ligera comezón que sienten estas maravillosas aves, se aproxima la época de sus amores.

La picadilla, de una duración aproximada de ocho días, es un período previo al verdadero celo, las hembras son las primeras en sentir sus efectos y en incitar a los machos. En esta época tiene lugar la elección de parejas, los perdigones pueden aparearse con sus hermanos e incluso con su madre. La elección de pareja da lugar a frecuentes peleas entres los machos que pueden llegar a ser tan violentas como las que tienen lugar durante el propio celo, si hubiese escasez de hembras.

Pasada la picadilla llega la época, finales de febrero a principios de marzo, del verdadero celo; que aunque curiosamente se conoce con el nombre de celo de macho, coincide con el máximo celo de la hembra y es el único período de tiempo en que busca ser cubierta. Posiblemente este nombre de celo del macho, como otros muchos que se emplean en las especies venatorias, se lo hayamos puesto los cazadores y tenga estrecha relación con el macho que se emplea como reclamo para su caza en esta época.
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