Última actualización 25/11/2011@14:01:18 GMT+1
El 8 de noviembre el Consejo Internacional de la Caza y Conservación de la Fauna (CIC) celebró una reunión de su máximo órgano de administración en Madrid. En la víspera de dicha reunión tuvo lugar una cena de bienvenida organizada también por la Delegación Española en la que participaron, además de los cargos de dirección del CIC a nivel internacional, numerosos miembros de la Delegación Española. Este acto fue una ocasión para que los miembros españoles del CIC conocieran mejor la institución, su misión en favor de la caza, sus hábitats y la conservación de la biodiversidad, además del reconocimiento expreso a la relevancia de la Delegación Española en la institución y, en general, al mundo de la caza española.
La reunión estuvo presidida por Bernard Lozé, presidente del CIC, Tamás Marghescu, director general, y Luis de la Peña, presidente de la Delegación Española. También estuvieron presentes varios vicepresidentes y jefes de delegación de más 20 países.
Entre los acuerdos adoptados destaca una declaración a favor de la implantación de mecanismos severos de control de aquellas prácticas de manipulación genética encaminadas a obtener mejores trofeos. El CIC se muestra diametralmente contrario a todo tipo de manipulaciones artificiales, como los cruces entre especies animales distintas, la hibridación de subespecies, la inseminación o la implantación de embriones en animales salvajes con fines cinegéticos. En palabras de Bernard Lozé, esta resolución ha sido “muy pensada, meditada, discutida y aprobada por unanimidad sobre la manipulación genética de animales salvajes y consideraciones sobre la caza ética”. En definitiva, se trata de evitar que se mezclen distintas especies y se pierdan las especies puras, una medida que ya se está llevando a cabo en España con el ciervo ibérico para preservar la especie. Está resolución es importante porque se va a favorecer la conservación de los hábitats, la permanencia de las especies en cada región con su ADN específico y la ética en la caza.
En otro orden de cosas, el CIC va a abrir su organización a empresas, tanto públicas como privadas, para que colaboren con la vida salvaje y con la biodiversidad. Además, ha querido dejar patente, una vez más, que la caza es un recurso económico y un creador de riqueza que debe fomentarse.